Dedicado a Santiago Abascal, Almudena Negro y Javier García Oliver
Hablando del paso que ha dado Santiago Abascal en la magnífica tertulia de Almudena Negro Ya es domingo en Radio Inter, comenté las declaraciones al respecto del matrimonio Aznar en las que ambos, con un par de días de diferencia han hablado del peligro de que la derecha española se fragmente. Rápido y brillante, me interrumpió el contertulio Javier García Oliver, (Sociedad Civil y Democracia) para decirme: ¿qué derecha? No se puede fragmentar una derecha que no existe...
Tenía toda la razón. Recorriendo el norte de España y Portugal para intentar cerrar un buen año comercial, he tenido tiempo de pensar en el coche... Efectivamente: no se está fragmentando la derecha... Pero, entonces, ¿qué está ocurriendo?
Pues que por primera vez en muchos años, más de dos décadas, se da una gran oportunidad para configurar una gran derecha nacional que tenga como prioridad la defensa de la nación. Que Santiago Abascal deje el Partido Popular por la gota de las excarcelaciones, que ha sido la que ha colmado un vaso lleno de traiciones, muestra a las claras que hay una prioridad y que es España. No han sido los impuestos, no ha sido la pésima gestión económica o la politización de la justicia; no ha sido la corrupción. Lo que aún hace reaccionar es el peligro de perder España.
Por eso es tiempo de generosidad. No es tiempo del patriotismo falso de las personas o de los matices. Es tiempo de emergencia. Tenemos un carácter de gran potencial muy exigente en dosis de libertad individual, y cuando se pervierte nos destrozamos, pero cuando se enfoca a principios elevados somos capaces de conquistar y transformar para bien medio mundo. Lo tenía claro Fernando el Católico: el que sepa gobernar a los españoles logrará grandes cosas con ellos. Fue este Rey modelo de tratadistas políticos quien, junto a Isabel su esposa, inauguraba un periodo de casi dos siglos en el que España sería la primera en todas las artes y en todas las ciencias.
Ahora necesitamos quien sepa gobernar a la derecha y también necesitamos que la derecha se deje gobernar. Es cierto que hay que defender muchos principios loables pero también es preciso entender que son cada vez más ajenos a una sociedad sin rumbo. No es tiempo de reivindicar lealtades o señalar purezas doctrinales, porque se nos muere la posibilidad de ser como somos. Hay que empezar por el principio: en efecto, la nación, que es el paraguas de la libertad. Sin ella el resto se disuelve. Como se disuelve esa derecha que Aznar reivindica, porque no se puede renunciar a lo esencial para dejarse llevar por una corriente de intereses.
No, Aznar, no Botella, no se está fragmentando la derecha sino que la derecha está empezando a surgir del clamor de esa parte de la sociedad que es lo mejor de España: la que abraza siempre, sea contra el PSOE o contra el PP, a las víctimas del terrorismo, la que no soporta las excarcelaciones de etarras, la que defiende la libertad y rechaza los impuestos del socialismo, la que no se traga la corrupción de los suyos, la que defiende sus valores y los practica, la que cree que la familia es una institución digna de ser respetada y protegida, la que defiende la vida. Esa derecha está emergiendo y la carta de Santiago Abascal a Mariano Rajoy es un programa perfecto. Muchos van a quedar retratados. Es tiempo de unirse. Cuanto antes.