Mostrando entradas con la etiqueta oligarquía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oligarquía. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de diciembre de 2013

El espeluznante consenso socialdemócrata

Sobre la conferencia de Almudena Negro, Instituto Juan de Mariana, sábado 14 diciembre 2013

El socialismo se ha ido implantando de una manera sutil, poco a poco, gracias a un consenso anterior a la Carta Otorgada del 78 –que no Constitución- y el problema político de España y de todo el mundo occidental tiene muy difícil solución.

La conferencia-coloquio de Almudena Negro, pronunciada en la tarde de ayer en el Instituto Juan de Mariana, ha tocado todos los puntos de esta profunda crisis política que padecemos, cuyo reflejo económico es uno más de tantos síntomas. Intervenciones de mucho nivel desde el numeroso público asistente han rematado la lección magistral de la ponente.

En este tiempo de confusión es complejo hacer entender el espeluznante consenso que realmente existe entre PP, PSOE y separatistas, incluyendo a la banda terrorista ETA un aliado del sistema, por ideología y por la necesidad del miedo.

Analizando los errores de las principales corrientes de pensamiento, Almudena nos ha expuesto cómo hemos llegado a ésta situación totalitaria, donde la oligarquía ha devenido en cleptocracia en un consenso bien apañado entre grandes empresas, sistema financiero, justicia y política.

Citando la Constitución, recordaba que todo esto que hoy vemos estaba bien planeado: en sus artículos leemos “una democracia avanzada, un Estado social…”  Y entraba a explicarnos qué significa esa “democracia avanzada”, en tradición con el pensamiento socialista: un hombre nuevo, un paraíso en la tierra…

Así, la democracia avanzada es un totalitarismo de partidos escondido tras la propaganda. Aunque el sistema hace aguas en Europa, este consenso aún se sostiene sobre cuatro patas, a saber, sindicatos, monarquía, autonomías y un sistema fiscal ideológico, el IRPF; y el cambio sólo será posible si las desmontamos. Sobre el impuesto de la renta –un impuesto ideológico- ha surgido un interesante debate con el público, concluyendo que es un impuesto inmoral porque castiga a quien trabaja y, lo que es peor, un sistema de control de los ciudadanos siempre sospechosos contra el que tenemos que luchar.

A pesar de la evidente tiranía socialista que ésta vez se ha implantado sin violencia –o al menos muy poca- la sociedad infantil, mayoritariamente, pide aún más Estado para resolver la crisis del consenso socialdemócrata. Es la sociedad infantil que cree tener derecho a todo y ningún deber. Es la sociedad ideal para el socialismo: de nuestro dinero viven unas oligarquías cuyo capital no proviene de un libre mercado sano y transparente, sino de un régimen clientelar en el que los amigos del poder se benefician del enmarañamiento legal, 3000 leyes al año que escupen las administraciones en España. Es el sistema chino: capitalismo salvaje para los oligarcas, totalitarismo socialista para los ciudadanos que pagan. Y muchos siguen sin verlo, anclados a soluciones de otros tiempos porque siguen sin percibir que el mundo va cambiando.

Se ha hablado críticamente de las Autonomías, un sistema antinatural muy útil al consenso socialdemócrata y a favor del municipalismo español –ahí me he emocionado- con citas a don Antonio Maura y a la tradición de libertad individual española, tan desconocida y tan cierta. He tenido que recordar, en una de mis intervenciones, al inmenso Alcalde de Zalamea. Ha indicado que tendría sentido con libertad política: que precisa de justicia independiente y representatividad real.

Por último, ha impresionado su referencia a las ideologías que propaga el consenso socialdemócrata alertando sobre la peligrosa ideología de género, que surge de cambiar la lucha de clases por la lucha de sexos. Así, ha recordado que en el consenso no tienen cabida quienes no aceptan estas ideologías, poniendo el oportuno ejemplo del aborto impuesto por la UE a sus miembros.

Ha sido una inquietante lección sobre actualidad analizando sus orígenes ideológicos y filosóficos, pero abriendo la esperanza de un cambio a mejor, primero porque parte de la solución está ya cuando se conoce el problema a fondo y segundo, porque el sistema hace aguas y la transformación de las mentes ya ha comenzado. Solo unas minorías conscientes de la problemática del tiempo presente –el consenso totalitario socialdemócrata que anula toda libertad- podremos lograr el cambio.



Hoy me siento menos solo. Enhorabuena a Almudena Negro y al Instituto Juan de Mariana. Muchas gracias.