jueves, 15 de marzo de 2012

LA CORRUPCIÓN NO ES SÓLO POLÍTICA

Tiende a pensar la gente que la corrupción es fundamentalmente una consecuencia del poder político, es decir: roba el que tiene poder en cuanto que usa recursos de todos para favorecerse a sí mismo o a sus familiares o amigos.  También es verdad que muchos que piensan eso se descubren cuando afirman: si estuviera ahí, haría lo mismo.

La corrupción, por tanto, es anterior a la política; la corrupción nace a pequeña escala y a medida que aumenta el poder de la persona, se acaba por robar a escala mayor. A mí me contaba mi padre un cuentecillo para que entendiera que robar está mal siempre: un niño se llevó a casa un lápiz de un compañero del cole y como nadie le dijo que eso no debía hacerlo, al curso siguiente robó un par de libros; cuando acabaron los estudios robó un coche y cuando trabajó en un banco, los ahorros de varios clientes. Llegó a concejal y en el Ayuntamiento obligaba al contratista a pagarle comisiones; al final tenemos un político profesional al uso, de cualquier región y de cualquier partido.

Es tal la costumbre que hay que preguntarse: ¿acaso la política no muestra  más que el estado real de la sociedad de un país sin cultura, sin educación, sin referentes y sin ideales; en fin, de un país que solo aspira a ganar lo más posible con el menor esfuerzo? Y no es cuestión de cambiar de Gobierno. No espero que ninguno de los políticos de éste sistema mejore España. Eso es una tarea que debe surgir de la gente, empezando por no robar lápices en el colegio.

Y si es verdad que el socialismo español es maestro en apropiarse de ese dinero público que no es de nadie, como dijera esa ministra de ZP, lo alucinante es que el partidismo sectario suele defender y justificar la corrupción cuando los corruptos son compañeros, otra prueba de lo extendido de la lacra: he podido conocer de cerca varios casos recientes de amiguismo, de corrupción y de auténticos dislates cometidos desde que el PP ganara las elecciones. Y son más tremendos por cuanto el PP, incapaz de tomar las riendas de una RTVE que sigue haciendo el juego a Rubalcaba o de regenerar a fondo los mandos intermedios de Interior que tan útiles fueron para la manipulación del 11M o el Fasián, se han apresurado a destituir a empleados eficaces de empresas públicas para colocar a los amigos o familiares de tal o cual Ministro y han nombrado a afiliados chupatintas ignorantes como asesores de alto sueldo. Vamos, que Rajoy no sólo sigue la política zapatética del proceso con ETA y la financiación sindical, sino que mantiene la misma dinámica de permitir que los suyos se aprovechen del poder: total, subimos el IRPF y seguimos robando… Que Aznar cobre del Consejo de Estado y como consejero en una gran empresa resulta tan repugnante como cuando lo hace Felipe González. ¿Súmate al cambio? Claro, ahora les toca a otros seguir haciendo lo mismo.

domingo, 11 de marzo de 2012

SINDICALISTAS Y VÍCTIMAS

El día en que a cualquier persona decente la conciencia le martillea porque no sabemos –sólo intuimos- quién asesinó a 192 e hirió a casi 2000 compatriotas hace ocho años, unos cafres que no respetan nada han querido boicotear un día que sólo se debe hablar más alto para exigir la verdad de lo que ocurrió aquel 11 de marzo de 2004, cuyas consecuencias aún pagamos. Unos sindicatos vergonzantes e infames, desprestigiados y carísimos, han querido robar el día a las Víctimas anulando su protagonismo, impidiendo que la sociedad se fije en ellas, quizá haciendo un favor a los que quieren que todos olvidemos que la verdad sigue siendo una exigencia, que no era sólo cuestión de una protesta un 13 de marzo para alterar unas elecciones…

Mientras las Víctimas del terror han tenido que pedir dinero a la gente para poder mantener su organización que hace bien a toda la sociedad, los sindicalistas siguen recibiendo subvenciones escandalosas del Gobierno que todos pagamos, viven como millonarios y son una rémora para nuestro progreso económico.

Mientras las Víctimas del terror miran al cielo en silencio, quizá solo hablen con educación preguntando por la verdad sobre quién les hizo tanto daño, los sindicalistas vociferarán exigiendo derechos para seguir viviendo esa mentira en la que ellos lo piden todo sin tener ningún deber.

Mientras las Víctimas del terror, cuando acabe el acto de homenaje a sus muertos, se irán a casa tristes echando de menos al que falta, los sindicalistas cuando acaben sus protestas, se irán a vivir y a tomar cervezas.

Mientras Víctimas del terror seguirán recibiendo todo el apoyo de mi parte, los sindicalistas que instigan violentas coacciones –lo veremos el día 29- seguirán recibiendo todo mi desprecio, porque no aportan nada, cuestan mucho dinero, dañan la economía y no merecen las cuantiosas subvenciones que reciben.

En fin, creo que ha sido muy positivo que CCOO y UGT hayan querido manifestarse hoy. Todos verán más claramente la indecencia frente a la mejor parte de nuestra sociedad.

sábado, 10 de marzo de 2012

APUNTES PARA UNA DERECHA DEMOCRÁTICA Y ACTUAL

Simplemente para evitar confusiones, aviso de que lo que más entorpece un debate enriquecedor son los prejuicios y las clasificaciones. Muchas veces un prejuicio acaba siendo un insulto o un desprecio y una clasificación conlleva que la mente se cierre a la propuesta de lo que se expone. Así, hoy en día, abundan quienes con un prejuicio basado en un nombre descalifican a una persona. Y también predominan quienes, no aceptando que las palabras son confusas, las aplican para cerrar debates al asumir solo lo que ellos creen que están expresando: democracia, libertad, liberalismo y por supuesto derecha son todos términos cuya aplicación en según que contextos puede llegar a significar cosas opuestas. No caigamos pues ni en los prejuicios ni en las clasificaciones; creo que a buen entendedor pocas palabras bastan. Abramos la mente, porque urgen soluciones al drama nacional que estamos viviendo.

Desde que leí aquel polémico debate del año pasado entre Pío Moa y César Vidal en Libertad Digital sobre el origen de nuestra imperfecta democracia actual o escuchando los brillantes comentarios de Moa en Esradio, en el programa Sin Complejos de Luis del Pino, ciertas ideas no dejan de rondarme la cabeza.

Hoy mismo, sábado día 10 de marzo, comentaba el historiador la ausencia de principios democráticos en la izquierda, sobretodo en el PSOE, desde su fundación hasta nuestros días. Todo ello se hace evidente para quien quiera repasar sin prejuicios la auténtica historia del socialismo español. Pero Moa suele advertir de que en España, tampoco la derecha ha sabido nunca hacer suyo un auténtico sentido democrático: “la democracia –señala Moa-, para la derecha, no es más que un resignarse a aceptar cierta homologación con Europa, un adaptarse a lo que hay, un someterse tolerando a la izquierda.”

Estudiando el convulso periodo de la II República se hace evidente la falta de voluntad democrática de la izquierda, que desde el año 31 estaba obsesionada con arrasar a la España que no quería aceptar. Pero también es cierto que ni la derecha moderada hizo frente con contundencia a estos desmanes –como hoy tampoco lo hace- ni otros movimientos de la derecha confiaban en la democracia –como tampoco ocurría en gran parte de Europa-. Aquí –salvo la Restauración con todos sus defectos- nunca hubo forma de proponer un sistema de convivencia: era verdaderamente imposible. Al final, sólo el Alzamiento Nacional puso fin al dislate de tantos errores causados por décadas de corrupción, mediocridad y maldad.

En la Transición, el PSOE trató de volver a sus esencias revolucionarias, pero ésta vez, los poderes extranjeros que tutelaban desde hacía años el proceso político para pasar del franquismo al consenso del 78, lograron domesticar al PSOE en cierto modo, pero sólo hasta el periodo desastroso liderado por Zapatero. Desde entonces hasta hoy, la derecha débil que representa el Partido Popular, ha aceptado el juego del consenso partitocrático anulando cualquier opción que surgiera por su derecha. Fue una tarea sencilla, porque desde que Fuerza Nueva fuera perseguida con todos los poderes del sistema hasta su desaparición (en parte también por sus propios errores),  nadie ha conseguido aglutinar en un movimiento significativo a los que confiamos en principios elementales como España, cristianismo y tradición. Pero repetía Pío Moa: “ni antes de la guerra ni en la Transición, ni tampoco hoy en día, ni la derecha ni la izquierda fueron o son democráticas. Hoy la derecha del PP acepta el juego del consenso.”

Y todo esto me hace pensar. ¿Hay aquí una puerta abierta a nuevos proyectos políticos? ¡Por supuesto que sí! Es evidente que UPyD ha sido un ejemplo sorprendente de audacia. Pero, ¿por qué en la derecha no es posible? ¿Vamos a echar la culpa siempre al resto? ¿Y la autocrítica? El hombre no es para la ideología de un sistema político sino que cada época tiene ciertas particularidades que deben solventarse con los sólidos principios bien afianzados para servir a los hombres. La política no puede hacerse a base de dogmas: es el arte de negociar, de acordar, de pactar para servir mejor los intereses de los compatriotas. Ya se que los profetas de la pureza ideológica y los militantes de la siempre fácil consigna anacrónica entrarán a insultar. No nos importa. Tenemos muy claro lo que ya ha fracasado y no queremos seguir ése camino. Algunos decidirán quedarse con sus ideas maravillosas, tan geniales como ineficaces.

Lo que nunca hemos aplicado en España, lo que constituye un error radical desde la Guerra de la Independencia, es el desprecio de los auténticos principios democráticos. Hoy, muchos de los que se dicen liberales confunden, en la celebración de La Pepa, absolutismo borbónico de importación francesa con la preciosa tradición española de la Monarquía Hispánica, que no tuvo nada ni de centralismo ni de absolutismo; al contrario. El pueblo que se levantó contra una invasión cargada de odio a España y su gran tradición, no quería que una mezcla de jacobinos y liberales exaltados próximos al ateísmo o a la masonería, impusieran sus ideas en la Constitución de Cádiz,  rompiendo con la riqueza institucional española y dividiendo sin remedio al país.  En ese fallo o maldad situaba Cambó el origen de la Guerra Civil de 1936, porque desde ahí hasta la paz de 1939 no hemos sufrido más que dramas internos que nos han traído miseria, división y guerras.

Entonces, ¿qué entendemos por una democracia que deberíamos intentar de nuevo? Pues tomemos nota de la tradición de la Monarquía Hispánica, aprendamos de esas Cortes medievales del pacto, disfrutemos del modelo de León de 1188 que luego sirvió de ejemplo para las constituciones más avanzadas en Europa. Retengamos ésa imagen donde el Rey medieval suplica a las Cortes un aumento del presupuesto habiendo antes justificado exhaustivamente los gastos, para compararla con la insufrible deuda que genera el despilfarro y la corrupción política. Miremos incluso el árbol de Guernica y contemplemos cómo Fernando el Católico o Carlos V iban allí a arrodillarse para jurar los Fueros y que, respetando las costumbres históricas de las diferentes regiones de España, afianzaban la unidad en un proyecto común. ¿No era la tradición mucho más respetuosa con las peculiaridades de las regiones españolas, siempre sumando, buscando adhesiones para mirar juntos a fines más elevados? ¿Cuándo se perdió aquello, quién tuvo la culpa de dar alas a un nacionalismo en unas regiones que antes suplicaron por adherirse al proyecto de España? Sírvanos de ejemplo la unidad de la Reconquista, objetivo común de ocho siglos a pesar de las trifulcas por el poder y observemos la diferencia de organización social basada en el acuerdo y en la libertad personal frente al feudalismo europeo que llevaba en sí semillas de guerra y revolución. Y miremos -¡claro que sí!- al Estado que supo desarrollar una economía tercermundista hasta ponerla entre las potencias, con protección y seguridad y con una presión fiscal tres veces inferior a la actual. Sin duda, algo hicieron bien los gobiernos del franquismo…

¿Acaso tenemos de verdad que acomplejarnos? ¡Despertemos de la leyenda negra que todavía es la mejor cultura que tienen algunos! ¿Qué es la Inquisición con sólo dos mil  condenados a muerte en su historia de varios siglos, después de procesos judiciales impecables, frente a los 60.000 guillotinados sin juicio en los primeros días de la Revolución Francesa, en nombre de la Igualdad, la Libertad y de la Fraternidad? Por no hablar del Comunismo, el sistema asesino por antonomasia que todavía presume de sus consecuencias superando los 100 millones de muertos y aún somete a millones de seres humanos…

Es que realmente fuimos los primeros y mejores inventores de un sistema de contrapesos, de garantías, de Monarquía y representatividad de ciudadanos, pueblos y ciudades. Y cuando llevamos a América nuestra experiencia política, tratamos al extranjero como ciudadano y no como esclavo por mucho que quieran que la anécdota sea la categoría y fundamos así el Derecho Internacional, una de las grandes aportaciones de Salamanca. Construimos por medio mundo escuelas y universidades. ¿Quién nos dará lecciones? Otros tardaron trescientos años más en acabar con la esclavitud y aún presumen de su historia.

Ya se que los soberbios que creen que su época es la mejor, por esa teoría absurda del progreso indefinido, jamás querrán ver nada bueno en la tradición. Quizá debamos caer en la cuenta de que la mejor tradición y los mejores principios deben tener su hábil forma de comunicarse, su intrépido intento de amoldarse al tiempo y siempre en un delicado equilibrio entre mantener sanas las ideas y conservarlas prácticas para cada época.

Y en un proyecto político es fundamental la cuestión económica. Dada la confusión actual, o se clarifica cuanto antes los criterios más adecuados o ser perderá el tren de la historia. Es cierto que los errores del socialismo y del liberalismo radical del siglo XIX generaron un Estado potente que hoy nos quita la libertad con su poder y nos arruina con sus impuestos. Pero por esa confusión terrible del lenguaje que hace tan difíciles los debates, llámanse hoy liberales casi todos los que defienden la autonomía individual y la propiedad privada, principios sagrados que cualquier opción que quiera luchar contra el totalitarismo sutil del Estado moderno –que ha logrado imponer una mentalidad socialista donde todos exigen derechos despreciando los deberes- deben considerarse como primordiales. Por eso, cuidado en este punto con la cuestión de la pureza, del nominalismo, que impide a tantos abrir los ojos, despreciando a tantos por cómo se llaman a sí mismos. ¿Acaso la libertad económica es patrimonio del liberalismo filosófico?  Es más, ¿habría una identificación entre lo que hoy se entiende como un sano, moderadamente regulado liberalismo económico, siempre pendiente de un mínimo de protección social que nunca faltará en una propuesta política inspirada en la fe católica, con el filosófico, fuente de dislates y errores, padre del centralismo y del absolutismo y de los abusos que trajo el socialismo? Algunos ya gritan: es usted un neocon. ¿No querrán tomar lo bueno en sí sólo porque no es suyo, identificándose con esa izquierda sectaria que sólo acepta su más negra historia y sus más peligrosa ideología?  Y vendrán los que presumiendo de amar a España contribuirán a dividir, tachando, clasificando, prejuzgando y en fin, contradiciendo su propia ideología, pues prefieren una pureza anacrónica y marginal a la unión entorno a unos principios básicos, elementales e ineludibles… Pero cada época tiene su afán: ¿no es hoy la inmigración descontrolada un problema tanto para la nación como para la persona que busca un futuro ideal y no recibe más que la miseria que aquí se impone? Y el drama de una sociedad radicalmente alejada de la cultura elevada, de la educación o de la moral elemental –como refleja la aceptación social de 110.000 abortos al año-, ¿acaso no es un panorama nuevo respecto a la España de 1975?

Me encantaría proseguir este diálogo como un debate enriquecedor, de manera que podamos generar con creatividad y con mentalidad positiva, nuevas bases para la regeneración institucional que nos urge. Quizá hasta sea una gran responsabilidad que debamos asumir, y Pío Moa esté acertando señalando donde hay un hueco que en España nadie ha cubierto -salvo la hábil Rosa Díez, que recoge votos de quienes, preocupados por el fracaso del sistema, se agarran a la esperanza de quien ha visto que el consenso del PP y del PSOE acabará por rendir a la nación ante una ETA prepotente-  y que alguien debe afrontar, pues son millones los españoles que creen en nuestra nación, en nuestra mejor tradición, en nuestra maravillosa diversidad, en una auténtica democracia basada en la representatividad de todas, de todas las opciones, que asuma un compromiso por España y que respete la libertad de cada persona en todos los campos: religioso, moral y económico. ¿No sería brillante, frente a la falta de democracia de la partitocracia, una propuesta que fomente la representatividad directa del ciudadano generando interés por la actividad política?

Pero para saltar a la arena y atraer a la gente se necesitan principios políticos sólidos, seguridad para mantenerse firmes, confianza en que tenemos las mejoras ideas, paciencia para esperar el momento, cultura para aprender de grandes intelectuales modernos como Ramiro de Maeztu, Donoso Cortés, Balmes, Menéndez Pelayo, Esparza y el mismo Moa y habilidad y medios para comunicar a todos los españoles una atractiva propuesta. No es fácil, pero es el único camino.

viernes, 9 de marzo de 2012

NUEVOS DATOS DEL ASESINATO DE GABALDÓN

El verdadero origen de LA TESIS PROHIBIDA

En estos primeros días de marzo logré reunirme con una de las nietas y uno de los hijos de Isaac Gabaldón, el llamado muerto de la carretera de Extremadura asesinado en extrañas circunstancias, junto a su hija Pilar y su chófer José Luis Díaz, en la noche del 29 de julio de 1939. Gabaldón era un Guardia Civil, agente del Servicio de Información Militar y encargado del Archivo de Logias, Masonería y Comunismo cuando le mataron.

Encuentro con la familia
Beatriz, la nieta, había contactado conmigo gracias a las redes sociales. Me siguió algún tiempo. Aunque me había visto en Intereconomía, cuando el concurso de El Candidato, necesitaba asegurarse de que podía confiar en mí. Cuando me conoció me dijo:

-Tu nombre acabó por darme esa confianza.

Y eso a pesar del enfado de sus padres con mi abuelo Blas Piñar debido a la publicación de cierta información del caso Gabaldón en la revista Fuerza Nueva, a finales de los años setenta. José Antonio Gabaldón, padre de Beatriz, me miró con seriedad y me confirmó su irritación:

-Literalmente mandé a la mierda a tu abuelo. Le visité en su Notaría para pedirle que no publicaran más información sobre el asesinato de mi padre porque eso perjudicaba al ascenso de mi hermano Luis, que estaba a punto de ser General de Aviación. El me preguntó que si tenía miedo. Yo le dije: soy Falangista, no tengo miedo.

Mientras su esposa Beatriz Montemayor me sirve una taza de café, me mira y me pregunta:

-¿Le importa que le diga lo que pienso de Fuerza Nueva?

-No. Puede decir lo que quiera. Faltaría más. No me trate de usted.

-En Fuerza Nueva había mucho histérico. Y su abuelo hizo mal en disolver el partido. Yo soy patriota, pero no histérica. Nosotros somos de la Falange. Yo, desde niña –y me mostraba una foto de un grupo de chicas falangistas, de Talavera de la Reina, al poco de acabar la guerra.

Llamada del Servicio Secreto al Congreso.
A mi abuelo le habían amenazado por retomar el caso Gabaldón. Habían comenzado a publicar información comprometedora para algunos cargos del franquismo que también se estaban posicionando muy bien durante la Transición. A los pocos días de salir el  ejemplar de la revista Fuerza Nueva donde se trataba el crimen de la carretera de Extremadura, el Jefe del Servicio Secreto, llamó al Congreso pidiendo hablar con mi abuelo, al que amenazó:

-Dejen de publicar cosas del asunto Gabaldón. No lleva a ningún sitio. Su vida corre peligro. Se lo advierto.


La Tesis Prohibida
Yo había escuchado a mi abuelo contar cosas de aquel misterioso crimen y me impactó la semejanza que podía observar, sobretodo cuando analicé el proceso judicial de unos mil doscientos folios, con otras operaciones tenebrosas del poder, como el asesinato de Carrero el 20 de diciembre de de 1973, el Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el atentado contra Aznar el 19 de abril de 1995 y la masacre de Madrid del 11 de marzo de 2004. Así que publiqué La Tesis Prohibida, una novela construida a partir de la muerte de Gabaldón y donde esos atentados tenebrosos se relacionan en una hipótesis realista, en la que todo lo que se cuenta podría ser cierto…

Desde que se publicó mi libro, he intentado seguir investigando sobre el oscuro caso del muerto de la carretera del oeste. Así se había referido a Gabaldón ni más ni menos que Milans del Bosch, que en una carta de 1981 dirigida al General Gutiérrez Mellado, escribe: “sobre tu conciencia pesa el muerto de la carretera del oeste.”

Gracias a La Tesis Prohibida, hace unas semanas, contactó conmigo la nieta de nuestro protagonista, Beatriz Gabaldón. Hace pocos días estuve con sus padres, José Antonio y Beatriz. Dedicamos unas horas a charlar sobre el asunto. Nuevas reuniones prometen más datos interesantes. Pero lo averiguado hasta la fecha llegará a impresionarles. Sigan leyendo:

Gabaldón y la guerra
Cuando la revolución del 34, Gabaldón era el Jefe de la Guardia Civil en Talavera de la Reina. Su integridad personal y la defensa del orden le llevaron a ser odiado por la potente izquierda de la ciudad, que se manifestaban gritando:

-Queremos pan y carbón y la cabeza de Gabaldón.

Dada la situación de preguerra y la agitación de Talavera, a principios del año 36 trasladaron a Gabaldón a Sama de Langreo, cerca de Oviedo. Su esposa se llamaba Manuela; tenían 9 hijos. Debido al repentino cambio de puesto y a la peligrosa situación en Asturias, Gabaldón pidió a uno de sus hermanos, que vivía en Arenas de San Pedro,  que se hiciera cargo de su familia. Y llegó el Alzamiento. Arenas de San Pedro quedaba en zona roja, así que Manuela y sus nueve hijos huyeron a Ávila con el cuñado, pues eran conocidos militantes de la Falange. A los pocos días de la sublevación militar, un tal Bardají, que también era de Arenas, reclutó a 200 falangistas en Ávila con el objetivo de tomar el pueblo, dado que era una zona estratégica al otro lado de las montañas. Bardají organizó varios autobuses y dos hijos de Gabaldón, Alfonso y Luis, se apuntaron a la arriesgada misión. Cuando llegaron a Arenas, Bardají se dirigió a su casa con algunos de los falangistas, hizo acopio de las cosas de valor y huyó a Ávila en el coche de algún amigo, abandonando a los falangistas que había utilizado como excusa y como protección.  Los milicianos decidieron defenderse de la incursión y detuvieron a la mayor parte de los falangistas, entre ellos a Alfonso Gabaldón. Les cortaron las manos con una hoz y les fusilaron en una zona conocida como “El berrocal.” Luis salvó la vida escondiéndose en una cárcel y contando al Director de la misma que era huérfano y que no sabía quienes eran sus padres. Luis murió hace un año y llegó a General de Aviación, sin importarle demasiado ni la política ni la investigación del asesinato de su padre…

En octubre del 36, liberado Oviedo,  Isaac Gabaldón es trasladado a Plasencia, para organizar las tropas que participarían en noviembre en el intento sobre Madrid. Una vez fracasado el asalto nacional a la capital, Gabaldón fue destinado al SIM, a las órdenes del General Hungría, con el encargo especial de organizar a toda prisa un Archivo de Logias, Masonería y Comunismo con el objetivo de evitar las posibles infiltraciones del enemigo en el bando nacional. Y entre los agentes que estaban bajo el mando de nuestro protagonista se encontraba el Capitán Manuel Gutiérrez Mellado, un doble agente conocido como Teodosio. Nunca se llevaron bien.

Gabaldón y el oscuro SIM
Terminada la guerra,  el Comandante Gabaldón pidió al General Hungría que le trasladara del SIM a otro departamento. No le dejaron. Por lo visto, Gabaldón era un hombre muy honrado y venía denunciando que desde el final de la guerra, los agentes del SIM solían robar y cometer todo tipo de abusos en las casas de las personas que investigaban.  No le trasladaron y le ordenaron hacer la vista gorda. Pero su integridad no se lo permitía. Y seguía denunciando a otros mandos la corrupción del SIM. Como además tenía información comprometedora en su Archivo de Logias, entre muchos de los militares pertenecientes a la Masonería se gestó un gran odio a Gabaldón, ante el temor de que se conociera su pertenencia a las logias y aquello acabara por perjudicar sus carreras, dada la fijación de Franco con los masones. Tanto era el odio hacia el agente del SIM que, al final de una cena entre compañeros, cuando las copas alteraban los comportamientos y de la risa se llegaba a la discusión, el mismo Gutiérrez Mellado amenazó de muerte a Gabaldón.

El asesinato
En el mes de julio del 39, Gabaldón estaba en Madrid preparando la nueva casa  de la familia con ayuda de su primogénito, de nombre Manuel. Querían aprovechar el verano para trasladar a toda la familia desde la casa de Talavera, donde vivían desde el final de la guerra, a un chalé en la Colonia Iturbe en la calle Doctor Esquerdo. Después de un paseo, en una noche de calor sofocante, cuando regresaron a la casa de Madrid, Gabaldón se dirigió a su hijo:

-No enciendas las luces. Te voy a explicar una cosa importante. Subamos al piso de arriba. Mira, ahí en frente, desde esa ventana, me están vigilando. Y allí, y también allí –señalaba los diversos lugares apuntando con firmeza. –Debes saber que estoy en una misión muy peligrosa. Con ayuda de mi secretario, hemos organizado toda la información sobre la Masonería en España. El General Franco está muy pendiente del avance de nuestro trabajo. Aquí en casa he conservado copia de todos los documentos que he entregado a la Dirección General. Sólo tu sabes que ésta copia existe.

A los pocos días, Gabaldón marchó a Talavera a ver a la familia y organizar el traslado a Madrid. Aún quería completar cierta misión relacionada con un masón de Extremadura. El día 30 de julio, además, se iba a celebrar en Arenas de San Pedro el funeral por su hijo Alfonso, asesinado tres años antes por los rojos, y quería ir con su esposa y sus hijos. El día 29 por la mañana partió temprano con su chófer y su hija Pilar, de quince años. Se llevó a su hija para despistar, para que no pareciera que iba de misión. Sabía que le tenían ganas. Le habían amenazado. Regresaron por la noche. A la altura de Oropesa, unos  hombres vestidos con uniforme del Ejército Nacional le dieron el alto. Gabaldón era muy prudente y sabía que nunca, bajo ningún concepto, se debía parar en la carretera, y menos de noche y menos cuando se iba en una misión. En ése momento del relato, su hijo José Antonio me agarra del brazo, presionando con su fuerte mano:

-Sólo pudo parar por un motivo. Mi padre sólo podía tener un motivo –remarcó- para parar su coche y aceptar conversar con alguien en aquella noche tenebrosa –me agarró aún más fuerte del brazo para transmitirme la importancia de su afirmación; me estremecí, temblé y balbucenado por la emoción, le pregunté:

-¡¿Por qué paró entonces?!

-Creo que sólo pudo parar porque entre quienes le daban el alto tenía que estar uno de sus subordinados en el SIM. No tengo pruebas. Pero estoy seguro de que paró porque quien le pidió detener el coche era ni más ni menos que Gutiérrez Mellado. Estoy absolutamente convencido de que tuvo que ser así.

A la mañana siguiente aparecieron en un cañaveral los tres cuerpos con varios tiros. Cuentan en Talavera que tres de los asesinos, nada más matar a Gabaldón, fueron a cobrar tres mil pesetas a casa del médico Sanguino, Gran Maestro de la Logia de Talavera. A los pocos días se fusiló en Madrid a 56 personas, entre ellas las famosas Trece Rojas, con la excusa de haber organizado un atraco para robar a Gabaldón. Esa era la versión oficial.

El día que iban a fusilar a todas aquellas personas, de las que la mayoría nada tuvieron que ver con el asesinato de Gabaldón, se presentó Gutiérrez Mellado para liberar a uno de los tres asesinos, miembros de las Juventudes Socialistas, confidentes del SIM, que habían sido detenidos al día siguiente del crimen, porque estaban perfectamente fichados -¿les suena de la película del 11M?-.  La escena es impresionante. Los condenados en el paredón. Los verdugos a punto de disparar. Se presenta allí Gutiérrez Mellado y pide llevarse a uno de los autores materiales del crimen, conocido como El Pionero, de nombre Sinesio. Consta en una resolución judicial del 20 de octubre de 1939, que El Pionero fue liberado de la muerte por Gutiérrez Mellado, justo cuando estaba en el paredón y ante el pasmo de los otros 56 que sí fueron tiroteados sin compasión. En ese documento, el juez instructor afirma que “se terminan las diligencias sobre El Pionero, liberado el 6 de agosto por Gutiérrez Mellado siguiendo órdenes de la superioridad para trasladarle a la cárcel de Porlier, según acredita el Teniente Rafael Puga.”  Luego se dijo que El Pionero fue fusilado, pero sin embargo, cuando otra investigación exhumó la tumba del confidente y asesino, no encontraron su cuerpo.

Al día siguiente del asesinato de Gabaldón, asesinaron en Madrid a su secretario y asaltaron el Archivo de Logias y la casa de Doctor Esquerdo. Nunca más se supo de los documentos sobre la Masonería, salvo algunas páginas que aparecen en el sumario del caso, la mayoría con tachaduras.

Las amenazas
Manuela, la esposa de Gabaldón recibió todo tipo de amenazas porque se empeñó en conocer la verdad sobre el asesinato de su esposo y de su hija. Intentó que Franco la recibiera, logrando por fin audiencia, pero un día antes le avisaron de que no la recibiría, diciéndola que o dejaba el asunto o sus hijos que cursaban en la Academia Militar serían expulsados. No contentos con tal abuso, le dijeron que además, le dejarían sin pensión de viudedad.  Así trataban a una madre que en plena posguerra tenía que sacar a siete hijos adelante, la mayoría menores.

También recibió amenazas uno de los jueces que abrió diligencias sobre el asunto, unos años después. El juez instructor, Ricardo Monet, denunció en mayo de 1941, según consta en otro documento que “le amenazaron con morir como Gabaldón si investigaba el crimen, y por eso –decía- no puedo mover el ojo porque me matan y acepté así un traslado a Canarias.”

Manuel, el hijo de Gabaldón, con los años fue ascendiendo en la carrera militar. Llegó a ser escolta de Franco, que un día le preguntó por su padre; es decir, Franco conocía la siniestra historia del muerto de la carretera de Extremadura. Después, Manuel fue destinado a un organismo conocido como de Represión de la Masonería, dependiente de la Secretaría General del Movimiento. Un día, Manuel dio cuenta de que ciertos masones habían pedido audiencia al Jefe del Estado.  Sin mediar palabra le detuvieron y le encerraron durante varios meses en un castillo cercano a Talavera la Real.

Las preguntas
¿Por qué mataron en realidad a Gabaldón? ¿Por denunciar la corrupción y los abusos del SIM, por la información sobre la Masonería o por ambas razones? Se cuenta también la historia de ciertos papeles de Portugal que al parecer componían un informe secreto del Gobierno de Salazar en los que se detallaba un minucioso plan de los aliados para matar a Franco, por el temor de que su inicial alianza con Hitler –luego hábilmente rota por el Gobierne español- hiciera que  España se pusiera del lado de Alemania en el conflicto mundial que estaba a punto de estallar. Quedan otras preguntas. ¿Por qué amenazaron de muerte a mi abuelo cuando en plena Transición publicó información del caso Gabaldón? ¿Qué querían ocultar casi cuarenta años después? Algo me dice –y no exagero- que para explicar muchos de los oscuros sucesos de la política española del último medio siglo, incluido la masacre de marzo 2004, debemos averiguar la verdad de éste crimen. ¿Acaso no resulta obvio, que desde el principio del régimen franquista, las mismas cloacas han permanecido dirigiendo con los golpes de timón oportunos, la política nacional? Y conocido esto y comprobando el devenir de la historia de ETA y el proceso actual que el Partido Popular está dispuesto a concluir, traicionado a tantos de los suyos que se dejaron la vida defendiendo España, ¿no resulta aún más evidente que incluso esas cloacas manejan el terrorismo según convenga, desde el asesinato de Carrero hasta el caso Faisán, pasando por la masacre de Madrid? Me atrevo a terminar afirmando que para averiguar toda la verdad que nos han ocultado sobre los atentados del 11M hay que descubrir antes quiénes y por qué mataron a Isaac Gabaldón.

martes, 6 de marzo de 2012

PRESIDENTE: SIN MANO DURA ESTO NO TIENE ARREGLO


“Coger el toro por los cuernos” es una de esas expresiones de nuestra preciosa lengua que refleja a la perfección lo que queremos decir. Y además, no sólo denota la acción, la determinación de quien decide de una vez enfrentarse a un problema, sino que la adjetiva como valiente con cierto toque de heroísmo.

Si la semana pasada los sindicatos y el PSOE se atrevían a alentar manifestaciones violentas calentando el próximo día 11 de marzo robado a las Víctimas, ésta semana vemos como los mercados se hunden ya un 4% sólo porque Mariano Rajoy ha decidido tirar de deuda para no enmendar la situación. Es decir, que con la política de la blandenguería, el Presidente no contenta a nadie: ni a la poderosa izquierda que le amenaza con violencia porque sigue siendo dueña de las televisiones (el PP sigue en la dinámica de olvidar la importancia de la política de comunicación), ni a los mercados (que retiran su confianza en quien sigue el modelo de la ruina socialista: subo impuestos y no recorto el despilfarro) ni a la Unión Europea (que nos pide ajustes, pues son los que ponen la pasta) ni a los ciudadanos (que hemos sido atracados con la subida del IRPF y encima nos amenaza con subir el IVA.) En fin, que Mariano Rajoy no está por la labor de “coger el toro por los cuernos.” Sin embargo, hay mucha gente que dice que lleva poco tiempo, que están anunciando medidas, que poco a poco, que es pronto para criticar. A todos esos, les contesto:

-Nadie te obliga a ser Presidente. Rajoy sabía lo que le esperaba y anunció que él podría arreglar las cosas. Debe ponerse a ello.
-No se trata de copiar el marketing de Zapatero: anunciar medidas sin ejecutarlas. Debe ejecutar medidas y medidas útiles.
-Además, las medidas económicas que se vienen anunciando tampoco son las más adecuadas. Subir impuestos ha supuesto una mentira y será un desastre.
-Y sobretodo, ustedes están olvidando de otras causas de la crisis: inmigración sin control, amoralidad, educación desastrosa, desastre institucional y justicia politizada.


Y es que, igual que el juez del caso Urdangarín ha salido con esa estupidez de que no quería imputar a la Infanta “porque sería estigmatizarla” Rajoy ha dicho que no quiere disminuir el déficit por “no poner al país al borde del abismo.” No Mariano. Ya estamos al borde del abismo. Y lo que se necesita recortar no son pensiones ni sanidad. No. Lo que se tiene que recortar es el modelo autonómico del privilegio y el amiguismo de las Bankias, los ERES, los Invercarias, los Campeones y los Gürtel. Por supuesto, también debe acabar con la subvención a los perjudiciales sindicatos, que encima han decidido, ya que dicen que la ETA se acaba -aunque solo lo haga porque ha logrado sus objetivos-, copiar su dinámica de la kale borroca. Ahí es donde está el agujero. Y cortando con eso sólo se irán al abismo los que llevan toda la vida viviendo del cuento: asesores de partido, politiquillos, sindicalistas de rólex y mariscada, corruptos de todos los niveles, millonarios prejubilados con dinero de las Cajas y falsos empresarios de comisión. Tome medidas, controle los medios de comunicación públicos y ponga a la izquierda violenta en su sitio. Porque si no lo hace, cuando llegue el desastre, querrá hacer como Alcalá Zamora en el 36: echar la culpa a todos los demás menos a sí mismo que era el que entonces dirigía el cotarro. Con tantos complejos y prejuicios como usted, por cierto.

Pero no creo que el Sr. Rajoy se atreva. Por eso comentan que en el PP alguien ya está preparándose para cuando el Gobierno de Rajoy no resista ni un minuto más, víctima de sus propios errores. Presidente: coja el toro por los cuernos, porque nunca nadie tuvo tanto poder como para desperdiciar la oportunidad que se le ha dado. Hoy tiene la posibilidad de evitar el desastre. Pero no va por buen camino.