Era yo muy reacio, por muchos motivos que creo bien razonados, a comparar ésta época deprimente de nuestra historia con la II República: ni había la pobreza de entonces, ni las relaciones internacionales, ni la cultura… Prefería comparar yo el momento actual, y así lo hice recientemente en este blog, con la Restauración; sorprende hasta qué punto se relaciona, con 100 años de distancia, la vuelta de la Monarquía con su partitocracia donde el consenso entre los grandes partidos asegura un reparto por turnos del poder, al margen de los ciudadanos. Que aquello desembocara en la República y la República en la guerra no invitaba a pensar que todo fuera a complicarse tanto en estos días… Pero en fin, cada vez más analistas empiezan a asustarse ante el panorama que se nos presenta, quizá con más sensacionalismo que realidad…
Ahora bien, que la izquierda no acepte los gobiernos si no son los de sus partidos no es cosa nueva: el socialismo y el comunismo son radicalmente opuestos a la democracia. Así, hasta Alfonso Guerra afirmaba -¡en la mina!- que el Gobierno de Rajoy era ilegítimo. Hemos visto también revueltas delicitivas de todo tipo, siempre justificadas por cargos públicos que militan en partidos de izquierda: todo vale para recuperar el poder. Es triste y patético comprobar cómo tantos miles de ciudadanos son capaces siempre de encontrar culpables en quien no piensa como ellos. Que el nacionalismo eche la culpa de su ruinosa gestión a la Nación “que les roba” –aunque CiU haya robado más de 3000 millones de euros a los catalanes- o que los que querían asaltar el Congreso permanecieran calladitos cuando gobernada su idolatrado ZP, no son más que los síntomas de una sociedad manipulada, arruinada económica y culturalmente. Y aquí es donde la cosa empieza a parecerse a los momentos previos que desembocaron en la Guerra Civil. Porque los cafres dirigidos por hábiles irresponsables capaces de cualquier dislate con tal de mantener sus privilegios, suelen acabar recurriendo a la violencia ciega.
Es muy grave la responsabilidad del Partido Popular, que sigue sin querer abrir la Constitución por el artículo 155 o sin reformar a fondo el modelo de Estado. El PP, liderado por la derecha acomplejada e imnotizada por las sectas de la izquierda –dícese hoy la Gran Logia de PRISA- intenta caer simpático a una parte de la sociedad que bien les quiere muertos y por eso, además, soliviantan también a los ciudadanos que suelen apoyarles, aun con la nariz tapada. Así, Montoro sigue presumiendo del socialismo de sus presupuestos, cuando lo que la gente sensata de éste país quiere es ver ya un recorte del gasto, un recorte de la enorme Adminisración, el fin de la corrupción, reformas que nos lleven a una verdadera democracia y un impulso serio a la actividad, reduciendo impuestos y facilitando la maraña legal que implica atreverse a montar un negocio en este país… Pero no, seguimos estrangulando a la gran clase media que es la garantía del orden y la estabilidad. Seguimos contratando asesores y controlando la Justicia. Así, aunque la derecha blandengue siempre ha huído de reconocer cualquier mérito a la paz y al desarrollo del franquismo, va a dejar a la nación en la misma situación previa a la guerra y muchos se acordarán de lo bien que se vivía en 1975… Lo veremos.
Pero no crean que es causailidad que los gobiernos lo hagan tan mal: he dicho muchas veces que Zapatero cumplió bien, demasiado bien, la misión de dividir y arruinar a España. Ahora muchos empiezan a entender por qué Rajoy es el mejor defensor de las políticas zapatéricas –eso son cosas del viaje a Méjico- pero muchos entendieron lo que Rajoy haría leyendo La Tesis Prohibida. Ya lo dijo Tamames –viejo comunista reciclado, como tantos-: “con la ley de memoria histórica, ZP quiere ganar la guerra perdida en 1939.” Asistimos al resultado de todo un proyecto para llevarnos a las mismas condiciones puesto que la España que no pudo ser repartida en trocitos porque el bando nacional ganó la guerra e instauró un Gobierno potente frente a los enemigos de dentro y de fuera, lo sea hoy con la ayuda de los traidores de siempre. Lo triste es que tantos ciudadanos se dejen arrastrar por esos delincuentes. Y si quieren entender lo que nos espera, entonces lean Al Final Perdieron, el título lo dice todo; no daré más pistas http://www.alfinalperdieron.com