lunes, 12 de noviembre de 2012

Podemos más de lo que creemos

Hay días que conviene recordar que podemos hacer grandes cosas, que somos capaces de mejorar nuestro mundo y que podremos arrancar sonrisas a todo el mundo.
Hay días en que cualquier vino es un Vega Sicilia, y todos los niños quieren jugar contigo,  y tus hijas te dicen que eres el mejor padre y consigues merecer el mejor beso de tu mujer. Hay días que uno se siente el rey del mundo y logra hacer felices a los que le rodean.
Hay días en que uno cree que cualquier ser humano es su amigo, logra rendir al público más antipático y cualquier negociación le sale redonda. Hay días en que uno arrasa porque sabe que un viento divino le impulsa con una fuerza más poderosa que la suya.
Hay días que las maledicencias de los amargados quedan silenciadas con la fuerza que irradia tu optimismo, aunque sea en un momento duro y triste. Hay días en que los que sólo saben protestar quedan avergonzados con tus propuestas constructivas. Hay días en que cada comentario enciende el brillo del que te escucha. Hay días en que siempre aciertas y sientes volar más arriba de las nubes y amas a tu gente y a tu patria como nunca pensaste.
Hoy me he acordado de aquel bombero del Ayuntamiento de Turín que logró rescatar la Sábana Santa de un incendio. Aquél hombre sintió que algo demasiado fuerte le había ocurrido cuando arrancó de entre las llamas la inmensa urna blindaba que contenía el lienzo y que pesaba cerca de una tonelada. En ese instante no hubo un milagro. Aquél bombero simplemente fue el ser humano más fuerte de la tierra porque creyó que tenía que hacer lo correcto y lo hizo. Cuando uno hace lo que debe no hay obstáculos y nunca se equivoca y nunca fracasa aunque las apariencias digan lo contrario.
Una de las estrategias más perversas de los que quieren apoderarse de nuestras vidas y haciendas es contarnos siempre noticias malas. Así surge el socialismo de la queja amarga que siempre exige derechos y renuncia a la libertad que precisa de la responsabilidad. Ahí tenemos a los indignados, considerados los tristes héroes de nuestro tiempo: no harán una propuesta positiva porque todo se basa siempre en que los demás tienen la culpa. Pero es más útil actuar que quejarse.
Los sabiduría de la Escuela de Salamanca, quizá la mejor contribución española al mundo, recuerda que  el hombre es un ser dotado de razón y de libertad y por eso debe conocer y merecer. Es decir, que tenemos una misión, que somos responsables, que debemos conocerla y que mereceremos la victoria si ganamos. El hombre es capaz de mucho más de lo que cree. Empiecen a creerlo. A partir de mañana.
Porque hay días en que uno sabe que hizo lo correcto y logró lo imposible. Porque hay días en que recordamos que tenemos tres dimensiones: cuerpo, alma y un tiempo limitado que es una suma de minutos y cada uno es un don del cielo. Aprovechemos cada uno intentando que nuestros días buenos sean los más posibles. Porque hay días que se van y no vuelven y te arrepentirás de no haber creído que podías haberlo hecho mejor.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Estados Unidos: Obama se salva de sí mismo


Las informaciones que nos llegan desde Estados Unidos suelen estar muy filtradas por la prensa europea, mayoritariamente favorable a los demócratas. Creo que ésta preferencia por el partido de Obama se debe, históricamente,  a cierta miopía política: “si Estados Unidos tiene una política exterior más blanda, Europa será más fuerte” piensan muchos políticos y periodistas de éste lado del Atlántico. Y por eso digo que miopía: nada le interesa más a Europa que unos Estados Unidos fuertes y prósperos.
Pero el antiamericanismo ha calado, a pesar de que ahora casi toda la progresía de derechas o izquierda es fan de Halloween, una muestra más de colonización cultural de la que luego se quejan. Pero no me interesa éste asunto: que los americanos nos vendan sus películas, sus hamburguesas y sus Ipads es parte de muchas cosas buenas que se pueden encontrar en el mundo en que vivimos. Y el asunto más grave es la tendencia a pensar mal de los norteamericanos. Siempre que se ataca a un colectivo, suele  deberse a la envidia o a la ignorancia. Estados Unidos tiene muchas cosas buenas. También Europa, por supuesto. Pero hay algo de lo que aquí carecemos, y más en España: la libertad política.
Desde hace décadas aquí se ha impuesto un socialismo ideológico muy radical: el de los derechos siempre, que rechaza cualquier deber. El de un Estado que todo lo regula, el de una casta política cerrada, que interviene en cualquier aspecto de nuestra vida. El socialismo de presiones fiscales abusivas en el que un sueldo medio -que siempre es escaso- es reducido con casi un 30% de retenciones directas, quedando después  que pagar un IVA ya al 21%...
Allí se decidía entre libertad y socialismo en una sociedad cada vez más dividida. Obama había tensado la cuerda demasiado en sus primeros meses, provocando en 2010 quizá el mayor vuelco electoral a los dos años de haber sido elegido Presidente. En ése voto de castigo a Obama fueron determinantes, por un lado, el movimiento Tea Party, que pedía menos intervención estatal y una renovación de la política –algo que aquí muchos subvencionados son incapaces de comprender- y por otro, la agresión de la reforma sanitaria que pretendía  imponer un modelo que importaba lo peor de los modelos europeos a un elevadísimo coste en un momento de crisis. El Presidente Obama tuvo que rectificar, por ejemplo sacando de los programas de financiación pública el aborto, debido a las presiones del cada vez más influyente catolicismo estadounidense.
Cuando comento con mis compañeros de trabajo de los Estados Unidos sobre nuestro paro, nuestros partidos y sindicatos subvencionados, nuestro sistema sanitario y sus costes y nuestras vacaciones, alucinan. Porque allí saben lo que cuestan las cosas. Y eso es siempre un valor. Porque durante la campaña se comentaba que un 8% de paro –para nosotros envidiable- podía hacer perder a Obama. Aquí tenemos un 25% y algunos todavía se alegran del sistema institucional que padecemos: un sistema corrompido en el que es más grave ir a 137 por una autopista de peaje que organizar fiestas en  espacios públicos con resultado de cuatro muertes –siempre que sea uno amigo del concejal de turno, claro-.
El resultado de ayer nos demuestra que la sociedad está viva, que en la política hay debate y que las ideas cuentan. Obama ha ganado por la mínima y sigue teniendo en frente un Congreso de mayoría republicana. Le será difícil gobernar un país  muy dividido entre otros motivos por su culpa. Deberá comportarse como en la última parte: negociando y cediendo. Y quizá eso es lo que le ha permitido ser reelegido. Eso y la mejora de los datos del paro  conocida en los últimos días de campaña.
Sirva ésta reflexión para acercarnos a la política americana, de la que podemos  sacar ejemplos positivos, a pesar de que siempre algunos insistirán en los defectos. Pero aquí conviene más libertad en los partidos –allí las primarias son un ejemplo de participación ciudadana-, necesitamos una ley electoral más justa  -aquí se favorece al nacionalismo frente a la unidad nacional-,  una financiación más transparente de los partidos –allí aunque sean cifras millonarias escandalosas al menos son conocidas- y ciertamente, la enorme carrera que debe hacer una persona para ser elegido representante político exige demostrar bastante más –formación, oratoria, nivel- que ser amigo del que hace las listas –sin idiomas, ni estudios-.
En fin: división de la sociedad, dudas sobre la situación fiscal, sobre la política exterior. Porque si Obama ha ganado es porque ya no pudo ser el primer Obama. Lo cual, no es la peor noticia que podíamos escuchar esta madrugada…

miércoles, 31 de octubre de 2012

Las tenaces injerencias extranjeras contra España...

El pasado viernes 26 de octubre me invitaron a presentar mi novela La Tesis Prohibida ante el selecto Fórum2000. El acto consistió en una comida –estupenda, por cierto- durante la cual yo expuse un tema relacionado con el libro y cada poco, los más de veinte asistentes me hicieron las preguntas que les fueron surgiendo. La sobremesa se alargó. Fue apasionante.

Sin ánimo de destripar toda la trama del libro –que varios no habían leído aún- hablé de las continuas injerencias extranjeras en la historia de España, normalmente siempre enfocadas a controlar, en el mejor de los casos, nuestra política y, en el peor de ellos, a debilitarnos o, incluso, anularnos. Es una constante. Sobre la pista para profundizar en el asunto, me puso el Profesor de Derecho Constitucional Don Ramón Peralta, precisamente en una conferencia con motivo de los 200 años de las Cortes de Cádiz. Afirmaba Peralta: “Desde Carlos V estamos en manos de dinastías extranjeras que han ido borrando poco a poco nuestra mejor tradición política de libertad y unidad.” Toma.

La convocatoria en Cádiz, con la nación en lucha intentando defenderse de la agresión francesa, vino de la mano de Jovellanos, que no pudo llegar a contemplar la reunión, al morir en noviembre de 1811. Jovellanos pretendía, para salir de aquella gravísima crisis nacional, reunir las Cortes históricas, tradicionales, las de siempre, las de la mejor historia de España. No pudo ser. Cádiz, en 1812, como cuando la Constitución de 1978, fue una oportunidad grandiosa desperdiciada, por culpa de nuestros mediocres líderes que sin altura de miras sólo se preocuparon de sí mismos, de sus carreras, de sus dineros y, a lo sumo, de sus partidos. Así, tanto en 1812 como en 1978, los que tenían el mandato de reconducir España, miraron para sí y para otros intereses. Fracasaron como hoy fracasa el sistema. Otra vez, de nuevo, las injerencias extranjeras. Pero sin olvidar que siempre hay españoles dispuestos a medrar trabajando para los que buscan la ruina de nuestra nación.

Parecerá exagerando, pero es una constante. ¿Cómo entraron los musulmanes en el 711? Por la llamada de uno de los bandos en liza por el trono Visigodo. ¿Cómo se fue fraguando la separación de Portugal del resto de los reinos peninsulares, ya en los primeros siglos de la Reconquista? Porque en ciertas discusiones dinásticas algunos se aliaron con los intereses de Inglaterra. ¿Cómo entraron los franceses en 1808? Llamados ni más ni menos que por esas élites tan corruptas como afrancesadas que veían en el país vecino el remedio a nuestros males. ¿Y cómo entró el comunismo con ánimo de destruir cualquier institución de nuestra mejor tradición? Con la colaboración de miles de españoles alienados por una de las ideologías más destructoras que conociera la humanidad.

Más ejemplos actuales: Hoy asistimos a la mentira separatista de la Guerra de Sucesión de principios del XVIII. El nacionalismo catalán juega con los vocablos y quieren decir de ésta guerra que fue de secesión. Falso. Como en el resto de España, se desató una dura y larga guerra civil -hasta algunos afirman que la primera carlista-, entre quienes apoyaban al Archiduque Carlos y quienes querían que reinara el Borbón. En cualquier caso, los españoles no elegirían. Aquello respondía a un plan macabro de las potencias emergentes europeas que, aún en vida del desgraciado Carlos II, aspiraban a trocear España para repartírsela. Hoy, fomentando el nacionalismo, desde fuera nos siguen haciendo las mismas maldades… Y ayer conocíamos la noticia de la publicación del nuevo libro del experto en Masonería Don Manuel Guerra, que afirma que "las cúpulas de los partidos españoles están controladas por masones."

Dicen que no nos hacen falta enemigos. Cierto. Pero aquí hay muchos dispuestos a ayudarles. ¿Por qué? Lo ha clavado hoy David Gistau en El Mundo: “Los presidentes de la democracia y el Rey, se han sentido hasta ahora los protagonistas del mejor periodo de la nación –que nace en la Sacrosanta Transición- en parte porque nuestra historia es cautiva de la leyenda negra, que los españoles tienen digerida como vergüenza de sí.”

En este blog hacemos un esfuerzo enorme por repasar los mejores ejemplos de nuestra historia nacional. Pocos saben que las constituciones ejemplares de Inglaterra y EE.UU.  -frente a lo que padecemos aquí- se inspiraron en las Cortes de León de 1188, primer parlamento moderno fueron aquellas Cortes de la Monarquía Hispánica. Pocos conocen bien la enorme tarea de España en América, con sus descubrimientos, aportaciones culturales, civilizadoras y evangelizadoras.  Al menos fue un consuelo escuchar a un miembro de Fórum2000 afirmar que “desde hace años, en las élites culturales de Estados Unidos, se va imponiendo una revisión de la leyenda negra hasta el punto de que allí se aprecia mucho, no sólo la colaboración de España en la aparición de la gran nación americana, sino en la inmensa obra cultural de los españoles en todo el continente.”

¿No sienten ganas de empezar a leer los mejores capítulos de nuestra historia? Ánimo. Es una de las mejores muestras de patriotismo que uno puede dar. Recomiendo Lo que el mundo debe a España, (Ariel 2009) del sabio Luis Suárez. Conociendo la historia amaremos más a España y tomaremos nota del pasado cuando, por enésima vez, tengamos que defendernos de los tenaces enemigos exteriores siempre apoyados por los traidores del interior.

jueves, 25 de octubre de 2012

Espeluznantes conversaciones con valientes vascos que dan la cara por España


Los resultados de las elecciones vascas no son menos terribles por esperados. Es un tópico y una excusa a la vez, eso de que “no podemos opinar si no estamos allí” -cosa absurda en cierto modo, porque a veces allí se tiene menos información y menos libertad que aquí- y uno puede hablar con varias personas que viven allí y además vinculadas a la vida pública vasca, tanto a nivel de medios de comunicación, como de empresas y política.

La situación es tremenda. Hay mucha gente muy desanimada. Y encima, hay políticos del PP vasco que han canalizado su fracaso no hacia una sana autocrítica sino hacia el insulto a quien ose tan sólo preguntarles si no habrán errado en la estrategia y abandonado a muchos votantes -150.000, que solo les han votado la mitad de los que votaban a Jaime Mayor Oreja-. Así, Iñaki Oyarzábal y Borja Semper –conocidos trepas sin principios-, ayudados por el mediocre mercenario al servicio mediático del PP Federico Quevedo, han arremetido en una campaña surrealista llegando a decir que la culpa de la pérdida de votos del PP en Vascongadas es de Mayor Oreja, de algunas Víctimas del Terrorismo y de Isabel San Sebastián. Les ha faltado decir que la pérdida de votos se ha debido a que los votantes no han querido votarles, pero quizá eso era demasiado.

Hay cargos del PP vasco que han tomado vinos con políticos de Bildu, Bolinaga sale en libertad por una iniciativa directa del Gobierno, que ha heredado la hoja de ruta de los siniestros acuerdos de Zapatero con ETA, Oyarzábal llegó a decir que Alcaraz era un extremista por manifestarse por la Memoria, la Dignidad y la Justicia.... Y aún creen que la culpa es de otros.

Por eso no extraña que un patriota español que vive en San Sebastián le diga a uno: “Bildu va a traer el castigo que este pueblo vasco merece, por mirar tantos años para otro lado, por permitir que el terrorismo obtenga sus frutos. Muchos vascos van a sufrir, porque Bildu es ETA, es el marxismo más extremista de Europa, incrementará los impuestos, perseguirá la revolución socialista e intervendrá empresas y expulsará de sus puestos a los que no hablen vasco. Y por una parte, prefiero a ETA en el poder, de verdad te lo digo, algunos se lo merecen: a mi abuelo, a mi padre y a mi, nos han machado por defender a España aquí, en Guipúzcoa, y la gente encima nos decía que eso nos pasa por meternos en líos políticos. Con Bildu gobernando podremos despertar a los que se han pasado años cediendo ante los asesinos porque ahora verán lo que es bueno.”

Otro amigo, éste exiliado en Madrid, me decía: “ahora algunos del PP te sacan un curriculum de héroes que no es para tanto, y ahora ellos contemporizan con los amigos de ETA; otros sí sufrimos de verdad las consecuencias del chantaje, las amenazas y el terrorismo. ¿Acaso María San Gil no vio matar a Gregorio Ordóñez delante de sus narices? Ahora todo son sonrisas.”

Un empresario alavés, me comentó en una reunión en su despacho: “aquí votamos el domingo y hemos empeorado las cosas. Y lo pagaremos sobretodo en la cuestión económica, aunque el PNV pactará lo que haga falta con el PP y el PP obedecerá. Por otro lado, si el PP no rectifica ha firmado su sentencia de muerte y el fin de toda posibilidad de un País Vasco español. El PP ganaba en Álava y ahora, con Oyarzábal al frente ha pasado a ser cuarta fuerza política. Un desastre.”

A ver quién se atreve a decir que esto que cuento no es parte de la realidad vasca… Podemos y queremos opinar. Porque la deriva del PP en el País Vasco, que explica magistralmente bien el libro de María San Gil, que aquí comentamos en su día, afecta a toda España. (Recomiento leerlo: http://elalcaldedezalamea.blogspot.com.es/2011/06/maria-san-gil-en-la-mitad-de-su-vida.html)Exactamente igual que el caso de Cataluña.

España está en juego. Déjennos al menos opinar y apoyar a todos los que en Cataluña o en el País Vasco nos llaman aterrados ante la posibilidad de tener que verse obligados a vivir, abandonados por España, en una tiranía separatista que sólo conduce a la ruina y a la ausencia total de libertad política.

martes, 23 de octubre de 2012

Reflexión sobre la envidia y el sectarismo españoles...


Llegó a decir Fernando el Católico que “quien supiera dirigir bien a los españoles, lograría cosas grandes con ellos.” Aunque esta frase sea cierta –España ha logrado grandes cosas- realmente hoy se nos hace imposible, tanto por los dirigentes como por los dirigidos. Pero hoy quiero ser optimista, por cuanto los tópicos sobre los españoles a veces nos hunden del todo. Es cierto además, que algunos son falsos, como el que asegura que trabajamos poco. Pero también es verdad que otros nos describen: en España destaca la envidia y el sectarismo apasionado en mucha gente, lo cual es fuente de muchos males. Hablemos de ello, no con intento de ennegrecer aún más el momento presente; al contrario, para curarnos de las causas de muchas de nuestras desgracias.

Un ejemplo de esto, lo contaba un párroco de unos cuantos pueblos asturianos: “aquí todos quieren su tractor, siempre mejor que el del vecino, aunque solo lo usen dos días al año; ellos con su tractor; eso sí, arruinados. No intentes ponerles de acuerdo para comprar entre todos uno y que lo usen por turnos.” Y cuando fui a Suecia a visitar a una de mis hermanas que allí vivió, contaba que en su comunidad de apartamentos había una lavadora para cada serie de viviendas, porque se amortizaba mejor, pues cada uno, realmente, sólo las usa unas pocas horas a la semana.

¿Es cierto que en España somos envidiosos y sectarios, hasta el punto de imposibilitar que juntos hagamos grandes cosas?

Definamos qué es la envidia y qué es ser sectario –con ayuda de la RAE-: la envidia es la tristeza o el pesar del bien ajeno y el deseo de lo que no se posee. El sectario es el que profesa y sigue una secta; el secuaz, fanático e intransigente, de un partido o de una idea.

Estoy convencido de que sí, que aquí abunda esta forma de ser y proceder.  ¿Cómo combatir estos males?

Dejemos de ver como vigas las pajas ajenas; intentemos comprender los motivos del otro: cada persona es un mundo y tiene sus motivos; liberémonos de etiquetas que clasifican y delimitan, cuando realmente somos infinitos; pensemos las cosas dos veces antes de decirlas, poniendo en la balanza el resultado del comentario, para saber si lo que queremos decir construye o destruye…

Decía la Beata Teresa de Calcuta que “quien juzga a los hombres no tiene tiempo para amarlos.” España necesita menos lecciones y más cariño; más acercarse a la gente y comprender sus motivos. Necesita menos críticas ácidas y más propuestas ilusionantes. Necesita más cultura, más sabiduría: porque cuando la ignorancia predomina la envidia y el sectarismo se asientan y crecen como un tumor maligno. La envidia nace de la inseguridad y del complejo; el sectarismo es hermano de la envidia: porque se agrupan en sectas los que no tienen personalidad, ni principios, ni cultura suficiente para mantenerse libres. Los partidos políticos tienen gran culpa de esto, porque al no ser democráticos en su funcionamiento, premian el comportamiento acrítico del sectario. Cuando me preguntan por qué si me gusta la política no me dedico a ella, respondo que no me gustan las sectas donde los puñales de la envidia te amenazan y donde sólo se prospera cuando vendes tu libertad por un puesto.

Del mundo comercial he aprendido que el tiempo cura conflictos y que el que ayer te criticaba puede necesitar hoy tu ayuda; he aprendido que servir al pequeño como al grande te traerá enormes alegrías cuando al que nadie atendía por insignificante de pronto progresa y triunfa; que contestar con amabilidad y educación es el mejor paso para firmar un negocio floreciente; que en el mundo de los negocios no hay prejuicios, ni odio, ni sectarismo, ni ideología cuando se necesitan solucionar problemas; que las personas normalmente ponen lo mejor de sí cuando la compensación es justa para todos. Hay muchas iniciativas buenas, con defectos, por supuesto, que merecen apoyo, no el continuo desprestigio y la crítica de quienes siempre se creen más perfectos.

Me decía un amigo catalán, que en España todo podemos explicarlo por los ochocientos años de la Reconquista. No le falta razón. A pesar de las luchas intestinas, del odio y de la envidia, de la ambición de poder, al final los españoles vencieron al enemigo porque lucharon juntos por fines más elevados. ¿Seremos capaces, como sociedad, de unirnos por fines más altos? Primero hay que buscar los fines en una revolución cultural que empieza por cada persona. Mucha suerte.