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martes, 9 de julio de 2013

LA CATARSIS POLÍTICA QUE NECESITA ESPAÑA

Comentarios al libro CATÁRSIS, se vislumbra el final del régimen,  Javier Benegas, Juan M. Blanco, Akal, 2013

En el día en que se publican comprometedores documentos para el Presidente del Gobierno –una muestra más de la íntima unidad entre corrupción y régimen partitocrático del 78-, he terminado de leer CATARSIS, un libro interesante no sólo por el brillante análisis de las causas de la deprimente situación nacional, sino por las valientes propuestas –puro sentido común-, para salir de ella.

Catarsis es un vocablo potente, que se usa más bien poco, y que por ello conviene definir con la RAE:
1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.
2. f. Efecto que causa la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones.
3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.
4. f. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.
5. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.

Es genial: esta definición ya dice mucho del libro… Pero merece la pena leerlo: es un manual fundamental de pura política básica –para España, un tratamiento de choque-, escrito de forma amena, con notables ejemplos sacados de la actualidad y con propuestas de soluciones.

Es democracia básica frente a partirocracia corrupta. Y no sólo se refiere a la casta política, sino a las adheridas a ella: castas sindical, empresarial, financiera y mediática. Y también tiene su parte de crítica a los ciudadanos, que se han acomodado al sistema de la gran mentira socialista de un Estado inmenso que nos haría felices: si repasamos la historia de España comprobaremos que aquí es el ciudadano medio el que ha de tomar la iniciativa. Es responsabilidad de todos dejar de ser el país del sectarismo y los mitos ideológicos.

Encontrarán por eso, repetidamente, la exigencia de un Sistema de Libre Acceso, como propuesta frente a esas castas cerradas, oligárquicas, que tantos males nos causan.

Hay frases inteligentes: necesitamos aprender a crear riqueza, pues de cómo repartirla ya tenemos consumados maestros y por esto estamos como estamos; denuncias valientes: el entendimiento entre las oligarquías empresarial-financiera y la política se convierte en el principal obstáculo para un crecimiento económico estable y duradero y críticas ingeniosas a los periodistas autocensurados: desde el principio la propaganda del régimen se encargó de enseñar a la gente su particular forma de ser demócrata. Por ello, cualquier crítica al régimen se convertía en una crítica a la democracia.

El libro es toda una enmienda a la totalidad del régimen del 78, una partitocracia, que no democracia. Es una crítica detallada realizada desde una concepción auténticamente democrática y, como no puede ser de otra manera, desde una visión de respeto a la libertad e iniciativa personales, al libre mercado y a la libertad económica que exigen y sólo pueden darse en un clima de respeto a la ley y mediante una justicia independiente.


Léanlo, porque la salida a la crisis de régimen no puede darse mediante una falsa mejora de la economía, como intenta el Gobierno actual -otra cara de la misma corrupción que nos paraliza como nación-, sino que necesitamos unas nuevas reglas del juego y la casta política actual, con sus otras castas anejas, son el principal obstáculo para lograr imponer las reformas que urgen. No se trata sólo de quejarse, sino de entender de una vez qué es lo que necesitamos para tener la España que merecemos y CATARSIS es un libro imprescindible para lograrlo. Desde aquí, mi agradecimiento a los autores por gran su trabajo.

lunes, 8 de octubre de 2012

Queridos catalanes que queréis ser españoles:

Queridos catalanes que queréis ser españoles:
Dedicado a Carla, Ana, Pepe y José Luis, mis mejores amigos de Cataluña.
Hace unos días escribí una dura crítica a los independentistas que os están sometiendo en algo mucho peor que una dictadura, pues os están matando poco a poco: están matando vuestra esperanza, vuestra ilusión, vuestra historia y vuestra mejor tradición. Es normal: el nacionalismo es lo más opuesto al patriotismo como el aborto es lo más opuesto a la maternidad.
Ha dicho el interesado Durán y Lérida que “el momento actual es como el de cuando España perdió las colonias en 1898.” Tiene razón, por dos motivos: porque el momento de tristeza nacional es tremendo, y sólo los malos hijos, como entonces,  quieren abandonar a la madre enferma; y también tiene razón, porque los enemigos externos de España vuelven a aprovecharse de nuestros momentos de debilidad para embestirnos de nuevo. Lo más grave es que cuentan con la ayuda inestimable de los traidores interiores, que desde que nos invadieran las tropas del Al Tarik en el año 711, siempre han existido en todas nuestras contiendas.  
Queridos amigos de Cataluña, queridos compatriotas: me he acordado, a raíz de esas palabras del diputado que con todo lujo vive en Madrid gracias a los réditos de la mentira separatista,  de un libro sobre la independencia de nuestros hermanos de América titulado “Españoles que no pudieron serlo” (Libros Libres, 2009) del interesante José Antonio Ullate Fabo. En él, se nos explica cómo poderosas organizaciones contra nuestra nación, utilizaron todas las estrategias imaginables para romper los lazos entre los hermanos que conformamos la hispanidad. Hoy quieren volver a hacernos daño, precisamente en nuestro propio suelo peninsular.
Ha cundido en cierto ambiente mediático de la derecha liberal madrileña que nuestro Gobierno debe ceder y responder al reto de separarnos.  Dicen que así Cataluña dejará de incordiar y que pronto se arruinará. Olvidan estos insensatos oportunistas que en Cataluña hay millones de españoles que quieren seguir siéndolo. El Gobierno, que tiene el deber de cumplir la Ley, os olvida. Yo no me olvido de vosotros. Yo amo a Cataluña porque es una parte de España. Yo sé lo que estáis sufriendo cuando os imponen la lengua en que tenéis que educar a vuestros hijos, cuando sufrís una de las presiones fiscales autonómicas más brutales, cuando veis que vuestros representantes predican “España nos roba” cuando ellos se han embolsado miles de millones de euros de vuestros bolsillos en corrupciones inigualables;  yo sé lo que es vivir en una región donde solo une el odio inculcado hacia tu patria. Nadie ni nada puede impedir que la patria se mantenga unida, por encima de ideologías políticas quebradas, por encima de los enemigos domésticos o extranjeros, por encima de una Constitución cuyos frutos amargos hoy recogemos.
Españoles de Cataluña: tenéis derecho a contar con nosotros y nosotros tenemos el deber de colaborar con vosotros. Habrá imbéciles que contemplen cómo se les insulta, porque no esperan más que la falsa emoción de una serie de cafres dando patadas a una pelota. Y es que a mí no me gusta ver cómo me insultan ni aplaudir a quien me roba, ni emocionarme con un deporte convertido en propaganda cutre; porque dentro de ésta partitocracia corrupta, separatismo, fútbol y negocios son una misma cosa con la política.
Amigos: el reto es inmenso. Desde todos lados llegan sugerencias para que definitivamente nos dividamos. ¡Jamás! Cataluña es una región bella, con gente trabajadora, con capacidades enormes y sobretodo, ¡Cataluña es y será española!
La mentira del separatismo ha querido conformar una Historia distinta, pero no hay más que ir a los libros para ver que los habitantes del noreste de la Península Ibérica, desde la Marca Hispánica a las Navas de Tolosa, desde las guerras por Europa hasta la enorme tarea de la conquista de América, desde la guerra de sucesión hasta la guerra contra el francés, desde las guerras carlistas hasta la guerra civil, para comprobar que los catalanes se han dividido y unido como el resto de los españoles con todos sus compatriotas.
Queridos españoles de Cataluña: el día 12 de octubre, día de nuestra Fiesta Nacional, día de la Hispanidad, día de la Virgen del Pilar, día que conmemora, quizá la obra más bella de España y también la del mundo: el abrazo a los hombres y mujeres de América,  estamos todos llamados a una convocatoria para responder al insulto separatista, a la mentira interesada del nacionalismo. Hay que llenar Barcelona de banderas de España. Será el mejor favor que podamos hacernos para que el mundo vea que en Cataluña hay muchos españoles que quieren serlo y que están arropados por el resto de los españoles que tenemos el deber de hacerlo.