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martes, 15 de marzo de 2011

UN COMPAÑERO DE CURRO CATOLICO QUE VA Y LO DICE

Le acababa de recoger en el aeropuerto de Barajas. Dos años menos que yo. Íbamos a visitar unos clientes para que él, un técnico inmejorable, me ayudara a vender unos productos especiales. Cuando, desde Madrid, enfilábamos la A-6, apenas hablábamos. Le acababa de conocer. Originario de un pueblecito cerca de la frontera con Bélgica, era la primera vez que venía a España. Pero al pasar por el desvío Ávila, me pregunta:

-¿Es esto lo de Santa Teresa?
-Si, si,  ¿Y eso?
-Es que (orgulloso) yo soy católico…

Silencio. Medito. Esto jamás me ocurriría en España. Y además, tampoco yo lo haría (cobarde). Así estamos.

Llegamos a una preciosa ciudad del norte, después de de visitar varios clientes en unas reuniones prometedoras para el negocio. ¡Qué bien, con esta crisis! Al hojear la carta en un buen restaurante me dice:

-Gracias por traerme aquí, pero yo cenaré muy poco (no habíamos comido apenas) porque es cuaresma.

Acabamos el día yendo juntos a misa de 20 h. Le pregunté:

-¿Por qué dejas tan claro que eres católico, sin miedo?
-Porque en Francia estamos hartos de que cada minoría impone su menú y sus preferencias a una sociedad cristiana, pero nunca nadie dice un viernes de cuaresma que no quiere comer carne…

En el “Yo confieso…que he pecado…de pensamiento, palabra y OMISIÓN”. ¡Cuánto me he callado por falso respeto. Qué lección. Gracias, compañero! Si todos fuéramos como tu…

lunes, 24 de enero de 2011

UN PELICULON, "CAMINO DE LIBERTAD" O REGRESO AL PERDON

 

UN PELICULON, "CAMINO DE LIBERTAD" O REGRESO AL PERDON

Con “La vida de los otros” y “Katyn”, “Camino a la libertad” forman un conjunto de tres películas geniales, imprescindibles, sobre el comunismo. Geniales, porque nos cuentan una durísima verdad en positivo, que de todo se puede sacar algo bueno. Imprescindibles, porque todavía, en occidente, continúa la progresía genocida (gulags y aborto), sin entender lo que ha supuesto el comunismo, riendo las gracias al sistema que aniquiló a más de 100 millones de seres humanos y que  todavía hace de las suyas en Cuba o China…Además, como ha dicho uno de los actores protagonistas, “ya era hora de que se contara la verdad del comunismo, porque de su primo hermano, el nazismo, ya hemos tenido cientos del películas”.
Sí, primo hermano. Primos filosóficos que nacen de matar primero a Dios, para terminar,  después, como consecuencia de una lógica implacable, asesinando hombres por el mero hecho de pensar diferente. Primos que pactaron romper Polonia por cada lado en 1939, para repartirse sus territorios.
Me quedo con una escena. Los que huyen  encuentran a una chica que también escapa de la salvajada criminal soviética. Para encontrar la ayuda que necesita, la chica engaña sobre su pasado y es descubierta. Le dice uno de ellos “No me vuelvas a mentir, estamos hartos de mentiras”. Cada frase, cada conversación, cada menor personaje son símbolos de superación, de milagro…La muerte aparece con paz, porque se ha hecho lo que se debe... Los peores tienen corazón, son humanos. Y hasta cuenta con algo que me apasiona de la vida, que siempre están ahí, colaborando…Son los ángeles… Descubran al menos a uno.
Hasta 1989 no  fue Polonia liberada de semejante tiranía. Mientras, miles de prisioneros fueron llevados como esclavos a Siberia para trabajar en sus minas y en sus bosques. Muchos huyeron para morir nadie sabe dónde. Unos pocos cruzaron Asia, por sus oscuros bosques, sus vacíos desiertos y sus gigantes cordilleras para llegar a la India, tierra de libertad que les permitió regresar a casa. Algunos dicen que esta película tiene su título mal traducido. “The way back” es  “Camino de regreso”, porque el protagonista huye, y camina varios años por Asia, con el objetivo de volver a encontrar a su esposa para decirle que la perdona. Fue detenido en 1940, con la acusación probada por su esposa en lo que es un insulto a lo que debe ser un juicio justo. Regresó a Polonia a ver a su mujer en 1989. Una historia real. No te la pierdas.

domingo, 12 de diciembre de 2010

UNA BONITA HISTORIA DE PERDON

Hacia finales del año 690, cerca de la ciudad de Estrasburgo, el Conde Aldarico, Gobernador merovingio de la región de Alsacia,  decidió que la hija que acababa de tener debía morir. El Conde deseaba un hijo varón como heredero. Pero nació una niña y, además, para mayor desgracia del Conde, la niña era ciega. Ordenó a su esposa Bereswinda que la matara.
El desastre cultural que sufrieron las regiones cristianizadas por el Imperio Romano,  estaba empezando a ser restaurado. Pero los monjes que protegían la cultura en escondidos monasterios no habían conseguido llegar a toda la población. Pero sí a la esposa del Conde, una dulce mujer que, asustada por la violencia de su salvaje y poderoso marido, decide en secreto entregar la hija a una sirvienta para que la cuide.
La niña es entonces llevada a la región de Borgoña, al Monasterio de Balme, localidad cercana a los Alpes franceses, y será bautizada por un Obispo Santo. Este Obispo, San Erhard, era un monje irlandes y obispo de Ardagh, conde de Longford, que  tuvo una visión en la que Dios le ordenaba de ir a Balme a fin de bautizar a Odilia. En el momento en que el agua fresa contacta el cráneo del bebé, se le abren los ojos y se le llenan de un poderoso brillo. “Yo te bautizo Odilia (que significa hija de la luz) en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Pasan los años. Odilia, agradecida a Dios, decide entregarse a su voluntad. Conoce por fin la historia de su desgracia y, animada por Dios, sin miedo de su padre y llena del amor que todo lo cura, regresa a Alsacia. Su padre, al ver a la niña, se llena de emoción y  tocado por el Espíritu Santo, pide perdón y se convierte. Pensando en entregar lo que había quitado a su hija, la quiere casar con un importante noble de una región cercana. Odilia le dice a su padre que ella es esposa de Dios. Aldarico comprende. Y entrega a su hija,  para que funde una comunidad benedictina, su impresionante castillo fortaleza de Los Vosgos, un sistema montañoso que se alza a oeste del Rhin.
Todavía, desde principios del siglo VIII, siguen cantando allí según la liturgia, los monjes benedictinos. Odilia murió el 13 de diciembre del año 720, mañana hace 1290 años. Santa Odilia es la Santa Madre de Alsacia, y desde las alturas de su monasterio, cuida de toda una bellísima región que pude recorrer hace unos días.
Fue canonizada en el siglo XI por el Papa León IX y proclamada como Patrona de Alsacia por el Papa Pio XII en 1946. El Papa Juan Pablo II, consciente de que Europa debe volver a sus raíces, visitó este santuario el 11 de octubre de 1988.
Una bonita historia de perdón, siempre posible a pesar de las desgracias, siempre necesario a pesar del paso del tiempo, siempre bello a pesar de la pequeñez de la ofensa.