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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un presidente asesinado por una guerra entre masones

Hemos conocido en ésta semana unos datos impresionantes sobre el estudio anatómico forense realizado sobre el cadáver momificado –y muy bien conservado- del que fuera Presidente del Consejo de Ministros en la segunda mitad del convulso XIX, el general Don Juan Prim… Estas noticias que, pasados los años resuelven crímenes estratégicos del poder, no tiene ya importancia en el orden político, pero si en el orden de la Historia y en el de la Moral: en el de la Historia porque nos confirman verdades sospechadas o directamente las descubren y en el de la Moral porque la verdad es en sí un bien preciado del que siempre se extraen lecciones para la libertad.


El experto que ha dirigido las investigaciones ha expuesto en el Grupo Libertad Digital –en artículos y en la radio- unos hechos demoledores: que Prim fue estrangulado en su propia casa el 30 de diciembre de 1870 por un sicario al no ser muerto de los tiros que le pegaron tres días antes en la calle del Turco y, además, textualmente: “el asesinato de Prim surge en una guerra entre masones.” Efectivamente: masón era Prim y masones los que querían quitárselo del medio para dirigir a su gusto la Historia de España. Así se las gasta la secta que tantos ingenuos creen que es una reunión de venerables filántropos que obsesionaban a un Francisco Franco siempre –para ellos- algo limitado, aunque ganara con genio militar la guerra civil partiendo de casi nada. Pues desde mucho antes del magnicidio de Prim, la masonería está especialmente empeñada en una España débil y dividida. Y vaya si lo logra…

En uno de los libros clave –según Ricardo de la Cierva- sobre el quehacer maléfico de la secta en España  La masonería al desnudo, de Ferrari Billoch escrito en 1935 para narrar los secretos de la secta que recoge uno que logra abandonar sus filas, se cuenta esto de Prim a raíz de su propuesta para entregar Cuba a Estados Unidos:


“Varios generales españoles masones hubieron de entregar  Cuba al ejército yanqui cumpliéndose los acuerdos de la masonería universal que había decretado la pérdida de Cuba para España en castigo de su tenacidad.  El mismo Prim llenó de dificultades la labor española y pone en libertad a los cabecillas del separatismo cubano que habían sido sometidos a Consejo de guerra. Prim era masón. Prim es el autor de la deshonrosa proposición de venta de Cuba. Era un modo expedito y cómodo de satisfacer las imposiciones del Monstruo. Pero se quiso comprar a tan bajo precio la Perla de las Antillas que la vergüenza no pudo consumarse. Don Juan Prim frecuentaba una logia en la calle de Luzón, asiento del Grande Oriente.”


Entonces, ¿si tan buenos servicios prestó a la masonería, por qué la masonería quiso asesinarle? Porque ya no interesaba: porque era anti-borbones  en el momento en que se decidía quién debía reinar en España. Sin Prim Amadeo de Saboya no duró en el trono, sobrevino la Primera República y luego la Restauración: respecto a España, la masonería siempre quiso imponernos los borbones. Y de chapuza en chapuza llegamos al reinado masónico –republicano eso sí- de la Segunda República que trajo la desgraciada guerra civil. Y de nuevo la instauración del 75 nos coloca a los borbones una vez más. Luego, cualquier escándalo como el asesinato de Carrero, el 23F o el 11M responde a los mismos manejos que permiten mantener a nuestra nación sometida, débil, agonizante, incapaz…

Por cierto, ahora voy a mi librería habitual a recoger el nuevo libro del experto en masonería Manuel Guerra: Masonería, Religión y Política, que la secta sigue haciendo de las suyas y hay que estar al tanto…

Para saber más, aquí link para leer las declaraciones de Pérez Abellán a Esradio: