Mostrando entradas con la etiqueta Toledo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Toledo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de julio de 2011

ANÉCDOTAS (7): DEMASIADO DE DERECHAS PARA INTERECONOMÍA

Es curioso el poder de la televisión. El pasado domingo en misa, un simpático hombre me reconocía y me felicitaba: “muy bien Piñar, me encanta verle en Intereconomía”,  cuando no he vuelto desde el pasado 12 de octubre…O por ejemplo, todavía alguno (hoy mismo en Facebook) me preguntaba que por qué no volvía a la tele. Y las intervenciones en Veo (una pena, no ha sobrevivido) que fueron unas pocas de unos 5 minutos, todavía sirven para que algunos me recuerden, por la calle, o por las redes sociales, que son nuevas calles de libertad en este mundo complejo…

Pues eso, si en enero escribí aquí (ver archivo del blog) en varios capítulos todo lo que había vivido con los sucesos de El Candidato a El Gato al Agua, para contar la verdad a tantos que quisieron saber qué ocurrió, ahora, mis reflexiones, pasado casi un año (cómo pasa el tiempo) me llevan a otros comentarios desde una cierta alegría, porque ahora es cuando uno entiende (qué mal lo pasé) que todo, siempre todo (¿por qué lo dudamos?) es para bien.

Y ahora, me doy cuenta de que mi experiencia me ha puesto en contacto con cientos de personas de diversas formas de pensar, de diferentes ambientes o ideas que simpatizaron pronto con quien estaba siendo maltratado simplemente por llamarse como su abuelo, que encima es, posiblemente, uno de los pocos políticos decentes  (en principios y en comportamiento) que haya existido en España en los últimos cincuenta años…

Pero mi abuelo es un personaje queridísimo por sus miles de seguidores a los que se considera como no existentes…Sí, en el mismo sistema que, en cambio,  alaba a ETABILDU y le permite financiarse con nuestra pasta para matar. Pero Blas Piñar es odiado sobretodo por los que más franquistas fueron con Franco y que de pronto luego se volvieron los más demócratas y lo siguen siendo…Sí, por los falsos a los que sabremos desenmascarar cada vez más rápido.

Por eso yo, dijera lo dijera, me votara la cantidad de público que me votara, no podía ser tertuliano en la cadena de los que decían sentirse orgullosos de ser de derechas. Porque esos que me utilizaron para dar morbo a un concurso cutre ideado por su extrañísimo presidente, luego se avergonzaron (por su servidumbre pepera) o se asustaron como gallinas (cuando por ejemplo, Julia Otero, El Plural o La Sexta afirmaron con sorna que los fachitas de Intereconomía habían fichado al nieto de Blas Piñar). Encima, para terminar de hacer el ridículo, jugaron con su propia audiencia (a la que ahora piden dinero) para sacarles centimillos por sus votos de móvil y que luego no tuvieron en cuenta, en clara estafa memorable…Pero la pertinaz audiencia me votaba y ellos, sin saber calcular, en una final que ahora recuerdo con vergüenza ajena, no supieron resolver de forma elegante el asunto y el Sr. Ariza tuvo que llamar en directo para arreglar  el entuerto de sus torpes jefecillos.

Luego vino el juego sucio, el trato mafioso, la trampa, la falsedad y el insulto.  Nunca pidieron ni pedirán perdón: ése es el cristianismo de tantos católicos engolados que tanto daño nos hace a los que intentamos levantarnos cuando caemos…Y gracias a los caballeros que siempre hay en los peores sitios, el tema pudo resolverse con un mínimo de justicia, porque no dejaron de incumplir parte de lo prometido…

Nada más, señores. Aquí acaban las anécdotas por mi nombre. Han sido siete, unas divertidas, otras injustas. De todas ellas aprendí. Con todas, pasados los días,  me he reído con los míos. Mi nombre me encanta. Mi nombre me dio penas y alegrías, pero es mi nombre, el mío. Me llamo Blas Piñar, como mi abuelo, que es un auténtico político; como mi tío, un General ejemplar queridísimo por los que le han conocido dentro y fuera del Ejército,  como mi bisabuelo que combatió por España en el Alcázar de Toledo…Es el nombre de un santo de Armenia, médico y obispo, torturado hasta la muerte por el odio a la fe en el 353…Es mi nombre y es el nombre una cosa sagrada desde que Dios mandara al hombre,  en los inicios de todo, que pusiera nombre a sus obras divinas.  Y se que, como he dicho antes, todo es para bien…Por eso yo me llamo así.