Mañana se presenta en Madrid, a las 20h en el Hotel Gran Velázquez, calle Velázquez número 62, un nuevo libro que recopila toda la poesía que sobre diversos temas, ha escrito mi abuelo Blas Piñar.
Los temas de la obra son diversos, como lo es la variedad de la cultura que, sobre distintos asuntos, alberga la prodigiosa cabeza de quien, con casi 95 años, aún sigue escribiendo, exponiendo, explicando y animando a los que le quieren escuchar, ya sea sobre Historia, Política, Teología o actualidad.
Estáis invitadísimos a ir. No sabemos si la delicada salud de mi abuelo le permitirá asistir si quiera unos minutos, para poder saludar a los que tan fielmente le han seguido, a pesar de que la tarea de los políticos honrados deje tantos sinsabores, aunque permita volar alto con alas de coherencia acompasadas por una conciencia bien tranquila. No todos, y menos hoy, pueden decir lo mismo.
Con mi abuelo me pasa algo especial. Por un lado admiro al personaje histórico que para mí -a él ya se lo he dicho- tiene el agridulce papel del profeta: dice lo que debe aunque a pocos importe y muchos le persigan y acierta en sus pronósticos aún cuando su demostración ya no permite el remedio a los males. Por otro, la relación personal del nieto con su abuelo. Más especial en mi caso, pues es mi padrino de Bautismo y Confirmación.
De lo segundo, poco suele conocer la gente. Mi abuelo es una persona muy cariñosa y francamente divertida. Es un inagotable inventor de chistes y compone canciones para adornar con humor cualquier acontecimiento. Su cultura es inmensa y apuesto a que su biblioteca personal es una de las más importantes de España. Cada conversación con él es un privilegio, porque se ramifica en citas, fechas y personajes sin dejar de regresar al hilo central que se discute. Su fe es profunda, no sólo por el inmenso don que recibe, sino por lo bien que conoce la doctrina católica y lo que ha sufrido por mantenerse adherido a la Roca, por encima de traiciones, incomprensiones y errores monumentales de los pastores. Sólo Dios sabrá premiar tanto silencio, tanta elegancia, tanta ayuda y tanto amor a la Iglesia Católica.
Pero hoy se trata de presentar al poeta. Desde muy joven escribía versos: a su novia Carmen, al liberarse el Alcázar de Toledo, al liberarse Madrid, durante sus viajes como Director de Cultura Hispánica, sobre algunos de los protagonistas de la Transición... También sobre diversas materias de la fe, siempre presente en sus magistrales discursos y en todo su quehacer político.
Porque si hay algo que un político honrado no puede permitirse es caer en esa estúpida trampa de separar lo público y lo privado: principio de estafa, corrupción y falsedad. Por eso en sus versos de toda una vida, encontraréis sus amores, sus inquietudes, su humor, su pensamiento político y su fe. Todo formando parte de la misma unidad personal. Pura autenticidad. Transparente. Honrado.
¿Suena raro hoy? Pues podrán decir lo que quieran de sus ideas, pero no hay un sólo ejemplo mejor de político íntegro en España como Blas Piñar en los últimos 50 años. Sólo los prejuicios impedirán, una vez más, acercarse a comprender a un gran patriota a través de su poesía.
Mañana nos vemos.