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jueves, 13 de junio de 2013

Un patriotismo auténtico debe unir a los ciudadanos en un momento de emergencia

Hay un mundo sub-político, ineficaz, compuesto de grupúsculos marginales que creen que es tiempo de discusiones filosóficas estériles. Grupos que dedican sus energías a proclamar un patriotismo poco articulado y dicen defender ciertos valores que, muchas veces, tanto por las formas como por el fondo, quedan contaminados del desprestigio de sí mismos.

Existen diferentes ámbitos y diferentes tareas: la universidad para el estudio; el pensamiento para la elaboración de propuestas; los medios para la comunicación y la política para la discusión y el acuerdo... En cada lugar se habla de una forma muy concreta, por pura eficacia. Pero algunos creen que basta reunirse una serie de veces para discutir sobre ciertas cuestiones inacabables, muchas veces referidas a un pasado lejano, tanto en la Historia, como de la vida del español corriente que se esfuerza por vivir contra todo un sistema corrupto que nos está arruinando políticamente, económicamente y moralmente.

Así, estas personas, en vez de buscar lo que puede unirnos a diferentes ciudadanos preocupados por el devenir de los acontecimientos, se centran en etiquetar a la gente, no para establecer cuál es su pensamiento -lo cual es sano- sino para cerrar de un portazo toda posibilidad de comunicación. Suelen además criticar por la espalda, poner palos en las ruedas y abominar de todos los que no siguen sectariamente lo que ellos dicen. Son incapaces de abrirse hueco en la sociedad no por supuestas conspiraciones ajenas, sino por sus propios errores. No hacen autocrítica. Es más fácil el lamento y la queja.

La etiquetas políticas son necesarias y se pueden usar de forma inteligente para unir y sumar. También hay mucha gente que las utiliza para dividir: suelen ser los mediocres, los que resaltan las diferencias, los que no han comprendido que estamos en un momento de emergencia donde lo que importa es España. Así, ser de "derechas", es alguien que defiende la nación, la libertad, los valores, la libertad económica y nuestra mejor tradición, mientras que los llamados de "izquierdas" no tienen apenas inquietud por la nación, creen que el Estado debe dominar la vida del ciudadano hasta en sus ámbitos más privados, consideran que nuestro pasado es una losa negativa y que la civilización occidental debe renunciar a sus valores que deben ser sustituidos por un laicismo relativista todo derechos sin deberes. Dentro de estos grupos hay matices. Pero ahora debemos unirnos los que estamos preocupados por España, ciertos valores elementales y la libertad. El resto, minucias. Y el que quiera dividir por matices, que no hable entonces de patriotismo. Porque no es patriota quien divide, quien excluye, quien rechaza a otro español que, en medio de éste clima de confusión e ignorancia, piensa, siente, y cree en España de una manera diferente.

Es tiempo de emergencia nacional. O lo tenemos claro o nos arrasan. Es mejor actuar que quejarse.

Aquí un punto de mínimos que puede aglutinar a millones de ciudadanos. Porque sin una libertad báscia, llegará el momento en que no podamos defender ciertas ideas. Céntrense.