En estos días en que se vuelve a hablar de la espina de Gibraltar, quedan patentes los problemas que tenemos los españoles no tanto por las agresiones de los enemigos externos o internos, sino porque defender la unidad de la nación no es una prioridad para muchos ciudadanos. Ignoran que cualquier derecho, que la misma libertad política, nace de la nación unida que, así, constituye el fundamento de su organización. Esto significa que, de no defenderse la unidad, peligran todas nuestras conquistas históricas y nuestros derechos más básicos. Hoy vemos, perfectamente, con claridad meridiana, que sufrimos las consecuencias de la falta generalizada de conciencia sobre la importancia de la defensa de una España unida. Tan claro es que ni siquiera los principales responsables de defender la nación lo hacen, como tantas veces en nuestra historia y, por eso, sólo los ciudadanos audaces, valientes, pueden y deben dar la cara por la patria.
¿Qué podemos hacer? Los granitos de arena forman playas kilométricas... Podemos hacer más de lo que pensamos. Un testimonio, un ejemplo de la pasada semana:
El pasado 31 de julio tuve que viajar a Lisboa por trabajo. En los aviones cada aerolínea suele dar a los pasajeros una revista de temas variados para fomentar el turismo y los viajes. La de TAP PORTUGAL -compañía con la que viajaba- tiene una revista llamada UP MAGAZINE. En su número de julio dedicaba varias páginas a animar a viajar al maravilloso País Vasco, haciendo la visita de lo más apetecible con las maravillosas fotos que la acompañaban. Lo malo es que una parte del reportaje narraba la falsa historia de las vascongadas tal y como enseñan y difunden los separatistas. Realmente era un artículo falso, antiespañol, intolerable por cuanto dejaba colar una cierta justificación o elogio de ETA y disparatado por cuanto llegaba a afirmar que Navarra pertenecía a la región vasca...
En fin, al llegar a casa, después de completar el trabajo del día, escribí una queja a la dirección editorial de la revista y al departamento de atención al cliente de TAP. Expliqué la historia auténtica de la región, de Navarra, quién era Diego López de Haro y que los casi mil asesinados por ETA lo fueron no durante el franquismo sino durante la democracia. Añadí que su artículo era ofensivo para las Víctimas de ETA y para los miles de vascos que habían tenido que abandonar su hogar. Me contestaron desde la revista con agresividad, molestos y sin ánimo de rectificar. Me dijeron, además, que el reportaje había gustado mucho al departamento de turismo del gobierno regional vasco... Evidentemente, pensé...
Con ánimo de insistir para ganar esa pequeña batalla que había emprendido, escribí de nuevo a TAP y a la revista comentando que denunciaría el asunto donde pudiera, que era colaborador de programas de TV, que tenía 5000 seguidores en Twitter, más de 2000 amigos en Facebook y un blog cada vez más leído (unas 9000 entradas/mes). Así, comencé el ataque en las redes sociales -bien apoyado por muchos amigos y seguidores a los que estoy muy agradecido- y en menos de un día me escribieron la directora de la revista y el director de relaciones institucionales de TAP, pidiendo disculpas y prometiendo rectificar. Además, ayer, desde Twitter y Facebook la aerolínea pedía disculpas por el artículo reconociendo el error de haberlo publicado.
En fin, un pequeño éxito, un sencillo ejemplo que demuestra que podemos hacer mucho más por España de lo que harán nuestros dirigentes y, mucho más, también, de lo que solemos creer que podemos hacer.