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sábado, 30 de junio de 2012

CUANDO EMPECEMOS A SALIR DE LA CRISIS SERÁ TARDE PARA GANAR DINERO

El olfato, el sentido común, las relaciones con ciertas personas y la experiencia, por pequeña que sea, pueden aportar mucha información sobre los asuntos económicos. Al menos no menos que la información de la que disponen los economistas. Un amigo decía que, como forenses, es decir, diseccionando el cadáver, los economistas son buenos. Pero como medicina preventiva, nefastos. Yo creo que se debe a que los economistas son estudiosos de algo que dista mucho de ser una ciencia clásica, se apoyan en estadísticas y en lo que dicen ciertos gurús bastante soberbios cuyas opiniones sobre los mismos asuntos son tan distintas como su afinidad ideológica. Sin embargo, no suelen tener en cuenta el subjetivismo de las decisiones humanas dirigidas por algo más allá del dinero: amor, poder, conspiraciones, venganza…Por otra parte, numerosos eruditos siguen creyendo ciertos dogmas económicos como si de la infalibilidad papal se tratara cuando hay algo en la economía doméstica que los estudiosos expertos, los políticos de renombre y sus asesores a dedo suelen olvidar: que gastar más de lo que se ingresa suele ser un mal camino…  Pero en fin, como es un campo complejo de la actividad humana, todos mis respetos para quienes intentan explicar por qué nos va bien y, de pronto, por qué nos va tan mal.

Todo esto viene a cuento de ciertas conversaciones con diversos ciudadanos transmutados en economistas del momento, saturados de información sobre primas de riesgo, diferenciales, acciones preferentes, precio de los pisos o de las acciones y déficits estructurales: hoy todo el mundo sabe moverse entre términos tan complicados hace unos años. Y todos, sin saber por qué, saben explicar las causas de la crisis como si ellos mismos lo hubieran avisado. Con cierta malicia pienso yo que si todos supieran tanto como parece, no hubiéramos tenido crisis. Y esas conversaciones me recuerdan la situación de 2007, cuando a punto de estallar la burbuja, aún había gente que decía que la vivienda seguiría subiendo, que todo era maravilloso y que España superaría a Francia e Italia en los índices que se manejan para conocer la riqueza de un país. Casi todo el mundo sabía que la economía iba bien y que nunca iría mal. Me incluyo: reconozco que el optimismo se nos inoculó tanto como ahora se hace con el pesimismo.

¿A qué voy? A que quizá a alguien le interese el pesimismo como entonces se fomentaba la ilusa alegría del dinero fácil: cuando las burbujas llegan arriba y compran los últimos, hay otros más informados que ya se hicieron ricos vendiendo muchas veces. ¿Recuerdan Terra? Pues hace unos días, uno de esos multimillonarios americanos dijo  “España es un país enfermo y hay que aprovechar para invertir ahora” -supongo que porque todo  ha bajado mucho-. Quizá sea pronto para sacar conclusiones, pero la bolsa subió el viernes más de un 5% debido al acuerdo de Rajoy con la UE para rescatar directamente a los bancos. Y un amigo dedicado a las inversiones en bolsa me explicaba que si la inyección de dinero que se anuncia se maneja correctamente, pronto veremos el dinero fluir, y será tarde cuando algunos digan “ahora hay que comprar.” Si ya tarde muchos decidieron que había que invertir en vivienda o en acciones, puede volver a ser tarde cuando muchos sean conscientes de que esta crisis –como todas- puede estar pasando. La economía, en el fondo, es algo tan complejo como lo son las decisiones que cada uno tomamos a lo largo de un día. Una cosa es lógica: ni todo podía subir indefinidamente ni puede bajar del mismo modo. Estén atentos: cuando los datos económicos confirmen que estamos empezando a mejorar, muchos –los de siempre- habrán vuelto a ganar miles de millones varios meses antes.

jueves, 14 de julio de 2011

LAS COSAS GRATUITAS MUESTRAN EL LADO CUTRE DE LAS PERSONAS

Los aspectos económicos son importantísimos para nuestra convivencia. Algo así como los religiosos y los morales. O se tienen las cosas claras, o las sociedades pueden verse afectadas por sorpresas muy desagradables. Es así, porque la economía es algo que afecta o tiene que ver con la concepción del hombre. Como la religión, como la moral…Es decir, según se entienda lo que es el ser humano, se pueden deducir muy diferentes consecuencias morales o económicas.
Pero no quería yo hoy ser tan metafísico. Es que ayer, en la oficina, el Jefe de Recursos Humanos, hablando de la crisis –qué raro- me decía que la empresa había ahorrado un 45% en el gasto en botellitas de agua mineral, antes gratis, en la máquina dispensadora. ¿Cómo? Cobrando 15 céntimos de euro por botella de medio litro…Es decir, poner precio al agua hizo más eficiente su uso, antes derrochada…Ahora muchos bebían del grifo el maravilloso agua de Madrid.
Es más, si no pusieran lo del eurito en los carritos de la compra, sería como antaño en el Pryca, o como en el aeropuerto: carros abandonados en los lugares donde más pueden molestar al que camina o al que circula con el coche…Y ya ahora los supermercados cobran las bolas maluchas –pero son estupendas las reutilizables de Mercadona o Symply, donde cabe mucha compra y no se rompen-; sí, si, yo voy a la compra y me encanta. Antes, de forma absurda, todo el mundo acumulaba plástico, en cierto rincón de su casa, en centenares de bolsas de todo tipo, con la excusa del por si acaso.
O miren esos columpios de tal parque, o el mobiliario urbano de cual calle. No pagar por las cosas suele mostrar el lado cutre de la gente, la falta de educación y el desprecio de los bienes materiales. Digámoslo claro, otra vez: lo gratis muestra todo lo cutre que alguien puede ser, su ignorancia, su desprecio de las cosas mejor fabricadas o inventadas o descubiertas con horas de sacrificio… Que las cosas sean gratis es el triunfo de un socialismo que quiere hacer más bruta a la gente para luego poderla manipular. Y en este sentido casi todos son un poco socialistas… ¡Han vencido! A pesar de arruinarnos, el izquierdismo pretende ser también la mejor economía…¡Todos tenemos derecho a todo!
Lo mismo pasaría pues con los medicamentos, las visitas al médico en la Seguridad Social, o con el transporte público…La semana pasada conocíamos las pérdidas de 18000 € diarios en el AVE Toledo-Albacete, ¡9 trenes diarios! con solo 7 pasajeros en total por día. Mucho más grave es aún el tema de las subvenciones de todo tipo. Pero ya lo dijo esa ministra del PSOE: “el dinero público no es de nadie.”
Alguno me vendrá con el discurso de que eres el neocon o el súperultraliberal. No señores. Hablamos de sentido común, de la experiencia de la realidad del día a día. De cómo somos. No vengan con ideología. El dinero puede no gustar, pero si es ganado con esfuerzo y gastado con cabeza, es el mejor medio inventado por el hombre para que nos comportemos de forma adecuada y valoremos las cosas. Y dar valor a las cosas es bueno para todos. Pero para eso hay que educar y los poderosos prefieren los rebaños que esperan a recibir el pienso de sus amos...