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domingo, 14 de diciembre de 2014

He visto a quienes nos van a sacar de la crisis



He visto a quienes nos van a sacar de la crisis.

No era un Presidente del Gobierno que se atreve a anunciar el fin de la crisis porque queda muy poco para las próximas elecciones.
No era un magnate del Ibex acostumbrado a halagar al poder porque espera un nuevo privilegio en las páginas del BOE.
No era un corrupto que ahora promete una ley de transparencia porque ha perdido toda su credibilidad.
No era un periodista de casta siempre fiel al argumentario del partido de turno porque espera que le asciendan en una cadena pública.
No era un ciudadano egoísta que después de haber vivido de las ventajas de toda una vida de bonanza olvida las causas morales de la crisis porque no está dispuesto a hacer autocrítica.
No era un demagogo comunista, que promete más Estado para acabar con las corrupciones del inmenso Estado que padecemos, porque busca convertirse en la casta que dice despreciar.
Era un hombre que salía de un supermercado cargado con una bolsa de deporte y repartía alimentos a los mendigos que pedían en los alrededores, invisibles para casi todos los ciudadanos.
Era una señora que desde hace años dedica una mañana a la semana para acompañar a enfermos de cáncer en un camino hacia la muerte que esta sociedad se empeña en ignorar.
Era un sacerdote que visita ancianos solitarios en diversas aldeas perdidas en los montes de Asturias y no deja de rezar por todos los que critican a la Iglesia.
Era una monja misionera que quiere volver cuanto antes a los países del ébola, porque su vida solo tiene sentido si la entrega entera por los demás.
Era un pequeño empresario que quiere volver a confiar y genera con esfuerzo un nuevo puesto de trabajo, a pesar de los impuestos confiscatorios y las trampas regulatorias.
Eran unos jóvenes que repartían propaganda de un nuevo partido, en el centro de una gran ciudad, y explicaban a los ciudadanos hartos que es posible cambiar las cosas.
Era un autónomo metido a político que recorre España intentando sumar gente para recuperar la nación y la libertad.
Era un recién titulado que se marcha de su país para trabajar, porque cree que es su responsabilidad y así contribuir con ingresos y ayudar a su familia.
Eran un padre y una madre que dedican todo su esfuerzo a trabajar para sacar adelante a sus hijos y educarlos, construyendo una familia numerosa que es el futuro de todos.
Todos esos son los que nos van a sacar de la crisis. Los del principio son los que nos han metido en ella.

jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Qué nos quiere decir el Papa? (Yo sí me he leído Evangelii Gaudium)

Resulta ya cansina la nulidad intelectual del mundo en que vivimos. Todo el mundo opina, pero sin molestarse en conocer más que los titulares de algunos grandes medios. Y luego esos se quejan de que se manipula demasiado, cuando la mejor manera de evitarlo es leer y pensar por uno mismo.

No sorprende que, respecto a lo que dicen los papas, todos quieran barrer para casa. Por mucho que al final tantos ataquen a la Iglesia, saben del prestigio de una gran institución que no solo mantiene su autoridad, sino que aumenta cada día a lo largo y ancho de nuestro mundo.

La Exhortación Apostólica del Papa es larga y densa y nace fruto del Sínodo de Obispos celebrado en 2012 para tratar la nueva evangelización. Pocos la leen; muchos opinan. Y casi todos quieren seguir montándose una Iglesia a su medida. Aquí pueden leer el documento entero; hay que dedicarle tiempo: 


En la simpleza de los intentos de asimilación de la Iglesia a los estándares limitados del mundo de la empresa o de la política, se habla de un programa, se resaltan las concepciones económicas que interesan, se ataca lo que se cree que dice; se califica de progresista, liberal o conservador y se busca una revolución donde sencillamente hay una afirmación del mensaje siempre nuevo del Evangelio.

La misión del Papa es conservar el tesoro de la fe y confirmar a los hermanos. No puede cambiar el contenido de la doctrina. Ni lo pretende. Sin embargo, hay cuestiones formales que la Iglesia suele considerar cada cierto tiempo, de manera que se pueda comunicar mejor el mensaje y se puedan incluso descubrir matices de la fe que en cada tiempo surgen iluminando a la humanidad... Que el Papa analice la situación del mundo actual y oriente la manera en que debe anunciarse el Evangelio no es más que una muestra de interés muy especial por continuar la gran tarea de cada católico: anunciar a Cristo. 

Respecto al asunto económico, -a pesar de que el Papa advierte de que la Iglesia no pretende tener el único análisis de la realidad social- conviene analizar bien la situación actual y lo que sobre ella nos dice Francisco. Pero tenemos a socialistas diciendo que el Papa les da la razón -muy interesados por cierto- y a liberales enfurecidos porque creen que el Papa se la quita atacando al libre mercado. Pura miopía: el Papa denuncia los errores de ambos y de siempre: las visiones parciales de las ideologías que deshumanizan, como siempre ha hecho la Iglesia y en línea con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Porque además, ¿acaso no vivimos una tiranía que funciona con lo peor de ambos sistemas ideológicos, esto es, a saber, unos estados endeudados que se cargan la libertad económica con elevados impuestos y que a la vez se someten a la dictadura de los mercados que tienen en los gigantescos números rojos de las naciones el mejor negocio de la historia? En fin, lo que ocurre, como denuncia el Papa, es que vivimos en un sistema económico que se ha olvidado del hombre, porque antes se ha olvidado de Dios. No se ha avanzado tanto desde el siglo XIX, por cierto.

Respecto a las cuestiones morales, nada nuevo: el Papa vuelve a resaltar que el cristianismo no es una moral, sino un mensaje, un anuncio, un encuentro personal y de ahí se derivan unas consecuencias de vida. Invertir el orden contribuye a resaltar el orgullo de sí mismo, creando una religión cerrada y elitista, que busca la perfección en lo externo pero que está muerta porque no ama. Que Francisco utilice expresiones ciertamente llamativas para algunos no quiere decir que no se hubieran dicho antes. La Teología del Cuerpo de Juan Pablo II fue mucho más que una revolución moral y apenas nadie la conoce...

Como católico, mucho siento que debo reflexionar, que debo considerar bien que debo salir hacia las periferias, que todos estamos llamados a vivir la pobreza y a luchar contra ella; que debemos mostrar la alegría que contagia, que debemos estar permanentemente anunciando la gran noticia del Evangelio del Dios misericordioso. La tarea es enorme. Lean y mediten. La Exhortación Evangelii Gaudium es mucho más de lo que dirán los medios que nos hablan de ella sin haberla leído.


jueves, 7 de noviembre de 2013

No conviene salir (así) de la crisis...

Claro que llegan datos positivos, pero sobretodo son deseos más que realidades. Y es cierto que es difícil que las cosas sigan empeorando, pero se venden ilusiones porque se acercan varias elecciones. Y es verdad que los inversores extranjeros han empezado a traer dinero a España, pero el optimismo se basa más que nada en una consigna del poder...

Claro que quiero que España salga de la crisis. Y el mundo entero. Pero no así. Porque será una salida pasajera, interesada, puesto que no se han abordado nuestros graves problemas de fondo. El sistema político, el entramado institucional, las oligarquías empresariales o financieras y sus terminales en los partidos siguen viviendo de una estructura basada en esquilmar a los ciudadanos, dificultando la libertad e impidiendo así la prosperidad que de ella dimana.

Claro que quiero que salgamos de la crisis. Pero no así. No conviene que salgamos así, porque caeremos aún más bajo la próxima vez. Nuestras grandes dificultades como nación no son solo las cifras del paro, el abultado déficit, la gigantesca deuda...Esos son, sin duda, gravísimos problemas, pero nacen de otros peores. Y nuestro Gobierno ha decidido no abordarlos, por cuanto hacerlo supone erradicar el chiringuito del sistema.

Porque siguen sin abordarse las causas más profundas de todos nuestros males: sistema educativo desastroso en todas sus fases, ausencia de valores y principios en una sociedad desnortada, liderazgos de la mediocridad, corrupción generalizada, medios de comunicación serviles y esa justicia dependiente del poder. 

Es fácil caer en la cuenta de que todo esto no se aborda precisamente porque son los pilares básicos que sostienen al régimen. Por ejemplo, ¿han notado cómo la corrupción, en las últimas encuestas, ha ido dejando de ser una de las primeras preocupaciones de los españoles? Es que hay una consigna. El pacto de Estado. Alguien dice, por ahí arriba: Tapemos un poco nuestras corrupciones. Si mejora algo la economía, esto nos puede durar mucho aún. 

No. Así no conviene salir de la crisis.



viernes, 2 de diciembre de 2011

¿POR QUÉ REUNIRSE CON LOS SINDICATOS UGT Y CCOO?

A mi primo Blas, estupendo abogado y genial twittero conocido con nombre de sabio…  @bueymudo

En toda mi vida profesional, que sin ser  muy larga –unos ocho años- pero si muy intensa, sobretodo en viajes y en algo que me encanta como es conocer personas,  he sabido de pocos trabajadores afiliados a algún sindicato… Vamos que nadie que curre de verdad se ocupa de nutrir mediante la suscripción de una cuota, a esos ciertos caraduras profesionales. Y lo mismo puede decirse de eso que llaman las confederaciones de empresarios que tienen miles de empleados viviendo del dinero público. Todo eso son chollos para cobrar subvenciones y no trabajar, no arriesgar, no innovar, no competir. En fin, para no hacer todo eso que necesita nuestra economía: productividad, ser mejores, con nuevos productos o servicios y más competitivos en un mercado global…

Pero si hemos tenido a un líder de UGT, un señor llamado Méndez que de trabajo sabe poco, decidiendo la magistral política económica de los últimos años –hasta el punto de haber sido llamado el tal sindicalista “vicepresidente en la sombra”- ahora tenemos que soportar verle junto al compañero Toxo, líder de CCOO, reunirse con el Sr. Rajoy, como si fueran ellos los representantes de ese ente conocido como “la interlocución social.”

Con razón mi primo Blas Piñar Guzmán  –la especie abunda-  verdadero indignado por currar más horas que nadie- me decía por Twitter (qué cantidad de verdades como puños suelta la gente por la fantástica red social): “a qué viene esa reunión de los sindicatos con Rajoy, ya que no representan a nadie. A mi tampoco.  Porque es que yo trabajo, oigan.”

En fin, que por llevar la contraria –para eso se montó este blog, para decir cosas distintas- diré como mi primo que no me ha gustado nada ver a un mal llamado “presidente electo”  -aquí no se eligen presidentes, aquí votamos (el que vote) listas cerradas de señores de unos partidos que luego pueden ser los diputados que elijan al presidente-  con tanto poder acumulado, tener que reunirse con unos tipos que viven del cuento, consumen las subvenciones en célebres comilonas en caros restaurantes y que si saben algo de economía todo es malo para la misma, porque sus  conocimientos son  realmente concepciones basadas en prejuicios ideológicos y no en el sentido común de unas finanzas elementales que cualquier familia aplica con responsabilidad: “no gastemos más de lo que ingresamos que acabamos en el hoyo…” Facilito.

Así que, Sr. Rajoy, tiene usted el poder que le da el sistema: menos reuniones y más Gobierno. Ahora no habrá excusas para no hacer lo que debe hacer: evitar que España desaparezca por ruina o por nacionalismo o por ambas…

viernes, 4 de noviembre de 2011

THE COMPANY MEN: ECONOMÍA REAL FRENTE A LA MENTIRA FINANCIERA

A mi hermano
Cuando uno se adentra en lo que no conoce  o en lo que conoce poco, se desmontan tópicos y prejuicios. Hace mucho que a mí me pasó eso con los Estados Unidos. Se agradecen las películas que hacen tocando temas de actualidad, meditando sobre sus propios errores y enviando mensajes de esperanza a una sociedad que siempre puede mejorar…
Así, hemos visto magníficas películas sobre el 11S, sobre la Guerra de Irak, sobre sus escándalos de corrupción, sobre sus servicios secretos o sus magnicidios o sobre la crisis financiera que aún vivimos… Respecto a la gran estafa que vive el mundo desde hace años, la que reventó en 2007, pocos análisis son tan certeros como los que vimos  en Wall Street o en Inside Job por más que se pongan enfermos esos neocon de la economía de la mentira…También es el caso de The Company Men, una simpática comedia en la que queda clara la gran estafa del mundo financiero frente a la realidad de la economía productiva.
Hace tiempo, visitando una antigua fábrica química  portuguesa, su desolado Jefe de Producción nos explicaba la crisis de su empresa: “es que ahora todo se hace en China que serán los amos del mundo porque tienen el control de la producción; son la fábrica del mundo.”
Por eso, la peli The Company Men es oportuna: una gran compañía decide que debe dejar ciertas producciones rentables para sólo intentar incrementar el valor de la acción reduciendo costes. Así, llegan los despidos de personal y el abandono de su negocio de siempre: construir grandes barcos.  Los ejecutivos sacrificados deben abandonar la empresa y asumen la falsedad del mundo en que vivían.  Es gráfico el ejemplo de uno de ellos que recurre a trabajar en la albañilería –nada más real que construir casas- para poder mantener a la familia. Resultó que a mediados del siglo XX llegaban a directivos los jefes de producción; luego triunfaron los comerciales y ahora es el momento de los financieros, que normalmente solo ven números sin apreciar el valor de las cosas bien hechas y, presionados por los inversores, desprecian la  enorme experiencia  acumulada durante años en las cabezas de algunos fieles empleados…
Quizá sea como me dijo un importante empresario: “la crisis financiera se generó cuando la época de las prejubilaciones en que se expulsó a toda una generación sensata de la dirección de los bancos…Luego llegaron esos jóvenes sin escrúpulos que solo querían beneficios a corto plazo". Y lo consiguieron inflando y pinchando algunas burbujas… Al menos, de todo se aprende. Y eso es lo que más me ha gustado de la película: que siempre se puede volver a empezar, haciendo todo mejor.

jueves, 14 de julio de 2011

LAS COSAS GRATUITAS MUESTRAN EL LADO CUTRE DE LAS PERSONAS

Los aspectos económicos son importantísimos para nuestra convivencia. Algo así como los religiosos y los morales. O se tienen las cosas claras, o las sociedades pueden verse afectadas por sorpresas muy desagradables. Es así, porque la economía es algo que afecta o tiene que ver con la concepción del hombre. Como la religión, como la moral…Es decir, según se entienda lo que es el ser humano, se pueden deducir muy diferentes consecuencias morales o económicas.
Pero no quería yo hoy ser tan metafísico. Es que ayer, en la oficina, el Jefe de Recursos Humanos, hablando de la crisis –qué raro- me decía que la empresa había ahorrado un 45% en el gasto en botellitas de agua mineral, antes gratis, en la máquina dispensadora. ¿Cómo? Cobrando 15 céntimos de euro por botella de medio litro…Es decir, poner precio al agua hizo más eficiente su uso, antes derrochada…Ahora muchos bebían del grifo el maravilloso agua de Madrid.
Es más, si no pusieran lo del eurito en los carritos de la compra, sería como antaño en el Pryca, o como en el aeropuerto: carros abandonados en los lugares donde más pueden molestar al que camina o al que circula con el coche…Y ya ahora los supermercados cobran las bolas maluchas –pero son estupendas las reutilizables de Mercadona o Symply, donde cabe mucha compra y no se rompen-; sí, si, yo voy a la compra y me encanta. Antes, de forma absurda, todo el mundo acumulaba plástico, en cierto rincón de su casa, en centenares de bolsas de todo tipo, con la excusa del por si acaso.
O miren esos columpios de tal parque, o el mobiliario urbano de cual calle. No pagar por las cosas suele mostrar el lado cutre de la gente, la falta de educación y el desprecio de los bienes materiales. Digámoslo claro, otra vez: lo gratis muestra todo lo cutre que alguien puede ser, su ignorancia, su desprecio de las cosas mejor fabricadas o inventadas o descubiertas con horas de sacrificio… Que las cosas sean gratis es el triunfo de un socialismo que quiere hacer más bruta a la gente para luego poderla manipular. Y en este sentido casi todos son un poco socialistas… ¡Han vencido! A pesar de arruinarnos, el izquierdismo pretende ser también la mejor economía…¡Todos tenemos derecho a todo!
Lo mismo pasaría pues con los medicamentos, las visitas al médico en la Seguridad Social, o con el transporte público…La semana pasada conocíamos las pérdidas de 18000 € diarios en el AVE Toledo-Albacete, ¡9 trenes diarios! con solo 7 pasajeros en total por día. Mucho más grave es aún el tema de las subvenciones de todo tipo. Pero ya lo dijo esa ministra del PSOE: “el dinero público no es de nadie.”
Alguno me vendrá con el discurso de que eres el neocon o el súperultraliberal. No señores. Hablamos de sentido común, de la experiencia de la realidad del día a día. De cómo somos. No vengan con ideología. El dinero puede no gustar, pero si es ganado con esfuerzo y gastado con cabeza, es el mejor medio inventado por el hombre para que nos comportemos de forma adecuada y valoremos las cosas. Y dar valor a las cosas es bueno para todos. Pero para eso hay que educar y los poderosos prefieren los rebaños que esperan a recibir el pienso de sus amos...

jueves, 2 de junio de 2011

EL DRAMA DE LA DERECHA ESPAÑOLA ES UN PROBLEMA DE ECONOMÍA

 Un debate reciente con amigos de Facebook sobre temas económicos me ha animado a escribir sobre este asunto, con mayor profundidad y para alcarar lo que quiero decir. Soy consciente de que al escribir sobre este tema entro de lleno en un terreno donde me lloverán de forma tormentosa ciertas críticas que ya conozco, porque es más fácil para algunos denigrar que intentar comprender lo que uno quiere decir. No me resulta además agradable el tema, porque con humildad reconozco que la economía no es un campo donde yo sea un experto –sé que no es cuestión de dos tardes- pero sin embargo me lleva a escribir un convencimiento personal: que el gran drama político de la derecha española –como se llame: sociológica, conservadora, tradicional, nacional- es que no se une –desde hace años- en torno a sus elevados principios ni encuentra líderes adecuados perdiendo el posible apoyo de miles de españoles que se conforman con el mal menor porque no surge algo que ilusione. Y estoy convencido de que esto se debe –entre otros- a un motivo fundamental. 
Si para unos el problema es que "todo es economía", para otros, el dramático motivo que no les permite ser alternativa es la incapacidad de solucionar el problema económico que tienen todas las iniciativas de esa misma derecha, que fieles a cierto falangismo -mal comprendido o no bien aplicado al momento presente- o, también, fieles a una mal entendida justicia social o, por qué no, fieles  a una radicalización del mensaje cristiano en su doctrina social que quieren seguir casándose con un marxismo fracasado, no son capaces de articular una respuesta a los problemas económicos y sociales de forma convincente, causando pavor a muchos que, en principio, verían con buenos ojos –y votarían- a una posible UPyD en la derecha que acabara con los complejos de tantos. Es una pena, cuando ciertamente, si de algo pueden presumir las ideas consideradas de la derecha, es de ser las únicas capaces de defender la libertad que lleva a una economía propia, responsable, tradicional y rentable.
Ahora bien, muchos -dominados por el exceso propagandístico de la izquierda- conceden al socialismo el bien de haber detectado el problema del liberalismo radical –así lo dijo José Antonio, por ejemplo en el discurso fundacional de la Falange, aunque luego lo criticó con dureza por materialista-,  cuando mucho antes incluso de que surgiera tal comunismo, la Iglesia y los pensadores católicos  –que sabiamente contra lo que muchos creen por vivir intelectualmente de los tópicos- ya habían anticipado, en la segunda mitad del XIX una contundente respuesta a la modernidad, advirtiendo de forma profética, de las terribles consecuencias de ciertas ideas que prescinden de Dios. De hecho, los conservadores y no los socialistas  supieron dar respuesta a los problemas que se les venían encima por culpa del capitalismo egoísta, creando las primeras protecciones sociales de lo que luego sería el Estado del Bienestar, que ya está fracasando.
Ahora, todos son o quieren ser socialdemócratas. ¡Cualquiera le quita a la gente lo gratis que resulta tan caro y que lleva a la ruina! Por ejemplo, la política sanitaria de Madrid, en manos de Aguirre, no es ningún ejemplo del liberalismo del que presume la Presidenta, por muchas clasificaciones que se hagan sin conocer la verdad de la política o de la economía. Pero cambiar las cosas requiere  pedir a la gente que sea libre y responsable, y eso es algo demasiado noble para los políticos mediocres que destrozan lo mejor de nuestro mundo: la civilización cristiana occidental.
Profundicemos. El liberalismo, como idea que surge de la Ilustración -que ha destrozado esa civilización antigua y sabia- es familiar del socialismo. No importa si por colectivismo o por individualismo llegamos a las mismas consecuencias. Al final, los grandes Papas de los siglos XIX y  XX han sabido condenar con fuerza ambos errores. Pero muchos católicos –justamente preocupados por los problemas sociales- hacen una condena del liberalismo, sin admitir que, si bien la filosofía en sus fundamentos es condenable, no lo es cuando se adjetiva en su parte económica –la economía tiene una parte científica- y siempre que ésta se condicione a un control orientado al bien común. El drama es que en España, por los avatares históricos,  no podemos entendernos bien en las etiquetas políticas que utilizamos. Así se dice que el franquismo es fascismo o que Rajoy es un liberal. Realmente, todo el Partido Popular, en el fondo, defiende una economía más bien socialista,  lo cual es lógico pues viven de un sistema al que quieren mantener poderoso.  En cambio, en los países anglosajones,  el término liberal se usa con su significado exacto: esos son los progres, los colectivistas, los que quieren un mayor Estado, más impuestos y menor libertad individual. Y esto se corresponde con las medidas del progresismo que queremos eliminar por considerarlas nefastas para las personas. Eso sí, siempre que haya un Estado orientado al bien común y así, cumplimos con la doctrina social de la Iglesia, que quiere la libertad del hombre y no mesianismos estatalistas fracasados (Caritas in Veritate, punto 17). Curiosamente, en las sociedades económicas más libres, la gente dona más dinero a las religiones, a la comunidad,  a los países pobres, a fundaciones de todo tipo, a actividades culturales y por eso, son más dinámicas, más eficientes, menos corruptas y más seguras jurídicamente.
La economía en parte es una ciencia y se puede saber lo que funciona bien o, al menos, mejor. Más aún, con el sentido común del que lleva cuentas en su casa, es fácil saber que la familia endeudada en más del 100% de sus ingresos y que gasta más de lo que ingresa, acabará en la quiebra. Pero eso es justamente la economía socialista. Y se sabe cómo acaba lo que no es de nadie. Ni las colectividades piensan ni deciden, ni poseen. Todo eso son atributos de las personas, libres y concretas.
Así, libertad y responsabilidad –aceptados como cristianísimos conceptos- casan mejor con la propiedad privada y el bien común. La reciente crisis financiera –que antes lo fue moral- no ha sido propiamente de un mercado malísimo y demasiado libre, no –en cuanto tal, el mercado no es ni puede ser ninguna de las dos cosas-. Más bien la culpa de la crisis está en una mala regulación, en las trampas permitidas por las leyes y en la maldad de los poderosos. 

Y para terminar, unos datos para fastidiar a los que consideran a Franco un fascista o un totalitario: entonces se pagaba de forma media un 15% de los ingresos totales como impuestos y ahora, en el mejor de los casos, el 50%. Trabajamos hasta mediados de junio para hacienda. En 1975 teníamos 700.000 funcionarios con 37 millones de habitantes. En 2011 tenemos 3.6 millones de funcionarios -5 veces más- cuando la población ha aumentado en un 25%.

Y ahora estamos en la ruina y algunos se rebelan y quieren más Estado,  más protecciones sociales, más pensiones y más impuestos. ¿No es hora de pedir más libertad? Pues vamos a ponernos con ello.

miércoles, 1 de junio de 2011

BARCLAYS ESPAÑA SE SUICIDA: HA FICHADO A PEDRO SOLBES

En una política suicida, Barclays España –banco que lo pasa mal en nuestro país desde hace años- ha fichado al exvicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, artista que hundió por dos veces a nuestra nación. El que fuera responsable de la política económica del Gobierno en el primer mandato de José Luis Rodríguez Zapatero y durante la pasada legislatura socialista de Felipe González, además, entrará en el Consejo de Administración de Barclays España a mediados de mes.
Y llegará a cobrar  posiblemente hasta 250.000 € anuales. Y eso se suma a la pasta que se embolsa (casi 15.000 €/mes)  como excomisario, como exministro y como exvicepresidente.
El socialista mentiroso del debate frente a Pizarro es uno más como tantos otros de la casta:  Aznar (Endesa y otras cositas), González (Gas Natural y otras cositas), Zaplana (Telefónica) y paso de seguir, que poto. ¡Esto es un chollo! ¡El increible chollo de ser político en España!
Pero a ver qué hago, que yo tengo casi todo en Barclays por culpa de que hace años vendían la menos mala de las hipotecas que arruinan a mi generación durante lo que se consideró la gran gestión económica de cierto Ministro -y que era más bien una burbuja de falsedad- y estoy pensando en salir por piernas con lo poquito que tengo: que Solbes quiebra lo que se proponga. Os dejo, que voy a llamar a banca telefónica pero ya...

viernes, 13 de mayo de 2011

LO BUENO DE 2011 ES QUE ES MEJOR QUE 2012

Esta frase que dijo el interesante empresario Roig, fundador de Mercadona (una idea genial), se me ha quedado grabada y me impresiona cada día más (al ver que se cumple inexorablemente). Porque después de ver  cierto espejismo durante algunos meses, bien montado desde el Gobierno y admitido por los que quieren pensar que con tres años de crisis ya bastaba y sólo por eso las cosas ya irían mejor, vemos de nuevo los datos y tenemos que dar la razón a Roig.

El pesimismo puede ser malo para la economía, pero mucho peor lo es la falta de realismo. Y ser fieles a la realidad nos lleva a admitir que estamos entrando en lo peor de lo peor. Porque con casi 5 millones de parados, hemos generado casi 300.000 más en el primer trimestre.   Y el FMI nos incluye en un G-4 de economías desastrosas, advierte del paro juvenil (casi el 50%) hablando de “generación perdida” y pide más reformas, porque sigue sin controlarse el enorme gasto de las autonomías y de los ayuntamientos.  Y ayer también contemplamos como los griegos se llevan la pasta del país para ingresarla en Alemania, dado que por mucho rescate que se hace, parece que llegaremos a ver quita, devaluación y salida del euro…

Esto lleva a replantearse no solo la estructura del Estado, que ahora muchos critican pero que hace pocos años alababan (pero desde el principio, fueron pocos valientes los que se atrevieron contra este engendro del 78 profetizando su colapso) sino si la política económica del PP tan elogiada fue realmente tan positiva o si, en cambio, formó parte de la estafa, contribuyendo a una burbuja de mentira que ha reventado de forma estrepitosa…Admitamos que los primeros años del siglo XXI muchos vivieron muy por encima de sus capacidad, pagando cifras desorbitadas por comprar casas, tener coches insuperables o comer en restaurantes prohibitivos…

Yo, optimista siempre para encontrar soluciones, y sabiendo que la economía es clave (no tanto como para Rajoy, que para él es lo único) y que por eso hay que estudiarla algo más de las dos tardes que le dedicó ZP (yo reconozco que se poquillo) ando leyendo CAMINO DE SERVIDUMBRE, de Hayek, y uno entiende tantas cosas. Y leí hace tiempo el INFORME RECARTE que, como el mismo autor indica ahora en Libertaddigital, todavía se quedaba corto en el análisis del desastre. Ay de los que creen que esto lo arreglan unas elecciones o un cambio de gobierno…

jueves, 18 de noviembre de 2010

¿HA HABLADO EL PAPA DE ECONOMIA EN SU VISITA A ESPAÑA?

Sí, como comenta el sabio economista Juan Velarde en ABC el pasado lunes 15 noviembre, en un inteligentísimo artículo, el Papa, en su viaje a España, ha dado toques de atención que tienen  que ver, profundamente, con nuestra crisis económica.
Ya hubo revuelo hace unos meses cuando un economista italiano católico importante, que ha tenido responsabilidades económicas bancarias a nivel mundial, afirmó, a raíz de la publicación de la Caritas in Veritate, que Benedicto XVI debería recibir el Nobel de economía, por haber sido el único intelectual que había sabido encontrar la verdadera  causa de la crisis financiera, que es, a saber, la corrupción moral del mundo occidental.
Evidentemente ahora, muchos han querido ver esta verdad. Porque es evidente que lo que nos pasa en economía tienen que ver con otros aspectos de la vida, como venimos advirtiendo en este blog desde hace tiempo.
Así, Velarde, da dos notas que tienen que ver con la economía y que el Papa ha subrayado en su visita reciente a España, donde, por cierto, se le ha tratado muy mal por los políticos y la prensa, no por el pueblo católico, como siempre. ¡Qué vergüenza compararnos una vez más con la elegancia del Reino Unido! ¡Qué recibimiento a todos los niveles!
Las dos notas que señala Velarde son, primero,  la denuncia que hizo el Papa del laicismo agresivo actual que ya se ha producido otras veces en España y, segundo,  los ataques del Gobierno a familia y la natalidad.
Recurre el Profesor a la Historia  y a los datos para  señalar los desastres económicos que provocan los ataques anticlericales a un pueblo en su mayoría cristiano (fuga de capitales, revoluciones, disminución de inversión extranjera, devaluación de la moneda).  Y el tema de la familia y la natalidad también es evidente económicamente, porque, la vida nueva encuentra su casa en este mundo áspero en el calor de la familia formada por un padre y una madre. Y no hay futuro económico despejado sin nuevas vidas: las grandes épocas de bonanza y confianza en el futuro suelen representar grandes booms de natalidad, con las ventajas económicas para el desarrollo que conlleva.
¡Qué claridad! A ver si en los medios  se le hace más caso al Papa en vez de ponernos  mil veces a cuatro catalanes con condones en la cabeza bailando delante del papamóvil…

EL PAPA TAMBIEN HABLA DE ECONOMIA EN ESPAÑA

Sí, como comenta el sabio economista Juan Velarde en ABC el pasado lunes 15 noviembre, en un inteligentísimo artículo, el Papa, en su viaje a España, ha dado toques de atención que tienen  que ver, profundamente, con nuestra crisis económica.
Ya hubo revuelo hace unos meses cuando un economista italiano católico importante, que ha tenido responsabilidades económicas bancarias a nivel mundial, afirmó, a raíz de la publicación de la Caritas in Veritate, que Benedicto XVI debería recibir el Nobel de economía, por haber sido el único intelectual que había sabido encontrar la verdadera  causa de la crisis financiera, que es, a saber, la corrupción moral del mundo occidental.
Evidentemente ahora, muchos han querido ver esta verdad. Porque es evidente que lo que nos pasa en economía tienen que ver con otros aspectos de la vida, como venimos advirtiendo en este blog desde hace tiempo.
Así, Velarde, da dos notas que tienen que ver con la economía y que el Papa ha subrayado en su visita reciente a España, donde, por cierto, se le ha tratado muy mal por los políticos y la prensa, no por el pueblo católico, como siempre. ¡Qué vergüenza compararnos una vez más con la elegancia del Reino Unido! ¡Qué recibimiento a todos los niveles!
Las dos notas que señala Velarde son, primero,  la denuncia que hizo el Papa del laicismo agresivo actual que ya se ha producido otras veces en España y, segundo,  los ataques del Gobierno a la familia y la natalidad.
Recurre el Profesor a la Historia  y a los datos para  señalar los desastres económicos que provocan los ataques anticlericales a un pueblo en su mayoría cristiano (fuga de capitales, revoluciones, disminución de inversión extranjera, devaluación de la moneda).  Y el tema de la familia y la natalidad también es evidente económicamente, porque  la vida nueva encuentra su casa en este mundo áspero en el calor de la familia formada por un padre y una madre. Y no hay futuro económico despejado sin nuevas vidas: las grandes épocas de bonanza y confianza en el futuro suelen representar grandes booms de natalidad, con las ventajas económicas para el desarrollo que conlleva.
¡Qué claridad! A ver si en los medios  se le hace más caso al Papa en vez de ponernos  mil veces a cuatro catalanes con condones en la cabeza bailando delante del papamóvil…