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martes, 29 de diciembre de 2015

Hay que hacer algo... ¿Qué hacemos?

Quiero escribir un artículo lleno de esperanza. Porque estoy aburrido de la desgana y la crítica. De la amargura y de la desilusión. Del constante echar la culpa a los demás sin haber aportado lo suficiente, sin haber intentado todas las posibilidades. Sin nunca aprender del fracaso, cuando normalmente uno cae cuando avanza… Quizá el final del año sea más tiempo de mirar atrás pero prefiero la ilusión de proponer un futuro mejor. Aunque os parezca una locura…

Claro que la situación de España es complicada. Incluso dramática. Pero no creáis que todo va a depender de unas elecciones ni de un sistema corrupto donde todo se decide siempre en oscuros salones. Es el momento de reivindicar la importancia de nuestras decisiones personales frente a la opresión de un sistema que parece tenerlo todo controlado. Unas pocas personas bastan para cambiar el mundo si consiguen contagiar su esperanza a quienes buscan manos tendidas. Y todos sabemos que hay muchos españoles esperando que algo ocurra. 
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Hay que hacer algo. Siempre hay que hacerlo. Pero más aún cuando nadie parece querer hacer nada porque nos están intentando convencer de que todo está perdido.  La falta de esperanza queda explicada magistralmente por Benedicto XVI:

El error de Marx… es que ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables. (Spe Salvi 21).

Y esta doctrina contamina toda la política, sea de un signo u otro.  Lo hemos comprobado durante cuatro años: no era la economía, señor Rajoy. No solamente. Se hace cansino el debate político entre solo dos formas de pensamiento encapsuladas, sea la óptica socialista o la liberal, cuando ambas adolecen de la misma contaminación materialista, incapaz de responder a la preciosa esperanza de cada persona. De ahí que la oferta programática de los principales partidos políticos en el mundo occidental sea a la vez tan similar y destructiva y gravísimos los problemas a los que nos abocan al abandonar nuestras sólidas raíces espirituales. ¿Cómo responder al islamismo si destruimos nuestros fundamentos sociales? ¿Cómo  enfrentarnos a una economía injusta sin educar en valores? ¿Cómo progresar moralmente con cada vez más familias rotas y una educación infumable? La frivolidad, más bien la perversidad, de los políticos occidentales no tiene nombre. Por eso hay ya muchas reacciones en diversos países de Europa y América… Ahora toca empezarla en España.

Cuando se acerca el tiempo en que defender ciertas posturas históricas o morales, aún avaladas por la propia verdad de los hechos y sus pruebas documentales las unas y por  siglos de tradición intelectual las otras, sea constitutivo de delito, os pregunto: ¿queréis despertar, queréis hacer algo? Y si vuestra respuesta es positiva, ¿qué podemos hacer? ¿Cuándo podemos empezar? Por vuestras familias, por vuestros hijos, por vosotros mismos y por vuestra libertad: cada vez urge más vuestra respuesta.

España necesita urgentemente un gran movimiento político que aglutine a millones de españoles que hoy no tienen representación política y que no se merecen el totalitarismo que puede suceder al régimen de los corruptos. Este movimiento, cimentado sobre personas valiosas que tienen que dar ya un paso adelante, debe ser sencillo en sus ideas pero muy contundente en su defensa.

No son tantas las personas necesarias para ponerlo en marcha y pocas ideas fuerza pueden aglutinar a más gente que la defensa de la unidad de la patria frente a quienes la quieren desgajar desde dentro o disolver en un ente mundial amorfo e inquietante, la defensa de toda una tradición, una civilización, una historia y unos valores que supimos expandir por el mundo y la defensa de un orden económico justo para todos capaz de acabar con el materialismo, sea de corte ultraliberal egoísta o de corte socialista opresor.


La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio…La libertad necesita una convicción… Cada generación tiene que ofrecer también su propia aportación para establecer ordenamientos convincentes de libertad y de bien, que ayuden a la generación sucesiva… Nosotros necesitamos tener esperanzas –más grandes o más pequeñas–, que día a día nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan… Benedicto XVI (Spe Salvi, 24, 25, 31).


Olvidad las etiquetas, dejad los complejos, empezad a soñar que es posible. Imaginad líderes generosos y conscientes. Haced lo posible por acercar, unir y sumar. Muchas veces, bastantes menos de los españoles de los que leeréis esta entrada hicieron cosas mucho más grandes en peores momentos. Mirad alrededor, tended manos, llamad a vuestros amigos, contactad con los que también están preocupados. No os dejéis engañar por las trampas que tiende la propaganda del régimen. Llegará un día en que tengamos que ponernos de pie porque no nos quedará más remedio que despertar de la pesadilla comprobando que no estábamos durmiendo. Por nuestras familias, por nuestros hijos, por nuestra libertad. Por España.

Espero vuestros comentarios.


FELIZ AÑO NUEVO

miércoles, 6 de mayo de 2015

Me interesa la realidad y apenas me interesa la actualidad...

Leía muchos periódicos.
Antes, diariamente, se me ocurrían decenas de entradas para este blog.
Hace tres semanas que no escribo.
¿Qué me pasa?
Algunos me preguntan: ¿ya no escribes, ya no estás en VOX? Apenas tuiteas y en Facebook no estás tan activo... No vas a la radio...

Ocurren varias cosas. En noviembre me dieron una oportunidad profesional muy imortante. Desde entonces estoy volcado con mi trabajo: una buena empresa, unos buenos compañeros, un sector en crecimiento, un jefe que anima... Además, tengo cuatro hijos pequeños a los que dedico, con alegría, todo mi tiempo libre. Pero es curioso: solía leer El Mundo desde hace casi veinte años. Entero; cada día. Desde que echaron a Pedro J. Ramírez decidí no renovar mi suscripción por razones que resultan evidentes: el diario de Casimiro era un insoportable panfleto que evolucionaba hacia la metodología del Grupo PRISA de la misma manera en que el PP ha evolucionado hasta parecerse demasiado al PSOE. Cada día, leía además Libertad Digital,  La Gaceta, Voz Pópuli y varios digitales de información católica.

Ahora prefiero leer los artículos de opinión de esos mismos medios, pero solo los de los analistas que me parecen más serios y coherentes, dedico más tiempo a los libros y sobretodo escribo artículos más trabajados para Razón Española, revista fundada por el sabio Gonzalo Fernández de la Mora a la que os recomiendo suscribiros: aún hay gente que piensa en España.

La actualidad me aburre: es un compendio de dosis de manipulación bien estudiada. Podemos, Ciudadanos... Esas alternativas del régimen a sí mismo constituyen todas una estafa intelectual que solo se tragan personas embrutecidas por el inmenso poder de la televisión. Que son muchísimas, ciertamente. No me interesan muchas de las tonterías que se dicen por ahí. He perdido las ganas de discutir, porque casi nadie medita sus propias opiniones, sino que repite consignas pergeñadas por los poderosos. Qué cosa más aburrida son los tópicos. Miren lo que ocurre en Andalucía estos días y me darán la razón.

Me han defraudado muchas personas que parecían libres e independientes, pero en el triste mundo de la prensa politizada todos han vendido al menos parte de sí a otro que tiene más poder. Solo las personas que viven de su trabajo, y me refiero al trabajo ajeno al mundo de la prensa, la administración pública o los partidos, parece ser absolutamente independiente, es decir, capaz de razonar por sí y expresar lo que piensa sin temor.

Por eso, la actualidad, quiero decir, la parte de la realidad que quieren que veamos, resulta del todo carente de interés. Prefiero los libros de historia o los análisis de aquellos que aún me resultan creíbles. Es decir, que hay una gran diferencia entre lo que se dice y lo que realmente ocurre. Hagan un experimento: lean las consignas de los medios sobre la recuperación y lean lo que dicen los economistas realmente independientes... 

Todo lo dicho explica la crisis total de la prensa, el desprestigio de la política, la injusticia de nuestros jueces y la corrupción sistémica del régimen. Olviden la actualidad: lo realmente definitivo es la realidad. Pero para conocerla hay que liberarse de la manipulación y atreverse a pensar y actuar con total libertad.

Aclaración: sigo apoyando a VOX con total lealtad. Es la única alternativa real al pensamiento único del resto de partidos del régimen de la corrupción. 


domingo, 14 de diciembre de 2014

He visto a quienes nos van a sacar de la crisis



He visto a quienes nos van a sacar de la crisis.

No era un Presidente del Gobierno que se atreve a anunciar el fin de la crisis porque queda muy poco para las próximas elecciones.
No era un magnate del Ibex acostumbrado a halagar al poder porque espera un nuevo privilegio en las páginas del BOE.
No era un corrupto que ahora promete una ley de transparencia porque ha perdido toda su credibilidad.
No era un periodista de casta siempre fiel al argumentario del partido de turno porque espera que le asciendan en una cadena pública.
No era un ciudadano egoísta que después de haber vivido de las ventajas de toda una vida de bonanza olvida las causas morales de la crisis porque no está dispuesto a hacer autocrítica.
No era un demagogo comunista, que promete más Estado para acabar con las corrupciones del inmenso Estado que padecemos, porque busca convertirse en la casta que dice despreciar.
Era un hombre que salía de un supermercado cargado con una bolsa de deporte y repartía alimentos a los mendigos que pedían en los alrededores, invisibles para casi todos los ciudadanos.
Era una señora que desde hace años dedica una mañana a la semana para acompañar a enfermos de cáncer en un camino hacia la muerte que esta sociedad se empeña en ignorar.
Era un sacerdote que visita ancianos solitarios en diversas aldeas perdidas en los montes de Asturias y no deja de rezar por todos los que critican a la Iglesia.
Era una monja misionera que quiere volver cuanto antes a los países del ébola, porque su vida solo tiene sentido si la entrega entera por los demás.
Era un pequeño empresario que quiere volver a confiar y genera con esfuerzo un nuevo puesto de trabajo, a pesar de los impuestos confiscatorios y las trampas regulatorias.
Eran unos jóvenes que repartían propaganda de un nuevo partido, en el centro de una gran ciudad, y explicaban a los ciudadanos hartos que es posible cambiar las cosas.
Era un autónomo metido a político que recorre España intentando sumar gente para recuperar la nación y la libertad.
Era un recién titulado que se marcha de su país para trabajar, porque cree que es su responsabilidad y así contribuir con ingresos y ayudar a su familia.
Eran un padre y una madre que dedican todo su esfuerzo a trabajar para sacar adelante a sus hijos y educarlos, construyendo una familia numerosa que es el futuro de todos.
Todos esos son los que nos van a sacar de la crisis. Los del principio son los que nos han metido en ella.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Estadistas o estadísticos?

"No tenemos estadistas sino estadísticos"... La frase es de Almudena Negro, y la pronunció ayer durante la conversación de análisis político de alto nivel que mantuvo con José Javier Esparza en el informativo de Intereconomía, justo antes de El Gato al Agua...

Es evidente el desconocimiento de la realidad social, la falta de percepción de los problemas, el desprecio de los ciudadanos de casi todos nuestros cargos políticos, y no me refiero solo al Gobierno, principales partidos, cargos públicos importantes... Me refiero también a la inmensa élite oligárquica que todo lo controla y de la que forman parte, también, sindicalistas, financieros, directivos de grandes empresas, catedráticos y profesores de Universidad y hasta los periodistas serviles, todos ellos dispuestos a renunciar a todo atisbo de dignidad y decencia con tal de seguir viviendo del Estado de la Corrupción... Las únicas medidas que han tomado nuestros insulsos líderes van encaminadas a mantener su poder, no a regenerar unas instituciones podridas de corrupción.

Un ejemplo de este verano basta para reflejar la realidad. Un asesor, una cena, una discusión: la economía va bien, afirma el político ufano. El resto de los comensales niegan la mayor: las cosas siguen muy mal. Llega septiembre, 97000 afiliados menos a la Seguridad Social. El asesor no comprende nada y encima dice sorprenderse... Como si las terrazas y chiringuitos abrieran también en otoño.

La estadística es una ciencia -relativamente, podría debatirse- basada en el cálculo de probabilidades y que utiliza herramientas matemáticas para llegar a conclusiones que pueden ser absurdas caso de no aplicar el sentido común más elemental. Todo el mundo conoce el ejemplo del pollo que se come uno en una población de cuatro: el estadístico podrá llegar a afirmar que los cuatro comieron su parte proporcional, cuarto de pollo... Es decir, nada que ver con la realidad...

Pero he aquí que nuestra casta gobierna datos, números, que encima manipulan a su antojo. Así, no comprenden que años de mentiras y corrupción, décadas de estafas e impunidad, acaben por aupar a las instituciones a un peligroso ejemplar defensor de la peor ideología que inventara la humanidad porque sale en sus televisiones. Aún creen que pueden seguir mintiendo y robando y, aunque sigan mirando las estadísticas y cocinándolas, como carecen del sentido común más elemental y sus sueldos de asesores les impiden ver la situación social de millones de compatriotas, seguirán conduciéndonos al abismo. Pero de fomentar una sana regeneración o fuerzas políticas sensatas que la impulsen, nada. Siguen creyendo, porque no son estadistas sino estadísticos, que un punto porcentual del PIB puede incrementar sus votos en una proporción muy importante, pero lo que seguro es real y no un cálculo estadístico, es que los ciudadanos están hasta las narices de los corruptos de todos los partidos. Lo que define -al 100% cabe afirmar- a un vividor del régimen, sea en la política, la prensa, la banca o los sindicatos, es que es capaz de destruirlo todo con tal de seguir en su puesto.






jueves, 3 de abril de 2014

Estrategias actuales contra la verdad...

En la actualidad asistimos  a una pesada lluvia de mentiras. Una vez oí decir a un sabio que cuando se vive entre constantes embustes es un deber defender la verdad cada día. Pero a la vez que se propagan faltas constantes a la verdad, medias verdades -las peores mentiras- y manipulaciones de todo tipo, encontramos un mal aún mayor: la incapacidad para reconocer la verdad cuando alguien la dice...

¿A qué me refiero? La política actual -con sus inseparables medios de comunicación-, convertida en un juego de intereses, es una actividad que produce muchos hipócritas, sobretodo porque, al controlar los medios, los políticos profesionales creen que pueden hacer cualquier cosa porque todo dependerá de cómo se cuente. Así, incluso a los ciudadanos, divididos por los enfrentamientos estériles que crean los propios políticos para introducirnos en las trampas de su trama dramática, no son capaces de distinguir lo cierto: la verdad, de lo falso: la mentira.

Me explico: si una afirmación sobre nuestra política o nuestra historia es cierta, no se puede despreciar según quién la diga o recurriendo a los motivos por los cuales la dice, aunque los motivos sean perversos o la persona sea de poco fiar. La verdad siempre es verdad. Rechazar la verdad porque la dice tal o cual o porque tal o cual la dice por uno u otro motivo es infantil, sectario, absurdo y, además, no sirve para nada más que para sumirnos en un abismo aún más profundo y oscuro.

Estas hábiles trampas las vemos a diario en las tertulias políticas, en los informativos y en las instituciones. Ante una afirmación concreta no vemos un debate argumental para rebatirla, sino ataques a la persona incluso recurriendo a la vida personal para denigrarla. También, cuando la persona no tiene un pasado al que se pueda recurrir para destruir su afirmación, se recurre a inventar oscuros motivos que le habrían movido a pronunciarse de ese modo: económicos, venganza, pérdida de facultades mentales... De todo.

Pero la verdad acaba por llegar, porque su luz es intensa y su empuje arrasa. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, dijo el sabio.

En fin, que hoy me inspiraba algo más profundo, en plan filosófico... Buenas noches. 

domingo, 9 de febrero de 2014

La castita es tan nefasta como la casta

Tenemos a la castita enredando como si estuviéramos en otra de esas transiciones donde se reparte el pastel entre quienes ayudan a comprarlo...

Y ¿qué es la castita? Son esas personas con buenas intenciones que quieren cambiar las cosas pero que, cuando consiguen aglutinarse hasta formar grupitos y organizar una jerarquía, montan su web y una cuenta de Twitter y acaban por comportarse como los políticos que padecemos. Se encierran en sectitas. Suelen denigrar a quien no pertenece a la suya. Se creen perfectos y se autoadulan. La marginalidad es para ellos la mejor excusa: defendemos nuestros principios tan bien que nadie nos hace caso ni nos entiende, porque el mundo esta equivocado en todo. Están alejados de la sociedad y no saben dirigirse a ella. En definitiva, no entienden que estamos en un momento de emergencia.

Así, la castita, se convierte en el mejor aliado de la casta: centenares de grupitos divididos no son ni serán capaces de articular una fuerza capaz de derribar a los inmensos poderes del sistema. Y el sistema lo sabe. Y por eso se bunkeriza controlando los medios de comunicación y la justicia y fomenta e infiltra miles de grupitos con cabecillas engreídos.

Ahora llegan las europeas: desde el Parlamento de la UE van a regular, ya a tope, según ideologías contrarias al mismo ser de Europa. La semana pasada el PP  -excepto tres diputados, entre ellos Mayor Oreja y Vidal Quadras- han apoyado el informe Lunacek, una propuesta de ley antifamilia promovida por una diputada peligrosa: abortista, defensora de la totalitaria ideología de género y que promueve la pedofilia como método educativo.

Los tiempos cambian. La forma de ejercer el poder también. A la política uno debe ir conociendo bien los poderes a los que se enfrenta, priorizando urgencias, buscando aliados para unas causas que podrán ser los enemigos en otras...  Es lo que hay: algunos podrían mejor montar seminarios, cursos, colegios o escuelas, lo cual es muy loable. Pero la política hoy es otra cosa. Una cosa son las estrategias y otra son los principios: confundir ambas cosas es un error imperdonable. La derecha ha fracasado demasiado como para poder perderlo todo otra vez y para siempre: apenas hay personas dispuestas a dar la vida por algo valioso, como en otros tiempos.

Por eso, la responsabilidad de la castita es tremenda. Ni comen ni dejan comer. Dejen paso. Y no disparen fuego amigo, aunque sea mucho más cómodo tirotear desde el ordenador en el salón caliente  de casa que salir a las calles, hacerse un hueco en los medios, trabajar cuando toca descanso, soportar críticas desde todas direcciones, publicar libros, hacer amigos y seguir sumando, poco a poco, por España...

martes, 12 de febrero de 2013

Nuevas presentaciones de Al Final Perdieron y de La Tesis Prohibida

Siguen llegando invitaciones desde distintos rincones. Muchos quieren que me acerque a sus ciudades para comentar en directo La Tesis Prohibida y Al Final Perdieron y charlar un rato sobre el misterioso asesinato de Gabaldón o sobre cómo vivió mi abuelo Blas la Guerra Civil...

A veces lo organiza una asociación y a veces, algún ciudadano que quiere hacer llegar a su región un poco de la verdad tan necesaria que cuentan mis libros, se pone a organizar un acto y yo voy encantado.

Además, en las presentaciones se podrán comprar los libros con descuento y los dedicaré y firmaré con ilusión.

Las próximas presentaciones organizadas, son:

SEVILLA, 15 de febrero en el Club Militar de la calle Elche, 2 a las 20h. Se presenta con POESÍAS que acaba de publicar mi abuelo. Intervendremos, Juan León, el General Piñar y yo.

ALICANTE, 1 marzo: anulada. Se confirmará más adelante.

 
SANTANDER, 15 de marzo en el Hotel NH Ciudad de Santander del Paseo Menéndez Pelayo 13 a las 20h. Organiza AES Cantabria, intervendremos Salvador Sarabia y yo.

Se podrá adquirir tanto Al Final Perdieron como La Tesis Prohibida a precios muy reducidos.

Espero veros.

sábado, 19 de enero de 2013

En España, ¿qué fue primero, la política o la corrupción?

Nunca se borrará de mi memoria el privilegio que tuve de conversar con Don Ricardo de la Cierva, a raíz de la publicación de mi novela, La Tesis Prohibida, en cuyo crimen inicial el sabio estaba muy interesado. Charlando sobre diversos sucesos inquietantes de nuestra historia reciente, Don Ricardo no dejaba de mencionar a la Masonería –asunto en el que es un experto mundial-. Llegó un punto en que, comentando el escándalo de BANESTO y Mario Conde, me  ilustró sobre las elevadísimas cuotas que deben pagar los miembros de la secta a cambio de pertenecer a ella para medrar e influir…

Los pesimistas sobre la condición humana ya han concluido que la política siempre lleva a la corrupción. No es cierto y, por eso, la pregunta del título no es absurda. Al contrario. Ha habido muchos políticos, reyes y gobernantes que han ejercido su vocación de servicio público de una forma ejemplar. ¿Entonces?

Llevo tiempo dándole vueltas a las causas de la terrible corrupción política que, por el camino del desprestigio de todo eso que llamamos casta –parasitaria, política, sindical, empresarial- nos condice a un agotamiento y a unos odios muy peligrosos. Pero, ¿qué pasa que la corrupción ha llegado a todos los niveles? ¿Qué se ha hecho mal? No tiene sentido denunciar la corrupción sin abordar las causas por las que ésta se ha convertido en la norma y no en la anécdota.

Son varias las causas que han facilitado la situación que padecemos:
La educación de bajísimo nivel; la pérdida de valores; la descristianización; una sociedad, en fin, sin moral. El clima de intereses creados, que ha generado el único consenso real entre las fuerzas políticas: silenciar todo lo que se pueda la corrupción. La opacidad del sistema de financiación de partidos. Es evidente que todo ello facilita que un político llegue a corrupto.
Pero yendo más al fondo del asunto, para mí el sistema está diseñado para la corrupción:

Las Autonomías: que han permitido generar mini Estados con todos sus organismos de control, facilitando una casta muy poderosa a la que nadie puede controlar.

Los partidos políticos: estructuras organizadas para sus propios intereses en las que se medra por obediencia a los jefes y no por decencia ni capacidad intelectual o de trabajo. Los partidos, tal y como funcionan hoy en día, son los máximos responsables de la degeneración de la política como servicio público en una actividad denostada por haberse convertido en la  mejor manera de enriquecerse sin esfuerzo.

La Ley Electoral: muy relacionada con la anterior causa ya que, al no facilitar la representación de los ciudadanos, se convierte en una estafa previa en la que, quien elige de verdad a los representantes, son las cúpulas de cada partido corrompido. Así los políticos nunca se deberán a sus votantes sino a sus partidos.

La Justicia: que al haber sido politizada –y haberse dejado politizar- crea un clima de impunidad que fomenta la corrupción. Porque los organismos de control de los jueces y los altos tribunales, también se deben a los partidos.

Así, volvemos al principio: ¿por qué en esas ilusiones democráticas de los setenta –unas ingenuas, otras pervertidas- nos colaron un sistema para la corrupción? Porque había que pagar bien a las marionetas sin principios que, so promesa de riqueza, facilitaron una serie de gobiernos que sucesivamente han destrozado la gran nación que siempre fue España. Si no nos damos cuenta de que la corrupción es previa al sistema –es decir, primero la corrupción y luego la política al menos en España-, estaremos de acuerdo con gente como Felipe González –ejemplo de máxima corrupción- que, comentando el escándalo de Bárcenas, ha declarado: “el sistema no es malo.” ¿Qué va a decir quien se ha hecho multimillonario gracias a un sistema que al resto de los españoles nos ha arruinado en todos los sentidos?

lunes, 14 de mayo de 2012

LA ECONOMÍA DE LA AUTÉNTICA LIBERTAD



Que la cuestión económica es fundamental en el quehacer político queda patente en la polémica que generan las diferentes propuestas económicas.  Además, como la economía no es una ciencia exacta, existen resquicios por donde la ideología se cuela, abriendo después auténticos boquetes por los que se introducen las más disparatadas ideas que se siguen manteniendo aún de comprobarse la pobreza que causan en las sociedades. Aunque piense que la economía es uno de los problemas menos importantes que padece el mundo occidental, porque nada se solucionará si no se vuelve a nuestras raíces culturales, hoy quiero hablar de economía dado el agitado debate –a veces más bien es una confrontación destructiva- que se genera en mi blog cada vez que saco el tema. En fin, nos gusta la polémica tanto como proponer lo que creemos que es mejor…

Comento dos párrafos que me hacen pensar continuamente en la economía de la auténtica libertad. Los cito de antemano, para que los doctrinarios de dogmas anacrónicos se apresten a ahorrarse la crítica: el primero, de Juan Pablo II es de la encíclica Centessimus Annus y se manifiesta a favor de la economía de libre mercado siempre que ésta implique una referencia moral aunque, evidentemente, siguiendo la tradición de la Iglesia, rechace el liberalismo radical que sólo busca el propio beneficio arrastrando a los hombres a la injusticia y a la pobreza. Nada que objetar, pero sepan ver este matiz los que no distinguen aún, por miopía, entre el libre mercado y la esencial defensa de la propiedad privada de un liberalismo basado en la falsa libertad que sólo busca el propio y máximo beneficio. Y lo segundo que quería recordar, para esos que manipulan el pensamiento de mi abuelo buscando en él una defensa del fascismo socialistoide, es su discurso en la sesión de investidura de Calvo Sotelo, en febrero de 1981, donde precisamente afirma, contra la socialdemocracia de UCD que, entre otras razones, "no apoyará al candidato a la presidencia porque el programa de UCD no respeta la propiedad privada, que es sagrada para la auténtica libertad; y es más, tal partido había incrementado la presión fiscal de una manera abusiva, arrastrando a los ciudadanos a la pobreza".

¡No se trata de entregar más poder y más dinero al Estado, sino de gestionar bien los recursos del Estado! Como ha señalado hace tiempo en un artículo magistral el Catedrático de Economía Roberto Centeno, comparando con la situación actual, señalaba que la presión fiscal de 1975 era casi tres veces menor, el Estado era más solvente, más convergente con la media de la UE y las prestaciones sociales estaban mejor aseguradas

Así que, a los que iluminados por el poder siguen pensando que lo público se puede gestionar mejor cuando lo que ocurre es que cuanto más poder tiene el Estado, más probabilidades hay de corrupción económica, les falta darse un baño de realidad. Porque la tendencia al mal y al abuso es algo natural en el ser humano que se agudiza cuando se han perdido todas las referencias morales, tal y como ocurre en nuestro tiempo. Así ha ocurrido con las Cajas de Ahorros, instituciones  originalmente geniales para la solidaridad que, cuando cayeron en manos del poder político se corrompieron por buscar, no el bien común, sino el bien del partido o del Gobierno. Y surge la contradicción de los estatalistas de todo color cuando protestan por la inyección de dinero público en la banca. ¿Por qué? ¿No piden ellos nacionalizar la banca? Con toda lógica, son estos mal llamados liberales del PP los que se meten de lleno en el intervencionismo, dado que son los convencidos socialdemócratas del complejo y del miedo.

Que algunos se den cuenta del problema que genera la intervención pública en la economía es difícil, por cuanto la sociedad se ha infectado de un socialismo de todos los colores y, si la crisis la ha causado precisamente el enorme poder público sobre la economía –evidente, porque si aumentar la  deuda pública estuviera prohibido, los bancos no hubieran engordado tanto a los políticos-, sorprende que algunos busquen en el estatalismo las soluciones que ya hemos comprobado como nefastas. Para los que me acusan de defensor de lo neocon, les recordaré que sería bueno despojar a la economía de lo ideológico y fijarse un poco en cómo una familia controla su dinero, porque los maximalismos sin matizar suelen mostrar la ignorancia de quien los propaga: el liberalismo radical propone una libertad que se basa solo en elegir por el propio interés, mientras –como se indica en el título de la entrada- la economía de libre mercado o de libre empresa, matiza esa la libertad con la autenticidad del bien, esto es, libertad para elegir lo bueno, lo cual implica, necesariamente que es una libertad orientada por unos principios rectores fundamentados en una sólida moral. ¿Está claro?

martes, 5 de abril de 2011

NO QUERER SABER COMO MECANISMO DE DEFENSA


Ante las noticias malas, no entiendo ese mecanismo de defensa que muchos utilizan,  que viene a ser un rechazo de la verdad, de la realidad, porque les resulta espantosa.

Y tampoco entiendo que uno pueda llegar a un pánico paralizante ante una situación de miedo (nos puede pasar a todos),  pero desgraciadamente ocurre.

Es decir, son situaciones, la de rechazo y la paralizante, que hacen casi imposible la defensa, y por eso no las entiendo. La primera, porque si no hay problema, ¿por qué plantear soluciones? Y la segunda, no nos permite actuar salvo, como mucho, hacernos las necesidades encima.

Consultaré a algún psicólogo de confianza, porque eso se carga la teoría de la selección natural de los mejores y su explicación puede darnos con las claves del ser humano o, incluso, de la vida…

Viene al caso esto por las discusiones que suelo tener, y no siempre amables, en torno a temas como las investigaciones del 11-M, el Caso Faisán, el apoyo reciente del PP a una ley a favor de etarras o la burbuja financiera, en las que se suele terminar acusándome de “conspiranoico” simplemente por el hecho de querer encontrar la verdad o dudar de las versiones oficiales. En todos los casos, me dicen, “pero si eso ya se sabe”, “si no es así”,  “no le des vueltas”, “déjalo”.

Al final, siempre, por tanto, invitaciones a no pensar en lo terrible y a la parálisis. ¿Estamos ante un mecanismo de defensa o, realmente, ante una invitación al suicidio? Pero porque la libertad precisa de la verdad, seguiremos pensando y contando nuestras deducciones.

lunes, 28 de febrero de 2011

TABACO, 110 Y UN SISTEMA TOTALITARIO PARA IMBECILES

Terminamos febrero de 2011 habiendo experimentado, en este comienzo de año, doble ración de totalitarismo para imbéciles. Sí, porque imbéciles somos los ciudadanos que soportamos un Gobierno y un sistema (porque la oposición no se opone sino que se fusiona con los totalitarios, en competición para el premio al más totalsocialdemócrata). Así, habrá más de 18 millones de españoles que, en las próximas elecciones generales, seguirán apoyando a quienes hacen de  la democracia una carrera a ver quién roba más notándose menos…

Imbéciles también la mayoría de los medios, que siguen hablando de cortinas de humo ante cualquier idea peligrosa, por totalitaria, del Gobierno ZP. Porque ya me cansa a mi el cuento de las cortinas de humo. Tanto que, a base de ellas, al echarlas, cambian el decorado tan a fondo, que ya la pieza que se representa es otra. Y no vendrá el PP a levantar este telón o a correr esas cortinas, como tampoco tiró de la manta en 1996, cual había prometido un Aznar antes de ser transformado por las sectas de los poderosos…

El gran logro totalitario es conseguir una mayoría de la sociedad que se cree feliz porque no la dejen fumar o la obliguen a circular a paso de tortuga. Sí,  una sociedad enferma que se traga los cuentamés que revisan tanto una historia, que narran lo que nunca ocurrió. Y se los zampan a pesar de haber vivido otra historia…

Por tanto, ¿qué más da? El sistema es perfecto. Todo es maravilloso. Nos ayudan a dejar de fumar y, además, se preocupan de que no corramos con el coche para gastar menos. Y ellos, a seguir en la estafa, con ciudadanos encantados de poder votarles…
¡Ya basta de colaborar con el timo! Lo del pan y circo, era coña al lado de esto…

sábado, 12 de febrero de 2011

HISTORIA DE LAS FORMAS DE ESTADO, ADMIRAR PARA APRENDER, POR ENCIMA DE LOS TOPICOS

Los que me siguen desde hace tiempo,  conocen que este blog tiene como objetivo encontrar soluciones. Como se dice, parte de las soluciones se encuentran en el hecho de establecer cuáles son los problemas.  Y así, antes de dedicarnos a iniciativas prácticas (aunque nos acusen de no posicionarnos en los grupos políticos, porque queremos estar por encima, en otro plano, analizando y denunciando), consideramos que, previamente, es fundamental obtener  una formación profunda, conociendo nuestra Historia y nuestra Tradición.
Por eso, hoy quiero recomendar el libro que acabo de empezar a leer. Se trata de Historia de las formas del Estado. Una introducción. de Dalmacio Negro, editorial El buey Mudo, Madrid 2010.
Lo podéis adquirir aquí a buen precio:
http://www.criteriaclub.com/historia-de-las-formas-de-estado.html
Dalmacio Negro, Madrid 1931, es Catedrático de Ciencia Política del CEU y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
En el  breve prólogo adelanta con claridad lo que explicará en el libro. Y uno percibe inmediatamente que es un libro necesario para el que tenga inquietudes por los problemas políticos y la dramática  situación en que se encuentra España.
Leer y entender verdades como “En la antigüedad, lo Político estaba integrado en lo Sagrado…Y era la forma en que lo Sagrado cuidaba de la unidad y la seguridad de la comunidad”. Y después de analizar lo  Político en Roma y en la Edad Media donde podemos aprender infinitas ventajas de aquéllas sociedades, llegamos a la época renacentista, en la que, “al aparecer el Estado, el orden político empezó a independizarse del orden natural como un orden artificial con su propia verdad, y lo Sagrado empezó a dejar de legitimar lo Político y la política”. Lo cual plantea el problema de la legitimidad. Y se rompe una conexión clave: “Esto sucede cuando se considera todo el poder propiedad del pueblo. En este caso se atribuye a la democracia la capacidad  de ser fuente de las legitimaciones…En rigor se pervierte la democracia”.
Y con estas primeras líneas en las que se exponen brillantemente los temas, uno sabe que en las siguientes 400 páginas encontrará  miles de respuestas al problemón descrito, aprendiendo de lo bueno y malo de otras épocas. Solo hay que estar abierto a las sorpresas, a volver a admirar la realidad para aprender, dejando atrás los tópicos y mentiras que nuestra época nos ha metido en la cabeza.