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domingo, 14 de diciembre de 2014

He visto a quienes nos van a sacar de la crisis



He visto a quienes nos van a sacar de la crisis.

No era un Presidente del Gobierno que se atreve a anunciar el fin de la crisis porque queda muy poco para las próximas elecciones.
No era un magnate del Ibex acostumbrado a halagar al poder porque espera un nuevo privilegio en las páginas del BOE.
No era un corrupto que ahora promete una ley de transparencia porque ha perdido toda su credibilidad.
No era un periodista de casta siempre fiel al argumentario del partido de turno porque espera que le asciendan en una cadena pública.
No era un ciudadano egoísta que después de haber vivido de las ventajas de toda una vida de bonanza olvida las causas morales de la crisis porque no está dispuesto a hacer autocrítica.
No era un demagogo comunista, que promete más Estado para acabar con las corrupciones del inmenso Estado que padecemos, porque busca convertirse en la casta que dice despreciar.
Era un hombre que salía de un supermercado cargado con una bolsa de deporte y repartía alimentos a los mendigos que pedían en los alrededores, invisibles para casi todos los ciudadanos.
Era una señora que desde hace años dedica una mañana a la semana para acompañar a enfermos de cáncer en un camino hacia la muerte que esta sociedad se empeña en ignorar.
Era un sacerdote que visita ancianos solitarios en diversas aldeas perdidas en los montes de Asturias y no deja de rezar por todos los que critican a la Iglesia.
Era una monja misionera que quiere volver cuanto antes a los países del ébola, porque su vida solo tiene sentido si la entrega entera por los demás.
Era un pequeño empresario que quiere volver a confiar y genera con esfuerzo un nuevo puesto de trabajo, a pesar de los impuestos confiscatorios y las trampas regulatorias.
Eran unos jóvenes que repartían propaganda de un nuevo partido, en el centro de una gran ciudad, y explicaban a los ciudadanos hartos que es posible cambiar las cosas.
Era un autónomo metido a político que recorre España intentando sumar gente para recuperar la nación y la libertad.
Era un recién titulado que se marcha de su país para trabajar, porque cree que es su responsabilidad y así contribuir con ingresos y ayudar a su familia.
Eran un padre y una madre que dedican todo su esfuerzo a trabajar para sacar adelante a sus hijos y educarlos, construyendo una familia numerosa que es el futuro de todos.
Todos esos son los que nos van a sacar de la crisis. Los del principio son los que nos han metido en ella.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Estadistas o estadísticos?

"No tenemos estadistas sino estadísticos"... La frase es de Almudena Negro, y la pronunció ayer durante la conversación de análisis político de alto nivel que mantuvo con José Javier Esparza en el informativo de Intereconomía, justo antes de El Gato al Agua...

Es evidente el desconocimiento de la realidad social, la falta de percepción de los problemas, el desprecio de los ciudadanos de casi todos nuestros cargos políticos, y no me refiero solo al Gobierno, principales partidos, cargos públicos importantes... Me refiero también a la inmensa élite oligárquica que todo lo controla y de la que forman parte, también, sindicalistas, financieros, directivos de grandes empresas, catedráticos y profesores de Universidad y hasta los periodistas serviles, todos ellos dispuestos a renunciar a todo atisbo de dignidad y decencia con tal de seguir viviendo del Estado de la Corrupción... Las únicas medidas que han tomado nuestros insulsos líderes van encaminadas a mantener su poder, no a regenerar unas instituciones podridas de corrupción.

Un ejemplo de este verano basta para reflejar la realidad. Un asesor, una cena, una discusión: la economía va bien, afirma el político ufano. El resto de los comensales niegan la mayor: las cosas siguen muy mal. Llega septiembre, 97000 afiliados menos a la Seguridad Social. El asesor no comprende nada y encima dice sorprenderse... Como si las terrazas y chiringuitos abrieran también en otoño.

La estadística es una ciencia -relativamente, podría debatirse- basada en el cálculo de probabilidades y que utiliza herramientas matemáticas para llegar a conclusiones que pueden ser absurdas caso de no aplicar el sentido común más elemental. Todo el mundo conoce el ejemplo del pollo que se come uno en una población de cuatro: el estadístico podrá llegar a afirmar que los cuatro comieron su parte proporcional, cuarto de pollo... Es decir, nada que ver con la realidad...

Pero he aquí que nuestra casta gobierna datos, números, que encima manipulan a su antojo. Así, no comprenden que años de mentiras y corrupción, décadas de estafas e impunidad, acaben por aupar a las instituciones a un peligroso ejemplar defensor de la peor ideología que inventara la humanidad porque sale en sus televisiones. Aún creen que pueden seguir mintiendo y robando y, aunque sigan mirando las estadísticas y cocinándolas, como carecen del sentido común más elemental y sus sueldos de asesores les impiden ver la situación social de millones de compatriotas, seguirán conduciéndonos al abismo. Pero de fomentar una sana regeneración o fuerzas políticas sensatas que la impulsen, nada. Siguen creyendo, porque no son estadistas sino estadísticos, que un punto porcentual del PIB puede incrementar sus votos en una proporción muy importante, pero lo que seguro es real y no un cálculo estadístico, es que los ciudadanos están hasta las narices de los corruptos de todos los partidos. Lo que define -al 100% cabe afirmar- a un vividor del régimen, sea en la política, la prensa, la banca o los sindicatos, es que es capaz de destruirlo todo con tal de seguir en su puesto.






jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Qué nos quiere decir el Papa? (Yo sí me he leído Evangelii Gaudium)

Resulta ya cansina la nulidad intelectual del mundo en que vivimos. Todo el mundo opina, pero sin molestarse en conocer más que los titulares de algunos grandes medios. Y luego esos se quejan de que se manipula demasiado, cuando la mejor manera de evitarlo es leer y pensar por uno mismo.

No sorprende que, respecto a lo que dicen los papas, todos quieran barrer para casa. Por mucho que al final tantos ataquen a la Iglesia, saben del prestigio de una gran institución que no solo mantiene su autoridad, sino que aumenta cada día a lo largo y ancho de nuestro mundo.

La Exhortación Apostólica del Papa es larga y densa y nace fruto del Sínodo de Obispos celebrado en 2012 para tratar la nueva evangelización. Pocos la leen; muchos opinan. Y casi todos quieren seguir montándose una Iglesia a su medida. Aquí pueden leer el documento entero; hay que dedicarle tiempo: 


En la simpleza de los intentos de asimilación de la Iglesia a los estándares limitados del mundo de la empresa o de la política, se habla de un programa, se resaltan las concepciones económicas que interesan, se ataca lo que se cree que dice; se califica de progresista, liberal o conservador y se busca una revolución donde sencillamente hay una afirmación del mensaje siempre nuevo del Evangelio.

La misión del Papa es conservar el tesoro de la fe y confirmar a los hermanos. No puede cambiar el contenido de la doctrina. Ni lo pretende. Sin embargo, hay cuestiones formales que la Iglesia suele considerar cada cierto tiempo, de manera que se pueda comunicar mejor el mensaje y se puedan incluso descubrir matices de la fe que en cada tiempo surgen iluminando a la humanidad... Que el Papa analice la situación del mundo actual y oriente la manera en que debe anunciarse el Evangelio no es más que una muestra de interés muy especial por continuar la gran tarea de cada católico: anunciar a Cristo. 

Respecto al asunto económico, -a pesar de que el Papa advierte de que la Iglesia no pretende tener el único análisis de la realidad social- conviene analizar bien la situación actual y lo que sobre ella nos dice Francisco. Pero tenemos a socialistas diciendo que el Papa les da la razón -muy interesados por cierto- y a liberales enfurecidos porque creen que el Papa se la quita atacando al libre mercado. Pura miopía: el Papa denuncia los errores de ambos y de siempre: las visiones parciales de las ideologías que deshumanizan, como siempre ha hecho la Iglesia y en línea con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Porque además, ¿acaso no vivimos una tiranía que funciona con lo peor de ambos sistemas ideológicos, esto es, a saber, unos estados endeudados que se cargan la libertad económica con elevados impuestos y que a la vez se someten a la dictadura de los mercados que tienen en los gigantescos números rojos de las naciones el mejor negocio de la historia? En fin, lo que ocurre, como denuncia el Papa, es que vivimos en un sistema económico que se ha olvidado del hombre, porque antes se ha olvidado de Dios. No se ha avanzado tanto desde el siglo XIX, por cierto.

Respecto a las cuestiones morales, nada nuevo: el Papa vuelve a resaltar que el cristianismo no es una moral, sino un mensaje, un anuncio, un encuentro personal y de ahí se derivan unas consecuencias de vida. Invertir el orden contribuye a resaltar el orgullo de sí mismo, creando una religión cerrada y elitista, que busca la perfección en lo externo pero que está muerta porque no ama. Que Francisco utilice expresiones ciertamente llamativas para algunos no quiere decir que no se hubieran dicho antes. La Teología del Cuerpo de Juan Pablo II fue mucho más que una revolución moral y apenas nadie la conoce...

Como católico, mucho siento que debo reflexionar, que debo considerar bien que debo salir hacia las periferias, que todos estamos llamados a vivir la pobreza y a luchar contra ella; que debemos mostrar la alegría que contagia, que debemos estar permanentemente anunciando la gran noticia del Evangelio del Dios misericordioso. La tarea es enorme. Lean y mediten. La Exhortación Evangelii Gaudium es mucho más de lo que dirán los medios que nos hablan de ella sin haberla leído.


domingo, 10 de febrero de 2013

Todos vosotros sois los culpables:

Los que heredasteis una España próspera lograda con décadas de esfuerzo de vuestros padres, pero dilapidasteis los dineros porque pensabais que teníais derecho a todo y gratis…

Los que pensabais que una educación estricta para la libertad responsable eran cosas de los viejos, pero trajisteis una generación de irresponsables malcriados que os superan en sus fracasos…

Los que traicionasteis vuestros nobles propósitos de vida para probar la frivolidad, pero adoptasteis costumbres ajenas que han acabado por dejaros confundidos y con la vida vacía…

Los que recibisteis una formación sólida en principios y valores, pero los despreciasteis pensando que sabríais hacerlo todo mejor que vuestros padres y ahora veis que vuestro fruto es una sociedad corrompida liderada por los más corruptos…

Los que aprendisteis que los principios y valores se asientan en la fe que os enseñaron, pero abandonasteis poco a poco los fundamentos y ahora no tenéis ni fe, ni principios ni valores…

Los que vivisteis en hogares felices de familias unidas con padres modélicos, pero jugasteis con el fuego del mal que destrozó los vuestros y en vez de familias creasteis burdas copias del infierno donde se producen los mejores ejemplares para el odio…

Los que tuvisteis sabios y santos como maestros que os dieron lo mejor de su vida, pero decidisteis que estaban equivocados porque os deslumbraron unas ideologías que sólo perseguían acabar con vuestra libertad…

Los que conocisteis de cerca el sacrificio de nuestros bisabuelos en los años de la guerra, pero lo olvidasteis entregando a los descendientes de sus enemigos todo el poder de la nación permitiéndoles acabar imponiendo sutilmente lo que antes intentaron con salvaje violencia…

Los que lleváis años pidiendo el voto para un mal menor, pero ahora preferís ignorar que habéis acabado por traer el mismo mal, el único mal, el mal radical que se esfuerza contra el bien, la verdad y la belleza…

Los que, aun viendo lo evidente, no os avergonzáis de que vuestros propios votos liberaron terroristas, facilitaron el incremento del aborto superando cualquier genocidio, entregaron el poder a conocidos corruptos, enviaron a millones al paro y dieron el poder a políticos que pactan en oscuras logias la división y el reparto de España…

Los que, aun conociendo las consecuencias de sus propios fallos, todavía prefieren contemporizar con el mal que enfrentarse al mismo; los que creen que de nada tienen la culpa porque siempre hay otros más culpables; los que aplauden a unos porque son los suyos cuando hacen exactamente lo mismo que los otros a los que antes condenaban…

Los que habiendo vivido en la abundancia no habéis invertido en negocios prósperos, en industria estable o esa innovación que es el futuro, sino que os instalasteis en un lujo cortoplacista y fanfarrón que nunca volverá; también los que no sois capaces de entender que no estamos ante una crisis sino ante un desmoronamiento que necesita urgentemente de una refundación moral…

Los que, teniendo la responsabilidad de ser Pastores, prefirieron mundanizar su papel al modo de representantes de un partido político u organización social, siempre buscando no molestar para obtener la comodidad del cobarde, escandalizando a los buenos cristianos, ahuyentando a los pusilánimes, confundiendo a los menos formados, olvidando la educación religiosa de los pequeños, aplaudiendo a gobernantes injustos y callando la verdad a conveniencia…

Los que, habiendo vivido la historia reciente os tragáis las versiones inventadas de los que siempre manipulan; los que colaboráis en el lavado de vuestro propio cerebro leyendo ciertos panfletos y los que encendéis la televisión para ver programas que terminan por envenenaros… Culpables.

Sí. Culpables. Culpables todos vosotros, todos los que desde hace años nos habéis llevado al abismo; todos los que en fin, renunciáis a la autocrítica y con tal de echar balones fuera porque sois incapaces de corregir el rumbo y preferís justificar lo injustificable, ya sea porque sois ateos o católicos, socialistas o liberales, del PP o del PSOE, patriotas o nacionalistas, monárquicos o juancarlistas, interesadamente ignorantes o directamente estúpidos. Porque el país está podrido y sin remedio si no surge la regeneración que sólo puede ser personal, empezando por la moral de cada uno.

Ayer varias familias rezábamos el rosario ante una imagen preciosa de la Señora mejicana de Guadalupe. Al terminar la oración, el mayor de los allí presentes -ojos brillantes, mirada inteligente, rostro de experiencia y peso de los años-, afirmó con potencia:

-Sólo la oración en familia, sólo familias unidas, pueden mejorar una nación. No podemos esperar nada de la política. Es un cambio desde la base de la sociedad, que es la familia. Y no hace falta que seamos muchos. Siempre son unos pocos, muy buenos, los que cambian la humanidad.

Es el camino. El resto sólo son los lamentos de los culpables.

martes, 23 de octubre de 2012

Reflexión sobre la envidia y el sectarismo españoles...


Llegó a decir Fernando el Católico que “quien supiera dirigir bien a los españoles, lograría cosas grandes con ellos.” Aunque esta frase sea cierta –España ha logrado grandes cosas- realmente hoy se nos hace imposible, tanto por los dirigentes como por los dirigidos. Pero hoy quiero ser optimista, por cuanto los tópicos sobre los españoles a veces nos hunden del todo. Es cierto además, que algunos son falsos, como el que asegura que trabajamos poco. Pero también es verdad que otros nos describen: en España destaca la envidia y el sectarismo apasionado en mucha gente, lo cual es fuente de muchos males. Hablemos de ello, no con intento de ennegrecer aún más el momento presente; al contrario, para curarnos de las causas de muchas de nuestras desgracias.

Un ejemplo de esto, lo contaba un párroco de unos cuantos pueblos asturianos: “aquí todos quieren su tractor, siempre mejor que el del vecino, aunque solo lo usen dos días al año; ellos con su tractor; eso sí, arruinados. No intentes ponerles de acuerdo para comprar entre todos uno y que lo usen por turnos.” Y cuando fui a Suecia a visitar a una de mis hermanas que allí vivió, contaba que en su comunidad de apartamentos había una lavadora para cada serie de viviendas, porque se amortizaba mejor, pues cada uno, realmente, sólo las usa unas pocas horas a la semana.

¿Es cierto que en España somos envidiosos y sectarios, hasta el punto de imposibilitar que juntos hagamos grandes cosas?

Definamos qué es la envidia y qué es ser sectario –con ayuda de la RAE-: la envidia es la tristeza o el pesar del bien ajeno y el deseo de lo que no se posee. El sectario es el que profesa y sigue una secta; el secuaz, fanático e intransigente, de un partido o de una idea.

Estoy convencido de que sí, que aquí abunda esta forma de ser y proceder.  ¿Cómo combatir estos males?

Dejemos de ver como vigas las pajas ajenas; intentemos comprender los motivos del otro: cada persona es un mundo y tiene sus motivos; liberémonos de etiquetas que clasifican y delimitan, cuando realmente somos infinitos; pensemos las cosas dos veces antes de decirlas, poniendo en la balanza el resultado del comentario, para saber si lo que queremos decir construye o destruye…

Decía la Beata Teresa de Calcuta que “quien juzga a los hombres no tiene tiempo para amarlos.” España necesita menos lecciones y más cariño; más acercarse a la gente y comprender sus motivos. Necesita menos críticas ácidas y más propuestas ilusionantes. Necesita más cultura, más sabiduría: porque cuando la ignorancia predomina la envidia y el sectarismo se asientan y crecen como un tumor maligno. La envidia nace de la inseguridad y del complejo; el sectarismo es hermano de la envidia: porque se agrupan en sectas los que no tienen personalidad, ni principios, ni cultura suficiente para mantenerse libres. Los partidos políticos tienen gran culpa de esto, porque al no ser democráticos en su funcionamiento, premian el comportamiento acrítico del sectario. Cuando me preguntan por qué si me gusta la política no me dedico a ella, respondo que no me gustan las sectas donde los puñales de la envidia te amenazan y donde sólo se prospera cuando vendes tu libertad por un puesto.

Del mundo comercial he aprendido que el tiempo cura conflictos y que el que ayer te criticaba puede necesitar hoy tu ayuda; he aprendido que servir al pequeño como al grande te traerá enormes alegrías cuando al que nadie atendía por insignificante de pronto progresa y triunfa; que contestar con amabilidad y educación es el mejor paso para firmar un negocio floreciente; que en el mundo de los negocios no hay prejuicios, ni odio, ni sectarismo, ni ideología cuando se necesitan solucionar problemas; que las personas normalmente ponen lo mejor de sí cuando la compensación es justa para todos. Hay muchas iniciativas buenas, con defectos, por supuesto, que merecen apoyo, no el continuo desprestigio y la crítica de quienes siempre se creen más perfectos.

Me decía un amigo catalán, que en España todo podemos explicarlo por los ochocientos años de la Reconquista. No le falta razón. A pesar de las luchas intestinas, del odio y de la envidia, de la ambición de poder, al final los españoles vencieron al enemigo porque lucharon juntos por fines más elevados. ¿Seremos capaces, como sociedad, de unirnos por fines más altos? Primero hay que buscar los fines en una revolución cultural que empieza por cada persona. Mucha suerte.

martes, 22 de marzo de 2011

EL INCREIBLE PODER DE LA MANIPULACION

Cuando entraba hoy,  a primerísima hora, en mi oficina, el amable vigilante de seguridad, con el que siempre comento la actualidad, me decía:

“Buenos días. Qué, ¿ha visto lo de la guerra de Libia? ¿Dónde estarán los de la ceja esa? Menuda la que nos hicieron pasar a los de derechas cuando lo de Irak, recuerdo que lo pasaba hasta mal viniendo al curro.”

Es verdad, ¿dónde están?

¿Dónde están todos esos ciudadanos pacifistas que nos amargaron durante meses, insultándonos como si hubieran confirmado que estábamos a favor de de la invasión de Irak simplemente porque no éramos rojetes?

Es terrible la falta de criterio de la mayor parte de la sociedad española. Son realmente lamentables las justificaciones que se escuchan, de tantos subvencionados por este Gobierno,  para defender la intervención en Libia, al servicio de cualquiera sabe qué intereses.  

Así, en El País, un columnista defendía hoy la invasión, fíjense con qué increíble argumento: “porque así se tenía que haber hecho por parte de los aliados cuando el Alzamiento del General Franco en el 36.”

Y es que Franco es un chollo para los rojetes. Cuando no saben qué decir, siempre está este comodín fantástico, que sirve hasta para justificar una guerra idéntica a la de Irak tanto en sus causas como lo será en sus consecuencias, digan lo que digan y mientan lo que mientan.

No son culpables los cada vez más desinformados ciudadanos, sino los medios que les manipulan y los políticos que les mienten. Es alucinante la capaciad de los medios para manipular y jugar con la gente según el interés político de cada momento. ¿Por qué se dejan algunos?

lunes, 28 de febrero de 2011

TABACO, 110 Y UN SISTEMA TOTALITARIO PARA IMBECILES

Terminamos febrero de 2011 habiendo experimentado, en este comienzo de año, doble ración de totalitarismo para imbéciles. Sí, porque imbéciles somos los ciudadanos que soportamos un Gobierno y un sistema (porque la oposición no se opone sino que se fusiona con los totalitarios, en competición para el premio al más totalsocialdemócrata). Así, habrá más de 18 millones de españoles que, en las próximas elecciones generales, seguirán apoyando a quienes hacen de  la democracia una carrera a ver quién roba más notándose menos…

Imbéciles también la mayoría de los medios, que siguen hablando de cortinas de humo ante cualquier idea peligrosa, por totalitaria, del Gobierno ZP. Porque ya me cansa a mi el cuento de las cortinas de humo. Tanto que, a base de ellas, al echarlas, cambian el decorado tan a fondo, que ya la pieza que se representa es otra. Y no vendrá el PP a levantar este telón o a correr esas cortinas, como tampoco tiró de la manta en 1996, cual había prometido un Aznar antes de ser transformado por las sectas de los poderosos…

El gran logro totalitario es conseguir una mayoría de la sociedad que se cree feliz porque no la dejen fumar o la obliguen a circular a paso de tortuga. Sí,  una sociedad enferma que se traga los cuentamés que revisan tanto una historia, que narran lo que nunca ocurrió. Y se los zampan a pesar de haber vivido otra historia…

Por tanto, ¿qué más da? El sistema es perfecto. Todo es maravilloso. Nos ayudan a dejar de fumar y, además, se preocupan de que no corramos con el coche para gastar menos. Y ellos, a seguir en la estafa, con ciudadanos encantados de poder votarles…
¡Ya basta de colaborar con el timo! Lo del pan y circo, era coña al lado de esto…