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jueves, 19 de marzo de 2015

A los andaluces les toca ahora comenzar la reconquista

Apenas medio siglo antes aquella nación era la élite cultural del mundo... Pero ahora... Ahora el país estaba corrompido, las instituciones no funcionaban, la justicia no lograba atajar los desmanes de unas élites enloquecidas e insensibles cuyo único interés era esquilmar a los ciudadanos para mantener sus privilegios... La inmoralidad de la oligarquía era tal que decenas de crímenes quedaban sin castigo y la traición a los compatriotas era la forma habitual de gobierno...

No, no estaba describiendo la actualidad, aunque todo es perfectamente equivalente a estos tiempos tristes… Hablaba de comienzos del siglo VIII. Tal desastre acabó en el pacto miserable de una gran parte de la oligarquía nacional con el enemigo islamista para intentar conquistar el poder. Al final, pocos años después después de la batalla del Guadalete, los musulmanes dominaban toda la península ibérica salvo un pequeño reducto en las montañas de Asturias: unos pocos nobles decentes y muchos españoles estaban aún dispuestos a comenzar una gran lucha de siglos para defender la nación, la fe, la cultura y el derecho que habían cimentado la unidad española culminada por los reyes Leovigildo y Recaredo poco más de un siglo antes…

Hoy también debe comenzar cuanto antes la reconquista de las instituciones españolas, que ahora están en manos de una partitocracia corrupta. Son unas instituciones en las que se sientan ladrones, separatistas y terroristas, todos ellos enemigos de la nación y de la libertad. Este año 2015 es decisivo. Sería absurdo pretender cambiar las cosas votando otra vez a los responsables directos del desastre que padecemos.

Décadas de corrupción e inmoralidad no pueden continuar y menos aún con la aprobación de quienes antes, habiendo sido engañados, ahora pueden acabar siendo cómplices de los corruptos si les vuelven a votar. Como en el 711, la nación y la libertad están en peligro. Ahora no tenemos valientes en las montañas de Asturias, pero hay nuevos partidos que ofrecen la regeneración que urge y que por eso merecen nuestro apoyo.

Vox es la única oferta para la derecha. Como ha dicho el candidato de Vox por Servilla, el juez Serrano: la derecha debe salir del armario y votar por sus principios, y no por esas nefastas opciones llamadas males menores.  Vox es el único partido que propone eliminar el despilfarro del sistema autonómico ahorrando 60.000 millones de euros solo por acabar con las Autonomías que nos arruinan y dividen. Vox es el único partido que va a defender la vida y la familia en las instituciones. Vox es el único partido que quiere proteger la libertad de las personas reduciendo el peso que el Estado controlador tiene en la vida de los ciudadanos. Vox es el único partido que está denunciando con valentía la amenaza del terrorismo islamista y por ello su presidente Santiago Abascal ha sido amenazado. Y todo ello porque Vox es la derecha, la única derecha, que va a dar representación a millones de españoles que de verdad quieren cambiar las cosas.

Hace casi trece siglos unos pocos españoles comenzaron una reconquista de la nación y la libertad por el norte. Eran pocos pero tenían las cosas muy claras. En pocos días, el próximo domingo, los andaluces tienen la oportunidad de comenzar la enorme tarea democrática de reconquistar las instituciones para que de verdad estén al servicio de los españoles y no de la oligarquía corrupta que está acabando con España.

lunes, 29 de julio de 2013

Conversaciones sobre prioridades: ¿ideología o España?

Dedicado a Fernando, Luis, Agustín, Ricardo y Jaime.


La pregunta es muy densa, el debate es complejo y, si no se tiene ánimo de una gran nación de ciudadanos libres como siempre hemos defendido los españoles, entonces es enconado, destructivo e inútil…

En los últimos días he tenido conversaciones apasionantes con diversas personas acerca del momento de emergencia nacional y, quizá, mundial. El mismo Papa Francisco ha dicho en la JMJ de Río de Janeiro que “no estamos viviendo una época de cambios sino un cambio de época”. El resultado de éste cambio no puede más que depender de nosotros. ¿Qué queremos hacer?

En este blog se han expuesto, con mayor o menor capacidad, las prioridades del momento.  Aún así, da la sensación de que muchos no comprenden el reto de nuestros días y, como en otros momentos de la historia, se pierden oportunidades magníficas para reformar o, incluso, construir desde los cimientos. Emerge de nuevo la España contra España, recomendable libro de Pío Moa (LibrosLibres).

Muchos optan por esconderse en la ideología sectaria, uno de los cánceres de nuestro tiempo –que vive aún de las ideas del siglo XVIII-, pues clasifica y separa a las personas. Otros no alcanzan a entender que nuestros problemas económicos nacen de una crisis más profunda: política y, sobretodo, moral. Y en general predominan quienes, confundiendo la exposición de la doctrina de la cátedra con el juego político del debate y la opinión, se pierden en la compleja tarea del servicio público, arte del pacto y de la habilidad dialéctica.

Hoy en día, en España, ya no se trata tanto de defender unos principios –por supuesto que sí, entiéndase bien lo que voy a afirmar- sino de construir un sistema político donde se puedan defender los principios. Porque hoy padecemos una omnipresente casta política corrupta comprometida con la élite financiero-empresarial en la que las ideas son intereses, la democracia es una excusa y la justicia una manera de tapar sus escándalos.

Así, son muchos los españoles que, olvidando sus maximalismos que dividen, deben unirse para defender un cambio radical de la reglas del juego para poder defender ideas y principios con libertad, de manera que medios de comunicación, justicia, empresas y el resto de organismos e instituciones de la nación estén al servicio de los ciudadanos y no de sus propios y oscuros intereses.

Cuando se hayan definido las condiciones políticas en las que el juego de contrapesos y los organismos de control puedan ejercer su función frente al poder y no a su servicio, cuando los medios de comunicación sean independientes de los partidos, cuando la justicia pueda actuar con eficacia y rapidez, cuando los partidos liberen los espacios de libertad que arrasaron, entonces el debate político sobre ideas, principios, valores, sólo podrá generar, en condiciones de normalidad y de libertad, una sociedad mucho mejor, más próspera y más sana.


Por tanto, “el cambio de época” exige altura de miras, dejar el sectarismo, estudiar la historia para aprender de los momentos semejantes y de los errores garrafales de nuestros últimos siglos, empaparse de las demandas de los españoles de bien que trabajan más de medio año para satisfacer los despilfarros de los políticos de todo color, defender por encima de las ideas, España, –porque eso nos une a casi todos- y así, siendo generosos y patriotas, lograremos situarnos adecuadamente en la misión histórica que nos toca, porque el patriotismo auténtico aglutina, emociona, cambia los corazones e ilumina las mentes, que somos muchos que al escuchar España sentimos nuestra mejor Historia, nuestro papel mundial y nuestro orgullo, las ganas de un futuro mejor y, por encima de todo, sentimos cómo resuena potente el misterioso clamor de millones de españoles del pasado que nos exigen que mantengamos la nación que nos legaron, para que nosotros cumplamos el mandato de transmitirla –cueste lo que cueste-, íntegra, unidad y en paz, a nuestros hijos. La tarea es difícil, pero es nuestro deber.

jueves, 25 de julio de 2013

Santiago: la unidad de España siempre se muestra frente a la tragedia

Ha sido un infierno, una fiesta del mal. Un cúmulo de errores -esperemos que solamente eso-, hierros retorcidos, fuego, 78 muertos, muchísimos heridos... Víspera de Santiago, fiesta de España, la gran nación que nunca dejará de serlo...

La nación no se mide por los errores, por los fallos, por las miserias de algunos. La nación no se refleja en ciudadanos asqueados, pesimistas, asustados, paralizados... España no es el resumen de las acciones de sus enemigos, externos o internos. España no es una historia olvidada, ni un viejo sueño de grandeza. España no es esa nación decrépita, perdida, manipulada, pesimista o corrupta que quieren imponer los que quieren hacer del mal una norma social. No. Ni tenemos lo que nos merecemos ni somos como dicen.

La nación es la respuesta al desafío, levantarse doloridos, afrontar el reto, subir montañas de la mano. España es la reacción frente a todos los enemigos, aún seamos nosotros mismos. España es también su gran historia: la nación ha respondido como siempre por encima de sus dirigentes para los cuales todo se reduce al interés miope de una política envenenada. España es lo que no suelen mostrarnos los medios en su vida diaria: esos ciudadanos ejemplares y honrados que cuando toca hacen cola para donar sangre y mantas. Como siempre ha sido, la nación existe, aun sea en pocas almas generosas, y bastan algunos hombres buenos para defenderla, para que sobreviva y mantener su unidad.

"La nación no está sujeta al comercio de los hombres, es sagrada, no se negocia su unidad, es un legado de honor que nos comprometemos a entregar intacto a nuestros hijos", escribió mi abuelo Blas Piñar en febrero de 1979, afirmando el patriotismo frente a los peligros que entonces se gestaban contra España. Desde entonces mil ataques ha sufrido y más aún sufrirá la nación.

Pero de igual manera que frente al tren descarrilado han surgido miles de españoles para socorrer a los heridos, para salvar vidas, para rezar por los cadáveres y consolar a los familiares, así también, porque siempre es y será así, la nación que tenemos en el alma se levantará poderosa frente a los intentos continuos de los traidores para hacer fracasar el viaje de España. Ya trabajamos, ya nos movemos, ya hay muchos españoles preparados.

Como siempre, también han surgido miserables oportunistas, esos traidores dispuestos a sacar ventaja de la tragedia colectiva, esos que desean el fracaso de España. No lo van a lograr. En ésta fiesta del Apóstol Santiago marcada por la tragedia, hemos visto también toda una esperanza de reacción: que no tengamos que llegar al límite para ponernos de una vez a defender, como tantos españoles de la Historia, nuestra preciosa tradición y nuestra sagrada unidad. 

Mis oraciones por los fallecidos, por sus familias, por los familiares heridos, por el maquinista, por los responsables políticos, por toda la nación. Viva España siempre.

martes, 23 de abril de 2013

En serio: en Hungría hay un político en activo con principios

El pasado domingo, en un descanso del programa LA MARIMORENA de 13 TV dirigido por Carlos Cuesta, Pío Moa me decía que “en estos debates, más bien jaulas de grillos, no hay tiempo para argumentar.” Es cierto. Las tertulias televisivas son el ambiente idóneo para la habilidad de la consigna, no para la reflexión. Y de reflexión y de debate serio carece nuestra sociedad. Porque si bien es cierto que ha habido crisis tan negativas como la actual –y peores- quizá en esos momentos había cierto terreno para la cultura y el pensamiento que ahora parecen arrasados por el predomino de la información manipulada.
Así, en estos días en que la clase política es uno de los grandes problemas del mundo occidental, ha pasado desapercibida la entrevista publicada por El Mundo el pasado sábado a Viktor Orban, Primer Ministro de Hungría.
Es un político con principios y con capacidad para defenderlos. Lo último es importante. Es el líder de un partido con una gran mayoría que ha impulsado una nueva Constitución de su país que no ha gustado nada a la burocracia de la UE, que intenta condicionar las políticas de los países miembros aún a costa de atacar las costumbres y la cultura de cada nación para imponer el modelo de socialdemocracia anticristiana tan nefasto.
La entrevista no tiene desperdicio. La he releído varias veces y os dejo algunas perlas que muestran la clarividencia de un político de convicciones y sin complejos. Debe servirnos para la esperanza y para animarnos a buscar propuesta positivas que ilusionen a nuestra nación a la deriva:
Cristianismo y Europa:
Debemos respetar el pasado de Europa. Es un error pensar que el cristianismo no ha tenido un papel decisivo en Europa.  Los valores y las instituciones europeas no se pueden mantener sin sus bases cristianas. Sería ventajoso para la UE reforzar sus raíces cristinas.
Constitución de Hungría
Nuestra Constitución respeta el cristianismo. Sin el cristianismo nuestra nación no hubiera sobrevivido los últimos mil años.  La Constitución defiende la vida desde la concepción, porque si no defiende la vida ¿qué otra cosa podría defender? No es liberal ni conservadora. Es constructiva; una Constitución tiene que construir el bien común.
Cristianismo y sociedad
Una sociedad con valores cristianos es ventajosa incluso para los que no lo son. Los cristianos siempre estamos a favor de la libertad.
Economía
Nos hemos concentrado en bajar impuestos sobre los ingresos pero tenemos el IVA más alto de la UE, del 27%, ya que es más justo pagar cuando gastas que cuando trabajas para ganar dinero; sí, es socialmente más justo.

¿Qué me dicen? ¿Les parece un milagro? Dejen sus comentarios…

domingo, 27 de enero de 2013

Una novela histórica sobre un héroe nacional desconocido y maltratado

Atribuyen a Fernando el Católico aquello de “quien logre unir a los españoles conseguirá grandes cosas con ellos.” También se decía del Cid “qué buen vasallo si hubiera buen señor.” Y José Antonio, después de recorrer pequeños pueblos de España llegó a aplicar a todos los ciudadanos lo que se decía de Don Rodrigo Díaz de Vivar…

Y es que a veces –demasiadas- ha habido españoles que han logrado grandes hazañas a pesar de sus líderes. Es el caso de Don Blas de Lezo, Almirante vasco que, 150 años después del Desastre de la Gran Armada, logró batir a un enemigo inglés diez veces superior. Era el año de 1741. Los ingleses habían armado una flota de casi 30.000 hombres para intentar conquistar la posición de Cartagena de Indias, llave de América del Sur. Don Blas de Lezo contaba con apenas 2800 hombres, algunos barcos y las defensas de la ciudad.

Fue una durísima guerra en la que sólo su ingenio y –como llegó a reconocer el Almirante en sus diarios de la batalla- “la misericordia de Dios”, permitieron la victoria, a pesar de los enfrentamientos que por soberbia, mantuvo el Virrey de Nueva Granada, Sebastián de Eslava, con Don Blas, hasta tal punto que el Virrey llegó a denunciar ante Felipe V al Almirante, que se libró de un injusto proceso porque murió agotado, triste y arruinado –la Corona llevaba tiempo sin pagarle- el 7 de septiembre de aquel mismo año.

Hasta hace bien poco el héroe del Caribe conocido como medio hombre porque era cojo, manco y tuerto, era un personaje desconocido sin apenas una calle en las ciudades de España. Es más conocido en Cartagena de Indias, donde le llamaban hombre y medio, porque nunca perdió ninguna batalla y los ingleses le temían… Blas de Lezo es una de esas figuras que anima a darlo todo por España a pesar de las constantes traiciones de los dirigentes y que por eso debe ser estudiado como ejemplo de generosidad y amor a la nación. Porque España es mucho más que sus mediocres gobernantes y España se entiende mejor en esos sencillos y desconocidos personajes que hicieron grande a la patria.

Hoy he terminado El Héroe del Caribe, (Libros Libres, 2012) una novela histórica de Pérez-Foncea, escritor vasco patriota, que ha construido una trama bien documentada cuyo epicentro es la gran batalla que duró casi dos meses en la primavera de 1741 y que permitió a España mantener 60 años más nuestro Imperio cuando nuestra decadencia era irreversible. Os la recomiendo porque os animará a comprender que cada uno de nosotros también tenemos que hacer algo por España, cuando España hoy está a punto de desaparecer por los enemigos peores, que son siempre los de dentro… Porque como se dice en la página 230 de la novela: “Qué cierto es que el peor enemigo no es el exterior, sino el interior; la desunión entre los que deben trabajar unidos en torno a un mismo ideal.”



jueves, 25 de octubre de 2012

Espeluznantes conversaciones con valientes vascos que dan la cara por España


Los resultados de las elecciones vascas no son menos terribles por esperados. Es un tópico y una excusa a la vez, eso de que “no podemos opinar si no estamos allí” -cosa absurda en cierto modo, porque a veces allí se tiene menos información y menos libertad que aquí- y uno puede hablar con varias personas que viven allí y además vinculadas a la vida pública vasca, tanto a nivel de medios de comunicación, como de empresas y política.

La situación es tremenda. Hay mucha gente muy desanimada. Y encima, hay políticos del PP vasco que han canalizado su fracaso no hacia una sana autocrítica sino hacia el insulto a quien ose tan sólo preguntarles si no habrán errado en la estrategia y abandonado a muchos votantes -150.000, que solo les han votado la mitad de los que votaban a Jaime Mayor Oreja-. Así, Iñaki Oyarzábal y Borja Semper –conocidos trepas sin principios-, ayudados por el mediocre mercenario al servicio mediático del PP Federico Quevedo, han arremetido en una campaña surrealista llegando a decir que la culpa de la pérdida de votos del PP en Vascongadas es de Mayor Oreja, de algunas Víctimas del Terrorismo y de Isabel San Sebastián. Les ha faltado decir que la pérdida de votos se ha debido a que los votantes no han querido votarles, pero quizá eso era demasiado.

Hay cargos del PP vasco que han tomado vinos con políticos de Bildu, Bolinaga sale en libertad por una iniciativa directa del Gobierno, que ha heredado la hoja de ruta de los siniestros acuerdos de Zapatero con ETA, Oyarzábal llegó a decir que Alcaraz era un extremista por manifestarse por la Memoria, la Dignidad y la Justicia.... Y aún creen que la culpa es de otros.

Por eso no extraña que un patriota español que vive en San Sebastián le diga a uno: “Bildu va a traer el castigo que este pueblo vasco merece, por mirar tantos años para otro lado, por permitir que el terrorismo obtenga sus frutos. Muchos vascos van a sufrir, porque Bildu es ETA, es el marxismo más extremista de Europa, incrementará los impuestos, perseguirá la revolución socialista e intervendrá empresas y expulsará de sus puestos a los que no hablen vasco. Y por una parte, prefiero a ETA en el poder, de verdad te lo digo, algunos se lo merecen: a mi abuelo, a mi padre y a mi, nos han machado por defender a España aquí, en Guipúzcoa, y la gente encima nos decía que eso nos pasa por meternos en líos políticos. Con Bildu gobernando podremos despertar a los que se han pasado años cediendo ante los asesinos porque ahora verán lo que es bueno.”

Otro amigo, éste exiliado en Madrid, me decía: “ahora algunos del PP te sacan un curriculum de héroes que no es para tanto, y ahora ellos contemporizan con los amigos de ETA; otros sí sufrimos de verdad las consecuencias del chantaje, las amenazas y el terrorismo. ¿Acaso María San Gil no vio matar a Gregorio Ordóñez delante de sus narices? Ahora todo son sonrisas.”

Un empresario alavés, me comentó en una reunión en su despacho: “aquí votamos el domingo y hemos empeorado las cosas. Y lo pagaremos sobretodo en la cuestión económica, aunque el PNV pactará lo que haga falta con el PP y el PP obedecerá. Por otro lado, si el PP no rectifica ha firmado su sentencia de muerte y el fin de toda posibilidad de un País Vasco español. El PP ganaba en Álava y ahora, con Oyarzábal al frente ha pasado a ser cuarta fuerza política. Un desastre.”

A ver quién se atreve a decir que esto que cuento no es parte de la realidad vasca… Podemos y queremos opinar. Porque la deriva del PP en el País Vasco, que explica magistralmente bien el libro de María San Gil, que aquí comentamos en su día, afecta a toda España. (Recomiento leerlo: http://elalcaldedezalamea.blogspot.com.es/2011/06/maria-san-gil-en-la-mitad-de-su-vida.html)Exactamente igual que el caso de Cataluña.

España está en juego. Déjennos al menos opinar y apoyar a todos los que en Cataluña o en el País Vasco nos llaman aterrados ante la posibilidad de tener que verse obligados a vivir, abandonados por España, en una tiranía separatista que sólo conduce a la ruina y a la ausencia total de libertad política.

martes, 23 de octubre de 2012

Reflexión sobre la envidia y el sectarismo españoles...


Llegó a decir Fernando el Católico que “quien supiera dirigir bien a los españoles, lograría cosas grandes con ellos.” Aunque esta frase sea cierta –España ha logrado grandes cosas- realmente hoy se nos hace imposible, tanto por los dirigentes como por los dirigidos. Pero hoy quiero ser optimista, por cuanto los tópicos sobre los españoles a veces nos hunden del todo. Es cierto además, que algunos son falsos, como el que asegura que trabajamos poco. Pero también es verdad que otros nos describen: en España destaca la envidia y el sectarismo apasionado en mucha gente, lo cual es fuente de muchos males. Hablemos de ello, no con intento de ennegrecer aún más el momento presente; al contrario, para curarnos de las causas de muchas de nuestras desgracias.

Un ejemplo de esto, lo contaba un párroco de unos cuantos pueblos asturianos: “aquí todos quieren su tractor, siempre mejor que el del vecino, aunque solo lo usen dos días al año; ellos con su tractor; eso sí, arruinados. No intentes ponerles de acuerdo para comprar entre todos uno y que lo usen por turnos.” Y cuando fui a Suecia a visitar a una de mis hermanas que allí vivió, contaba que en su comunidad de apartamentos había una lavadora para cada serie de viviendas, porque se amortizaba mejor, pues cada uno, realmente, sólo las usa unas pocas horas a la semana.

¿Es cierto que en España somos envidiosos y sectarios, hasta el punto de imposibilitar que juntos hagamos grandes cosas?

Definamos qué es la envidia y qué es ser sectario –con ayuda de la RAE-: la envidia es la tristeza o el pesar del bien ajeno y el deseo de lo que no se posee. El sectario es el que profesa y sigue una secta; el secuaz, fanático e intransigente, de un partido o de una idea.

Estoy convencido de que sí, que aquí abunda esta forma de ser y proceder.  ¿Cómo combatir estos males?

Dejemos de ver como vigas las pajas ajenas; intentemos comprender los motivos del otro: cada persona es un mundo y tiene sus motivos; liberémonos de etiquetas que clasifican y delimitan, cuando realmente somos infinitos; pensemos las cosas dos veces antes de decirlas, poniendo en la balanza el resultado del comentario, para saber si lo que queremos decir construye o destruye…

Decía la Beata Teresa de Calcuta que “quien juzga a los hombres no tiene tiempo para amarlos.” España necesita menos lecciones y más cariño; más acercarse a la gente y comprender sus motivos. Necesita menos críticas ácidas y más propuestas ilusionantes. Necesita más cultura, más sabiduría: porque cuando la ignorancia predomina la envidia y el sectarismo se asientan y crecen como un tumor maligno. La envidia nace de la inseguridad y del complejo; el sectarismo es hermano de la envidia: porque se agrupan en sectas los que no tienen personalidad, ni principios, ni cultura suficiente para mantenerse libres. Los partidos políticos tienen gran culpa de esto, porque al no ser democráticos en su funcionamiento, premian el comportamiento acrítico del sectario. Cuando me preguntan por qué si me gusta la política no me dedico a ella, respondo que no me gustan las sectas donde los puñales de la envidia te amenazan y donde sólo se prospera cuando vendes tu libertad por un puesto.

Del mundo comercial he aprendido que el tiempo cura conflictos y que el que ayer te criticaba puede necesitar hoy tu ayuda; he aprendido que servir al pequeño como al grande te traerá enormes alegrías cuando al que nadie atendía por insignificante de pronto progresa y triunfa; que contestar con amabilidad y educación es el mejor paso para firmar un negocio floreciente; que en el mundo de los negocios no hay prejuicios, ni odio, ni sectarismo, ni ideología cuando se necesitan solucionar problemas; que las personas normalmente ponen lo mejor de sí cuando la compensación es justa para todos. Hay muchas iniciativas buenas, con defectos, por supuesto, que merecen apoyo, no el continuo desprestigio y la crítica de quienes siempre se creen más perfectos.

Me decía un amigo catalán, que en España todo podemos explicarlo por los ochocientos años de la Reconquista. No le falta razón. A pesar de las luchas intestinas, del odio y de la envidia, de la ambición de poder, al final los españoles vencieron al enemigo porque lucharon juntos por fines más elevados. ¿Seremos capaces, como sociedad, de unirnos por fines más altos? Primero hay que buscar los fines en una revolución cultural que empieza por cada persona. Mucha suerte.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Queridos independetistas catalanes:

El nacionalismo es idolatrar el territorio y no tiene nada que ver con el patriotismo. El nacionalismo es un sentimiento explotado. El patriotismo es un deber y un amor. El nacionalismo se reduce al separatismo de los fracasados, a la acumulación de excusas, a una suma de culpas propias que siempre se achacan a otros. El separatismo es la miopía que sólo ve fronteras y diferencias. El separatismo es la religión sectaria de unos adeptos vacíos que ya no creen en nada bello. El nacionalismo separatista es un instrumento del poder, del poder contra el que queréis rebelaros y al que servís; es un juego de marionetas, es una trampa peligrosa de quienes dirigen el cotarro. En fin, Cataluña, sois tan españoles que padecéis el mismo problema que el conjunto de España: una casta política corrupta capaz de cualquier dislate con tal de mantener sus chollos.
No vale lamentarse. Sois tan cobardes en vuestro dejaros utilizar, independentistas de cerebros lavados durante años de educación sectaria, que no sois capaces de percibir que sois los muñecos de trapo sucio que cuelgan de los hilos de quienes simplemente quieren seguir riéndose de vuestros sentimientos explotados: mientras gritáis contra ése enemigo creado llamado España no protestáis contra los negocios oscuros, ni contra los pactos de logia, ni contra las comisiones del 3%.
Y os molesta, sí, no soportáis que amemos a Cataluña como un trozo de España: como lo que es, el antiguo condado del Reino de Aragón que tan alto llegó con Isabel de Castilla. Pero ellos saben bien que España no es nada sin Cataluña, y por eso sobre vosotros se ciernen todas las fuerzas del odio a la nación. Saben que si nos separamos no hay España. Y los restos que quedan son peores y eso no os lo cuentan: más miseria, mas división y más  gritos  desesperados pero sin ya un enemigo al que acusar.
Os utilizan. Y la culpa no es vuestra. Tampoco de los separatistas que os dirigen. Sino del Estado, esto es, de los que diseñaron el sistema del 78 y de los que paso a paso han ido cediendo los instrumentos básicos de la unidad: la educación y el Ejército. Todo ha sido diluido. Vemos el fruto de un plan calculado. Y  el  plan ha consistido en utilizar  vuestra falta de  libertad, vuestro simplismo acusador, vuestros fracasos, la perversión de vuestra cultura y vuestra ruina para mantener unos privilegios a los que sólo renunciarán cuando vosotros mismos queráis un imperio independiente que era solo un juguete soñado.
Y está muy feo eso de querer disfrutar de la nación española cuando todo va bien y olvidarse de ella, insultarla y despreciarla cuando peor lo pasa. Pero eso lo hacéis porque al ser nacionalistas no sois patriotas. No podéis entenderlo. Los patriotas son hijos leales que se quedan en guardia, sin dormir,  al pie de la cama del padre enfermo tomando su mano y besándole cada momento. No, no sabéis nada de patriotismo. Vuestro nacionalismo es el triunfo de la manipulación y la mentira, la excusa del fracaso y la miopía del paleto.

miércoles, 20 de junio de 2012

PATRIOTISMO PARA EL FÚTBOL, NO PARA LAS VÍCTIMAS NI GIBRALTAR



El otro día, durante uno de los partidos de la selección española en la Eurocopa, critiqué en las redes el patriotismo futbolero. Me llovieron insultos, críticas y algún que otro comentario brillante. La mayoría iban en la línea: “al menos el fútbol une”. A la mañana siguiente mi hija de 4 años me dio una lección: “Papá, cómprame una bandera de España para que la ponga en mi ventana.” Quizá me equivoqué y el fútbol sea lo poco que queda y por eso no debí criticar ése patriotismo que solo sale cuando los partidos. Leí ayer que el 57% de la audiencia vasca vio el último partido de la selección nacional. En fin. Es lo que hay. Es poco, pero es algo.

Aún así, permítanme que insista en que mientras los españoles llenan los balcones de banderas en estos días, decenas de actos de protesta contra graves afrentas a la nación no están recibiendo apoyo contundente por parte ni de los políticos –previsible- ni de los ciudadanos –lamentable-. El primero de ellos fue la concentración de las Víctimas del Terrorismo del pasado 9 de junio, que por enésima vez, y ahora contra un gobierno del PP, protestaban contra las cesiones a los terroristas.  El segundo asunto, son los diferentes actos que algunos organizan por las agresiones inglesas a España por Gibraltar, en forma de ataques a nuestros pescadores, proyectando imágenes de la Reina Isabel en el Peñón o mediante decenas de declaraciones impertinentes contra nuestra nación. Curioso asunto el de esa colonia dentro de ésta falsa Unión Europea, tan humillante para España, tan dañina como nido de corrupción, tan vergonzante para los responsables de que persista… Y luego nos hablan de la "marca España".

Quizá, hasta hace poco, las Víctimas recibían aliento y apoyo de muchos españoles. Pero me temo que los efectos de la anestesia moral inyectada en imperceptibles dosis a la la sociedad llevarán a muchos españoles a olvidarse de ellas como tantos se han olvidado de Gibraltar. Entonces, el patriotismo de fútbol, ¿es positivo o más bien contribuye a un patriotismo fácil, no exigente, y por tanto falso como si de otra dosis más de anestesia se tratase? Si se mostrara el patriotismo con contundencia en los asuntos mencionados –contra el terrorismo de ETA y contra la espina de Gibraltar- aplaudiría también el del fútbol. Pero me da que el del fútbol es sólo una excusa sentimental para muchos de los que, en el fondo, se han olvidado de la tarea común de España. Ojalá me equivoque.

Hoy hay un acto importantísimo al que os animo a asistir:

Conferencia  del capitán de navío Ángel Liberal  Fernández: La colonia militar británica de Gibraltar. Miércoles, 20 de junio, a las 19,30 en el  CEU, Madrid, Carrera de San Francisco, 2.  Ángel Liberal es uno de los mayores expertos en esta cuestión  de Gibraltar, clave de nuestra política exterior y posición en Europa y la OTAN.  Organizada por el "Foro Recuperemos Gibraltar" y el Instituto de Estudios Históricos del CEU.

miércoles, 2 de mayo de 2012

LOS QUE VOTAN O NO VOTAN AL PP...

Hoy es una de esas fechas en que uno quiere soñar con que regrese aquel espíritu nacional auténtico que, nacido desde el sentir del pueblo, se enfrentó con enemigos de dentro y fuera para salvar, otra vez más, a la Nación… Pero aunque soñar es gratis, no está el panorama para dejarse llevar por lo irreal, sino par aterrizar cuanto antes en la realidad y enfrentarnos urgentemente a nuestros problemas. Entonces, quizá, todos podamos volver a soñar con una España que quiere sobrevivir; porque sólo así, luchando por existir, uno merece seguir viviendo.

 
Ante la indignación por las extrañas acciones del Gobierno del PP, venía yo de viaje pensando en que podemos clasificar a la derecha nacional interesada de alguna forma en la existencia de nuestra patria en tres grupos:

-Los que votan al PP entusiasmados, haga lo que haga sin actitud crítica alguna.
-Los que no votan al PP porque han ido descubriendo que es una copia del PSOE.
-Los que votan al PP con la nariz tapada, como mal menor y ahora están muy disgustados con lo que hace Mariano Rajoy.


Los primeros son un grupo de sectarios, tan peligrosos como los del PSOE. Suelen ser gente que no tiene principios, que vive del partido o que ha sido abducida por la secta del partido y repite las consignas que elabora el arriolismo. No merecen más comentario que algo que les descubre: lo que criticaban a ZP lo aplauden cuando lo hace Mariano ya sea favorecer a ETA, despreciar a las Víctimas del terrorismo, subir impuestos mintiendo, derrochar en asesores, subvencionar sindicatos… En fin, zapaterismo auténtico.

Los segundos quizá sean la reserva nacional, hoy sin un grupo potente de comunicación o político que les represente en toda su amplitud por cuanto Libertad Digital, COPE-13TV, o Intereconomía no dejan, en el fondo, de sostenerse gracias al Partido Popular. Es cierto que esos medios hacen una gran labor y que sin estas casas estaríamos aún más perdidos, pero la concesión pública de licencias y el control de la libertad de expresión mediante el gasto publicitario de la administración, hace muy difícil la crítica completa. Si bien, periodistas como por ejemplo Alfonso Merlos, Carlos Cuesta, Federico Jiménez Losantos o Luis del Pino, jamás han cedido sus principios a los intereses del poder, al contrario, su crítica es muy adecuada aún con todos los matices que se quiera hacer. Por otra parte, medios realmente independientes y dirigidos por algunos valientes como Alerta Digital, Hispanidad, Voz Pópuli, EL Confidencial, El Semanal Digital o La Esfera Digital, son capaces de llegar cada vez a más gente y suelen contar muchas cosas que otros silencian con una actitud crítica frente a los políticos. España necesita, como escribía hace un par de días Manuel Llamas en Libre Mercado (Libertad Digital), una derecha dura que a la vez defienda la propiedad privada en un momento en que destinamos más de la mitad de nuestros ingresos a pagar el derroche de los políticos y asuma principios básicos conservadores en cuanto a la moral y a las instituciones políticas. Pero antes de crear un partido urge el apoyo mediático porque sin comunicación no se puede hacer nada más que perder el tiempo y el dinero. A esos medios más que nadie interesa apoyar una iniciativa potente en la derecha nacional, porque pronto verán que Rajoy será arrollado por sus propios errores que sabrá aprovechar muy bien un socialismo siempre demasiado radical.

Los terceros, son los que se han vuelto a equivocar, tropezando por enésima vez con la misma piedra pepera, aunque luego, al menos 400.000 andaluces no tragaran de nuevo. Pero así es el hombre: ser que tropieza de nuevo. Y hay que reconocerlo para poder corregirnos, por mucho que Esperanza Aguirre siga haciendo el inteligente juego de arrastrar hacia el marianismo zapatético, con la bandera como zanahoria, a tantos buenos españoles. Porque si yo pude escribir, antes de las elecciones, sobre lo que nos esperaba con Mariano Rajoy en el Gobierno (impresionante, en octubre de 2011 “¿Para qué quieres ganar Mariano?”  http://elalcaldedezalamea.blogspot.com.es/2011/10/para-que-quieres-ganar-mariano.html), todos podrían haberse dado cuenta de que en vez de “sumarse al cambio” iban a  votar por la continuidad del zapaterismo: más y más subvenciones a los sindicatos, más y más dinero para la Alianza de Civilizaciones, ninguna medida real contra el aborto, medidas a favor de los presos de ETA, más impuestos -más IRPF y pronto más IVA-, más nacionalismo, más autonomismo, cero reformas de calado sobre el modelo estatal y más o menos la misma corrupción… El PP ya lleva más de 4 meses en el Gobierno y bien que podrían, con su mayoría absoluta, haber anunciado medidas contundentes. Pero se ve que si se dijo que “a Zapatero le tenían cogido por los vagones”, va a resultar que a Mariano le tienen cogido por los mandiles. ¿Alguien tiene una explicación mejor para explicar la deriva autodestructora del Sr. Rajoy?

En fin, mediten sobre ello, sobre todo los desengañados con el PP. Porque a mí, y a muchos, no nos ha sorprendido en absoluto que Mariano Rajoy haya sido un continuista, no de Aznar, que todavía, sino de Zapatero.