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jueves, 24 de abril de 2014

El problema catalán (o sea, español) es el concierto vasco (o sea, las Autonomías)

Cuando alguien quiere demostrar que es superior suele empezar por remarcar sus diferencias. Ser diferente suele asociarse con ser mejor, porque nadie quiere distinguirse para quedar por debajo del resto. No está mal para el marketing, para vender cosas o para buscar trabajo, al contrario: es una estrategia elemental. Pero cuando esto se refiere a la cuestión política, por ejemplo al enfermizo separatismo de todo nacionalismo, la cosa es venenosa. Ya no importa ni la igualdad ante la ley ni la dignidad de las personas que no admiten el pensamiento único que se impone.

El caso es que estoy algo impresionado: en una reunión de negocios cerca de Barcelona, un extranjero preguntaba al cliente –representado por un catalán, un importante directivo de una enorme multinacional- sobre la situación de permanente queja de Cataluña: ¿qué os pasa a los catalanes cuando España –decía- es un país tan privilegiado, tan bonito, tan variado en el que se vive tan bien? Me llegan noticias muy preocupantes, pero quiero saber lo que piensa la gente de aquí… Pensando que la respuesta del directivo catalán sería políticamente correcta –había varias personas de diferentes lugares del mundo y yo de Madrid- mi sorpresa fue mayúscula cuando comencé a escuchar el típico discurso repetido por los líderes separatistas: España nos  roba, Cataluña financia al resto de España, en el resto del país tienen servicios que aquí no tenemos, no nos comprenden, somos demasiado solidarios con Andalucía y Extremadura, somos diferentes desde hace siglos, están intentando acabar con nuestra cultura y nuestra lengua… Hasta esto llega la inoculación del virus: un directivo de alto nivel, que viaja por el mundo, habla varios idiomas, que tiene estudios superiores incluido un MBA, ha hechos suyas esas consignas tan simplonas del separatismo. Es el poder de los medios del Poder.

Quise salir de allí para explicar a todos –con alguien repite consignas no tiene sentido entrar a un debate serio-, ya sin el sectario delante, las trolas del listado de argumentos separatista.  Y lo hice en cuanto nos fuimos a comer: Cataluña es una región quebrada con 50.000 millones de euros de deuda que sin el resto de España no podría sostenerse, que ha sido privilegiada desde hace siglos protegiendo su industria, que en estos últimos años se lleva la mitad del Fondo de Liquidez Autonómico, que necesita 2000 millones de euros del Estado cada año para poder pagar sus pensiones, que no cumple las sentencias de los tribunales que obligan a respetar la libertad de los padres para elegir el idioma en la educación de sus hijos,  que multa por rotular en castellano los negocios, que vende el 80% de su producción en el resto de España, que alrededor del 50% de su habitantes tienen como lengua materna el castellano y alrededor del 60% no son separatistas a pesar de 40 años de adoctrinamiento y que el gran robo a los catalanes es el perpetrado por CiU, estafando más de 3500 millones de euros durante sus gobiernos.

Para remate del tema –ya insoportable- y volviendo al inicio: todo esto surge por un falta de principios democráticos básicos: imperio de la ley e igualdad ante ella. Así, en esa España precipitada y aturdida de la Transición, se coló por la puerta de atrás un modelo político para mantener el poder de los que mandaban, sencillamente trastocando el fondo ideológico del sistema. Ahora, el nuevo régimen, necesitado de un pacto permanente con la izquierda y el separatismo para sostenerse, debe satisfacer las ansias imperialistas de cualquier nacionalismo. Y así es como se despreció a la ley y al principio sagrado de la igualdad ante la misma. El café para todos, cocinado a prisa, no sólo no podía saciar a todos, sino que los envenenaría poco a poco. Así, la Transición, volviendo a todos los errores políticos de nuestra historia, rescató instituciones y privilegios propios de antiguas épocas que no pudieron ser modernizados y surgieron, poco a poco, divisiones entre los españoles. Por eso, el problema catalán es un problema muy español: tenemos falta de una verdadera democracia, un régimen que no garantiza ni el cumplimiento de la Ley ni la igualdad de todos ante la misma y una sociedad desinteresada de la política y por todo ello nos sobran los políticos dispuestos a aprovecharse de nosotros.

La única solución es que no haya café tan perjudicial para nadie. Porque si no hubiera concierto vasco ni Autonomías, tampoco habría tal problema catalán. Los progresistas que tanto miran a Francia olvidan el centralismo francés, la defensa férrea de su unidad y la negación –ahí sí- de cualquier atisbo de regionalismo. Pero en una España a las puertas del XXI la clase política ignorante y malvada nos llevó de nuevo a la Edad Media, impuso conciertos de privilegios y divisiones peligrosas, una cesión constante ante los enemigos de la unidad y una financiación sin límites de su causa que es la verdadera aspiración del separatismo egoísta: una independencia disimulada y un chollo económico, esto es, una separación de hecho pero financiada por el resto de España, tal y como ya la disfruta el PNV –ellos, tan callados- gracias a los poderes que mandan desde el 75. Por eso, de una vez, debe imponerse el mismo régimen fiscal a todos los españoles -pagan las personas no las regiones- y suprimirse las Autonomías –el auténtico Estado del Bienestar de los políticos y ruina de los ciudadanos- y que todos, todos los españoles, seamos iguales ante una misma Ley que todos debemos cumplir. Y punto.

Cuando, camino del aeropuerto, contemplaba las decenas de banderas independentistas que llenan de color, y de locura nacionalista la imponente Diagonal, aluciné viendo una gran pancarta colgada de un edificio decimonónico: Independencia es libertad, es dignidad y es más ocupación. La pena que me producía tal soflama se disipó cuando, entre tanta bandera nacionalista, pude ver una enorme Bandera de España colgando también, solitaria, valiente, libre, de otro balcón más alto. Y recordaba otra grata noticia: ayer más de mil catalanes de diferentes partidos acudieron al acto de Sociedad Civil Catalana abarrotando un teatro de Barcelona en contra de la tiranía separatista. Ahora, cuando termino de escribir, solo queda decir: España siempre reacciona, España es maravillosa y no podrán con ella. ¡Viva España!

lunes, 24 de marzo de 2014

Sobre Suárez

Entre tantas mentiras y falsedades, que todo es útil a la casta que dirige la oligocracia de la corrupción, conviene siempre recibir una dosis diaria de verdad... Yo he rezado por el alma de Suárez y por toda su familia que hoy sufre, a la vez que como cada día rezo por España. Pero una vez que hemos leído las loas del régimen, siento la obligación de escribir. Por eso y porque muchos me preguntáis.

Se están diciendo muchas mentiras interesadas. Demasiadas. Por todos los que quieren mantener este sistema sin reformas de ningún tipo, que son los mismos que hicieron un golpe de Estado -el de verdad, no la comedia que vimos ideada por algún genio de las cloacas- a Suárez cuando ya no interesaba: lo dijo en símil perfecto el periodista Castro Villacañas anoche en Ya es Domingo: "el Rey utilizó a Suárez como un kleenex para desmontar el franquismo y luego lo tiró a la basura con el 23F para poner al PSOE, que era lo que necesitaba para legitimar su régimen".

Suárez fue mucho mejor que ellos -guapo, honrado, ingenuo-,  pero como ellos son nefastos, Suárez no fue muy positivo. Suárez es un elegido por ser como es -sencillo, nada intelectual, buena presencia, joven, ambicioso- para interpretar el papel de la Transición que han escrito otros. Lo dijo anoche el General Monzón, buen conocedor de los secretos de aquellos años de pactos y cesiones: "la Trancisción política no es obra de Suárez ni del Rey, es un guión escrito en Estados Unidos que trae en 1972 un agente de Nixon". Añadiría que aun antes: confesó Raúl del Pozo que de joven periodista, un embajador en Londres que se llamaba Manuel Fraga, les enseñó, empezando los años setenta, los planes de la Transición.

Suárez, pues, no fue un estadista. Un hombre de Estado no dice que sí a todo, como confesó Carlos Bustelo -ex ministro de su Gobierno- en la reciente presentación de VOX: "el error de la Transición fue decir que sí a todo, pero a todo todo". Amnistía a ETA, nacionalismo, Autonomías, intervención económica a favor de las élites de siempre, cesiones ideológicas y culturales a la izquierda, sistema político cerrado para su control por la partitocracia son toda una serie de males que explican la situación presente. Y Suárez tuvo que ver en todo eso: por acción, u omisión, o irresponsabilidad o por obediencia.

Ahora bien, tampoco vamos a dejar pasar la absurda pero peligrosa afirmación de las izquierdas de que "no fueron las élites del franquismo las que canalizaron la llegada de un sistema democrático, sino los opositores izquierdistas a la dictadura". Pues no. Ni la izquierda ni el separatismo hicieron nada por la democracia y, como vemos hoy, son precisamente los obstáculos a la libertad e igualdad ante la ley de todos los españoles. Basta ver la manifestación violenta del sábado, al PNV apoyando a ETA o pidiendo Treviño después de tener la responsabilidad en la muerte de una niña de tres años o el golpe de Estado que poco a poco está dando Artur Mas.

Por tanto, aunque Suárez fuera algo mejor que el corrupto González, el rendido Aznar -no hay más que verle: nunca terminará de contarnos muchas cosas que merecemos saber- o el impresentable Zapatero, no podemos aplaudirle. No, porque entonces significa que no queremos aprender del pasado para mejorar el presente. Suárez fue un hombre del consenso, utilizado por el consenso y despreciado por el consenso. Magistral hoy Federico Jiménez Losantos en El Mundo: Del 23F al 11M. Suárez fue uno de tantos. Como lo es hoy Rajoy. Por eso, y porque quizá la naturaleza borró pronto sus recuerdos en una terrible enfermedad, la casta le aplaude. Lo ha dejado claro Pío Moa: "es un espectáculo de sensiblería e hipocresía ver cómo elogian a Suárez, unidos, los que le denigraron y los que odian a España". ¿Por qué a algunos el régimen presente les perdona el pasado franquista que a otros se les repasa cada día?

A Suárez le aplauden porque en el fondo fue algo mejor que ellos y porque ellos, en verdad, le deben demasiado, unos y otros. Le deben todo lo que se nos ha robado a los españoles: la Transición fue una oportunidad perdida. No, no podemos aplaudirle. Pero rezaremos por su alma cada vez que rezamos por España...




jueves, 10 de octubre de 2013

El problema catalán deben empezar a resolverlo los catalanes

Me encanta ir a Barcelona por trabajo y por ocio. Con cualquier excusa. Por eso lamento no poder asistir pasado mañana al encuentro por la unidad  nacional que tendrá lugar en Barcelona. Me pierdo además una oportunidad para volver a ver a tantos amigos que allí siguen dando la cara frente al nacionalsocialismo de ERC y CIU al que se suman ya claramente el PSOE y sibilinamente el PP.

No es importante mi presencia. Ni tampoco la de muchos españoles que van a ir desde fuera de Cataluña a acompañar a sus compatriotas sometidos por la dictadura del nacionalismo separatista. Porque lo que urge es que se movilicen los catalanes de una vez. Que no hagan como esa sociedad vasca que ha mirado durante años para otro lado, despreciando a quienes han muerto por España. Ahora tienen a Bildu controlando sus vidas. Vosotros, incluso vosotros, la derecha catalana melindrosa, egoísta y acomodada que vive de toda España y ahora de rodillas ante CiU, viviréis los peores recuerdos de la historia con ERC atracando vuestras haciendas y vuestras vidas.

Nada tendrá solución si no se mueven primero los millones de catalanes que sufren la presión fiscal más alta del mundo para financiar el delirio imperialista y corrupto de los Pujol, Mas y Duran y que sufren también la dictadura que no permite ejercer el derecho a decidir en qué lengua se pueden educar sus propios hijos...

Es cierto que el problema catalán engorda en los años anteriores a la Transición porque hay un pacto pre constitucional para repartirse el poder del Estado a la muerte de Franco. Después, gracias a una ley electoral disparatada y a los chantajes siempre bien pagados por los dos grandes partidos, el poder del separatismo ha crecido hasta generar un auténtico micro estado que impide la presencia y la autoridad de las instituciones de la Nación en Cataluña. Allí no se cumplen las leyes y no pasa nada. Puede decirse que los objetivos del separatismo han sido prácticamente desbordados. Y esto no tiene remedio. Desde el Estado no se va a impedir una secesión que ya lo es de hecho, que ya se ha producido. La culpa la tiene en gran parte Madrid, pero la solución tiene que venir de Cataluña.

Entrar en el juego de qué pasaría con una Cataluña independiente es caer en una trampa más del separatismo. Porque Ni Cataluña mi España serán ya lo que son si se separan. De hecho, pocos dan con la gravedad: que de hecho ya estamos separados.

Solo una reacción en Cataluña puede parar un proceso a punto de culminar.  La historia del separatismo es una historia de opresión de las élites. Pero los enemigos ya no son los claramente separatistas, ojo. Los enemigos son los dos grandes partidos que han asumido las tesis nacionalistas. Lo del PSOE es evidente. Pero también lo hemos visto esta semana en boca de la locuaz Alicia Sánchez Camacho, que no ha lanzado un exabrupto sino que ha prestado voz a la traición de Rajoy asumiendo las tesis separatistas. Recordemos que es la popular catalana la que en 2009 apuñaló a María San Gil antes del Congreso de Valencia, para meter al Partido Popular en el tiempo nuevo del 11M, esto es, aceptar la disgregación nacional, primero en Cataluña y a la vez, más silenciosamente, en el País Vasco. Es duro, pero aquí y donde me invitan, siempre he dicho lo que pienso y cada vez me impresiona más como los peores escenarios que he descrito se han ido superando.

Lo que vemos en estos días convulsos es el resultado de un plan bien trazado. Sólo lo pueden parar los que más están sufriendo sus consecuencias. El sábado 12 de octubre de 2013 tenemos una oportunidad para demostrar que no estamos dispuestos a ceder la único que nos queda ya: la unidad de España.



lunes, 9 de septiembre de 2013

Los Muros de Cataluña y la falta de libertad


Los Muros de Cataluña es un libro publicado a mediados de éste año, fundamental para entender el separatismo que se ha asentado en Cataluña con las imprescindibles concesiones de los gobiernos centrales y de la prensa afín, sea del PP o del PSOE.

El nacionalismo es al patriotismo lo que la pornografía al amor: una perversión. El patriotismo es sano, nace del amor a la nación y a su Historia -a los padres- mientras que el nacionalismo es un sentimiento superficial, que nace a la vez del complejo y del odio, que busca fuera los culpables de los propios errores y que cae en la estupidez de creerse a la vez superiores habiendo estado siempre oprimidos... Es una falacia basada en la lengua que no habla la mayoría y en el mito de que España les roba cuando toda su historia es un chantaje para recibir más y más dinero...

Pero lo grave no es lo que pueda lograr el separatismo, generando falta de libertad, envenenando a los niños con el odio a la verdadera y única patria, esquilmando a los ciudadanos para financiar no las necesidades sociales más urgentes sino los intereses de la casta nacionalista, con todos sus chollos, estafas y corrupciones. Eso no es lo realmente grave, siendo repugnante. Lo grave es que sea el Estado, los poderes de la nación, el Gobierno, esto es, los responsables de impedir las agresiones continuas y la vulneración no ya de las leyes sino la de la misma Constitución, los que lo permiten. No puedo dejar de pensar en esos ciudadanos españoles de Cataluña que sufren las consecuencias de la implantación de una tiranía clientelar en la que el nacionalismo es más que la excusa para un negocio: destrozar España es para ellos mucho más importante que el bien de su propia región...

Es importante resaltar que la casta mediática, hoy más dependiente que nunca del poder del Estado, es tan responsable como los políticos de los graves problemas de la nación. En el caso catalán, vendieron a Pujol como hombre de Estado, el mismo que quebró un banco en los primeros ochenta a base de llenarse los bolsillos y financiar el independentismo y para cuyo rescate España ya puso 300.000 millones de pesetas; aún hoy dicen que el sentimiento de unidad nacional caracterizó los Juegos de Barcelona 92 cuando allí se mostró a las claras la pretensión independentista de internacionalizar el problema y que desde entonces se agrava en cada evento deportivo con los más inquietantes berridos a los símbolos de España y, cuando conviene, callan sobre la terrible situación en los colegios catalanes, donde es imposible recibir la educación en la lengua oficial del Estado y donde se educa a los niños para que nunca olviden que los buenos catalanes son los independentistas... Y todavía se permitía a un diputado de ERC soltar un discurso contra España en el Congreso de los Diputados a la vez que enseñando una bandera independentista gritaba el contrasentido de que "esta es la bandera de la libertad".... 

¿Para qué seguir? Lean Los Muros de Cataluña, de un periodista nacido en Barcelona, Javier Montilla y les quedará clara la situación totalitaria que hoy viven los catalanes, generada por el separatismo y permitida por el Estado. Entenderán perfectamente lo que siempre ha sido el nacionalismo: una mentira, un montaje de odio, generado por las élites corruptas para seguir sometiendo y esquilmando al pueblo. Lo grave es que hoy, el Estado, siendo tan corrupto como esas élites regionales, no sólo no permite el dislate, sino que es cómplice, colaborador y beneficiario -según sus oscuras pretensiones-.  Ya hay un nuevo pacto con Mas a cambio de bajar el ritmo del independentismo. Otra factura más para todos los españoles. Es que es evidente: el enemigo de España más importante es el sistema político que padecemos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Debate anoche en 13 TV: el problema del separatismo está en Madrid

A estas alturas –con toda una Comunidad Autónoma dedicando sus energías y nuestros dineros a un proyecto independentista- uno se sorprende de que todavía nos intenten colar el discurso de que hay un nacionalismo moderado frente a otro que es radial. Anoche, en 13 Televisión, mantuve un acalorado debate en el programa de Antonio Jiménez. No precisamente con una periodista conocida por su defensa de la ideología nacionalista, sino con Edurne Uriarte y en menor medida con Jaime González, ambos de ABC. Al menos, Carlos Cuesta, defendió con claridad lo mismo que yo: que no hay un nacionalismo moderado.

El caso es que Edurne Uriarte recurrió a tal distinción –tan repetida, tan falsa, tan favorable al separatismo-, para defender la postura de Durán y Lleida, conocido por su buena vida en Madrid al calor del chantaje permanente que les permite una ley electoral injusta, un sistema político pervertido y una alianza con los dos grandes partidos.  Yo respondí que nunca hubo diferencia entre los que agitan el árbol y recogen las nueces… Y menos en Cataluña, porque el árbol no se agita tanto como en el País Vasco.

El nacionalismo es un problema que nace del Estado que lo permite. Tan es así que ayer, que por primera vez, tuve ocasión de hablar en directo con Albert Rivera, al que admiro por defender la unidad de la Nación en uno de los sitios donde más la atacan, corroboró mi afirmación de que el Estado ha abandonado a esos millones de catalanes que se sienten parte de España.

Es así de claro: nada de lo que ha engordado el problema nacionalista se ha hecho sin la continua alimentación de los gobiernos centrales, sean del PP o del PSOE.  Ya se les entregó un poder inmenso en la Transición y ellos, con toda lógica –no como dicen por deslealtad-, lo han ido aprovechando. A lo largo de los años el problema ha ido creciendo, a medida que se les entregaban competencias a cambio de cada favor político. Y ahora algunos se asustan de las consecuencias. O no tanto. Porque ayer, hablando precisamente de la oportunidad Madrid 2020 alguien se empeñó en hablar de los éxitos de Barcelona 92, lo que aproveché para recordar que entonces, los nacionalistas ya mostraron, como siempre, su naturaleza: odiar a España, a pesar de que toda la Nación se volcó con su segunda y maravillosa ciudad. En ese momento toda la mesa lo negó, con elegantes desprecios personales –eres muy joven, no recuerdas, nosotros estuvimos, pero tú qué has leído- pero hay mucha información sobre el comportamiento grosero y paleto de los líderes de CiU; tanto, que hasta Pujol tuvo que disculparse ante el Rey por el comportamiento de la Generalitat durante los Juegos. Aquello lo recuerda muy bien periodistas catalanes como Xavier Horcajo o Javier Montilla, por ejemplo.

Pero como con la Memoria Histórica, siguen negando lo que no interesa los que se no quieren aceptar los errores del sistema, quizá porque viven de sus apaños. Pero olvidan, como el Rey -que cree que hablando se entienden- que esto se podrá mantener por muchos años cuando no hay Ley sin Estado, ni Jefe del Estado sin Estado, ni Estado sin Constitución, ni Constitución sin Nación... 

Y para colmo, hemos sabido hoy que Mas se reunión con Rajoy en secreto la pasada semana y que de pronto el Presidente de la Generalitat quita el pie del acelerador separatista por  estrategia y por algunos pactos y ya nos enteraremos de la factura que pagaremos por esto… Es decir, el mismo chantaje de siempre cuyos frutos se invierten en engordar a la bestia. Como dice Pío Moa, el problema del separatismo no está en los nacionalistas, está en Madrid. 

sábado, 12 de enero de 2013

Cuando la trampa es volver a su consenso de la Transición

Uno de los mayores peligros de la crisis es que salgamos de ella sin haber aprendido la lección, sin haber hecho las reformas de todo lo que funcionó mal desde el principio, desde la Jefatura del Estado hasta el concejal de cualquier aldea. No nos engañemos: España es un paraíso para los corruptos, porque la Justicia –perdón por llamarla así- está controlada por los mismos poderosos que han hecho de ésta vieja y gran nación un paraíso para la estafa.

Y no repetiremos aquí el tópico que hemos llegado aquí porque tenemos lo que nos merecemos. Nadie lo merece. Al contrario. Porque eso hubiera sido así si hubiera habido libertad. Pero ya hemos demostrado muchas veces que los cabecillas que controlaban el Régimen de Franco en los setenta prepararon el terreno para seguir dominando las estructuras de poder del nuevo Régimen, bajo la cantinela de que ellos habían traído la democracia.

Y ese es nuestro mayor peligro: que un Rey en sus horas más bajas y con los peores amigos; que un dícese periodista que intentó ser Ministro de Cultura cuando el autogolpe del 81; que un censor franquista desde un poderoso grupo de comunicación; que un amigo de los nacionalistas; que un anti Juez que revisa tiempos pasados mientras defiende tiranías presentes; que una agrupación por la anticultura siempre subvencionada se manifieste con la ETA; que un ladrón presidente de una multinacional española que coloca a conocidos corruptos; que un par de ex presidentes multimillonarios que pontifican por el mundo;  que todos los apoyos mediáticos de la ya conocida como casta parasitaria responsable de la situación actual –casta sindical, empresarial, política y mediática- nos intenten vender la moto de que hay que volver a los consensos –más bien apaños- de la Transición. Porque eso significa mantener la raíz del problema: la falta de libertad, el socialismo radical para los ciudadanos sometidos mientras los poderosos disfrutan de un capitalismo de amigotes.

Ya no dan para más: esa generación que desfiló el otro día por La 1 –la quinta de Juan Carlos-  no puede presumir ya por un momento más –sin hacer el ridículo- de haber traído una democracia: –“ése modelo de Estado que nos dimos los españoles”- que es una ruina, un fracaso, un muro por donde la libertad no puede entrar y la garantía de la disgregación de la Patria. Ni siquiera son capaces de cumplir ésa Constitución cuyo desprestigio viene de quienes dicen defenderla, de la misma manera que pervierten la democracia diciendo que éste sistema repugnante, injusto, socialista y antinacional es un sistema democrático, un Estado de Derecho garante de las libertades. No valen ya sus batallitas inventadas. Nosotros somos otras generaciones que queremos una España mejor y fuerte, donde no sea un privilegio atacar la unidad de la Nación y donde no pagar una multa de tráfico sea un delito peor que los miles de millones estafados por los líderes de CiU o de cualquier partido… Pero nos volverán a engañar. Tienen mucho poder. El Club Siglo XXI ha organizado una serie de conferencias para hacer balance de una Transición que ha sido “tan positiva”, dicen. Pues si ya concluyen que ha sido positiva sin dar posibilidad a la autocrítica, ¿para qué perder el tiempo haciendo balance? Si a los ojos de todos está el desastre…

¿Por qué tan pocos periodistas se han atrevido a cuestionar todos estos puntos? Y ¿por qué los que lo hacen, lo han hecho después de haber llegado a éste estado de las cosas? Amigos, esto da para otro tema: es cosa de logias…Pero tomen nota: desconfíen de quienes les digan que hay que volver al consenso, “a la alta política de la Transición” (Juan Carlos I en Navidad), de los que como Bono y Zaplana –querían forrarse con la política y lo han logrado, Dios los cría…-  hoy montan una Fundación por la Constitución, de quienes dijeron tantas veces que las Autonomías eran garantía de progreso –las mismas garantías que tus ahorros en acciones de Bankia-… No se fíen. Tampoco de los dicen que defienden ahora lo público sólo porque no gobierna su secta. Algunos, de lo público, han hecho el mejor negocio privado de su vida. La solución está en cada uno: no se traguen las mentiras del consenso,  luchen por la verdad porque entonces la libertad se dará por añadidura. Toca la batalla de las ideas.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Fracasa Mas, triunfa el independentismo, la corrupción no importa

Ni han pasado dos años. Las últimas elecciones fueron el 28 de noviembre de 2010. Desde entonces, Artur Mas ha tenido que esconderse tras la irresponsable bandera del localismo paleto, del nacionalismo derrotado y la ignorancia separatista. Porque en dos años en que debía haber gobernado para el bien común de Cataluña desde el poder que le confiere el Estado, no ha sido capaz de mejorar la situación. Al contrario, la ha empeorado. Del 17% de paro (600.000 personas) a casi el 23% (821.000); 28.000 empresas menos; incrementos de impuestos y recortes sociales; Madrid ha superado a Cataluña en porcentaje del PIB nacional; aumento descomunal de la deuda hasta la quiebra –el Gobierno transfirió 2700 millones la semana pasada para pagar el vencimiento de los conocidos como bonos patrióticos entre cuyos inversores hubo 130.000 catalanes- y, quizá, lo más grave, una disminución de la libertad política, económica y de prensa ya de por sí grave desde la Cataluña de Pujol.

Mas ha fracasado: pidió una mayoría amplia para llevar a Cataluña a una libertad imaginaria que sólo era aislamiento y no sólo no lo ha logrado sino que ha perdido muchos de los escaños que tenía en 2010. Ha metido a una Autonomía quebrada en un proceso inútil. No ha habido otro caso como el de Banca Catalana que tanto benefició a Pujol. No han podido engañar a todos, aunque son muchos los engañados por el “España nos roba” cuando realmente hemos sabido que sobretodo, quien roba a Cataluña es CiU. Nunca sabremos cuánto han influido las portadas de El Mundo, pero siempre agradeceremos conocer una verdad tan oportuna. Pero no se pueden echar las campanas al vuelo, porque como en el País Vasco, la entrega de todo el poder político al separatismo, acaba, con los años, teniendo consecuencias.

Ha triunfado el independentismo inoculado: aunque tampoco arrasa, pero cada vez son más los votantes jóvenes que se incorporan al sistema, y todos vienen con un espectacular lavado de cerebro y lo único que conocen de la historia son las mentiras interesadas del nacionalismo sobre 1714. El parlamento de Cataluña es separatista y veremos pronto las consecuencias y veremos qué puede ocurrir entre los extremos nacionalistas de CiU y  de ERC. Porque está claro que aquí –a pesar de que a tantos se les llena la boca de “Estado de Derecho” y “Constitución” hay artículos, como el 155, que nunca se atreverán a aplicar. El PP no sube como debía porque Alicia Sánchez-Camacho, como sus compañeros del PP vasco de Basagoiti, no se distingue con fuerza por su defensa de la unidad nacional, a lo que se añade que Mas ha gobernado estos dos últimos años con su apoyo. Sube de forma impresionante Ciutadans, que triplica escaños y al menos es un consuelo para la defensa de España y del sentido común y una lección muy importante para el PP de Rajoy. El PSOE continúa su camino hacia el desastre pues la confusión de su federalismo, la mediocridad de Rubalcaba y el vacío intelectual de Carme Chacón han terminado por desorientar a su gente, que ya es de ERC mayoritariamente.

La corrupción no importa tanto: porque mucha gente está también corrompida y lo común es encontrar gente que cree que la corrupción es consustancial a la política; tanto que dicen que “si yo estuviera ahí, sacaría tajada.” Pero esa es la sociedad española. En esto Cataluña no se distingue del resto de España: lo vimos en Valencia como en Andalucía. Aquí la gente distingue entre corruptos y los que no lo son aunque roben porque son de los suyos. Otro tema importante a tener en cuenta: ¿cuánto puede quejarse una sociedad de los desmanes que permite a sus políticos?

En fin, la irresponsabilidad de Mas ha arrastrado a una región a soñar con una promesa falsa –porque CiU no podía cumplir lo que prometía- mientras las cifras de la economía empeoraban dramáticamente por su nefasta gestión. Mas debe dimitir antes de que le quiten desde el clan Pujol o algún juez serio que quiera investigar su fortuna en Suiza.

Por último, no es casualidad que las declaraciones más contundentes y brillantes sobre la situación de España y de Cataluña hayan salido de la boca de Víctor Grifols, empresario catalán innovador y de éxito: “no invertiré más en España, se ha roto la máquina de la democracia, la Monarquía empieza a patinar y las Autonomías son accesorios que molestan.” Vaya si molestan. Hoy hemos sabido que hay muchos catalanes que han sido conscientes de que, como en España, todos padecemos las mismas estafas. Basta ya. Que ya sabemos, como decía Sánchez Fornet del SUP que “la Justicia se para cuando toca investigar a los políticos corruptos.”

sábado, 13 de octubre de 2012

Presidente: un año después, las cloacas del Estado siguen activas


El “súmate al cambio” de la campaña electoral que llevó a Mariano Rajoy a ganar las elecciones del 20 de noviembre de 2011  se ha convertido en una de las grandes estafas de nuestra mediocre historia desde 1978 cuyos frutos hoy recogemos, todos podridos por cierto… Con la excusa de la democracia, se han cometido las mayores tropelías, los más negros crímenes, los robos más fantásticos y la ruina más importante desde que Carlos V quebrara la Hacienda española.

Y otra: al parecer, alguien ha robado de la Audiencia Nacional,  el disco duro del ordenador del fiscal Bautista, que precisamente contenía la más jugosa información sobre el caso Faisán, uno de los más inquietantes asuntos que hemos padecido en los últimos años y  que, si estuviéramos en una democracia decente, hubiera supuesto el procesamiento inmediato del ex Presidente Zapatero y antes aún de los altos cargos del Ministerio del Interior, incluyendo al siniestro Rubalcaba. Un año después, Mariano Rajoy, tu Gobierno ya no tiene excusas para no haber terminado con las cloacas del Estado. Tú sabrás por qué las mantienes: ya dicen que se acerca un oportuno golpe de timón de esos que tanto benefican al sistema, tipo el 23-F...Serán capaces de cualquier cosa.

Desde el 11-M, la parte de la sociedad que no se inyecta el lavado de cerebro separatista ni la propaganda socialista de casi todas nuestras televisiones y que intenta atar cabos desde la libertad de pensamiento y la rebeldía intelectual, sabemos que desde el final del franquismo, durante toda la Transición, durante los gobiernos socialistas y también con los populares, pervive una cloaca siniestra en las profundidades del Estado, capaz de los más temibles dislates con tal de prestar un servicio por encargo aún no aclarado, pero cuyas consecuencias son palpables: ruina, manipulación, corrupción y división de la sociedad española. De todo ello hemos dado cuenta en http://www.tesisprohibida.com

Prometía el candidato Rajoy un cambio que a día de hoy no se ha producido. No vamos a dejarnos llevar por la conveniente campaña separatista que pretende que Cataluña sea el único problema que nos intenta perjudicar –Cataluña no es tanto el problema como lo es el nacionalismo y la falta de respuesta legal de las instituciones del Estado-; porque hay muchas cosas que están pasando estos días no menos escandalosas: ahí tenemos al amenaza de Bildu-ETA en el País Vasco, el rescate financiero que intervendrá con dureza nuestras cuentas públicas sin rescatarnos de la casta política y la Monarquía corrompida en manos de un Rey desnortado que, si elogiaba a ZP hoy decide regañar al Gobierno por intentar aplicar la ley en Cataluña.

Y con el asunto del Faisán entramos dentro de lo más grave que se puede imaginar en un Gobierno, por traidor que sea: estamos ante la colaboración con banda armada de cargos públicos cuya misión era precisamente acabar con los terroristas. El Faisán nos lleva a inquietantes preguntas sobre qué es ETA, quién la crea, para qué sirve y por qué se le ayuda desde las Instituciones. Preguntas todas ellas que tienen espantosas respuestas de las que el ciudadano agobiado y desarmado prefiere no escuchar. Mal hecho, por cierto.

Pero quedamos muchos que queremos saber y que preguntamos al Fiscal General y a la Vicepresidenta –hoy al mando del CNI- que si no satisfacen esas preguntas con respuestas claras, no podremos más que pensar que, en la línea del magistral artículo de Javier Benegas en Voz Pópuli la semana pasada  http://www.vozpopuli.com/blogs/1621-javier-benegas-mariano-rajoy-el-ultimo-guardian-del-regimen ,  el Gobierno de Mariano Rajoy se ha convertido, con todas las consecuencias, en el mejor guardián del sistema, en el cómplice de todas las traiciones y en el mejor discípulo de Zapatero. Lamentable, sin duda, porque mientras, España está agonizando.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Querían ganar la guerra perdida y nos llevan al 34...

Era yo muy reacio, por muchos motivos que creo bien razonados, a comparar ésta época deprimente de nuestra historia con la II República: ni había la pobreza de entonces, ni las relaciones internacionales, ni la cultura… Prefería comparar yo el momento actual, y así lo hice recientemente en este blog, con la Restauración; sorprende hasta qué punto se relaciona, con 100 años de distancia, la vuelta de la Monarquía con su partitocracia donde el consenso entre los grandes partidos asegura un reparto por turnos del poder, al margen de los ciudadanos. Que aquello desembocara en la República y la República en la guerra no invitaba a pensar que todo fuera a complicarse tanto en estos días… Pero en fin, cada vez más analistas empiezan a asustarse ante el panorama que se nos presenta, quizá con más sensacionalismo que realidad…

Ahora bien, que la izquierda no acepte los gobiernos si no son los de sus partidos no es cosa nueva: el socialismo y el comunismo son radicalmente opuestos a la democracia. Así, hasta Alfonso Guerra afirmaba -¡en la mina!- que el Gobierno de Rajoy era ilegítimo. Hemos visto también revueltas delicitivas de todo tipo, siempre justificadas por cargos públicos que militan en partidos de izquierda: todo vale para recuperar el poder. Es  triste y patético comprobar cómo tantos miles de ciudadanos son capaces siempre de encontrar culpables en quien no piensa como ellos. Que el nacionalismo eche la culpa de su ruinosa gestión a la Nación “que les roba” –aunque CiU haya robado más de 3000 millones de euros a los catalanes-  o que los que querían asaltar el Congreso permanecieran calladitos cuando gobernada su idolatrado ZP,  no son más que los síntomas de una sociedad manipulada, arruinada económica y culturalmente. Y aquí es donde la cosa empieza a parecerse a los momentos previos que desembocaron en la Guerra Civil. Porque los cafres dirigidos por hábiles irresponsables capaces de cualquier dislate con tal de mantener sus privilegios, suelen acabar recurriendo a la violencia ciega.

Es muy grave la responsabilidad del Partido Popular, que sigue sin querer abrir la Constitución por el artículo 155 o sin reformar a fondo el modelo de Estado. El PP,  liderado por la derecha acomplejada e imnotizada por las sectas de la izquierda –dícese hoy la Gran Logia de PRISA- intenta caer simpático a una parte de la sociedad que bien les quiere muertos y por eso, además, soliviantan también a los ciudadanos que suelen apoyarles, aun con la nariz tapada. Así, Montoro sigue presumiendo del socialismo de sus presupuestos, cuando lo que la gente sensata de éste país quiere es ver ya un recorte del gasto, un recorte de la enorme Adminisración, el fin de la corrupción, reformas que nos lleven a una verdadera democracia y un impulso serio a la actividad, reduciendo impuestos y facilitando la maraña legal que implica atreverse a montar un negocio en este país… Pero no, seguimos estrangulando a la gran clase media que es la garantía del orden y la estabilidad. Seguimos contratando asesores y controlando la Justicia. Así, aunque la derecha blandengue siempre ha huído de reconocer cualquier mérito a la paz y al desarrollo del franquismo, va a dejar  a la nación en la misma situación previa a la guerra y muchos se acordarán de lo bien que se vivía en 1975… Lo veremos.

Pero no crean que es causailidad que los gobiernos lo hagan tan mal: he dicho muchas veces que Zapatero cumplió bien, demasiado bien, la misión de dividir y arruinar a España. Ahora muchos empiezan a entender por qué Rajoy es el mejor defensor de las políticas zapatéricas –eso son cosas del viaje a Méjico- pero muchos entendieron lo que Rajoy haría leyendo La Tesis Prohibida. Ya lo dijo Tamames –viejo comunista reciclado, como tantos-: “con la ley de memoria histórica, ZP quiere ganar la guerra perdida en 1939.” Asistimos al resultado de todo un proyecto para  llevarnos a las mismas condiciones puesto que la España que no pudo ser repartida en trocitos porque el bando nacional ganó la guerra e instauró un Gobierno potente frente a los enemigos de dentro y de fuera, lo sea hoy con la ayuda de los traidores de siempre. Lo triste es que tantos ciudadanos se dejen arrastrar por esos delincuentes. Y si quieren entender lo que nos espera, entonces lean Al Final Perdieron, el título lo dice todo; no daré más pistas http://www.alfinalperdieron.com

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Queridos independetistas catalanes:

El nacionalismo es idolatrar el territorio y no tiene nada que ver con el patriotismo. El nacionalismo es un sentimiento explotado. El patriotismo es un deber y un amor. El nacionalismo se reduce al separatismo de los fracasados, a la acumulación de excusas, a una suma de culpas propias que siempre se achacan a otros. El separatismo es la miopía que sólo ve fronteras y diferencias. El separatismo es la religión sectaria de unos adeptos vacíos que ya no creen en nada bello. El nacionalismo separatista es un instrumento del poder, del poder contra el que queréis rebelaros y al que servís; es un juego de marionetas, es una trampa peligrosa de quienes dirigen el cotarro. En fin, Cataluña, sois tan españoles que padecéis el mismo problema que el conjunto de España: una casta política corrupta capaz de cualquier dislate con tal de mantener sus chollos.
No vale lamentarse. Sois tan cobardes en vuestro dejaros utilizar, independentistas de cerebros lavados durante años de educación sectaria, que no sois capaces de percibir que sois los muñecos de trapo sucio que cuelgan de los hilos de quienes simplemente quieren seguir riéndose de vuestros sentimientos explotados: mientras gritáis contra ése enemigo creado llamado España no protestáis contra los negocios oscuros, ni contra los pactos de logia, ni contra las comisiones del 3%.
Y os molesta, sí, no soportáis que amemos a Cataluña como un trozo de España: como lo que es, el antiguo condado del Reino de Aragón que tan alto llegó con Isabel de Castilla. Pero ellos saben bien que España no es nada sin Cataluña, y por eso sobre vosotros se ciernen todas las fuerzas del odio a la nación. Saben que si nos separamos no hay España. Y los restos que quedan son peores y eso no os lo cuentan: más miseria, mas división y más  gritos  desesperados pero sin ya un enemigo al que acusar.
Os utilizan. Y la culpa no es vuestra. Tampoco de los separatistas que os dirigen. Sino del Estado, esto es, de los que diseñaron el sistema del 78 y de los que paso a paso han ido cediendo los instrumentos básicos de la unidad: la educación y el Ejército. Todo ha sido diluido. Vemos el fruto de un plan calculado. Y  el  plan ha consistido en utilizar  vuestra falta de  libertad, vuestro simplismo acusador, vuestros fracasos, la perversión de vuestra cultura y vuestra ruina para mantener unos privilegios a los que sólo renunciarán cuando vosotros mismos queráis un imperio independiente que era solo un juguete soñado.
Y está muy feo eso de querer disfrutar de la nación española cuando todo va bien y olvidarse de ella, insultarla y despreciarla cuando peor lo pasa. Pero eso lo hacéis porque al ser nacionalistas no sois patriotas. No podéis entenderlo. Los patriotas son hijos leales que se quedan en guardia, sin dormir,  al pie de la cama del padre enfermo tomando su mano y besándole cada momento. No, no sabéis nada de patriotismo. Vuestro nacionalismo es el triunfo de la manipulación y la mentira, la excusa del fracaso y la miopía del paleto.

sábado, 1 de septiembre de 2012

LO QUE NOS ESPERA EN LOS PRÓXIMOS MESES

Agosto ha sido un mes políticamente intenso. A pesar de que nos han distraído con memeces varias –la restauradora chapucera, el ladrón de supermercados-, mientras el país se incendiaba literalmente avisando de lo que puede pasar en la vida social, en el mes de vacaciones han pasado numerosas cosas que marcarán la agenda de los próximos meses, que serán de una intensidad enorme y que no dejaremos de comentar aquí con todos ustedes.

Convocatoria de elecciones vascas –simbólicamente para celebrar el aniversario del falso cese de la violencia- y de las gallegas, quizá por miedo al PSOE, a Mario Conde y sobre todo por miedo al desastre de la política gubernamental.

Liberación de etarras, siguiendo un pacto oscuro que se mostró en la reunión secreta entre el Ministro Fernández y Zapatero al poco de tomar posesión el catalán.

La respuesta de las Víctimas del terrorismo que ya anuncian movilizaciones -el día 8 a las 13h frente al Ministerio del Interior, por ejemplo-.

Creación del banco malo, otra chapuza mas de los mismos de siempre para salir indemnes y aún más forrados de su política económica basada en la creación de burbujas que ellos pinchan cuando conviene.

Confirmación del rescate ilimitado a las Autonomías, sin intervenirlas, ni exigir ni lealtad ni austeridad y sin revisar sus cuentas.

Amenazas del separatismo, aprovechando tanto la debilidad como la desorientación del Gobierno, a pesar de la confirmación de la quiebra de Cataluña, que hábilmente explotan los separatistas echando la culpa siempre al Estado.

Aplazamiento, jugadas, confusión, pasteleo con la UE y Alemania de cara a disfrazar el durísimo rescate que necesita la economía española.

Empeoramiento de la situación económica en los próximos meses: subida del IVA –brutal-, inflación –por el abuso veraniego de las compañías petroleras-, caída del consumo y aumento del paro sobre cifras ya patéticas.

Chulería de la izquierda, sacando la peor cara de su historia: violencia, atracos, agresiones, de cara a remover las aguas en las que siempre pescan a los peces más tontos.

Con todo esto, ánimo, porque quizá, cuanto peor –lamentablemente-, más gente se dará cuenta de que no vivimos un  desastre por culpa de uno u otro partido, sino que estamos ante la quiebra total –en todos los sentidos- de un sistema montado de contra la nación y sus ciudadanos.

martes, 7 de agosto de 2012

Lecturas de verano: 5-UN SABIO EXPLICA LA TIRANÍA QUE PADECEMOS

Los que estamos acostumbrados a analizar los desmanes del sistema desde su mismo origen en la Transición –y aún antes-,  no nos asustamos de la nueva trama de espionaje a la oposición organizada burdamente por las cloacas que tan bien dirige Rubalcaba, quizá desde los orígenes de la tiranía partitocrática que padecemos. Pero muchos se escandalizan por una nueva corrupción como si nunca hubieran sabido de filesas, gales, albertos, aliertas, corinas, elefantes, onceemes, garzones y faisanes… La historia es tan larga como siniestra. Algunos, antes de criticar otras épocas pasadas, deberían analizar si la España corrupta, arruinada y dividida de hoy, puede presumir de algo.

Pero los carguillos del PP que se han quedado sin vacaciones en estricto cumplimiento de su servil trabajo, andan protestando acerca del escándalo que supone el rubalcabagate. Pero no cuela. Su indignación es tan falsa como real nos resulta la íntima amistad que, dentro del sistema, mantienen los socialistas, los populares y los nacionalistas. Ya escribí hace unas semanas “que el Movimiento Nacional supo transformarse a tiempo en un movimiento de tres partidos”, esto es, PP-PSOE y separatistas, formando lo que se entiende por un consenso donde sus pactos, poder y privilegios se respetan. Perdonen la auto cita pero creo que la mía es una afirmación francamente original. Así que no cuela: ¿cuántas denuncias puso el Diputado Floriano cuando el siniestro jefe socialista le dijo, ¡en el Congreso de los Diputados! eso de “oigo todo lo que dices”? Y antes, ¿no mantuvieron tanto Mayor Oreja como Acebes, dentro de las cúpulas de Interior, a algunos oscuros personajes afines al PSOE que ta útiles fueron antes, durante y después del 11M o en la empresa de espionaje Interligare? ¿Es que no es de sobra conocido que, quizá dentro del acuerdo mejicano, Rajoy puso fin a la presión del PP con el Faisán que tan memorablemente bien ejerció el Diputado Gil Lázaro? Es más, ¿recuerdan aquél no debate entre Rajoy y Rubalcaba durante la campaña de noviembre de 2011? ¡Parecía como si se hubiera pactado lo siguiente: no me saques el Faisán y me callo Gürtel; pero tú no hables del 11M y dejamos lo del Registro; bien, yo no saco lo de los ERES  ni lo de Pepiño pero no me insistas con los ajustes que tendré que hacer!

¿Cómo se explica que vivamos en una tiranía partitocrática, en un pacto sobre asuntos clave que tanto convienen a los políticos,  en un régimen donde la justicia se hace a medida de los partidos, donde muchos delincuentes se mantienen en posiciones privilegiadas tanto en las empresas como en las instituciones, donde el ciudadano no hace más que financiar a los responsables de la estafa sin que nada ocurra? ¿Acaso alguien cree que si no se procesó a Rubalcaba por los GAL o por el Faisán, se le procesará por jugar a los espías? Si quieren entender por qué ocurre lo que ocurre, lean la mejor explicación que he hallado a esta situación. Es un artículo del sabio profesor Dalmacio Negro: LA TIRANÍA DEL CONSENSO. Verán el consenso entre las instituciones, los partidos y la ETA, sí, la banda terrorista ETA... Aquí un aperitivo y debajo el link al artículo; ya me dirán qué les parece: dice el profesor Negro:

A tenor de las consecuencias, esto es en esencia lo que se instituyó con la Carta-Constitución de 1978: un consenso oligárquico que separa la sociedad política de la gran sociedad de la Nación Histórica: aquélla manda y ésta obedece. Una servidumbre voluntaria ya que refrendó la Carta. En su conjunto, la Transición no ha sido más que una conspiración permanente contra (…) la Nación Histórica española, materializado en el ataque permanente (…) mediante la división de la Nación en Autonomías semiestatales, el control de las instituciones, la ideología y, en definitiva, la desintegración de la sociedad, un orden espontáneo de cooperación y convivencia.
Utilizando el Estado, con el pretexto psico-sociológico de la modernización (…) el consenso político ha hecho lo posible por destruir las tradiciones, los usos, las costumbres, los hábitos, las instituciones, los símbolos... En la plenitud de su poder, intenta imponer como una suerte de religión civil la religión laicista, incapaz de apuntalar un éthos capaz de resistir al oportunismo de la voluntad de poder. El consenso evoluciona hacia un totalitarismo basado en el engaño y la manipulación permanente de la opinión. La tiranía totalitaria de la opinión pública de Tocqueville.

Impresiona ¿verdad? Pues van ganando.

Lean el artículo completo, no es muy largo:


Descanso unos días hasta finales de agosto. Con las últimas 5 entradas LECTURAS DE VERANO, hay para dar y tomar. Gracias por estar ahí. Feliz verano.

sábado, 16 de junio de 2012

LA ESCISIÓN DEL PP DEBE DAR EL PASO

Pocos conocen o recuerdan –parece de hace siglos- la tensión del debate sobre la libertad religiosa en la España del franquismo. El Concilio Vaticano II se estaba posicionando en una delicadísima cuestión que hoy casi nadie pondría en duda. Aquí, los sectores tradicionalistas del catolicismo que tan bien conozco, no entendían que la Iglesia estaba hablando al mundo. Y el mundo, en esos momentos, estaba aterrado por un poder totalitario inmenso, que asesinaba a los cristianos de manera industrial, en mataderos muy bien organizados al estilo de Katyn. ¿Cómo no pedir, exigir, libertad, más libertad, y siempre libertad, a voz en grito? Es más, unos pocos años después, los intelectuales polacos no creyentes y los católicos liderados primero por el Cardenal Wojtyla que pronto sería el Papa Juan Pablo II, supieron unirse para que el grito, al unísono, fuera más sonoro. ¡Libertad! ¡Respeten el derecho de los polacos a profesar su fe! Y así, retaron y vencieron a todo un sistema que, por estar basado en el odio a la trascendencia, odiaba también la libertad. En fin, sirva esta introducción para señalar la importancia del pragmatismo en las cuestiones sociales, y más aun cuando son desesperadas.

La situación de España hoy exige que muchos sectores nos unamos para exigir libertad. En la última entrada hablábamos de la estafa de la Transición que entre la ingenuidad de unos, los errores de otros y las maldades de la mayoría, ahogó la oportunidad de una verdadera democracia de ciudadanos libres. En cambio, una partitocracia insoportable nos abruma con sus consensos ininteligibles entre populares, socialistas y separatistas.  En estas circunstancias se echa de menos la valentía de los que, al calor del puesto, siguen vegetando y cobrando en el PP. Si dijo alguien que “harán cosas que nos helarán la sangre” hoy no solo han hecho cosas peores sino que a muchos la sangre les fluye alegre, quizá por el efecto del alcohol de las copas con Bildu. ¿Cómo podéis soportar, en vuestra conciencia, militar en un partido que os desprecia y que gobierna contra vosotros y vuestros principios? Si eso ocurre en el asunto de ETA,  ¿qué decir del macabro crimen del aborto, que es de los pocos negocios que prospera con la crisis? ¿Y de la corrupción? ¿Seguís pensando que hay corruptos de los otros –siempre peores- y de los vuestros –siempre justificables-?

Vosotros, que en círculos privados aplaudís a los héroes de tiempos pasados y de magnífica oratoria pero jamás lo reconoceríais en público; vosotros que sin que nadie se entere acudís a rezar a cualquier templo discreto pero que os cuesta luego defender la fe; vosotros que os indignáis con las mentiras del Presidente de vuestro partido y del Gobierno pero seguís sus dictados; vosotros que creéis en la unidad de España pero vuestro partido se aviene a oscuros pactos, vosotros que creéis en la libre empresa y en la libertad personal pero vuestros ministros incrementan la presión fiscal que aumenta aun mermando la recaudación fiscal; vosotros que creéis en la Justicia pero soportáis en silencio que desde las instituciones se impida que conozcamos la verdad de la masacre del 11 de marzo… Vosotros, en fin, a vosotros… ¿Qué más hace falta para que se os hiele la sangre? ¿Y a vosotros, votantes?

Vosotros estáis ya escindidos por vuestros principios, pero tenéis que dar el paso. Tenéis, vosotros y vuestros medios -porque el sistema está montado como está montado y a otros se nos cierran las puertas a pesar de nuestro empeño en adquirir todas las llaves- la terrible responsabilidad de asumir el liderazgo potente en una España en la que urgen unos mínimos aceptables por millones de personas:  la defensa de la nación, la reforma del modelo de Estado, una ley electoral más justa, un sólido empeño por la libertad económica frente a la socialdemocracia impuesta y una defensa positiva de nuestra Historia y nuestra tradición animando a más españoles a conocer y amar a la Patria. Os digo que surgirán decenas de grupos y de pronto, a uno de ellos, la indignación popular elevará a posiciones que quizá, haciendo gala de estos valores tan ilusionantes,  se acabe dejando llevar por el populismo que tantas desgracias trajo. Otra cosa aún peor es que la izquierda, siempre hábil, ya se está moviendo a las órdenes de Rubalcaba para preparar un Frente Popular por si Mariano Rajoy tiene que dejar el Gobierno debido a una potente intervención... Por eso ahora, con un refrán español, os digo: “más vale prevenir que curar.” Manos a la obra, que el ejemplo de que se puede hacer es Rosa Díez, que ya se lleva los votos de tantos españoles que hubieran preferido que UPyD fuera de derechas.

Nota final: un conocido General del Ejército, me dijo: “a veces hay derrotas con honor que son preferibles a victorias sin éste.” Y un dirigente popular, antes de las elecciones, me dijo: "el PP se romperá con Mariano en el poder."

miércoles, 13 de junio de 2012

CUANDO EL MOVIMIENTO SE HIZO UN TRIPARTITO


Comentando una frase de Salvador Sostres aparecida ayer en su columna El Mundo,  ha quedado aún más claro a los ojos de muchos de nuestros seguidores en la red su contundente afirmación; la frase era la siguiente: “la poca oposición que hubo al Régimen de Franco –recordemos que se murió en la cama tranquilamente- era aún más antidemocrática y totalitaria que la dictadura.” La claridad de tal hecho es tan inmensa como su desconocimiento por los que tienen la cabeza llena de los tópicos del socialismo que impide la libertad.

¿Qué nos ha pasado, ya que las cosas no son como dicen que han sido? ¿Qué ha pasado para que una nación, la del milagro económico de la segunda mitad del siglo XX, la España que venció al totalitarismo más nefasto que conociera la humanidad, acabara en lo que es hoy, un país triste, intervenido, corrompido hasta las entrañas? Pues que la casta dirigente del franquismo, pensando en conservar el puesto sin importarle nada los españoles quiso pactar con los enemigos de la nación, perdiendo la gran oportunidad de hacer de España una democracia modélica, transparente y con un Gobierno potente que garantizara la unidad y la libertad -es cierto que sin Franco aquello necesitaba adaptarse a un nuevo modelo-. Pero no necesariamente tenía que ser la chapuza que se hizo. Por eso, las Autonomías –muchos ya lo comprenden- son la ocurrencia más nefasta que nunca se aplicó contra España.

Pero era más fácil repartirse la tarta, sin pararse a considerar que algunos querrían su trozo y el del vecino. O incluso otros querrían la tarta para envenenarla. O para tirarla a la basura. O para venderla a otro pastelero. La habilidad repugnante de los mediocres que sólo querían conservar el puesto, la ignorancia de los que desconociendo la Historia se adentraban en los mismos errores de los últimos siglos, hizo que su olfato político-económico pensara en el corto plazo, y así, transformaron el Movimiento Nacional en un chiringuito tripartito entre populares, socialistas y nacionalistas. Hoy lo pagamos y lo seguiremos pagando.

Y así, ignorando a los españoles, haciendo una democracia nominal en la que los partidos del tripartito controlan medios y justicia, se ha llegado al pacto con ETA, a la corrupción desmesurada desde la Corona hasta los Ayuntamientos y, al final, a la de toda la sociedad. El sistema caerá por sus propia indigencia, pero hay que  prepararse para convertir esta desgracia en una oportunidad por el bien de España y el de nuestra libertad. A por ellos.

miércoles, 28 de marzo de 2012

ESPAÑA SE LA JUEGA EN NAVARRA

Dedicado a Nieves Ciprés, @NievesCipres Presidenta de Derecha Navarra y Española

Es cierto que en España, cuando hablamos del separatismo -alimentado por enemigos seculares de dentro y de fuera de la nación-  solemos referirnos normalmente al problema en las Provincias Vascongadas y a Cataluña. También es cierto que en Galicia no deja de crecer el sentimiento nacionalista, diseñado por Fraga y alimentado por Feijóo.

Pero si bien, en aquellos lugares puede encontrarse un origen claro en diversos hechos históricos –como errores de los gobiernos nacionales que desprecian nuestra tradición siempre plural o maldades de los enemigos exteriores que desean una España dividida-, Navarra, un Reino tan español, sufre de un nacionalismo impuesto, no sólo por las ansias imperialistas del nacionalismo vasco, sino por un puñal clavado por la espalda y que, ni más ni menos, es la Disposición Transitoria IV de la Constitución -¿española?- de 1978, que dice así:
En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el Art. 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobada por mayoría de los votos válidos emitidos.
Aunque ahora está dejando de ser políticamente incorrecto criticar nuestra Carta Magna, yo nunca dejé de hacerlo cuando lo era, por cuanto me enseñaron –y los hechos lo confirman- que la Constitución se redactó como es expresamente para arruinar la nación española. Sin duda, lo que más confirma la contundente afirmación anterior es, precisamente, la Disposición Transitoria IV por la que se prevé y permite la cesión de Navarra a un hoy ya más que probable Estado Vasco. Y mientras que España ha sabido defenderse –mejor o peor- del nacionalismo catalán o vasco –sobretodo gracias a la heroicidad de muchos compatriotas de Cataluña y Vascongadas- la anexión de Navarra –exigencia etarra en su falsa paz que tanto se celebra- implica, radicalmente, la ruptura de la nación impuesta desde arriba. ¡Es entonces en Navarra donde España se la juega! Y más aún con el PP entregado al proceso iniciado por Zapatero, tal y como hemos visto en esas evidentes señales que nos lanzan sus líderes, desmontando el partido de Ordóñez y San Gil, insultando a las Víctimas de ETA, sonriendo a Amaiur y el ya injustificable sostenimiento de Pachi López en el Gobierno vasco.

No es casualidad el giro de UPN y del PP en Navarra –siguiendo ésa misteriosa transformación mejicana de Rajoy- que ha provocado la aparición, por escisión, del partido DNE liderado por Nieves Ciprés, que ha volcado toda su vocación política en exigir la desaparición de la herida –de muerte- constitucional que para España supone la DT IV. No es casualidad que el mundo proetarra siga con su acción criminal en Navarra –hoy mismo la kale borroka incendiaba cajeros-, donde el separatismo no deja de situar su máxima aspiración nacionalista. Y por supuesto, tampoco es casualidad que el nacionalismo vasco instalado en la Comunidad Foral manipule el 500 aniversario de la incorporación de Navarra a Castilla, afirmando interesadamente que fue una conquista de Fernando el Católico, cuando realmente fue un abrir las puertas al soberano de las Españas para que protegiera a Navarra del apetito francés. ¡Hasta en eso Navarra es símbolo de la pertinaz lucha de la nación contra Francia, enemigo histórico que aún hoy se empeña en dañar nuestros intereses!

Navarra, maravillosa Navarra. Siempre serás España. Si alguien dijo que se atacaba a nuestra nación porque “España era la reserva espiritual de Occidente”, mi abuelo siempre añade: “y Navarra la reserva espiritual de España”. Sin España, ni Navarra ni España. Por eso, Navarra, es en tu tierra donde la Nación se la juega y el hábil enemigo lo sabe: tal es la identificación que, cuando uno dice: ¡Viva Navarra!, con toda lógica y a la vez, se escucha, se siente y se entiende ¡VIVA ESPAÑA!

jueves, 15 de marzo de 2012

LA CORRUPCIÓN NO ES SÓLO POLÍTICA

Tiende a pensar la gente que la corrupción es fundamentalmente una consecuencia del poder político, es decir: roba el que tiene poder en cuanto que usa recursos de todos para favorecerse a sí mismo o a sus familiares o amigos.  También es verdad que muchos que piensan eso se descubren cuando afirman: si estuviera ahí, haría lo mismo.

La corrupción, por tanto, es anterior a la política; la corrupción nace a pequeña escala y a medida que aumenta el poder de la persona, se acaba por robar a escala mayor. A mí me contaba mi padre un cuentecillo para que entendiera que robar está mal siempre: un niño se llevó a casa un lápiz de un compañero del cole y como nadie le dijo que eso no debía hacerlo, al curso siguiente robó un par de libros; cuando acabaron los estudios robó un coche y cuando trabajó en un banco, los ahorros de varios clientes. Llegó a concejal y en el Ayuntamiento obligaba al contratista a pagarle comisiones; al final tenemos un político profesional al uso, de cualquier región y de cualquier partido.

Es tal la costumbre que hay que preguntarse: ¿acaso la política no muestra  más que el estado real de la sociedad de un país sin cultura, sin educación, sin referentes y sin ideales; en fin, de un país que solo aspira a ganar lo más posible con el menor esfuerzo? Y no es cuestión de cambiar de Gobierno. No espero que ninguno de los políticos de éste sistema mejore España. Eso es una tarea que debe surgir de la gente, empezando por no robar lápices en el colegio.

Y si es verdad que el socialismo español es maestro en apropiarse de ese dinero público que no es de nadie, como dijera esa ministra de ZP, lo alucinante es que el partidismo sectario suele defender y justificar la corrupción cuando los corruptos son compañeros, otra prueba de lo extendido de la lacra: he podido conocer de cerca varios casos recientes de amiguismo, de corrupción y de auténticos dislates cometidos desde que el PP ganara las elecciones. Y son más tremendos por cuanto el PP, incapaz de tomar las riendas de una RTVE que sigue haciendo el juego a Rubalcaba o de regenerar a fondo los mandos intermedios de Interior que tan útiles fueron para la manipulación del 11M o el Fasián, se han apresurado a destituir a empleados eficaces de empresas públicas para colocar a los amigos o familiares de tal o cual Ministro y han nombrado a afiliados chupatintas ignorantes como asesores de alto sueldo. Vamos, que Rajoy no sólo sigue la política zapatética del proceso con ETA y la financiación sindical, sino que mantiene la misma dinámica de permitir que los suyos se aprovechen del poder: total, subimos el IRPF y seguimos robando… Que Aznar cobre del Consejo de Estado y como consejero en una gran empresa resulta tan repugnante como cuando lo hace Felipe González. ¿Súmate al cambio? Claro, ahora les toca a otros seguir haciendo lo mismo.