Mostrando entradas con la etiqueta Democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Democracia. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2015

A los andaluces les toca ahora comenzar la reconquista

Apenas medio siglo antes aquella nación era la élite cultural del mundo... Pero ahora... Ahora el país estaba corrompido, las instituciones no funcionaban, la justicia no lograba atajar los desmanes de unas élites enloquecidas e insensibles cuyo único interés era esquilmar a los ciudadanos para mantener sus privilegios... La inmoralidad de la oligarquía era tal que decenas de crímenes quedaban sin castigo y la traición a los compatriotas era la forma habitual de gobierno...

No, no estaba describiendo la actualidad, aunque todo es perfectamente equivalente a estos tiempos tristes… Hablaba de comienzos del siglo VIII. Tal desastre acabó en el pacto miserable de una gran parte de la oligarquía nacional con el enemigo islamista para intentar conquistar el poder. Al final, pocos años después después de la batalla del Guadalete, los musulmanes dominaban toda la península ibérica salvo un pequeño reducto en las montañas de Asturias: unos pocos nobles decentes y muchos españoles estaban aún dispuestos a comenzar una gran lucha de siglos para defender la nación, la fe, la cultura y el derecho que habían cimentado la unidad española culminada por los reyes Leovigildo y Recaredo poco más de un siglo antes…

Hoy también debe comenzar cuanto antes la reconquista de las instituciones españolas, que ahora están en manos de una partitocracia corrupta. Son unas instituciones en las que se sientan ladrones, separatistas y terroristas, todos ellos enemigos de la nación y de la libertad. Este año 2015 es decisivo. Sería absurdo pretender cambiar las cosas votando otra vez a los responsables directos del desastre que padecemos.

Décadas de corrupción e inmoralidad no pueden continuar y menos aún con la aprobación de quienes antes, habiendo sido engañados, ahora pueden acabar siendo cómplices de los corruptos si les vuelven a votar. Como en el 711, la nación y la libertad están en peligro. Ahora no tenemos valientes en las montañas de Asturias, pero hay nuevos partidos que ofrecen la regeneración que urge y que por eso merecen nuestro apoyo.

Vox es la única oferta para la derecha. Como ha dicho el candidato de Vox por Servilla, el juez Serrano: la derecha debe salir del armario y votar por sus principios, y no por esas nefastas opciones llamadas males menores.  Vox es el único partido que propone eliminar el despilfarro del sistema autonómico ahorrando 60.000 millones de euros solo por acabar con las Autonomías que nos arruinan y dividen. Vox es el único partido que va a defender la vida y la familia en las instituciones. Vox es el único partido que quiere proteger la libertad de las personas reduciendo el peso que el Estado controlador tiene en la vida de los ciudadanos. Vox es el único partido que está denunciando con valentía la amenaza del terrorismo islamista y por ello su presidente Santiago Abascal ha sido amenazado. Y todo ello porque Vox es la derecha, la única derecha, que va a dar representación a millones de españoles que de verdad quieren cambiar las cosas.

Hace casi trece siglos unos pocos españoles comenzaron una reconquista de la nación y la libertad por el norte. Eran pocos pero tenían las cosas muy claras. En pocos días, el próximo domingo, los andaluces tienen la oportunidad de comenzar la enorme tarea democrática de reconquistar las instituciones para que de verdad estén al servicio de los españoles y no de la oligarquía corrupta que está acabando con España.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Padres del PP, hijos de Podemos

Un domingo de 2014, una casa en la sierra. Viento, frío, lluvias que vence un acogedor fuego de una chimenea que desprende aroma de encina. Una mesa bien servida, un vino gran reserva. Una familia unida, que apenas ha sufrido la crueldad de la crisis -el paro apenas ha rozado unos meses a alguno de sus miembros- y tampoco el zarpazo de la destrucción moral ha enfrentado a los matrimonios entre sí ni a los hijos con los padres. Es una bendición, una burbuja en esta España desesperada...

La conversación es fluida, interesante. El nivel cultural es alto. Todos han estudiado una carrera universitaria, todos tienen buenos trabajos y todos tienen la suerte de poder viajar de vez en cuando. Quedan pocas familias que vivan como si la ruina de la nación no se notara y aquí también se habla de política, porque la corrupción no deja de escandalizar con sus nuevos y continuos actos de presencia...

-Yo voy a votar a Podemos, en serio, hay que cambiar todo esto, el PP y el PSOE son pura corrupción -dice el más joven, Ingeniero de Caminos.

El resto salta inmediatamente. Apenas son capaces de argumentar, pero repiten lo que se dice en las televisiones:

-Pero si son comunistas, apoyan a ETA, les financia Venezuela, van a arruinar España y esto será como Cuba... Puedes votar a otros partidos, por ejemplo a Vox o Ciudadanos.

-No, solo Pablo Iglesias va a cambiar esto como quiere la gente, porque es el partido del 15M -responde.

-Para votar a Vox o Ciudadanos, que parecen más de lo mismo,  es más útil votar al PP -dice un cuñado.

Otro cuñado apuesta por conceder algo de comprensión al rebelde:

-Yo estoy de acuerdo contigo en una cosa: Podemos crece porque se lo ponen en bandeja PP y PSOE que no han hecho nada por mejorar el país. Pero ojo, porque también es cierto, y tienes que reflexionar sobre ello, que a Pablo Iglesias llevan sacándole en la televisión de la casta todos los días desde hace casi dos años. Es decir, que a alguien le interesa. Y al resto os digo una cosa: vosotros seguiréis votando a los corruptos por miedo a los comunistas, pero no hacéis nada para cambiar las cosas de forma razonable y lleváis décadas tragando mentiras y estafas.

-No sé si votaré a Podemos, sinceramente, pero algo hay que hacer -concluye.

-El sistema está corrupto, la corrupción está en la raíz y la justicia es un desastre, pero ¿si no votamos al PP, a quién votamos?  -la madre termina y pide zanjar la discusión. La conversación se encauza por la gastronomía, toda una religión de hoy...

Contraste entre generaciones. Una que construía y soñaba, que creció en el desarrollo de los sesenta, que empezó a trabajar con pleno empleo, que compró vivienda amplia  y apartamento en la playa años antes de la burbuja y que se está jubilando en magníficas condiciones. Otra que ha sido estafada permanentemente, con pisos disparatadamente caros y sueldos miserables, que ha vivido con falta de referencias éticas y con una política basura. Ya apenas se comprenden unos a otros porque nos han acostumbrado a la tertulia televisiva y no existe el debate racional con argumentos. Lo único que está claro es que no bastan los tópicos cuando se trata de construir una alternativa contra lo que puede arrasarnos. Necesitamos soluciones que no están en este sistema ni pueden ya dar los viejos partidos. Nadie puede haberlo hecho todo bien cuando todo está tan mal...

¿Qué nos ha pasado? ¿Quién nos está destruyendo? ¿Lograremos enderezar las cosas o estamos abocados al populismo? Quizá fuera necesario un revulsivo brutal para poder hacer la catarsis que necesitamos, pero el peligro es grande y, cuando solo moviliza el miedo, surgen los odios que envenenan. La gran transformación de España en los últimos años, vendida con inmensa propaganda como un logro del consenso del 78, se ha realizado de forma sutil, poco a poco, con suavidad. Los ciudadanos han ido aceptando las mentiras y se han ido tragando las estafas como males menores. Por supuesto que todos tenemos una responsabilidad y por eso urge una reacción tan contundente como sensata.

viernes, 17 de octubre de 2014

Retos urgentes para una nueva derecha

Publicado en el número 187 de Razón Española, septiembre-octubre 2014.



Ya en 1984 Gonzalo Fernández de la Mora alertaba en conferencias y libros sobre el poder omnímodo de la partitocracia y sus desastrosas consecuencias. Hoy, treinta años después, han aumentado las traiciones, los errores y las corrupciones y los males que padecíamos se han elevado al cubo. El sistema colapsa y si no resurge con fuerza una derecha moderna, democrática, nacional y sin complejos, ocurrirá como ha dicho Pío Moa recientemente: el poder político quedará repartido entre una izquierda asilvestrada y un PP claudicante. Aquí vamos a señalar los retos que deben guiar a una nueva derecha en este difícil camino que conviene recorrer urgentemente:

La denuncia de la corrupción y la urgencia de la renovación institucional

De forma inmediata, cualquier persona que quiera defender los principios que normalmente se han venido considerando que eran la base ideológica de la derecha, debe separarse cuanto antes del ámbito de influencia del PP, principal responsable de aniquilar cualquier esperanza para una nueva derecha. También, por un motivo práctico y de higiene, hay que separarse de un PP corrompido en todos los sentidos, para evitar la sospecha de tantos que creen que esa nueva derecha pudiera ser una iniciativa más para seguir engañando a los votantes de la derecha, siempre tan dóciles y confiados. La denuncia del entramado institucional al servicio del continuo saqueo del dinero público debe ser un trabajo incesante hasta que se regenere el sistema y se erradique la corrupción.

Además, hay que romper del todo con lo que huela a casta parasitaria y alejarse de las estructuras de la corrupción y proceder a su denuncia implacable. El Estado de la corrupción se ha afianzado y las mayores estafas ya son legales porque la corrupción es el alma del sistema. En esta línea conviene atraer a gente nueva, joven, formada, ajena al mundo de los profesionales de la política, siempre sospechosos de haber convertido en medio de vida lo que debe ser una vocación de servicio.

Por todo lo anterior, no podemos ceñirnos, por miedo o por tradición sin fundamento, a una Monarquía que ya nada bueno aporta a la nación. Hoy, la esencia de nuestra nación se defiende mejor por un sistema republicano y presidencialista, tal y como hemos argumentado en el anterior número de Razón Española, en la que disfrutemos, gracias a una auténtica separación de poderes, de un sistema mucho más democrático que la actual partitocracia.





La libertad personal como garantía de una sociedad más justa

Debemos luchar sin ambigüedad contra la hegemonía ideológica del socialismo que ha penetrado en las mentes de una población acostumbrada a un Estado inmenso que todo lo quiere regular y cobrar. Hay que devolver a la gente la libertad que implica siempre asumir la responsabilidad. Hay que definirse siempre con claridad a favor del ciudadano frente al monstruo de la alianza entre políticos y grades empresas, medios de comunicación y bancos que domina nuestra partitocracia. Conservadores y liberales, ante la urgencia, deben llegar a puntos de encuentro, porque ni los principios pueden sostenerse sin libertad ni la economía puede funcionar correctamente sin principios.

La libertad es bella y necesaria en su más profundo sentido teológico. Bebiendo en las fuentes de nuestra Tradición podemos saciar la sed de libertad, porque nuestra Historia es una continua lucha del individuo por sí mismo y por la igualdad ante la Ley. Esa dura tarea siempre es, además, necesariamente colectiva si quiere ser eficaz frente a los abusos de los poderes más ambiciosos.


La propiedad privada como garantía de un sistema económico eficiente

Con toda lógica este punto viene a continuación del anterior: la defensa del libre mercado y de la sagrada propiedad privada son las auténticas garantías de la libertad individual en todos los sentidos y, también, por supuesto, de la libertad política.

La nueva derecha no puede dejar de dar la batalla contra la continua subida de impuestos destinados a financiar cuestiones aberrantes –desde el separatismo hasta el aborto- y, por si fuera poco, las grandes estafas como han sido, por ejemplo, los rescates a bancos y cajas quebradas por la casta insufrible.

La libertad económica es una garantía para la independencia de los individuos, empresas y medios de comunicación frente al poder. El inmenso Estado partitocrático ha creado una gigantesca estructura de asalariados de lo público, esclavos mentales de un sistema indecente. Así, ocurre como dijo el Papa Francisco recientemente: hay un empobrecimiento programado para que luego los ciudadanos voten por quienes les han arruinando.


La familia y la vida como garantía de progreso humano

No hay una batalla más justa ni principios más elevados que la lucha por el derecho a la vida y por el orden social natural. Como explicó Cicerón, el desastre de Roma comenzó dos siglos antes del año 476, cuando se empezó a legislar en contra de la familia. La visible degeneración moral es el síntoma de cuánto hemos avanzado en esa dirección.

El aborto es un síntoma de pobreza moral. La baja natalidad es un síntoma de falta de esperanza. La desaparición de la familia es una tragedia. No podemos ceder; es una cuestión de supervivencia. La familia aporta una estructura social que jamás el Estado podrá suplir. En la familia encuentra casa la vida y es en la familia donde crece y se afianza la libertad.  El Estado ha declarado la guerra a la familia porque los individuos libres suelen formarse en una estructura familiar en la que el amor es la principal fortaleza de cada persona.


La unidad de España y la vocación de la Europa verdadera fiel a sus raíces cristianas

Hay que dar la batalla al predominio del socialismo también en el terreno de las ideas y de la cultura. La mayor parte de la izquierda española se avergüenza de nuestro pasado, o porque se tragó leyendas negras o porque es incapaz de comprender los grandes éxitos de España. No extraña en España la alianza de la izquierda, también la del PP, con el separatismo y con cualquier enemigo de la nación, como ha ocurrido de forma lamentable estos días respecto a Gibraltar. También, por pura coherencia, una nueva derecha que se precie de serlo debe exigir, con potencia, la derogación de la infumable Ley de Memoria Histórica de Rodríguez Zapatero.

Es urgente abandonar los complejos y tópicos de la derecha española: defender la unidad nacional también es conocer y admirar nuestra Historia, nuestra tradición de libertad, implicarse en la actividad social, cultural y política, admirar y reconocer la enorme tarea de tantos españoles en los grandes momentos de la Historia, defender la unidad de España mirando a América y al mismo tiempo siendo críticos con los errores de nuestros dirigentes en los peores momentos. Defender España es reconocer a las Víctimas del Terrorismo y debemos denunciar y acabar con el maltrato institucional que los héroes suelen recibir en España.

España también debe afianzarse en Europa, recuperar su protagonismo, reivindicarse y luchar por una Europa fiel a sus raíces para acabar con esa organización burocrática que pretende adueñarse de los países, de las ideas, y de las almas de los ciudadanos.

España también es, repito por último, la mirada a América y no podemos dejar de tender puentes para proteger lo que la Hispanidad aún supone en el mundo y recuperar y reivindicar en un sentido actual lo que llegó a ser, también en Europa. No podemos desperdiciar la enorme herencia que hemos recibido.


Para terminar, dejo dos interesantes citas para la reflexión:

De un discurso de Antonio Maura en 1917, respecto a la crisis institucional de la Restauración
Lo que a España le falta no son las propinas de fuera; es sacudir la gusanera caciquil que la ahoga y la deshonra; es regirse por sí misma y reconstituir su vida interior, tener una Constitución que sea de verdad y no el escarnio de la Constitución actual. Las fuerzas no pueden venir de fuera, las fuerzas dependen de nosotros; pero nosotros necesitamos ante todo enmendarnos y aprender a considerar que la existencia nacional tiene sus cargas y que no se puede aspirar al honor de ser nación independiente sin levantar esas cargas… Y yo os digo que para esfuerzo semejante no está España constituida; la política española no está para la posibilidad de semejante esfuerzo… España es una nación ausente de Gobierno… En España, los preceptos constitucionales, en su esencia más radical, eso que se ha llamado siempre Cortes del Reino, de las cuales todavía hay una parodia en la Carrera de San Jerónimo, las leyes más fundamentales del buen manejo de los asuntos públicos, están absolutamente escarnecidas y desvirtuadas. Nada de eso rige, nada de eso es verdad.

De la carta de Santiago Abascal a Mariano Rajoy en noviembre de 2013 respecto a la batalla ideológica que debe dar la derecha y que el PP ha traicionado:

La actitud de la cúpula del partido ante la suelta de terroristas ha sido la gota que ha colmado el vaso. La excarcelación de terribles criminales ha marcado, sin duda, un antes y un después en mis sentimientos y mi percepción de la dirección que representas, pero mentiría si adujera a esta única razón para explicar este distanciamiento que ha terminado en ruptura. Llueve, Presidente. Llueve sobre mojado. La continuación de la política sobre terrorismo heredada del gobierno anterior, el trato indigno dado a las víctimas del terrorismo y a sus manifestaciones, la actitud pasmada y pasmosa ante el desafío de los dirigentes separatistas, la torpe decisión de sumarse al desconcierto que trajo la ola de reformas estatutarias, la negativa radical a abordar una reforma profunda del modelo autonómico, el abandono de la defensa de la lengua común en la educación y en la administración en algunas regiones, la insólita y suicida posición política del partido en Cataluña y País Vasco, la consolidación por inacción de toda la legislación ideológica de Zapatero, el aumento de la presión fiscal en contra de nuestros principios sobre política económica, la pasividad ante la legislación que ataca la vida del no nacido, la actitud acrítica y la falta de medidas ante la corrupción que ha afectado al Partido Popular, la negativa a democratizar internamente nuestro partido o el pisoteo de nuestros propios estatutos internos. Todo constituye un incumplimiento flagrante de nuestro programa electoral, del contrato que firmamos con los ciudadanos que nos dieron la mayoría absoluta y, en definitiva, de la misión política histórica que correspondía al Partido Popular.


Blas Piñar Pinedo

miércoles, 2 de julio de 2014

La derecha y el debate Monarquía-República

Comparto este artículo escrito hace unas semanas y que ha sido publicado en el número 185 (mayo-junio 2014) de RAZÓN ESPAÑOLA, la revista que fundara Don Gonzalo Fernández de la Mora.

Espero vuestros comentarios, creo que es un tema que debemos abordar con total seriedad y visión del tiempo que nos toca vivir...


En estos días agitados el debate Monarquía o República vuelve a plantearse con tanta pasión como falta de argumentos. Por un lado, la izquierda basa sus posiciones en reeditar lo peor del período de 1931 a 1936, como si aquel periodo iniciado con un golpe de Estado hubiese sido un modelo de democracia cuando la II República fue un fracaso más de la nación, porque principalmente la izquierda solo quiso ver en la República un medio para sus fines totalitarios. Por otro, la derecha enseguida recurre al miedo a que la izquierda se comporte exactamente igual que entonces para rechazar la posibilidad de la República.

Así, la derecha, mayoritariamente, elude el debate. Es un error, porque la mejor manera de evitar que la izquierda utilice la República para sus objetivos es que la derecha sea impulsora de un nuevo modelo de Estado cuya forma política sea una República moderna y democrática, esto es, un sistema con representatividad auténtica que garantice la libertad política y el control del poder.

Conviene señalar que algunos, además de mencionar el terror a una repetición de la II República para evitar el debate actual sobre un sistema republicano en España, suelen añadir que no es un buen momento para plantear el tema debido a la precaria situación económica de España y a las tensiones que causa el separatismo, pero, ¿acaso no tiene el llamado juancarlismo gran parte de la culpa de la mala situación que vivimos en el momento presente? Y, más aún, ¿son sinceros los que aluden al argumento de la inoportunidad del momento para no plantear la cuestión o, más bien, es un recurso para decir no a la posibilidad de la República?

Centremos entonces los términos y el debate, porque no podemos ni debemos eludirlo. Es más, debemos fomentarlo porque gran parte de la derecha española no es consciente de la importancia que tiene afrontar el tema.

La Monarquía es una forma de Estado cuya principal característica  -aunque muchos lo ignoren- es la unidad de poder: la etimología es maravillosa. Siendo así, no se opone a la República, término que se refiere genéricamente al gobierno de la cosa pública. Otra vez la etimología.  Investiguemos. Según el Diccionario de la Real Academia:

Monarquía es el Estado regido por un monarca, o la forma de gobierno en que el poder supremo corresponde con carácter vitalicio a un príncipe, designado generalmente según orden hereditario y a veces por elección y, también es el tiempo durante el cual ha perdurado este régimen político en un país.

República es la organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado; en algunos países es el régimen no monárquico; por supuesto es el Estado que posee este tipo de organización o de denominación y se refiere también al cuerpo político de una sociedad, como hemos indicado.

Como vemos hay dos características que pueden enlazar ambos términos: que el poder se representa por una persona y que, además, es elegido por la sociedad. Y es que, efectivamente se dan Monarquías electivas y dos ejemplos buenos son los Visigodos y el Papado.

Por tanto, el problema político no es real si lo desvinculamos de la ideología, del sentimiento o de la pasión.  Es cierto que todo ello forma parte de nuestra forma de ser, pero también es verdad que podemos utilizar el raciocinio para encontrar soluciones más adecuadas para todos, y para ello, esto es, para utilizar la razón y el sentido común, conviene despojarse de prejuicios ideológicos, sentimientos y pasiones. Así, por lo que hemos dicho, la cuestión es la unidad de poder y la posibilidad de elegirlo, y es en esto donde reside el meollo de la cuestión. Si se da el caso de que algunos tengan empeño en que el poder sea hereditario, podremos responder que no hay un solo argumento racional para el tiempo presente para sostener tal posición: ni si quiera el de la estabilidad. Basta mirar a la Iglesia Católica.

Entonces, ¿puede y debe la derecha asumir como un reto político propio, como un profundo deseo de mejorar España precisamente en este tiempo, la defensa de un cambio político para lograr una forma de Estado republicana? Sí, puede asumir este reto de la República porque frente a las imposiciones del colectivismo que siempre es una forma de totalitarismo, la derecha es una garantía para construir una democracia de verdad partiendo de su compromiso con la libertad personal. Y sí, debe asumir este reto de la República porque sería una irresponsabilidad para con España volver a perder el tren de la historia por egoísmo, conveniencia o por no entender la evolución de la sociedad o no querer involucrarse en las cuestiones políticas y sociales más allá de sus preocupaciones económicas.

Otra razón importante por la cual la derecha debe liderar sin miedo el debate sobre la República es precisamente su marginación en el sistema actual. Me explico: la Monarquía instaurada en 1975 por deseo del General Franco ha buscado, por su propio interés de supervivencia, una legitimidad fuera de su propio origen. Esta nueva legitimidad se ha basado en un pacto preconstitucional con los enemigos de la Corona y de España, que son la izquierda y el separatismo. Así, aunque la derecha ha quedado relegada, ha resultado muy útil para dar imagen democrática al régimen, eso sí, comprometiéndose a respetar caso del llegar al Gobierno, los acuerdos básicos del consenso y renunciando a defender sus propios principios.

Profundizando ahora en la cuestión democrática de la República, la derecha tiene un gran reto, un reto realmente apasionante, pues, por razón del mismo principio democrático ya no tiene sentido defender la Monarquía en el sentido que se comprende esta forma de Estado: no tanto por su unidad de poder como por su carácter hereditario. No hay más que ver las soluciones, más bien apellidos, que han de darse a la Monarquía moderna para ocultar su incompatibilidad con la democracia: Monarquía de partidos, Monarquía constitucional o Monarquía parlamentaria. Porque con estos apellidos se quiere disfrazar el carácter no democrático, por cuanto no elegible, del Rey. Ocurre, además de que el Rey es una figura no elegible por el ciudadano, el hecho aún peor de que es inviolable, lo cual se opone a la igualdad ante la ley. Con ello, tenemos todas las garantías para la corrupción del sistema, del Rey abajo todos, porque suele ocurrir que el Rey acaba reinando y gobernando sin control posible. Desgraciadamente podemos comprobarlo en España.

Técnicamente –y continúo con el reto democrático que tiene una derecha nacional, democrática y moderna por delante-, por lo señalado en el párrafo anterior, la República puede ser –si se construye con cimientos serios y racionales, sin sectarismo- la gran posibilidad de libertad política para España. Porque mientras el Rey se reserva siempre un espacio de soberanía que excluye al pueblo, la República, por el contrario, garantiza que la soberanía resida de hecho en todos los ciudadanos de la Nación. Por tanto, con este nuevo enfoque, mantenemos la unidad de poder –el poder lo tiene el pueblo exclusivamente- y el principio democrático. Después, el pueblo puede delegar todo el poder que posee en los diferentes poderes y contrapesos para garantizar el correcto funcionamiento de las instituciones con independencia y libertad. Así se construye un verdadero sistema de democrático.

Por último, como conclusión, sostengo que la derecha puede y debe asumir el liderazgo de un cambio que llegará más pronto que tarde por una razón y un deber fundamental, que es el patriotismo. Porque por encima del Rey está la Nación y si la Nación puede peligrar por culpa del Rey, conviene recordar la sentencia de un elocuente orador de la Primera Legislatura de nuestra mediocre democracia, escrita en 1979: “la Monarquía es para el pueblo y no el pueblo para la Monarquía… Y dada la situación que vive hoy la Patria se hace necesario pensar en la República al servicio de la unidad y la libertad de España”.


lunes, 2 de junio de 2014

El Rey abdica para que permanezca el juancarlismo

Comprendo, dada la desinformación, que pocos hayan entendido mi breve análisis -era para Twitter- sobre la abdicación del Rey Juan Carlos I: "se va el Rey para que permanezca el juancarlismo". Basta leer dos entradas proféticas -según algunos de mis más fieles lectores- para caer en la cuenta de lo que implica esa afirmación:

El fracaso de la Monarquía, sobre el libro de Javier Castro-Villacañas y una más inquietante todavía que me salió hace casi dos meses: Felipe también quiere su transición y que hoy me he quedado impresionado al releer.

El caso es que estamos en una fase constitucional que, como en la Transición, se volverá a hacer -mejor dicho, se está haciendo- en reservados de restaurantes y en despachos oscuros, esto es, de espaldas a los ciudadanos. El problema del régimen de la corrupción y del consenso con el separatismo ha aflorado como el mejor símbolo de la herencia del juancarlismo. Pero en vez de hacer autocrítica se despide al Rey, su mejor garantía, porque está en peligro esa herencia que los poderosos desean mantener. Por eso enternece ver a la casta periodística alabar el legado y la contribución del Rey a España con los tópicos de siempre cuando España está más arruinada que dividida que nunca. Quizá ciertas castas le aplaudan porque nunca hubieran soñado estar mejor que en ese Estado de la corrupción asentado en las trampas de la Transición.

Nada falta para seguir el guión de antaño: chantaje separatista, amenaza del terrorismo premiado como entonces porque es parte del apaño, líder de la izquierda radical aupado por las televisiones de la oligarquía para legitimar al sistema y consenso entre los dos grandes partidos: ahí están Rubalcaba pilotando su sucesión y Rajoy rematando a la derecha, si quedaba algo de ella. Hombres de Estado dicen. Sin duda, del Estado de la corrupción, del Estado de las cloacas, del Estado contra la Nación.

Se salva así a una corona al servicio del régimen elogiada por obedecer, elogiada porque el Monarca se va cuando le echan -les ha costado- y logra por tanto proseguir con el consenso en un Tiempo Nuevo y por eso aquí titulamos, hace pocos días, como conclusión del resultado electoral  Podemos mantener el régimen, que es lo que preocupa a quienes nos dirigen. Hay que apañar Cataluña -independencia financiada con un cupo vasco-, salvar a la corona e intentar pasar la crisis que no se puede acabar porque nadie se ha preocupado de corregir sus causas políticas, institucionales y morales.

En fin, más de lo mismo aunque esta vez, el búnker logra seguir en el poder. Y lo triste es que también venimos advirtiendo que o la auténtica República democrática la prepara la derecha por España o la izquierda, al final, logrará llevarnos al desastre otra vez.





martes, 27 de mayo de 2014

250.000 razones para mejorar y para seguir


Por 2600 votos algunos están haciendo una crítica desmesurada, como si ya supieran el dato de participación o conocieran a cuántos cotizaba el escaño. Otros, con resultados realmente ridículos, se permiten dar lecciones de estrategia política.  Ha habido fallos, pero ninguno de ellos ha impedido por sí solo lograr representación.

VOX nació un poco tarde, ha integrado diversas corrientes, no ha tenido muchos recursos, no ha tenido un programa elaborado salvo unas ideas fuerza muy valiosas perfectamente redactadas en un magnífico Manifiesto Fundacional y ha dudado entre convertirse en una fuerza de futuro, renovadora, y una reivindicación de un PP que nunca existió, regresando a un pasado soñado.

Claro que se puede mejorar. Pero VOX no ha fracasado. Porque 250.000 españoles han dado su voto a la única fuerza de derecha nacional que se convierte así en el carro del que todos los que defendemos España, principios y valores, debemos tirar. Más que nunca. Como ha dicho Santiago Abascal: "con una izquierda radical soviética o venezolana, con unos separatistas crecidos, todos ellos gracias a los medios de los poderosos, VOX es más necesario que nunca".

VOX debe convertirse en una fuerza radicalmente renovadora, con un discurso muy claro y muy contundente, debe distinguirse de todo lo que huela a Partido Popular, debe olvidar cualquier atisbo de colaboración con el régimen de la corrupción, y debe articular, desde una potente escuela de ideas, un cambio político que plante cara a las pretensiones de la izquierda radical que quiere desplazar Cuba a Europa y del consenso del PP, del PSOE y del separatismo, y además, con la dificultad añadida de que ambos peligros -izquierda radical y consenso del sistema- están coronados por la Monarquía y sus tentáculos en empresas y medios. No lo olviden.

Así, la única posibilidad para VOX es ser una derecha antisistema, antisistema de éste sistema, para proponer la auténtica renovación democrática posible: un nuevo régimen político. VOX tiene 250.000 motivos para quedarse y muchos más para seguir atrayendo votantes hartos de lo que padecemos.  La idea fuerza que más ha gustado ha sido la de querer acabar con los chiringuitos autonómicos. Pero se necesitan varias más, defendidas por caras nuevas en la política, para convencer a una gran derecha que no vota, ni al PP, ni a nadie. Hay que definir muchas cuestiones que no han quedado claras, porque varios de los dirigentes han hecho afirmaciones contradictorias en puntos clave y eso no puede volver a ocurrir. Hay que definirse claramente, porque una alternativa al PP no puede ser el PP: para mí, y para muchos otros militantes, ha sido el fallo más importante. El PP de Aznar es el PP de Rajoy, también el de Esperanza y el de Jaime, que es el PP del aborto, de las transferencias a las Autonomías, el PP que pacta con Pujol y el PNV, el PP de los complejos, el PP de los sobres y de Arriola y Celia, el PP que esconde el 11M y el Faisán, el PP de las excarcelaciones... Fíjense si VOX es distinto al PP... Y como dijo Camuñas: la gran mayoría de los afiliados de VOX no perteneció antes a ningún partido.

Además, VOX tiene el reto, dada su hegemonía a la derecha del PP, de convocar con autoridad a otros españoles que siguen sin comprender que hay que unirse urgentemente para evitar que el barco de lo esencial se hunda. Muchos españoles deben ser generosos y acercarse también con iniciativa propia para poner su granito de arena, porque VOX es un partido abierto en el que se puede colaborar y se puede influir. VOX debe trabajar desde hoy en los municipios, creando equipos serios, sembrando, escuchando y predicando. VOX no es el partido de nadie ni un fin, es un instrumento. VOX tiene 250.000 motivos para luchar. Porque ahora sí sabemos una cosa: o VOX o la nada.

martes, 13 de mayo de 2014

ES LA HORA DE VOTAR PARA BOTAR

Aclaremos términos. Según el Diccionario de la Real Academia:

Votar, primera acepción, y referida a una persona:  dar su voto o decir su dictamen en una reunión o cuerpo deliberante, o en una elección de personas.

Botar, primera acepción: arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo.

Es decir, debemos hacer las dos cosas. Ahora. No voy a referirme a ningún partido. Habrá votos nulos que serán para la casta. Habrá una inmensa abstención, pero no será la que nace de un serio compromiso para deslegitimar un sistema corrupto sino la que beneficia al régimen, pues casi toda se basa en el pasotismo, la indiferencia y la ignorancia.

Hay que votar para botarles.  De una vez. No vuelvas a picar. Que no te engañen más.

Hay varias alternativas serias con posibilidades. Cada voto que logren será un gran daño para el consenso que el PP, el PSOE con comunistas, nacionalistas y Monarquía mantienen contra toda una nación.

Si votas para botarles, lograrás que no triunfe una campaña montada sobre mentiras económicas -España sigue en estado comatoso-, por más datos y estadísticas que cocinen interesadamente para mayor desprestigio de las instituciones.

Si votas para botarles podremos lograr una lenta transformación que siempre será mejor que volver al peor desastre. Vota para botarles, pero con inteligencia, con pragmatismo.

Hay alternativas, pero no hay ningún partido perfecto. La mayor perfección es implicarte para mejorar lo que puedas. Hay esperanza, pero hay que construirla. Se pueden cambiar las cosas, pero hay que implicarse.

Puedes pasar de todo, pero no tendrás autoridad para quejarte. Puedes despotricar, pero no construirás nada. Tienes una oportunidad, pero puedes caer en la trampa que más desea la casta: que no votes, que te abstengas, un voto nulo. Para ellos, todo lo que no sea contra ellos, es a su favor. Medita. Estudia. Reflexiona. Habla. Convence. Actúa. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Sobre Suárez

Entre tantas mentiras y falsedades, que todo es útil a la casta que dirige la oligocracia de la corrupción, conviene siempre recibir una dosis diaria de verdad... Yo he rezado por el alma de Suárez y por toda su familia que hoy sufre, a la vez que como cada día rezo por España. Pero una vez que hemos leído las loas del régimen, siento la obligación de escribir. Por eso y porque muchos me preguntáis.

Se están diciendo muchas mentiras interesadas. Demasiadas. Por todos los que quieren mantener este sistema sin reformas de ningún tipo, que son los mismos que hicieron un golpe de Estado -el de verdad, no la comedia que vimos ideada por algún genio de las cloacas- a Suárez cuando ya no interesaba: lo dijo en símil perfecto el periodista Castro Villacañas anoche en Ya es Domingo: "el Rey utilizó a Suárez como un kleenex para desmontar el franquismo y luego lo tiró a la basura con el 23F para poner al PSOE, que era lo que necesitaba para legitimar su régimen".

Suárez fue mucho mejor que ellos -guapo, honrado, ingenuo-,  pero como ellos son nefastos, Suárez no fue muy positivo. Suárez es un elegido por ser como es -sencillo, nada intelectual, buena presencia, joven, ambicioso- para interpretar el papel de la Transición que han escrito otros. Lo dijo anoche el General Monzón, buen conocedor de los secretos de aquellos años de pactos y cesiones: "la Trancisción política no es obra de Suárez ni del Rey, es un guión escrito en Estados Unidos que trae en 1972 un agente de Nixon". Añadiría que aun antes: confesó Raúl del Pozo que de joven periodista, un embajador en Londres que se llamaba Manuel Fraga, les enseñó, empezando los años setenta, los planes de la Transición.

Suárez, pues, no fue un estadista. Un hombre de Estado no dice que sí a todo, como confesó Carlos Bustelo -ex ministro de su Gobierno- en la reciente presentación de VOX: "el error de la Transición fue decir que sí a todo, pero a todo todo". Amnistía a ETA, nacionalismo, Autonomías, intervención económica a favor de las élites de siempre, cesiones ideológicas y culturales a la izquierda, sistema político cerrado para su control por la partitocracia son toda una serie de males que explican la situación presente. Y Suárez tuvo que ver en todo eso: por acción, u omisión, o irresponsabilidad o por obediencia.

Ahora bien, tampoco vamos a dejar pasar la absurda pero peligrosa afirmación de las izquierdas de que "no fueron las élites del franquismo las que canalizaron la llegada de un sistema democrático, sino los opositores izquierdistas a la dictadura". Pues no. Ni la izquierda ni el separatismo hicieron nada por la democracia y, como vemos hoy, son precisamente los obstáculos a la libertad e igualdad ante la ley de todos los españoles. Basta ver la manifestación violenta del sábado, al PNV apoyando a ETA o pidiendo Treviño después de tener la responsabilidad en la muerte de una niña de tres años o el golpe de Estado que poco a poco está dando Artur Mas.

Por tanto, aunque Suárez fuera algo mejor que el corrupto González, el rendido Aznar -no hay más que verle: nunca terminará de contarnos muchas cosas que merecemos saber- o el impresentable Zapatero, no podemos aplaudirle. No, porque entonces significa que no queremos aprender del pasado para mejorar el presente. Suárez fue un hombre del consenso, utilizado por el consenso y despreciado por el consenso. Magistral hoy Federico Jiménez Losantos en El Mundo: Del 23F al 11M. Suárez fue uno de tantos. Como lo es hoy Rajoy. Por eso, y porque quizá la naturaleza borró pronto sus recuerdos en una terrible enfermedad, la casta le aplaude. Lo ha dejado claro Pío Moa: "es un espectáculo de sensiblería e hipocresía ver cómo elogian a Suárez, unidos, los que le denigraron y los que odian a España". ¿Por qué a algunos el régimen presente les perdona el pasado franquista que a otros se les repasa cada día?

A Suárez le aplauden porque en el fondo fue algo mejor que ellos y porque ellos, en verdad, le deben demasiado, unos y otros. Le deben todo lo que se nos ha robado a los españoles: la Transición fue una oportunidad perdida. No, no podemos aplaudirle. Pero rezaremos por su alma cada vez que rezamos por España...




martes, 11 de marzo de 2014

La degeneración total que refleja el 11M

La degeneración de todo un régimen
Si hubo una oportunidad para la democracia, el propio sistema, diseñado por el poder que sobrevivía a un régimen se repartió las instituciones sin posibilidad de control alguno.

La degeneración de la Jefatura del Estado
Dedicada a la vida y a los negocios, ha dado la espalda a los españoles, jugando a la política de intereses para perpetuarse olvidando el ejemplo de la política del servicio.

La degeneración de los medios de comunicación
Que, mayoritariamente comprados por la subvención, olvidan su papel crítico en una democracia para convertirse en aliados de la mentira, por más horrenda que sea. Unos pocos han sido un pequeño faro que aún sigue encendido, a pesar de todas las dificultades que pone el sistema.

La degeneración de la justicia
Que callada se ha ido vendiendo al poder del Gobierno de turno y salvo algunos jueces valientes se ha enfangado las togas con los peores servicios a quienes les dirigen y premian.

La degeneración de los servicios secretos
Más bien son las cloacas, que siguen ahí, gobierne que gobierne, espiando a empresarios, políticos y periodistas, protegiendo a los poderosos corruptos o sirviendo a intereses extranjeros.

La degeneración moral de la sociedad
Que olvida egoísta a las víctimas, que prefiere seguir ignorando quiénes fueron los culpables que siguen en libertad, que carece de toda noción de la justicia, que nada conseguirá arreglar sin la verdad sobre lo que ocurrió en aquéllos días. Una sociedad que aún se divide según los intereses partidistas, cuando la única división posible para descubrir la verdad sobre la masacre del 11M es la que hay entre ciudadanos libres frente a servidores del régimen corrupto.

En fin, una degeneración total que debe terminar
Por eso, ha llegado ya el tiempo de la reacción. Diez años cayendo en picado son demasiados cuando son el remate a un sistema institucional corrupto desde su origen. Basta ya.

viernes, 28 de febrero de 2014

El error de los que atacan a VOX

Yo entiendo perfectamente que a ciertos sectores sociales, religiosos, políticos, no les guste nada la iniciativa de Jose Antonio Ortega Lara y Santiago Abascal. En ese abanico social, tenemos a toda la izquierda, al separatismo, al Partido Popular y, por supuesto, a quienes, muy cercanos, no ven en VOX una oportunidad que se acerca mejor a los tiempos en que estamos viviendo. (Ver comentario).

Es curioso identificar a todos los que han saltado contra VOX. Muy curioso. Identifica a todos esos ámbitos como los principales servidores del régimen, aunque algunos pretendan ingenuamente ser críticos. Es la castita de la casta. Como esas críticas absurdas a partidos pequeños que intentan regenerar el sistema. Algunos han perdido el norte y todo pragmatismo. La emergencia nacional en que estamos queda desdibujada por ciertas siglas.

Las críticas que contra mi llegan desde todos esos ámbitos, desde el PP vasco, desde cierto mundillo separatista o izquierdista que ven a VOX como un partido fascista sencillamente porque yo he declarado mi apoyo y las críticas del mundillo marginal que quiere hacerme culpable de sus fracasos, no solo demuestran sectarismo y prejuicios incompatibles con la democracia, sino falta de visión política, pues me atribuyen una influencia e importancia de la que carezco.

Además de las miserias anteriores, propias del peor sectarismo -de derechas o de izquierdas- me ha entristecido que desde ciertos medios católicos se acuse a VOX de abortista con titulares exagerados que dañan a quien los publica: porque el manifiesto de VOX es claro y varios de sus dirigentes son provida. Además VOX es un partido en creación alrededor del cual hay mucha gente con principios intentando contribuir a aunar esfuerzos.

¿No sería más inteligente abandonar consignas de otro tiempo, lenguaje impropio de la política, adoptar estrategias elaboradas e intentar sumar e influir en un partido que se abre paso de una manera valiente y sin complejos, para defender la unidad nacional, la familia, la vida, la libertad de mercado y la libertad individual? ¿Acaso el enemigo no es este régimen autonómico de la socialdemocracia de la ruina para todos -camino del comunismo a imagen de Cuba o Venezuela- donde el capitalismo solo es algo radical y corrupto solo accesible a las élites que dirigen el país?

Pareciera que algunos creen que solo importa el aborto -y así por sus errores han quedado etiquetados-, como si el aborto fuera un problema con solución legal y no el resultado de una sociedad sin moral que necesita de una profunda regeneración cultural y espiritual. Pero ¿qué pasa con la unidad nacional dinamitada por las Autonomías, o la economía,  o con la falta de libertad, o con el sistema corrupto, o con la justicia al servicio del poder, o con la carga fiscal que nos arruina a empresas y familias, o con la ideología de género, o con las reivindicaciones socialistas de una sociedad que quiere todo gratis a cambio de ningún deber?

Ha llegado el tiempo de tomar decisiones. Los que atacáis sin argumentos, desesperados porque se acerca vuestro enésimo fracaso, escondidos tras decenas de grupos divididos con cabecillas que dan lecciones muy peligrosas cuando no se vive como se predica, habéis cometido, otra vez, el eterno error de la derecha: no asumir los retos de cada tiempo, no entender a la sociedad y sus problemas y seguir predicando en el desierto. 

Yo sigo adelante. 


domingo, 23 de febrero de 2014

43 políticos en las eléctricas, la luz carísima, el 23F y Venezuela



España sufre esa peculiar democracia en la que un censor del franquismo acusa de extrema derecha ultra fascista -siempre la misa retahíla- a un nuevo partido que surge para defender la libertad y la unidad de España, sencillamente porque les apoya el nieto de un defenestrado por Franco en 1962...

España sufre ese particular consenso de la Transición, apaño con el nacionalismo, rematado magistralmente hace 33 años en una de las pocas operaciones de inteligencia seria de nuestro servicio secreto, Gran Capitán al mando.  Un autogolpe, en fin, para seguir robando a costa de la nación. Ese mismo servicio secreto que hoy permite verificaciones de cachondeo que a todos nos humillan y que dedica sus mejores unidades al espionaje a políticos y jueces que aún creen que aquí existe la libertad.

Por eso, en este consenso, no extraña que haya 43 políticos colocados en los consejos de las eléctricas, cobrando sueldos ordinarios por unas cuantas reuniones al año y alguna llamada de teléfono. Por eso tenemos la luz más cara de Europa. Y luego algunos nos hablan de competitividad. No se quienes son peores, si los políticos que organizan legislaciones como barreras de entrada para favorecer a los oligopolios y cargarse a las medianas empresas, auténtica competencia necesaria para la vitalidad de una economía, o los que dícense empresarios que sólo saben hacer negocios a la sombra del poder logrando leyes a medida.

Es todo lo mismo: la justicia intervenida, grandes empresas corrompidas dispuestas a contratar a los amigos del apaño y al servicio del último corrupto de su Majestad, autonomías colocadoras de chupópteros de los partidos, ciudadanos idiotizados que siguen conéctandose voluntariamente al lavado de cerebro de la telebasura, corrupción a mansalva, capital de España todo en Suiza.

Así estamos, sin capacidad de reacción. Camino de Venezuela. Miremos al pueblo valiente que en las calles de la nación se levantan contra la tiranía. Porque o esto cambia o lo tendremos que hacer. Porque los sucesivos golpes de régimen solo quieren asentar el régimen y cada vez necesitan más fuerza para cimentar los muros que se desmoronan.


domingo, 15 de diciembre de 2013

El espeluznante consenso socialdemócrata

Sobre la conferencia de Almudena Negro, Instituto Juan de Mariana, sábado 14 diciembre 2013

El socialismo se ha ido implantando de una manera sutil, poco a poco, gracias a un consenso anterior a la Carta Otorgada del 78 –que no Constitución- y el problema político de España y de todo el mundo occidental tiene muy difícil solución.

La conferencia-coloquio de Almudena Negro, pronunciada en la tarde de ayer en el Instituto Juan de Mariana, ha tocado todos los puntos de esta profunda crisis política que padecemos, cuyo reflejo económico es uno más de tantos síntomas. Intervenciones de mucho nivel desde el numeroso público asistente han rematado la lección magistral de la ponente.

En este tiempo de confusión es complejo hacer entender el espeluznante consenso que realmente existe entre PP, PSOE y separatistas, incluyendo a la banda terrorista ETA un aliado del sistema, por ideología y por la necesidad del miedo.

Analizando los errores de las principales corrientes de pensamiento, Almudena nos ha expuesto cómo hemos llegado a ésta situación totalitaria, donde la oligarquía ha devenido en cleptocracia en un consenso bien apañado entre grandes empresas, sistema financiero, justicia y política.

Citando la Constitución, recordaba que todo esto que hoy vemos estaba bien planeado: en sus artículos leemos “una democracia avanzada, un Estado social…”  Y entraba a explicarnos qué significa esa “democracia avanzada”, en tradición con el pensamiento socialista: un hombre nuevo, un paraíso en la tierra…

Así, la democracia avanzada es un totalitarismo de partidos escondido tras la propaganda. Aunque el sistema hace aguas en Europa, este consenso aún se sostiene sobre cuatro patas, a saber, sindicatos, monarquía, autonomías y un sistema fiscal ideológico, el IRPF; y el cambio sólo será posible si las desmontamos. Sobre el impuesto de la renta –un impuesto ideológico- ha surgido un interesante debate con el público, concluyendo que es un impuesto inmoral porque castiga a quien trabaja y, lo que es peor, un sistema de control de los ciudadanos siempre sospechosos contra el que tenemos que luchar.

A pesar de la evidente tiranía socialista que ésta vez se ha implantado sin violencia –o al menos muy poca- la sociedad infantil, mayoritariamente, pide aún más Estado para resolver la crisis del consenso socialdemócrata. Es la sociedad infantil que cree tener derecho a todo y ningún deber. Es la sociedad ideal para el socialismo: de nuestro dinero viven unas oligarquías cuyo capital no proviene de un libre mercado sano y transparente, sino de un régimen clientelar en el que los amigos del poder se benefician del enmarañamiento legal, 3000 leyes al año que escupen las administraciones en España. Es el sistema chino: capitalismo salvaje para los oligarcas, totalitarismo socialista para los ciudadanos que pagan. Y muchos siguen sin verlo, anclados a soluciones de otros tiempos porque siguen sin percibir que el mundo va cambiando.

Se ha hablado críticamente de las Autonomías, un sistema antinatural muy útil al consenso socialdemócrata y a favor del municipalismo español –ahí me he emocionado- con citas a don Antonio Maura y a la tradición de libertad individual española, tan desconocida y tan cierta. He tenido que recordar, en una de mis intervenciones, al inmenso Alcalde de Zalamea. Ha indicado que tendría sentido con libertad política: que precisa de justicia independiente y representatividad real.

Por último, ha impresionado su referencia a las ideologías que propaga el consenso socialdemócrata alertando sobre la peligrosa ideología de género, que surge de cambiar la lucha de clases por la lucha de sexos. Así, ha recordado que en el consenso no tienen cabida quienes no aceptan estas ideologías, poniendo el oportuno ejemplo del aborto impuesto por la UE a sus miembros.

Ha sido una inquietante lección sobre actualidad analizando sus orígenes ideológicos y filosóficos, pero abriendo la esperanza de un cambio a mejor, primero porque parte de la solución está ya cuando se conoce el problema a fondo y segundo, porque el sistema hace aguas y la transformación de las mentes ya ha comenzado. Solo unas minorías conscientes de la problemática del tiempo presente –el consenso totalitario socialdemócrata que anula toda libertad- podremos lograr el cambio.



Hoy me siento menos solo. Enhorabuena a Almudena Negro y al Instituto Juan de Mariana. Muchas gracias.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La nefasta política de máximos y de resultados nulos


¿Qué es la política? Se ha dicho que es el arte de lo posible. O el de ceder. O el de crear problemas para vender soluciones. Realmente la política es un servicio a la comunidad: algo muy serio. Es una de las tareas más difíciles y suele convertirse en todo lo contrario de lo que debiera ser. El poder es una gran tentación y el ser humano tiende al mal sin aparente remedio.  Por eso, la política debe ser una tarea controlada. El principal problema de las sociedades actuales que se dicen democráticas es que se han organizado unas estructuras complejas donde los poderosos escapan a los mecanismos de control. Como dijo Ortega Lara: no tenemos unas instituciones para servir al pueblo sino que los políticos han tomado el control de las instituciones para servirse del pueblo. En estas circunstancias, con la nación en peligro, conviene entender que la prioridad es proteger el esqueleto de nuestra libertad, el paraguas que nos cobija de la tormenta que amenaza con llevarse todo por delante.

Aún así, cuando se dan las circunstancias para activar una potente corriente renovadora cuyo principal argumento sea España, surgen grupos al calor de la tentación del éxito dejándose llevar por la torpeza de plantear exigencias y reivindicar principios máximos en un momento en que ni siquiera puede defenderse lo más básico, esto es,  la misma posibilidad de defenderlos, es decir, el ejercicio de la libertad política en unas instituciones al servicio de la nación, de los ciudadanos. Es decir, algunos se confunden y creen que es el momento de hacer política cuando es el momento de lograr una transformación de las estructuras políticas para poder ejercerla.

No imagino allá por el siglo VIII a don Pelayo discutiendo con sus colegas sobre la futura política económica en la cueva de Covadonga, ni a Blas de Lezo elucubrando sobre la historia avanzando los ingleses o ya a punto de quedarse con el Imperio en el XVIII, ni a Daoíz y Velarde allá por los comienzos del XIX planteando la reforma agraria mientras los franceses arrasaban el país…

Pero vemos aún hoy y a estas alturas numerosos grupos -que al poco quedan frustrados- plantear sus legítimos principios máximos que acaban obteniendo resultados nulos y frustrando esperanzas. Y volvemos al principio del artículo: la política es un servicio y es una grave responsabilidad. Es decir: hay que tener resultados. Y si no, es mejor dedicarse a otra cosa. ¿Y qué resultados son aceptables? , preguntarán algunos… Pues los que poco a poco nos acerquen a los ideales. Porque las sociedades no se transforman de la noche a la mañana. Menos aún las sociedades arrasadas en todos los ámbitos, como la nuestra. Son procesos de cambio muy lentos –más allá de una sola generación- que exigen insistente pedagogía, estudiar el pasado y las causas de la situación, mucha comprensión, generosidad y suma, ejemplo, testimonio, virtud.


Aún así, al punto, ya surgen los que no quieren entender, los que no quieren sumar. Viven en un mundo que no les escucha, pero ellos tampoco quieren escuchar al mundo al que luego hablan. Necesitamos esperanza y creer que el cambio es posible, aún sea pasito a pasito. ¿Es que no les importan sus nulos resultados? ¿Es que no quieren al menos avanzar poco a poco? Debemos entender la urgencia del momento y la responsabilidad que tenemos, aunque cada vez resulte más sospechoso que haya tantos dispuestos a no comprenderlo: esos son los tiranos de las políticas de máximos y de resultados nulos. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

A los que aún os empeñáis en confiar en el PP

A los que aún os empeñáis en confiar en el PP...

Me molesto en escribiros porque tenéis una grave responsabilidad. 

Yo creo que vosotros no sois como los que viven del partido, con cargos en el mismo o repitiendo el argumentario en los medios afines.  Yo creo que vosotros no sois esos progres de la derecha que han perdido todo criterio moral e, incluso, si acaso creen en España, se ha echado en manos de Rosa Díez. Yo creo que vosotros sois mucha buena gente engañada, traicionada, aturdida, desesperada.

Vosotros sois los que os agarráis a cualquier dato para defender al partido, por muchos motivos. Pero ya no sirve ninguno. Por eso me molesto en escribiros. Porque tenéis una grave responsabilidad.

Vosotros defendéis la libertad económica, pero desde hace casi ya dos años hacéis cábalas para intentar entender por qué Rajoy subió los impuestos más que la propuesta de los comunistas.

Vosotros no soportáis la corrupción, pero comprobáis que se mantiene día tras día sin reforma alguna el gran aparato del Estado diseñado para seguir robando de todas las maneras imaginables.

Vosotros defendéis la vida, pero vamos ya por el enésimo retraso para cambiar la ley actual del aborto, y más de 200.000 abortos después, Gallardón sigue sin concretar la fecha.

Vosotros tenéis principios, y respetáis nuestra mejor traidición, porque sabéis que son los que hicieron que España venciera en la Reconquista, sostuviera un imperio, mantuviera su independencia y venciera al marxismo, pero el programa de ingeniería social de Zapatero aún recibe 522 millones en los presupuestos de 2014.

Vosotros defendéis la unidad de España, pero el Gobierno de la nación no cumple la ley en Cataluña, permite que desde allí muchos compatriotas padezcan el totalitarismo del separatismo y se reúne en secreto para buscar acuerdos siniestros con los que nos agreden a todos.

Vosotros estáis con las víctimas del terrorismo y queréis que a ETA se le aplique una justicia adecuada a sus crímenes, pero contempláis como desde todas las instituciones del Estado se favorece a los terroristas, económica, judicial y políticamente. También sufrís cuando veis que a Francisco José Alcaraz se le excluye de las reuniones con las víctimas solo porque dice a Rajoy, con coherencia impecable, lo mismo que decía a Zapatero. Vosotros sentís asco de las sentencias del Faisan o la de Estrasburgo diseñadas en los acuerdos del PP con el PSOE.

Vosotros seguís empeñados en conocer la verdad de lo que ocurrió el 11 de marzo de 2004 en Madrid, pero habéis comprobado que el PP solo estuvo interesado en la verdad un tiempo para fastidiar a Zapatero y ahora es el mejor garante de la falsa versión oficial.

Vosotros, en fin, votasteis al PP con la esperanza de borrar el zapaterismo y dos años después habéis visto ya, aunque cerréis los ojos, os tapéis la nariz, y os pongáis tapones en los oídos, que vuestro voto ha servido para mantener el aborto, para favorecer al separatismo, para proteger la corrupción del Estado autonómico, para entregar a ETA la victoria liberando etarras y para implantar un sistema impositivo confiscatorio más allá del comunismo. Habéis votado por todo eso. Duele, pero es así. No me digáis ahora que queréis confiar en el PP para que no vuelva el PSOE, porque el PSOE todavía no se ha ido. Tenéis una gran responsabilidad: no volver a votar al PP. Por favor. Por España.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Esperanza: ahora la Audiencia duda de las pruebas de la versión oficial 11M

Ha sorprendido mucho la noticia de las nuevas diligencias para investigar la verdad del 11M. Porque todo el poder del sistema estaba muy de acuerdo en abortar cualquier intento de conocer la verdad sobre los atentados de marzo de 2004.

Nada urge tanto en España como conocer de una vez quiénes estuvieron detrás de ésta masacre contra la nación. Podemos hablar de la crisis y de la prima de riesgo, podemos debatir sobre el problema territorial, podemos seguir enfrascados en batallas estériles acerca de matices ideológicos, podemos entrar al trapo de las trampas dialécticas que cada día inoculan los medios... Podemos seguir perdiendo el tiempo.

Porque en el 11M se esconde, como en el caso Faisán, como en otros tantos siniestros golpes de timón  de nuestra historia reciente, todos los problemas que tienen a España postrada, dividida y arruinada. No, no perdáis el tiempo.

No caigáis en las trampas de los medios siempre tan obedientes a los partidos. Urge la verdad y nada más que la verdad. El 11M es un crimen desde el Estado y por el Estado contra España. No es casual que España esté como está y que sus crisis sea precisamente mucho más grave que en otros países occidentales.

Escucho ES RADIO en estos momentos. Las noticias son esperanzadoras. La Audiencia ha ordenado investigar las famosas tarjetas de móviles que nada tienen que ver con las bombas del atentado, como ha quedado acreditado, salvo que forman parte de una trama inventada para acusar y culpar al único supuesto autor material, que casi diez años después sigue en la cárcel sencillamente por dos falsedades: esas tarjetas sobre las que surgen dudas y la acusación de unes testigos rumanas que recibieron compensaciones del Ministerio del Interior... El juez Gómez Bermúdez tiene por qué preocuparse. Porque ahora, casi diez años después se confirman las dudas a nivel judicial sobre las principales pruebas de la versión oficial, y que ya nos destaparon Luis del Pino y los investigadores de El Mundo.

Si no te interesa la verdad del 11M, no es que no te importe España, ni la democracia, ni la libertad, ni mejorar tu nación. No te importa ni tu familia ni tú mismo te respetas. Porque nada más perverso que querer olvidar lo que a ti también te podía haber enterrado...


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lo urgente no es defender tus ideas, sino crear un sistema para poder defenderlas

Claro que siempre hay que mantener los principios y, por supuesto, defenderlos. No me entiendan mal...

Pero es tal la situación de la partitocracia corrupta que ha llegado el momento de sumar, de presentar alternativas serias. No podemos quejarnos siempre. No podemos criticar permanentemente todo. No podemos, mucho menos, quedarnos parados mientras todo se hunde a nuestro alrededor. En la Historia ya han ocurrido sucesos parecidos, crisis terribles y momentos de pesimismo sin esperanza alguna en un futuro mejor. Pero fueron las minorías, minorías creativas se llaman ya en el mundo del pensamiento, las que, sin miedo, con esperanza, con fe, con ilusión, transformaron lo que todo el mundo creía imposible de mejorar.

Para cambiar las cosas hace falta tener una alternativa. No basta la crítica por sí misma. Está bien diagnosticar el problema: es una paso evidente para comenzar a solucionarlo. 

España necesita de buenos médicos, no tanto para el diagnóstico, que está ya claro desde hace años, sino para diseñar una estrategia de cura. Todo un equipo de médicos. Y unido. De diferentes disciplinas. Porque no necesitamos esos micropartidos de cada ego ni minilíderes obtusos. No necesitamos defensas de la patria que contribuyen a alimentar al enemigo. No necesitamos analistas de red social. No necesitamos soluciones de barra de bar. No necesitamos tanto defender nuestra singularidad, nuestras pequeñas nimiedades sino entender que debemos crear un sistema donde las ideas puedan ser defendidas, donde se escuchen las opciones, donde se respete a todos y no se permitan ni chantajes a la nación, ni estructuras políticas cerradas. Debemos, en fin, sumar. 

Necesitamos unión por unos mínimos para crear una democracia auténtica, un sistema abierto. Lean Catársis, ya comentado aquí. Debemos entender que si cada uno nos cerramos en nuestras propias prioridades jamás construiremos nada. Porque muchos han olvidado que la política es el arte del pacto y del negocio y hay que prepararse para poder formar una alternativa más allá de principios excluyentes. Sobra radicalismo sectario.

Si  no se genera una corriente auténticamente democrática, reformista, nacional, dispuesta a proteger derecho y libertad en todos los ámbitos con unas garantías jurídicas basadas en la independencia del poder, con libre acceso a la arena política, nada podrá ya ser defendido. Ni siquiera tantos principios que hoy nadan en la marginalidad. Al menos cambien la estrategia... Urgen mentes abiertas, espíritus genenerosos. "No podemos lavarnos las manos", dice el Papa Francisco. No podemos decir, como me decía ayer un amigo "a mi no me interesa la política, porque no creo en ella" porque así alimentamos aún más el poder de los que nos han estafado.

Piensen, mediten, dejen los tópicos. Abandonen el sectarismo. Sólo sumándonos a un grupo cualificado, una minoría inteligente, formada, culta, respetuosa y ambiciosa, con fe e ilusión es nuestra esperanza de crear la auténtica mayoría que sacará a España del Estado de Corrupción nacido del Régimen de 1978.


lunes, 29 de julio de 2013

Conversaciones sobre prioridades: ¿ideología o España?

Dedicado a Fernando, Luis, Agustín, Ricardo y Jaime.


La pregunta es muy densa, el debate es complejo y, si no se tiene ánimo de una gran nación de ciudadanos libres como siempre hemos defendido los españoles, entonces es enconado, destructivo e inútil…

En los últimos días he tenido conversaciones apasionantes con diversas personas acerca del momento de emergencia nacional y, quizá, mundial. El mismo Papa Francisco ha dicho en la JMJ de Río de Janeiro que “no estamos viviendo una época de cambios sino un cambio de época”. El resultado de éste cambio no puede más que depender de nosotros. ¿Qué queremos hacer?

En este blog se han expuesto, con mayor o menor capacidad, las prioridades del momento.  Aún así, da la sensación de que muchos no comprenden el reto de nuestros días y, como en otros momentos de la historia, se pierden oportunidades magníficas para reformar o, incluso, construir desde los cimientos. Emerge de nuevo la España contra España, recomendable libro de Pío Moa (LibrosLibres).

Muchos optan por esconderse en la ideología sectaria, uno de los cánceres de nuestro tiempo –que vive aún de las ideas del siglo XVIII-, pues clasifica y separa a las personas. Otros no alcanzan a entender que nuestros problemas económicos nacen de una crisis más profunda: política y, sobretodo, moral. Y en general predominan quienes, confundiendo la exposición de la doctrina de la cátedra con el juego político del debate y la opinión, se pierden en la compleja tarea del servicio público, arte del pacto y de la habilidad dialéctica.

Hoy en día, en España, ya no se trata tanto de defender unos principios –por supuesto que sí, entiéndase bien lo que voy a afirmar- sino de construir un sistema político donde se puedan defender los principios. Porque hoy padecemos una omnipresente casta política corrupta comprometida con la élite financiero-empresarial en la que las ideas son intereses, la democracia es una excusa y la justicia una manera de tapar sus escándalos.

Así, son muchos los españoles que, olvidando sus maximalismos que dividen, deben unirse para defender un cambio radical de la reglas del juego para poder defender ideas y principios con libertad, de manera que medios de comunicación, justicia, empresas y el resto de organismos e instituciones de la nación estén al servicio de los ciudadanos y no de sus propios y oscuros intereses.

Cuando se hayan definido las condiciones políticas en las que el juego de contrapesos y los organismos de control puedan ejercer su función frente al poder y no a su servicio, cuando los medios de comunicación sean independientes de los partidos, cuando la justicia pueda actuar con eficacia y rapidez, cuando los partidos liberen los espacios de libertad que arrasaron, entonces el debate político sobre ideas, principios, valores, sólo podrá generar, en condiciones de normalidad y de libertad, una sociedad mucho mejor, más próspera y más sana.


Por tanto, “el cambio de época” exige altura de miras, dejar el sectarismo, estudiar la historia para aprender de los momentos semejantes y de los errores garrafales de nuestros últimos siglos, empaparse de las demandas de los españoles de bien que trabajan más de medio año para satisfacer los despilfarros de los políticos de todo color, defender por encima de las ideas, España, –porque eso nos une a casi todos- y así, siendo generosos y patriotas, lograremos situarnos adecuadamente en la misión histórica que nos toca, porque el patriotismo auténtico aglutina, emociona, cambia los corazones e ilumina las mentes, que somos muchos que al escuchar España sentimos nuestra mejor Historia, nuestro papel mundial y nuestro orgullo, las ganas de un futuro mejor y, por encima de todo, sentimos cómo resuena potente el misterioso clamor de millones de españoles del pasado que nos exigen que mantengamos la nación que nos legaron, para que nosotros cumplamos el mandato de transmitirla –cueste lo que cueste-, íntegra, unidad y en paz, a nuestros hijos. La tarea es difícil, pero es nuestro deber.