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lunes, 4 de agosto de 2014

Pujol, un fruto más de la partitocracia de la Transición

Sonroja ver cómo la prensa nos está vendiendo el falso descubrimiento de la fortuna de los Pujol. Porque desde los inicios de la democracia, y antes su familia, Pujol con su separatismo ha sido una máquina de robar y se sabía perfectamente. Sonroja la vergüenza que produce leer hoy un medio que lo nombró "Español del año" justo cuando la estafa de Banca Catalana tuvo que taparse con 300.000 millones de pesetas del Estado, esto es, de todos los españoles. Sonrojan también las náuseas de esa otra prensa que a la vez que denuncia los escándalos nos siguen vendiendo los logros de la Transición, como si la corrupción no fuera el fruto más natural de un sistema perfectamente organizado para robarnos.

Ya comentamos aquí, hace casi un año, un libro que explica muy bien la historia del nacionalismo catalán desde la Transción, Los Muros de Cataluña, que conviene tener presente. Porque se ha tardado demasiado tiempo y no se ha actuado precisamente por amor a España, para defender la unidad de la nación, sino por puro interés electoral. Este domingo, Jiménez Losantos en Libertad Digitial daba en el clavo: Rajoy  quiere resucitar el Pujolismo en vez de enterrarlo... Los movimientos recientes del superviviente Duran, que ya nos venden como la necesidad de ese nacionalismo moderado, refuerzan la tesis de que vamos camino de una nueva edición de los pactos de la Transición...

No viene a cuento, más bien resulta indignante, que los que han estado lavando el cerebro a los ciudadanos durante décadas, a través de la política mediante su prensa y periodistas serviles, se escandalicen de unos hechos de los que son todos -periodistas, jueces, políticos, banqueros y empresarios- cómplices, por acción, por omisión y por ocultación. Lo ha dejado meridianamente claro la juez Margarita Robles: "cuando ocho magistrados quisimos investigar a Pujol hace años nos lo impidieron". Con razón se preguntaba un columnista de La Gaceta si cada Autonomía tenía su familia Pujol. Y más de una, sin duda...

Pujol, cuya corrupción se saca ahora para intentar parar a Mas -como si así se pudieran rescatar los miles de cerebros educados en el odio a España- es un fruto ejemplar del sistema que padecemos: la partitocracia corrupta coronada. Y tómense esto en serio, porque con la excusa de arreglar el desastre, preparan más dosis de consenso. Si no queremos las consecuencias de la Transición, vamos a tener taza y media de apaño. Porque está todo más que pactado: alguien me recordaba hoy que lo que estamos viendo era lo que hace meses Rajoy, el gallego, quería decir cuando dijo que todo se iba a solucionar. 

Y al final, uno se queda con el desasosiego que genera la conversación con gente que se supone informada... ¡Cuán eficaz es la propaganda, que no prensa, del régimen! La economía va viento en popa -no han leído a Centeno hoy en Cotizalia- y Rajoy con el CNI se ha cargado la amenaza separatista... Ya, ya... Algunos están dispuestos a creer posible que de un árbol malo pueden nacer frutos buenos cuando acaba de caer el fruto podrido de Pujol, como reflejo clarísimo del Estado de la corrupción surgido de los pactos de la Transición...


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lo urgente no es defender tus ideas, sino crear un sistema para poder defenderlas

Claro que siempre hay que mantener los principios y, por supuesto, defenderlos. No me entiendan mal...

Pero es tal la situación de la partitocracia corrupta que ha llegado el momento de sumar, de presentar alternativas serias. No podemos quejarnos siempre. No podemos criticar permanentemente todo. No podemos, mucho menos, quedarnos parados mientras todo se hunde a nuestro alrededor. En la Historia ya han ocurrido sucesos parecidos, crisis terribles y momentos de pesimismo sin esperanza alguna en un futuro mejor. Pero fueron las minorías, minorías creativas se llaman ya en el mundo del pensamiento, las que, sin miedo, con esperanza, con fe, con ilusión, transformaron lo que todo el mundo creía imposible de mejorar.

Para cambiar las cosas hace falta tener una alternativa. No basta la crítica por sí misma. Está bien diagnosticar el problema: es una paso evidente para comenzar a solucionarlo. 

España necesita de buenos médicos, no tanto para el diagnóstico, que está ya claro desde hace años, sino para diseñar una estrategia de cura. Todo un equipo de médicos. Y unido. De diferentes disciplinas. Porque no necesitamos esos micropartidos de cada ego ni minilíderes obtusos. No necesitamos defensas de la patria que contribuyen a alimentar al enemigo. No necesitamos analistas de red social. No necesitamos soluciones de barra de bar. No necesitamos tanto defender nuestra singularidad, nuestras pequeñas nimiedades sino entender que debemos crear un sistema donde las ideas puedan ser defendidas, donde se escuchen las opciones, donde se respete a todos y no se permitan ni chantajes a la nación, ni estructuras políticas cerradas. Debemos, en fin, sumar. 

Necesitamos unión por unos mínimos para crear una democracia auténtica, un sistema abierto. Lean Catársis, ya comentado aquí. Debemos entender que si cada uno nos cerramos en nuestras propias prioridades jamás construiremos nada. Porque muchos han olvidado que la política es el arte del pacto y del negocio y hay que prepararse para poder formar una alternativa más allá de principios excluyentes. Sobra radicalismo sectario.

Si  no se genera una corriente auténticamente democrática, reformista, nacional, dispuesta a proteger derecho y libertad en todos los ámbitos con unas garantías jurídicas basadas en la independencia del poder, con libre acceso a la arena política, nada podrá ya ser defendido. Ni siquiera tantos principios que hoy nadan en la marginalidad. Al menos cambien la estrategia... Urgen mentes abiertas, espíritus genenerosos. "No podemos lavarnos las manos", dice el Papa Francisco. No podemos decir, como me decía ayer un amigo "a mi no me interesa la política, porque no creo en ella" porque así alimentamos aún más el poder de los que nos han estafado.

Piensen, mediten, dejen los tópicos. Abandonen el sectarismo. Sólo sumándonos a un grupo cualificado, una minoría inteligente, formada, culta, respetuosa y ambiciosa, con fe e ilusión es nuestra esperanza de crear la auténtica mayoría que sacará a España del Estado de Corrupción nacido del Régimen de 1978.


lunes, 15 de julio de 2013

NO ES EL CASO BÁRCENAS, ES EL CASO RAJOY

No estamos ante el caso Bárcenas. Estamos ante un producto más de la partitocracia corrupta coronada que nace del consenso del 78. No se trata sólo de las comisiones ilegales recaudadas y repartidas por un Tesorero que se ha visto abandonado y encarcelado por sus antiguos conmilitones, estamos ante una gestión desastrosa y una lucha interna de poder propia de una mafia en la que las disputas se resuelven con amenaza, traición y puñaladas por la espalda, porque falta democracia interna en los partidos y sobra control político de la justicia.

No es el caso Bárcenas. No. Es el caso Rajoy. Porque Rajoy ascendió y nombró Tesorero a su amigo Bárcenas, a quien conocía bien desde hace años. Es el caso Rajoy porque una vez investido Presidente olvidó  programa, principios y promesas para servir al sistema de la corrupción, el régimen de la oligarquía de la Transición, el apaño de las 100.000 leyes autonómicas con sus 700.000 páginas de boletines, el consenso sobre los escándalos de la financiación ilegal, las concesiones de obras a los amigos, las privatizaciones oscuras, las fusiones dirigidas, las negociaciones con ETA, el espionaje desde el Estado, el silencio sobre la masacre del 11M, la banca rescatada con dinero de todos, los sobresueldos en cajas de puros y los medios de comunicación sometidos.

Es el caso Rajoy porque es Rajoy quien mintió con los impuestos, siguió con el proceso de concesiones a ETA, negoció a escondidas con el traidor y corrupto separatismo catalán financiando su independentismo quebrado, paralizó –Soraya manda mucho- la reforma de la ley del aborto, se negó a una reforma seria de la inmensa Administración que padecemos y volvió a mentir en relación a las tramas de corrupción y posible financiación ilegal del Partido Popular. Es el caso Rajoy porque el caso Bárcenas sólo ha estallado en la cara del Presidente cuando quiso aplicar su única doctrina política: no hacer nada más que intentar mantener el régimen de corrupción que está destrozando la gran nación que es España.

La crisis –ya muy larga- ha logrado ir despertando poco a poco a parte de la sociedad que no está dispuesta a consentir ésta estafa ni un día más y a Mariano Rajoy le atacan principalmente los suyos, porque el miedo a perder el poder es siempre más grande que la ambición por conquistarlo. Es cierto que quedan muchos militantes o simpatizantes adictos a una falsa lucha entre un PP y un PSOE que nadan de la mano en el mar de la corrupción: esos aún no ha entendido nada del sistema que padecemos. También es cierto que no nos estamos enterando de estas noticias del caso Rajoy –otro Padrino, según Pedro J. Ramírez dice con razón, dado lo que estamos descubriendo- porque exista una inquietud reformista o un deseo de regenerar la política, sino porque asistimos una durísima y sucia lucha de poder. Ahora bien, no podemos olvidar que sin escándalo no hubiera existido posibilidad de darlo a conocer. El problema no es que El Mundo publique lo que Bárcenas está destapando, sino que padezcamos un Presidente del Gobierno y toda una directiva del Partido Popular implicados en un turbio asunto de sobresueldos y financiación ilegal.

La sociedad debe estar alerta porque el consenso actúa para evitar el cambio y la Casa Real, PP y PSOE necesitan tapar, respectivamente y cuanto antes, los casos Urdangarín, Bárcenas y ERE. ¿Quién tiene ése poder ahora mismo? Se comenta que el Ministro de Justicia, un servidor del Régimen, que ha impedido que se abra pieza separada contra él mismo en el caso del dinero entregado por el Ayuntamiento de Madrid a Urdangarín, no ha movido un dedo –más bien al contrario- para meter a Bárcenas en la cárcel.

Entendamos de una vez que la corrupción es el propio sistema –ya en estado terminal-, porque el régimen legal con sus inmensos niveles administrativos es toda una organización para robar a los ciudadanos, causando un daño mucho peor que la mera extracción masiva de recursos. Porque la corrupción es un cáncer que se extiende mediante el mal ejemplo, que deslegitima las instituciones, que elimina incentivos básicos para crear riqueza de una manera legal, que incrementa los costes de todos los bienes y servicios y, en fin, provoca una situación de hastío y desconfianza de la que salir se hace cada vez más difícil.


Lo triste es que hemos tenido que llegar hasta aquí para que muchos se avinieran a aceptar que las causas de la profunda crisis general que padecemos están escritas en ése cansinamente elogiado oscuro consenso de la Transición. Bienvenidos sean esos nuevos críticos: cuantos más seamos los conscientes de las raíces del mal, más fuertes seremos para lograr la transformación institucional –la gran catarsis que comentábamos la semana pasada- que nos permita construir una auténtica democracia como la que merecemos todos los españoles, excepto esas élites y esas castas responsables del terrible deterioro que estamos viviendo.

martes, 9 de julio de 2013

LA CATARSIS POLÍTICA QUE NECESITA ESPAÑA

Comentarios al libro CATÁRSIS, se vislumbra el final del régimen,  Javier Benegas, Juan M. Blanco, Akal, 2013

En el día en que se publican comprometedores documentos para el Presidente del Gobierno –una muestra más de la íntima unidad entre corrupción y régimen partitocrático del 78-, he terminado de leer CATARSIS, un libro interesante no sólo por el brillante análisis de las causas de la deprimente situación nacional, sino por las valientes propuestas –puro sentido común-, para salir de ella.

Catarsis es un vocablo potente, que se usa más bien poco, y que por ello conviene definir con la RAE:
1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.
2. f. Efecto que causa la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones.
3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.
4. f. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.
5. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.

Es genial: esta definición ya dice mucho del libro… Pero merece la pena leerlo: es un manual fundamental de pura política básica –para España, un tratamiento de choque-, escrito de forma amena, con notables ejemplos sacados de la actualidad y con propuestas de soluciones.

Es democracia básica frente a partirocracia corrupta. Y no sólo se refiere a la casta política, sino a las adheridas a ella: castas sindical, empresarial, financiera y mediática. Y también tiene su parte de crítica a los ciudadanos, que se han acomodado al sistema de la gran mentira socialista de un Estado inmenso que nos haría felices: si repasamos la historia de España comprobaremos que aquí es el ciudadano medio el que ha de tomar la iniciativa. Es responsabilidad de todos dejar de ser el país del sectarismo y los mitos ideológicos.

Encontrarán por eso, repetidamente, la exigencia de un Sistema de Libre Acceso, como propuesta frente a esas castas cerradas, oligárquicas, que tantos males nos causan.

Hay frases inteligentes: necesitamos aprender a crear riqueza, pues de cómo repartirla ya tenemos consumados maestros y por esto estamos como estamos; denuncias valientes: el entendimiento entre las oligarquías empresarial-financiera y la política se convierte en el principal obstáculo para un crecimiento económico estable y duradero y críticas ingeniosas a los periodistas autocensurados: desde el principio la propaganda del régimen se encargó de enseñar a la gente su particular forma de ser demócrata. Por ello, cualquier crítica al régimen se convertía en una crítica a la democracia.

El libro es toda una enmienda a la totalidad del régimen del 78, una partitocracia, que no democracia. Es una crítica detallada realizada desde una concepción auténticamente democrática y, como no puede ser de otra manera, desde una visión de respeto a la libertad e iniciativa personales, al libre mercado y a la libertad económica que exigen y sólo pueden darse en un clima de respeto a la ley y mediante una justicia independiente.


Léanlo, porque la salida a la crisis de régimen no puede darse mediante una falsa mejora de la economía, como intenta el Gobierno actual -otra cara de la misma corrupción que nos paraliza como nación-, sino que necesitamos unas nuevas reglas del juego y la casta política actual, con sus otras castas anejas, son el principal obstáculo para lograr imponer las reformas que urgen. No se trata sólo de quejarse, sino de entender de una vez qué es lo que necesitamos para tener la España que merecemos y CATARSIS es un libro imprescindible para lograrlo. Desde aquí, mi agradecimiento a los autores por gran su trabajo.

sábado, 5 de enero de 2013

El Rey está satisfecho, pero la Casa necesita un 23F…

El Rey Juan Carlos tiene la suerte –mejor dicho, la habilidad- de cumplir 75 años de vida sin que los españoles sepan realmente quién es. A esta ventaja, se suma el hecho de que otros tantos –sobre todo los que aún le apoyan- no quieren ni saberlo.

Es una ironía del destino que el personaje naciera justo en uno de los momentos más dramáticos de nuestra historia para ser el que nos llevara sin frenos hacia otro muy parecido. Todavía ayer alguno me decía en Twitter –cuando criticaba la ridícula entrevista de anoche en La 1, tan ridícula como el último mensaje de Navidad- que el Rey es símbolo de la Unidad Nacional… Con afirmaciones así, que son consignas aprendidas de la eterna auto justificación del personaje –el mejor embajador, salvador de la democracia el 23F- ¿qué podemos esperar de una sociedad que en el fondo, si aceptó al Rey, fue porque lo nombró Franco como garantía de cierto orden? ¿Acaso la Transición no la hicieron algunos franquistas teledirigidos por poderes ajenos al interés de la Nación a cambio de mantener privilegios para ciertas élites?

En fin. Pero el Rey está satisfecho, dice. Y lo afirma sonriente, con dosis de ese sentimentalismo que tanto anima a la sociedad fracasada, ignorante de las causas de sus dramas. Y realmente esa contundente afirmación –“estoy satisfecho de la España abierta y democrática que tenemos”- en el fondo es sólo la muestra del irresponsable, del multimillonario cuya una preocupación es si podrá volver a las andadas, siempre con cada vez más medicamentos y peores amistades… ¿Acaso no sufre España una crisis institucional, política, moral y económica que puede llevarnos a la tragedia? ¿Acaso España no está más dividida por las sucesivas traiciones de una casta política de la que su Majestad ha querido ser su más eficiente capo?

¿Cuándo vais a despertar, españoles juancarlistas, para daros un baño de realidad? ¿No os dais cuenta de que ser juancarlista es la peor traición la Monarquía española? Y mientras aduláis al sujeto con esos tópicos baratos, no percibís que la izquierda española prepara con eficacia una República cuyo modelo es la Segunda, y nunca la auténtica República moderna que nunca se ha probada en España –eso sí sería una democracia-, tipo USA o Francia –y mejor, si es posible-, donde los partidos se pueden controlar con cierta democracia interna y los políticos representan ciudadanos a los que se deben y no a las cúpulas de los partidos que les nombran.

Porque afirmar, tal y como está España, que el reinado de Juan Carlos tiene balance positivo, no sólo es una mentira, sino la típica traición de los que siempre vivieron del poder y para ello renunciaron hasta el verdadero amor por la Patria. Despierten: éste Rey ya no cuela, aunque ésta sociedad siempre estará preparada para que los poderosos de turno –ya nerviosos en las logias al ver que España está mucho peor que en 1975, con todo lo que han tenido que mentir- organicen cualquier golpe legitimador para que el Rey se despida contento y Felipe entre como debe llegar un Borbón a España. Ya ha dicho el Príncipe que “Cataluña no es un problema.” Y Urdangarín volvió a casa por Navidad. Y ayer Alierta contrató a Rato en otro servicio al Régimen. Porque la Justicia es igual para todos. Pero se refería para todos ellos. Para el resto –nosotros- es implacable. En cualquier caso, felicidades Majestad, al menos por su cumple y por haber entrado en la lista Forbes.

viernes, 13 de julio de 2012

¿PACTO DE ESTADO? ¡PACTO DEL PUEBLO!


Ha sido trágico. Pero ha sido la única verdad que Mariano Rajoy ha dicho desde su asquerosamente falsa campaña electoral, la única verdad desde que llegó al Gobierno: “No podemos elegir, no tenemos esa libertad.” Por fin reconocen que el sistema nacido de la Transición no es democrático. Es un baile, un juego, un consenso, un apaño tutelado por los enemigos de la nación que tan bien saben aprovecharse de las patéticas marionetas que cuelgan de sus hilos cada vez más deshilachados. Parece como si hoy se cumpliera el plan: rotos los hilos, ya no hacen falta las marionetas, el poder ha sido entregado a las manos que los movían, ya sin mediocres intermediarios: “España es un protectorado de nuevo”, como dijo un conocido francés, masón de renombre, cuando en 1975 Juan Carlos de Borbón accedía al trono…

Es la trágica verdad. Los españoles no podemos elegir. Han sido muchos años tirados a la basura. Y cuando un Presidente, con todos sus errores, quiso soñar que España merecería un lugar en el mundo, todas las fuerzas enemigas de lo que España representa se confabularon para la mayor masacre terrorista en suelo europeo, la de Madrid del 11 de marzo. Hoy Rajoy consolida, confirma, culmina un plan marcado desde que ZP fuera elegido Secretario General del Partido Socialista, la organización más antiespañola que jamás hayamos podido conocer actuando en suelo nacional.

No, no podemos elegir. El pueblo que no admitió el feudalismo esclavizador porque avanzaba contra el moro a cambio de libertad, el pueblo que fundó el parlamentarismo moderno en León en 1188 –ejemplo para otras constituciones realmente democráticas-, el pueblo acostumbrado a que el Rey respetara el poder municipal, ése que Calderón mostró al mundo entero en El Alcalde de Zalamea, el pueblo de España que primero ganó a Napoleón y al comunismo, hoy no puede elegir. Porque en esta partitocracia infame, este Movimiento Nacional  amalgama de una tiranía consensuada contra España está dirigido por un Rey y una casta irresponsable que creó un Estado con sus privilegios, sus Autonomías, sus jueces, sus empresas y nuestra ruina. No, no podemos elegir.

Por eso, lo que menos hace falta ahora es que la casta, escuchando los análisis y consejos de sus periodistas de sus medios, nos venga ahora con un Pacto de Estado. No hombre, no, no reformulen el sistema para seguir conspirando contra la nación, dividiéndonos y arruinándonos. No, no es el momento del Pacto de Estado, es el momento de que los 450.000 políticos y asesores se marchen, es el momento de devolver al ciudadano su libertad secuestrada, porque necesitamos un Pacto del Pueblo. Es el momento de reunirse como en Cádiz en 1812: Cortes libres frente al invasor, pero ésta vez, sin que hábiles hombres del mundo de las logias manipulen a los españoles de bien.

lunes, 21 de mayo de 2012

JULIA, MERCADONA, ESPAÑA, CULTURA Y ESFUERZO

Vaya título señores. Pero es que la vida del trabajador vendedor, bloguero, amo de casa, escritor e intento de tertuliano político es muy complicada y de pronto a uno se le ocurre una cosa y la quiere contar. Es así. Últimamente, con la crisis, intento siempre hacer la compra en Mercadona. Cuando consigo que un Mercadona me pille de paso a la vuelta de un viaje de trabajo, soy un poco más feliz. Porque salgo de hacer la compra con un poco más de dinero y habiendo contribuido a una empresa que está haciendo las cosas muy bien. Tendrán defectos, no lo niego, pero ver un supermercado hasta arriba un jueves a la nueve de la noche, me llevó a preguntarle a la cajera que si siempre estaba tan lleno y me dijo: “hoy hay poca gente, todos suele haber más; este año 2012 la empresa va a contratar a 2000 personas más en España.” Y sonreía encantada. Y yo tan contento: hoy, una buena noticia económica es algo improbable.


En fin, recordando esta anécdota tan cotidiana, me viene a la cabeza la película que vi ayer con mi mujer, una de esas comedias que cuando ella quiere verlas yo siempre tengo trabajo pendiente… Reconozco que me equivoqué pensando que la película no me gustaría –eso siempre nos pasa cuando prejuzgamos- y Julie y Julia, 2009 con Meryl Streep, está francamente bien, es entretenida y te hace sonreír. La he relacionado con Mercadona porque es la historia de una chica joven que se propone acabar un proyecto que empieza comprometiéndose con objetivos claros: decide poner en práctica las recetas de una chef famosa y contar sus experiencias como cocinera en un simpático blog que al cabo se convierte en un éxito bestial, después de mucho esfuerzo, superando problemas y aprendiendo de los pequeños fracasos. Quizá el éxito del trabajo realizado con mucho esfuerzo y con objetivos claros, tenga que ver con Mercadona.

Y como Mercadona es una empresa española, que está creciendo y creando empleo en la España que vive una de sus peores crisis, uno entiende que por ahí hay alguien haciendo las cosas bien, sobretodo cuando empleados y consumidores, además, no dejan de hablar de las maravillas de Mercadona en cuanto a condiciones laborales o sobre la relación calidad-precio, cosa con la que estoy de acuerdo. En fin: cultura y esfuerzo, objetivos claros y todo lo demás vendrá solo. Los españoles tenemos muchas cosas positivas que aportar. Por ejemplo, cuando voy a Portugal me dicen: “nos gusta hacer negocios con españoles porque son calaros, directos. Aquí damos muchas vueltas a los asuntos, muchos formalismos.” Aunque es cierto que los que más hablan de marca España son en parte responsables del daño: tenemos ejecutivos de multinacional y políticos que dejan nuestra imagen por los suelos, hay que reconocer que cuando uno conoce empresas serias, pequeñas o grandes, comprueba la creatividad y el trabajo del que somos capaces. Por eso, aunque tengamos muchos defectos como nación, siempre me ha parecido injusto que se repita: “tenemos lo que nos merecemos.” Porque realmente somos víctimas de una casta política y empresarial (sobretodo en las grandes empresas vinculadas al poder) que se ha repartido la tarta del Estado ignorando al ciudadano al que han amordazado en una falsa democracia partitocrática. Pongámonos a trabajar, como podamos, donde sea, porque los que nos han hundido no harán nada por ayudarnos. España es mucho mejor que los que nos dirigen y no, no nos los merecemos.

Por cierto, me han encantado dos artículos de Vóz Populi, un medio clave para entender en todos sus sentidos la crisis que vivimos. Jesús Cacho, brillante, hablaba ayer de que las soluciones están en nuestras manos. Y Javier Benegas, hoy, acertando, decía: “las soluciones a la crisis son otras: tenemos que ponernos un punto en el horizonte al que marchar como país.” Muy recomendables ambos artículos.

martes, 24 de abril de 2012

¿GOBIERNO DE SALVACIÓN O GOBIERNO DE TRANSICIÓN?



La duda es razonable. Porque si bien, antes de las elecciones, advertimos de la poca confianza que podía darnos Mariano Rajoy debido a sus extraños cambios desde que volviera a perder en 2008,  hoy ya no se puede dudar de que el hoy Presidente desde hace ya 4 meses –cómo pasa el tiempo- está gobernado de una manera surrealista, alucinante, equivocada y francamente negativa para los intereses de la nación.

Es absurdo, por cuanto su gran mayoría absoluta ha resultado no servir para nada, que en todo busca aprobación del socialismo o del separatismo. Y bien que pedía durante la campaña electoral la mayoría que se le dio: “Pedimos una mayoría amplia para hacer las reformas que España necesita; seré un Presidente previsible, recuperaré la confianza, nosotros sabremos sacar al país de la crisis como hicimos en 1996…”  Quizá no se daba cuenta de que la situación de 1996 era maravillosa comparada con la actual, a pesar de la ruina que siempre deja el socialismo cuando gobierna…

Pero cuatro meses después de su gran victoria electoral, Rajoy ya no tiene, ni debe buscar, excusas. Ya debería haberse dado cuenta de que los cálculos interesados no funcionaron en Andalucía; ya debía haber comprobado cómo la excusa de la mentira del déficit socialista no puede servir cuando antes de las elecciones se sabía del agujero que nos dejaba ZP –y era de esperar-; ya podría ir comprendiendo que no va a colar su proceso con ETA –la gente no va a tragar con chusma tipo Oyarzábal, por más extraños apoyos que le mantengan en su puesto después de haber insultado a las Víctimas del Terrorismo-; ya debería ponerse las pilas con la reforma del modelo de Estado; ya debería haber hecho algo para acabar con la vergonzosa cifra de abortos  -un tema clave para quienes aún siguen confiando, a pesar de todo, en la evidente trampa que supone el PP- y ya por fin, Mariano Rajoy debía ir entendiendo que si no gobierna, no será él el gobernante que pase a la Historia por haber salvado a España de uno de sus peores momentos de ruina y fracaso nacional, sino tan solo será recordado como un mediocre Presidente de fin de ciclo, un gobernante de transición con la espantosa duda añadida de que no sabemos hacia dónde nos lleva.

Ya me gustaría a mí no tener que escribir estas cosas. Pero frente a lo que se ha dicho de las elecciones de Andalucía, pocos han señalado la lección de los 400.000 andaluces que votaron al PP en noviembre y que no quisieron volver a votar al PP en marzo. ¿Cuántos asesores de amplio salario habrán realizado un diagnóstico acertado de lo que ha ocurrido?  Tampoco se está resaltando el impresionante resultado del Frente Nacional francés: tan sólo se repite “¡que viene la ultraderecha!” Sin caer en la cuenta de que hay millones de franceses que están tan hartos de la UE, del sistema, de la estafa de la política actual, como lo estarán cada vez más los españoles ante la irresponsabilidad del Gobierno que tan bien, y tan lamentablemente, sabrá aprovechar el PSOE. ¿No es evidente que precisamos urgentemente de reformas de gran calado? ¿Por qué ni siquiera el PP lo intenta?

Quizá haya una respuesta… Cuando hace un año corregía mi novela La Tesis Prohibida, jamás pensé que fuera tan cierto que algunos hechos criminales remotos pudieran explicar el presente y el pasado cercano. Pero lo que más me está quitando el sueño es que, La Tesis Prohibida, está explicando el futuro que nos espera en el cortísimo plazo. Quizá Rajoy esté haciendo muy bien -para ciertos intereses- un extraño papel, pactado en el secreto del consenso que padece la nación, para cierta transición hacia algo que ya no podrá llamarse España.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

MALOS MINISTROS, MALAS NOTICIAS

Decía Rajoy entre tantas palabras que intentaban recuperar la confianza en una clase política mediocre “que es malo generar falsas expectativas.” Sí señor. Pero toda la irresponsabilidad del PP y de los medios que han edulcorado un traspaso de poderes como modélico cuando es secretista -porque esconde la basura debajo de las alfombras- ha culminado en vendernos al nuevo Gobierno como si fuera la única esperanza de una España mejor. Es decir, como que Rajoy era el hombre que todos esperábamos como un salvador. Pues no. No para las voces independientes que si no nos hemos dejado llevar por las falsas expectativas –y lo decimos- es porque no debemos nada a nadie. No somos como esos medios que al ver el poder absoluto del Partido Popular, expulsan a periodistas molestos para aparecer aún más serviles a la casta que nos arruina…

Si ya el debate de investidura era una pesadilla por tener que soportar a los mismos privilegiados diciendo cómo arreglarían lo que han destruido, si en ese debate Rajoy ha negado la verdad de Rosa Díez y ha defendido a la casta política afirmando “que no hay corrupción generalizada” siendo aplaudido por algún socialista, si ya fue una pesadilla ver el cambio de Rajoy en 2008, si ya es una tomadura de pelo que se busque el pacto con los nacionalistas tan culpables de la ruina de España,  si ya fue vergonzoso que Fraga dijera que “cuando Rajoy gobierne ni aborto ni matrimonio homosexual se tocarán”,  si fue tremenda la expulsión de San Gil y el mejor PP que nuca hubo –el de Ordóñez-, si para premiar la traición de tantos héroes ha nombrado al jefe del golpe vasco Portavoz en el Congreso, si fue patético el comunicado de Rajoy ante la trampa etarra del 20 de octubre pasado y, sobretodo, si ante el drama nacional de la politización de la justicia lo único que promete es renovar el Tribunal Constitucional –el que el pactó en ese consenso repugnante que padecemos- y no despolitizar una justicia que en sus niveles elevados contradice todo el trabajo del  verdadero juez, si, en fin, con todo eso, algunos siguen esperando algo de un Gobierno pensando para cumplir objetivos económicos que solo son la parte más visible de los problemas graves de fondo, que tampoco esperen nada, porque resulta que el recorte debe ser de 55000 millones y Rajoy solo promete 16000, arriesgándose a ser el Papandreu de español…

Pero si con todo eso, y a pesar de eso, u olvidándonos de eso, alguno quiere esperar algo bueno para España de este Gobierno, hablemos de sus Ministros:

Primero, como en el chiste, la parte buena, lo mejorcito. En Economía tenemos a un técnico (De Guindos) que puede ser un buen profesional, pero fue el representante en España de uno de esos bancos de nefasta gestión  con el que reventó la burbuja… En Hacienda (Montoro) un buen técnico del partido que ya ha demostrado correcta gestión. Regresa Arias Cañete que ya fue un buen ministro de Agricultura y al lado de las gestiones antiespañolas de los socialistas -y promarroquíes y profrancesas- en el sector, es una grata noticia. Ha sorprendido Morenés en Defensa –un ministerio fantasma por la quiebra a la que le ha llevado Chacón-  que es un técnico que ya trabajó para Serra –eso no me gusta-  y ahora tiene el único fin de solucionar la ruina en la que se haya lo poco que queda del Ejérctio. Pastor (Fomento) puede aplicar la capacidad demostrada como ministra de Aznar. Báñez (Trabajo), colaboradora de Montoro y Arenas, es una mujer de partido conocida por su capacidad de echar horas, lo cual será necesario en su ministerio y en el país del paro…

Y lo malo: que se premia a Soria  (Industria) y a Jorge Fernández (Interior) con ministerios sumamente importantes porque lo único que pueden aportar es sumisión al nacionalismo y obediencia servil –que no fiel- al jefe; es decir: garantía de continuidad en lo que el sistema prescriba. Además, estos dos son el mejor ejemplo de los responsables de que el PP vasco reventara después del viaje mejicano de Mariano.  Nos tememos además que Fernández es la persona menos adecuada para limpiar cloacas, lo cual dará que hablar… En Exteriores, tenemos a García Margallo, un perfil bajo poco adecuado para el panorama, aunque quizá sea mejor pasar desapercibido, como si no nos vieran… Y en educación (Wert)  -Rajoy ha dicho que no va a tocar “porque no se puede cambiar de plan con cada gobierno”-  nos ponen a un hombre cercano al mundo de la izquierda y de PRISA… Y se premia también por fidelidad a Saéz de Santamaría (Vicepresidencia) y Mato (Sanidad), auténticas profesionales de la política que aún tienen que demostrar gestión.

Y por último, lo peor,  lo más repugnante, lo que supone un auténtico insulto a las víctimas, lo que respalda mi conciencia al no haber votado la lista del PP de Madrid sobretodo por su presencia,  lo que hace que nos temamos lo peor respecto al proceso de claudicación ante ETA, es tener que soportar a Gallardón en Justicia. Precisamente porque la Justicia es lo que más urge reformar en España y Gallardón es la garantía del uso político de la misma (recordemos la persecución a Losantos como ejemplo)… Porque Gallardón es el fiel reflejo de la injusticia: es quien dijo del 11M que había que olvidarlo y mirar al futuro o que la instrucción y la sentencia fueron ejemplares; es quien ha despilfarrado el dinero de los madrileños y les ha metido sablazos de escándalo para intentar tapar su derroche… Y sabemos que el poder de PRISA y de las altas instituciones nos venderá un gestor eficaz que, pudiendo reformar la justicia en sus aspectos formales, en cambio, llevará al paroxismo su control político. En fin, Gallardón es el mejor ejemplo de político profesional capaz de cualquier cosa con tal de medrar o mantener privilegios…

En fin, malas noticias. Pero las esperábamos y en este blog lo hemos dicho. Muchos preferirán escuchar las mentiras de los medios. ¿Hasta cuando? Porque ni deben generarse falsas espectativas ni el optimismo desesperado debe esconder la realidad...

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Y SI RAJOY PREPARA UN TRAMPOSO GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN?


Los que siguen este blog saben que me suelo arriesgar, con todo lo que ello implica… Pero si me equivoco, lo reconoceré rápidamente.

Ya es más que un rumor y empieza a ser una teoría o hipótesis razonable, que Rajoy prepara un Gobierno que va a sorprender a todos los que le han votado. Ya dijimos hace tiempo aquí, que lo que se podía estar preparando era una nueva manifestación del consenso que mantiene este sistema. Si los que le votaron luego se tragan las explicaciones de la propaganda, allá ellos. Pero muchos han votado por cosas que no les van a gustar. Lo lamento. Es lo que tiene el consenso partitocrático…

Son ya muchos los expertos y analistas mosqueados ante el paso de esta última semana, que todo el mundo pensaba que sería el tiempo en que Don Mariano se pusiera las pilas para decir todo lo que no había dicho en campaña.

Primero unas declaraciones de Bono, otras de Gallardón, luego de algún dirigente europeo, también el debate pactado entre Rubalcaba y Rajoy, hace pocos días de Aznar y hace meses del Rey, todas decían lo mismo: “recuperen el consenso.”  ¿Y qué es el consenso? Pues el montaje con el que nos engañan. Cuando ven que nos damos cuenta de la estafa o cuando perciben que el sistema se desmorona víctima de sus propios errores, saltan todas las voces que reclaman el oscuro acuerdo: “hay privilegios intocables, hay cosas con las que no se juega,  tenemos que mantener el sistema.”

Si a esas declaraciones, como avisos, se suma que tenemos un  PSOE cuya gran mayoría de dirigentes deberían esperar la cárcel y una monarquía más que tocada por la corrupción que ya nadie defenderá  –genial hoy Gistau en El Mundo- veremos claramente que los que están ya sintiendo que sus privilegios desaparecen, se van a poner de acuerdo. Así que de “súmate al cambio” nada…

Mi teoría no es nada especial ni original, la he comentado con varias personas informadas este fin de semana. Esta hipótesis es solo  confirmación de lo que ya ha sucedido otras veces. Pero me da que al pobre Rajoy, desde fuera y desde dentro, los mismos de siempre, le van a imponer un Gobierno, que a los que quieran verlo sin engañarse, les resultará de concentración (ojo a Durán, a Bono, a Gallardón y cuidado con algún socialista sinuoso), porque en él se concentraran todos los interesados en mantener el consenso actual, aún a costa de no hacer lo que España necesita. Por mucho que reformen la economía…