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lunes, 4 de agosto de 2014

Pujol, un fruto más de la partitocracia de la Transición

Sonroja ver cómo la prensa nos está vendiendo el falso descubrimiento de la fortuna de los Pujol. Porque desde los inicios de la democracia, y antes su familia, Pujol con su separatismo ha sido una máquina de robar y se sabía perfectamente. Sonroja la vergüenza que produce leer hoy un medio que lo nombró "Español del año" justo cuando la estafa de Banca Catalana tuvo que taparse con 300.000 millones de pesetas del Estado, esto es, de todos los españoles. Sonrojan también las náuseas de esa otra prensa que a la vez que denuncia los escándalos nos siguen vendiendo los logros de la Transición, como si la corrupción no fuera el fruto más natural de un sistema perfectamente organizado para robarnos.

Ya comentamos aquí, hace casi un año, un libro que explica muy bien la historia del nacionalismo catalán desde la Transción, Los Muros de Cataluña, que conviene tener presente. Porque se ha tardado demasiado tiempo y no se ha actuado precisamente por amor a España, para defender la unidad de la nación, sino por puro interés electoral. Este domingo, Jiménez Losantos en Libertad Digitial daba en el clavo: Rajoy  quiere resucitar el Pujolismo en vez de enterrarlo... Los movimientos recientes del superviviente Duran, que ya nos venden como la necesidad de ese nacionalismo moderado, refuerzan la tesis de que vamos camino de una nueva edición de los pactos de la Transición...

No viene a cuento, más bien resulta indignante, que los que han estado lavando el cerebro a los ciudadanos durante décadas, a través de la política mediante su prensa y periodistas serviles, se escandalicen de unos hechos de los que son todos -periodistas, jueces, políticos, banqueros y empresarios- cómplices, por acción, por omisión y por ocultación. Lo ha dejado meridianamente claro la juez Margarita Robles: "cuando ocho magistrados quisimos investigar a Pujol hace años nos lo impidieron". Con razón se preguntaba un columnista de La Gaceta si cada Autonomía tenía su familia Pujol. Y más de una, sin duda...

Pujol, cuya corrupción se saca ahora para intentar parar a Mas -como si así se pudieran rescatar los miles de cerebros educados en el odio a España- es un fruto ejemplar del sistema que padecemos: la partitocracia corrupta coronada. Y tómense esto en serio, porque con la excusa de arreglar el desastre, preparan más dosis de consenso. Si no queremos las consecuencias de la Transición, vamos a tener taza y media de apaño. Porque está todo más que pactado: alguien me recordaba hoy que lo que estamos viendo era lo que hace meses Rajoy, el gallego, quería decir cuando dijo que todo se iba a solucionar. 

Y al final, uno se queda con el desasosiego que genera la conversación con gente que se supone informada... ¡Cuán eficaz es la propaganda, que no prensa, del régimen! La economía va viento en popa -no han leído a Centeno hoy en Cotizalia- y Rajoy con el CNI se ha cargado la amenaza separatista... Ya, ya... Algunos están dispuestos a creer posible que de un árbol malo pueden nacer frutos buenos cuando acaba de caer el fruto podrido de Pujol, como reflejo clarísimo del Estado de la corrupción surgido de los pactos de la Transición...


jueves, 10 de octubre de 2013

El problema catalán deben empezar a resolverlo los catalanes

Me encanta ir a Barcelona por trabajo y por ocio. Con cualquier excusa. Por eso lamento no poder asistir pasado mañana al encuentro por la unidad  nacional que tendrá lugar en Barcelona. Me pierdo además una oportunidad para volver a ver a tantos amigos que allí siguen dando la cara frente al nacionalsocialismo de ERC y CIU al que se suman ya claramente el PSOE y sibilinamente el PP.

No es importante mi presencia. Ni tampoco la de muchos españoles que van a ir desde fuera de Cataluña a acompañar a sus compatriotas sometidos por la dictadura del nacionalismo separatista. Porque lo que urge es que se movilicen los catalanes de una vez. Que no hagan como esa sociedad vasca que ha mirado durante años para otro lado, despreciando a quienes han muerto por España. Ahora tienen a Bildu controlando sus vidas. Vosotros, incluso vosotros, la derecha catalana melindrosa, egoísta y acomodada que vive de toda España y ahora de rodillas ante CiU, viviréis los peores recuerdos de la historia con ERC atracando vuestras haciendas y vuestras vidas.

Nada tendrá solución si no se mueven primero los millones de catalanes que sufren la presión fiscal más alta del mundo para financiar el delirio imperialista y corrupto de los Pujol, Mas y Duran y que sufren también la dictadura que no permite ejercer el derecho a decidir en qué lengua se pueden educar sus propios hijos...

Es cierto que el problema catalán engorda en los años anteriores a la Transición porque hay un pacto pre constitucional para repartirse el poder del Estado a la muerte de Franco. Después, gracias a una ley electoral disparatada y a los chantajes siempre bien pagados por los dos grandes partidos, el poder del separatismo ha crecido hasta generar un auténtico micro estado que impide la presencia y la autoridad de las instituciones de la Nación en Cataluña. Allí no se cumplen las leyes y no pasa nada. Puede decirse que los objetivos del separatismo han sido prácticamente desbordados. Y esto no tiene remedio. Desde el Estado no se va a impedir una secesión que ya lo es de hecho, que ya se ha producido. La culpa la tiene en gran parte Madrid, pero la solución tiene que venir de Cataluña.

Entrar en el juego de qué pasaría con una Cataluña independiente es caer en una trampa más del separatismo. Porque Ni Cataluña mi España serán ya lo que son si se separan. De hecho, pocos dan con la gravedad: que de hecho ya estamos separados.

Solo una reacción en Cataluña puede parar un proceso a punto de culminar.  La historia del separatismo es una historia de opresión de las élites. Pero los enemigos ya no son los claramente separatistas, ojo. Los enemigos son los dos grandes partidos que han asumido las tesis nacionalistas. Lo del PSOE es evidente. Pero también lo hemos visto esta semana en boca de la locuaz Alicia Sánchez Camacho, que no ha lanzado un exabrupto sino que ha prestado voz a la traición de Rajoy asumiendo las tesis separatistas. Recordemos que es la popular catalana la que en 2009 apuñaló a María San Gil antes del Congreso de Valencia, para meter al Partido Popular en el tiempo nuevo del 11M, esto es, aceptar la disgregación nacional, primero en Cataluña y a la vez, más silenciosamente, en el País Vasco. Es duro, pero aquí y donde me invitan, siempre he dicho lo que pienso y cada vez me impresiona más como los peores escenarios que he descrito se han ido superando.

Lo que vemos en estos días convulsos es el resultado de un plan bien trazado. Sólo lo pueden parar los que más están sufriendo sus consecuencias. El sábado 12 de octubre de 2013 tenemos una oportunidad para demostrar que no estamos dispuestos a ceder la único que nos queda ya: la unidad de España.



lunes, 9 de septiembre de 2013

Los Muros de Cataluña y la falta de libertad


Los Muros de Cataluña es un libro publicado a mediados de éste año, fundamental para entender el separatismo que se ha asentado en Cataluña con las imprescindibles concesiones de los gobiernos centrales y de la prensa afín, sea del PP o del PSOE.

El nacionalismo es al patriotismo lo que la pornografía al amor: una perversión. El patriotismo es sano, nace del amor a la nación y a su Historia -a los padres- mientras que el nacionalismo es un sentimiento superficial, que nace a la vez del complejo y del odio, que busca fuera los culpables de los propios errores y que cae en la estupidez de creerse a la vez superiores habiendo estado siempre oprimidos... Es una falacia basada en la lengua que no habla la mayoría y en el mito de que España les roba cuando toda su historia es un chantaje para recibir más y más dinero...

Pero lo grave no es lo que pueda lograr el separatismo, generando falta de libertad, envenenando a los niños con el odio a la verdadera y única patria, esquilmando a los ciudadanos para financiar no las necesidades sociales más urgentes sino los intereses de la casta nacionalista, con todos sus chollos, estafas y corrupciones. Eso no es lo realmente grave, siendo repugnante. Lo grave es que sea el Estado, los poderes de la nación, el Gobierno, esto es, los responsables de impedir las agresiones continuas y la vulneración no ya de las leyes sino la de la misma Constitución, los que lo permiten. No puedo dejar de pensar en esos ciudadanos españoles de Cataluña que sufren las consecuencias de la implantación de una tiranía clientelar en la que el nacionalismo es más que la excusa para un negocio: destrozar España es para ellos mucho más importante que el bien de su propia región...

Es importante resaltar que la casta mediática, hoy más dependiente que nunca del poder del Estado, es tan responsable como los políticos de los graves problemas de la nación. En el caso catalán, vendieron a Pujol como hombre de Estado, el mismo que quebró un banco en los primeros ochenta a base de llenarse los bolsillos y financiar el independentismo y para cuyo rescate España ya puso 300.000 millones de pesetas; aún hoy dicen que el sentimiento de unidad nacional caracterizó los Juegos de Barcelona 92 cuando allí se mostró a las claras la pretensión independentista de internacionalizar el problema y que desde entonces se agrava en cada evento deportivo con los más inquietantes berridos a los símbolos de España y, cuando conviene, callan sobre la terrible situación en los colegios catalanes, donde es imposible recibir la educación en la lengua oficial del Estado y donde se educa a los niños para que nunca olviden que los buenos catalanes son los independentistas... Y todavía se permitía a un diputado de ERC soltar un discurso contra España en el Congreso de los Diputados a la vez que enseñando una bandera independentista gritaba el contrasentido de que "esta es la bandera de la libertad".... 

¿Para qué seguir? Lean Los Muros de Cataluña, de un periodista nacido en Barcelona, Javier Montilla y les quedará clara la situación totalitaria que hoy viven los catalanes, generada por el separatismo y permitida por el Estado. Entenderán perfectamente lo que siempre ha sido el nacionalismo: una mentira, un montaje de odio, generado por las élites corruptas para seguir sometiendo y esquilmando al pueblo. Lo grave es que hoy, el Estado, siendo tan corrupto como esas élites regionales, no sólo no permite el dislate, sino que es cómplice, colaborador y beneficiario -según sus oscuras pretensiones-.  Ya hay un nuevo pacto con Mas a cambio de bajar el ritmo del independentismo. Otra factura más para todos los españoles. Es que es evidente: el enemigo de España más importante es el sistema político que padecemos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Debate anoche en 13 TV: el problema del separatismo está en Madrid

A estas alturas –con toda una Comunidad Autónoma dedicando sus energías y nuestros dineros a un proyecto independentista- uno se sorprende de que todavía nos intenten colar el discurso de que hay un nacionalismo moderado frente a otro que es radial. Anoche, en 13 Televisión, mantuve un acalorado debate en el programa de Antonio Jiménez. No precisamente con una periodista conocida por su defensa de la ideología nacionalista, sino con Edurne Uriarte y en menor medida con Jaime González, ambos de ABC. Al menos, Carlos Cuesta, defendió con claridad lo mismo que yo: que no hay un nacionalismo moderado.

El caso es que Edurne Uriarte recurrió a tal distinción –tan repetida, tan falsa, tan favorable al separatismo-, para defender la postura de Durán y Lleida, conocido por su buena vida en Madrid al calor del chantaje permanente que les permite una ley electoral injusta, un sistema político pervertido y una alianza con los dos grandes partidos.  Yo respondí que nunca hubo diferencia entre los que agitan el árbol y recogen las nueces… Y menos en Cataluña, porque el árbol no se agita tanto como en el País Vasco.

El nacionalismo es un problema que nace del Estado que lo permite. Tan es así que ayer, que por primera vez, tuve ocasión de hablar en directo con Albert Rivera, al que admiro por defender la unidad de la Nación en uno de los sitios donde más la atacan, corroboró mi afirmación de que el Estado ha abandonado a esos millones de catalanes que se sienten parte de España.

Es así de claro: nada de lo que ha engordado el problema nacionalista se ha hecho sin la continua alimentación de los gobiernos centrales, sean del PP o del PSOE.  Ya se les entregó un poder inmenso en la Transición y ellos, con toda lógica –no como dicen por deslealtad-, lo han ido aprovechando. A lo largo de los años el problema ha ido creciendo, a medida que se les entregaban competencias a cambio de cada favor político. Y ahora algunos se asustan de las consecuencias. O no tanto. Porque ayer, hablando precisamente de la oportunidad Madrid 2020 alguien se empeñó en hablar de los éxitos de Barcelona 92, lo que aproveché para recordar que entonces, los nacionalistas ya mostraron, como siempre, su naturaleza: odiar a España, a pesar de que toda la Nación se volcó con su segunda y maravillosa ciudad. En ese momento toda la mesa lo negó, con elegantes desprecios personales –eres muy joven, no recuerdas, nosotros estuvimos, pero tú qué has leído- pero hay mucha información sobre el comportamiento grosero y paleto de los líderes de CiU; tanto, que hasta Pujol tuvo que disculparse ante el Rey por el comportamiento de la Generalitat durante los Juegos. Aquello lo recuerda muy bien periodistas catalanes como Xavier Horcajo o Javier Montilla, por ejemplo.

Pero como con la Memoria Histórica, siguen negando lo que no interesa los que se no quieren aceptar los errores del sistema, quizá porque viven de sus apaños. Pero olvidan, como el Rey -que cree que hablando se entienden- que esto se podrá mantener por muchos años cuando no hay Ley sin Estado, ni Jefe del Estado sin Estado, ni Estado sin Constitución, ni Constitución sin Nación... 

Y para colmo, hemos sabido hoy que Mas se reunión con Rajoy en secreto la pasada semana y que de pronto el Presidente de la Generalitat quita el pie del acelerador separatista por  estrategia y por algunos pactos y ya nos enteraremos de la factura que pagaremos por esto… Es decir, el mismo chantaje de siempre cuyos frutos se invierten en engordar a la bestia. Como dice Pío Moa, el problema del separatismo no está en los nacionalistas, está en Madrid. 

sábado, 19 de enero de 2013

En España, ¿qué fue primero, la política o la corrupción?

Nunca se borrará de mi memoria el privilegio que tuve de conversar con Don Ricardo de la Cierva, a raíz de la publicación de mi novela, La Tesis Prohibida, en cuyo crimen inicial el sabio estaba muy interesado. Charlando sobre diversos sucesos inquietantes de nuestra historia reciente, Don Ricardo no dejaba de mencionar a la Masonería –asunto en el que es un experto mundial-. Llegó un punto en que, comentando el escándalo de BANESTO y Mario Conde, me  ilustró sobre las elevadísimas cuotas que deben pagar los miembros de la secta a cambio de pertenecer a ella para medrar e influir…

Los pesimistas sobre la condición humana ya han concluido que la política siempre lleva a la corrupción. No es cierto y, por eso, la pregunta del título no es absurda. Al contrario. Ha habido muchos políticos, reyes y gobernantes que han ejercido su vocación de servicio público de una forma ejemplar. ¿Entonces?

Llevo tiempo dándole vueltas a las causas de la terrible corrupción política que, por el camino del desprestigio de todo eso que llamamos casta –parasitaria, política, sindical, empresarial- nos condice a un agotamiento y a unos odios muy peligrosos. Pero, ¿qué pasa que la corrupción ha llegado a todos los niveles? ¿Qué se ha hecho mal? No tiene sentido denunciar la corrupción sin abordar las causas por las que ésta se ha convertido en la norma y no en la anécdota.

Son varias las causas que han facilitado la situación que padecemos:
La educación de bajísimo nivel; la pérdida de valores; la descristianización; una sociedad, en fin, sin moral. El clima de intereses creados, que ha generado el único consenso real entre las fuerzas políticas: silenciar todo lo que se pueda la corrupción. La opacidad del sistema de financiación de partidos. Es evidente que todo ello facilita que un político llegue a corrupto.
Pero yendo más al fondo del asunto, para mí el sistema está diseñado para la corrupción:

Las Autonomías: que han permitido generar mini Estados con todos sus organismos de control, facilitando una casta muy poderosa a la que nadie puede controlar.

Los partidos políticos: estructuras organizadas para sus propios intereses en las que se medra por obediencia a los jefes y no por decencia ni capacidad intelectual o de trabajo. Los partidos, tal y como funcionan hoy en día, son los máximos responsables de la degeneración de la política como servicio público en una actividad denostada por haberse convertido en la  mejor manera de enriquecerse sin esfuerzo.

La Ley Electoral: muy relacionada con la anterior causa ya que, al no facilitar la representación de los ciudadanos, se convierte en una estafa previa en la que, quien elige de verdad a los representantes, son las cúpulas de cada partido corrompido. Así los políticos nunca se deberán a sus votantes sino a sus partidos.

La Justicia: que al haber sido politizada –y haberse dejado politizar- crea un clima de impunidad que fomenta la corrupción. Porque los organismos de control de los jueces y los altos tribunales, también se deben a los partidos.

Así, volvemos al principio: ¿por qué en esas ilusiones democráticas de los setenta –unas ingenuas, otras pervertidas- nos colaron un sistema para la corrupción? Porque había que pagar bien a las marionetas sin principios que, so promesa de riqueza, facilitaron una serie de gobiernos que sucesivamente han destrozado la gran nación que siempre fue España. Si no nos damos cuenta de que la corrupción es previa al sistema –es decir, primero la corrupción y luego la política al menos en España-, estaremos de acuerdo con gente como Felipe González –ejemplo de máxima corrupción- que, comentando el escándalo de Bárcenas, ha declarado: “el sistema no es malo.” ¿Qué va a decir quien se ha hecho multimillonario gracias a un sistema que al resto de los españoles nos ha arruinado en todos los sentidos?