Mostrando entradas con la etiqueta Madrid 2020. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid 2020. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de septiembre de 2013

Debate anoche en 13 TV: el problema del separatismo está en Madrid

A estas alturas –con toda una Comunidad Autónoma dedicando sus energías y nuestros dineros a un proyecto independentista- uno se sorprende de que todavía nos intenten colar el discurso de que hay un nacionalismo moderado frente a otro que es radial. Anoche, en 13 Televisión, mantuve un acalorado debate en el programa de Antonio Jiménez. No precisamente con una periodista conocida por su defensa de la ideología nacionalista, sino con Edurne Uriarte y en menor medida con Jaime González, ambos de ABC. Al menos, Carlos Cuesta, defendió con claridad lo mismo que yo: que no hay un nacionalismo moderado.

El caso es que Edurne Uriarte recurrió a tal distinción –tan repetida, tan falsa, tan favorable al separatismo-, para defender la postura de Durán y Lleida, conocido por su buena vida en Madrid al calor del chantaje permanente que les permite una ley electoral injusta, un sistema político pervertido y una alianza con los dos grandes partidos.  Yo respondí que nunca hubo diferencia entre los que agitan el árbol y recogen las nueces… Y menos en Cataluña, porque el árbol no se agita tanto como en el País Vasco.

El nacionalismo es un problema que nace del Estado que lo permite. Tan es así que ayer, que por primera vez, tuve ocasión de hablar en directo con Albert Rivera, al que admiro por defender la unidad de la Nación en uno de los sitios donde más la atacan, corroboró mi afirmación de que el Estado ha abandonado a esos millones de catalanes que se sienten parte de España.

Es así de claro: nada de lo que ha engordado el problema nacionalista se ha hecho sin la continua alimentación de los gobiernos centrales, sean del PP o del PSOE.  Ya se les entregó un poder inmenso en la Transición y ellos, con toda lógica –no como dicen por deslealtad-, lo han ido aprovechando. A lo largo de los años el problema ha ido creciendo, a medida que se les entregaban competencias a cambio de cada favor político. Y ahora algunos se asustan de las consecuencias. O no tanto. Porque ayer, hablando precisamente de la oportunidad Madrid 2020 alguien se empeñó en hablar de los éxitos de Barcelona 92, lo que aproveché para recordar que entonces, los nacionalistas ya mostraron, como siempre, su naturaleza: odiar a España, a pesar de que toda la Nación se volcó con su segunda y maravillosa ciudad. En ese momento toda la mesa lo negó, con elegantes desprecios personales –eres muy joven, no recuerdas, nosotros estuvimos, pero tú qué has leído- pero hay mucha información sobre el comportamiento grosero y paleto de los líderes de CiU; tanto, que hasta Pujol tuvo que disculparse ante el Rey por el comportamiento de la Generalitat durante los Juegos. Aquello lo recuerda muy bien periodistas catalanes como Xavier Horcajo o Javier Montilla, por ejemplo.

Pero como con la Memoria Histórica, siguen negando lo que no interesa los que se no quieren aceptar los errores del sistema, quizá porque viven de sus apaños. Pero olvidan, como el Rey -que cree que hablando se entienden- que esto se podrá mantener por muchos años cuando no hay Ley sin Estado, ni Jefe del Estado sin Estado, ni Estado sin Constitución, ni Constitución sin Nación... 

Y para colmo, hemos sabido hoy que Mas se reunión con Rajoy en secreto la pasada semana y que de pronto el Presidente de la Generalitat quita el pie del acelerador separatista por  estrategia y por algunos pactos y ya nos enteraremos de la factura que pagaremos por esto… Es decir, el mismo chantaje de siempre cuyos frutos se invierten en engordar a la bestia. Como dice Pío Moa, el problema del separatismo no está en los nacionalistas, está en Madrid.