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jueves, 24 de abril de 2014

El problema catalán (o sea, español) es el concierto vasco (o sea, las Autonomías)

Cuando alguien quiere demostrar que es superior suele empezar por remarcar sus diferencias. Ser diferente suele asociarse con ser mejor, porque nadie quiere distinguirse para quedar por debajo del resto. No está mal para el marketing, para vender cosas o para buscar trabajo, al contrario: es una estrategia elemental. Pero cuando esto se refiere a la cuestión política, por ejemplo al enfermizo separatismo de todo nacionalismo, la cosa es venenosa. Ya no importa ni la igualdad ante la ley ni la dignidad de las personas que no admiten el pensamiento único que se impone.

El caso es que estoy algo impresionado: en una reunión de negocios cerca de Barcelona, un extranjero preguntaba al cliente –representado por un catalán, un importante directivo de una enorme multinacional- sobre la situación de permanente queja de Cataluña: ¿qué os pasa a los catalanes cuando España –decía- es un país tan privilegiado, tan bonito, tan variado en el que se vive tan bien? Me llegan noticias muy preocupantes, pero quiero saber lo que piensa la gente de aquí… Pensando que la respuesta del directivo catalán sería políticamente correcta –había varias personas de diferentes lugares del mundo y yo de Madrid- mi sorpresa fue mayúscula cuando comencé a escuchar el típico discurso repetido por los líderes separatistas: España nos  roba, Cataluña financia al resto de España, en el resto del país tienen servicios que aquí no tenemos, no nos comprenden, somos demasiado solidarios con Andalucía y Extremadura, somos diferentes desde hace siglos, están intentando acabar con nuestra cultura y nuestra lengua… Hasta esto llega la inoculación del virus: un directivo de alto nivel, que viaja por el mundo, habla varios idiomas, que tiene estudios superiores incluido un MBA, ha hechos suyas esas consignas tan simplonas del separatismo. Es el poder de los medios del Poder.

Quise salir de allí para explicar a todos –con alguien repite consignas no tiene sentido entrar a un debate serio-, ya sin el sectario delante, las trolas del listado de argumentos separatista.  Y lo hice en cuanto nos fuimos a comer: Cataluña es una región quebrada con 50.000 millones de euros de deuda que sin el resto de España no podría sostenerse, que ha sido privilegiada desde hace siglos protegiendo su industria, que en estos últimos años se lleva la mitad del Fondo de Liquidez Autonómico, que necesita 2000 millones de euros del Estado cada año para poder pagar sus pensiones, que no cumple las sentencias de los tribunales que obligan a respetar la libertad de los padres para elegir el idioma en la educación de sus hijos,  que multa por rotular en castellano los negocios, que vende el 80% de su producción en el resto de España, que alrededor del 50% de su habitantes tienen como lengua materna el castellano y alrededor del 60% no son separatistas a pesar de 40 años de adoctrinamiento y que el gran robo a los catalanes es el perpetrado por CiU, estafando más de 3500 millones de euros durante sus gobiernos.

Para remate del tema –ya insoportable- y volviendo al inicio: todo esto surge por un falta de principios democráticos básicos: imperio de la ley e igualdad ante ella. Así, en esa España precipitada y aturdida de la Transición, se coló por la puerta de atrás un modelo político para mantener el poder de los que mandaban, sencillamente trastocando el fondo ideológico del sistema. Ahora, el nuevo régimen, necesitado de un pacto permanente con la izquierda y el separatismo para sostenerse, debe satisfacer las ansias imperialistas de cualquier nacionalismo. Y así es como se despreció a la ley y al principio sagrado de la igualdad ante la misma. El café para todos, cocinado a prisa, no sólo no podía saciar a todos, sino que los envenenaría poco a poco. Así, la Transición, volviendo a todos los errores políticos de nuestra historia, rescató instituciones y privilegios propios de antiguas épocas que no pudieron ser modernizados y surgieron, poco a poco, divisiones entre los españoles. Por eso, el problema catalán es un problema muy español: tenemos falta de una verdadera democracia, un régimen que no garantiza ni el cumplimiento de la Ley ni la igualdad de todos ante la misma y una sociedad desinteresada de la política y por todo ello nos sobran los políticos dispuestos a aprovecharse de nosotros.

La única solución es que no haya café tan perjudicial para nadie. Porque si no hubiera concierto vasco ni Autonomías, tampoco habría tal problema catalán. Los progresistas que tanto miran a Francia olvidan el centralismo francés, la defensa férrea de su unidad y la negación –ahí sí- de cualquier atisbo de regionalismo. Pero en una España a las puertas del XXI la clase política ignorante y malvada nos llevó de nuevo a la Edad Media, impuso conciertos de privilegios y divisiones peligrosas, una cesión constante ante los enemigos de la unidad y una financiación sin límites de su causa que es la verdadera aspiración del separatismo egoísta: una independencia disimulada y un chollo económico, esto es, una separación de hecho pero financiada por el resto de España, tal y como ya la disfruta el PNV –ellos, tan callados- gracias a los poderes que mandan desde el 75. Por eso, de una vez, debe imponerse el mismo régimen fiscal a todos los españoles -pagan las personas no las regiones- y suprimirse las Autonomías –el auténtico Estado del Bienestar de los políticos y ruina de los ciudadanos- y que todos, todos los españoles, seamos iguales ante una misma Ley que todos debemos cumplir. Y punto.

Cuando, camino del aeropuerto, contemplaba las decenas de banderas independentistas que llenan de color, y de locura nacionalista la imponente Diagonal, aluciné viendo una gran pancarta colgada de un edificio decimonónico: Independencia es libertad, es dignidad y es más ocupación. La pena que me producía tal soflama se disipó cuando, entre tanta bandera nacionalista, pude ver una enorme Bandera de España colgando también, solitaria, valiente, libre, de otro balcón más alto. Y recordaba otra grata noticia: ayer más de mil catalanes de diferentes partidos acudieron al acto de Sociedad Civil Catalana abarrotando un teatro de Barcelona en contra de la tiranía separatista. Ahora, cuando termino de escribir, solo queda decir: España siempre reacciona, España es maravillosa y no podrán con ella. ¡Viva España!

jueves, 10 de octubre de 2013

El problema catalán deben empezar a resolverlo los catalanes

Me encanta ir a Barcelona por trabajo y por ocio. Con cualquier excusa. Por eso lamento no poder asistir pasado mañana al encuentro por la unidad  nacional que tendrá lugar en Barcelona. Me pierdo además una oportunidad para volver a ver a tantos amigos que allí siguen dando la cara frente al nacionalsocialismo de ERC y CIU al que se suman ya claramente el PSOE y sibilinamente el PP.

No es importante mi presencia. Ni tampoco la de muchos españoles que van a ir desde fuera de Cataluña a acompañar a sus compatriotas sometidos por la dictadura del nacionalismo separatista. Porque lo que urge es que se movilicen los catalanes de una vez. Que no hagan como esa sociedad vasca que ha mirado durante años para otro lado, despreciando a quienes han muerto por España. Ahora tienen a Bildu controlando sus vidas. Vosotros, incluso vosotros, la derecha catalana melindrosa, egoísta y acomodada que vive de toda España y ahora de rodillas ante CiU, viviréis los peores recuerdos de la historia con ERC atracando vuestras haciendas y vuestras vidas.

Nada tendrá solución si no se mueven primero los millones de catalanes que sufren la presión fiscal más alta del mundo para financiar el delirio imperialista y corrupto de los Pujol, Mas y Duran y que sufren también la dictadura que no permite ejercer el derecho a decidir en qué lengua se pueden educar sus propios hijos...

Es cierto que el problema catalán engorda en los años anteriores a la Transición porque hay un pacto pre constitucional para repartirse el poder del Estado a la muerte de Franco. Después, gracias a una ley electoral disparatada y a los chantajes siempre bien pagados por los dos grandes partidos, el poder del separatismo ha crecido hasta generar un auténtico micro estado que impide la presencia y la autoridad de las instituciones de la Nación en Cataluña. Allí no se cumplen las leyes y no pasa nada. Puede decirse que los objetivos del separatismo han sido prácticamente desbordados. Y esto no tiene remedio. Desde el Estado no se va a impedir una secesión que ya lo es de hecho, que ya se ha producido. La culpa la tiene en gran parte Madrid, pero la solución tiene que venir de Cataluña.

Entrar en el juego de qué pasaría con una Cataluña independiente es caer en una trampa más del separatismo. Porque Ni Cataluña mi España serán ya lo que son si se separan. De hecho, pocos dan con la gravedad: que de hecho ya estamos separados.

Solo una reacción en Cataluña puede parar un proceso a punto de culminar.  La historia del separatismo es una historia de opresión de las élites. Pero los enemigos ya no son los claramente separatistas, ojo. Los enemigos son los dos grandes partidos que han asumido las tesis nacionalistas. Lo del PSOE es evidente. Pero también lo hemos visto esta semana en boca de la locuaz Alicia Sánchez Camacho, que no ha lanzado un exabrupto sino que ha prestado voz a la traición de Rajoy asumiendo las tesis separatistas. Recordemos que es la popular catalana la que en 2009 apuñaló a María San Gil antes del Congreso de Valencia, para meter al Partido Popular en el tiempo nuevo del 11M, esto es, aceptar la disgregación nacional, primero en Cataluña y a la vez, más silenciosamente, en el País Vasco. Es duro, pero aquí y donde me invitan, siempre he dicho lo que pienso y cada vez me impresiona más como los peores escenarios que he descrito se han ido superando.

Lo que vemos en estos días convulsos es el resultado de un plan bien trazado. Sólo lo pueden parar los que más están sufriendo sus consecuencias. El sábado 12 de octubre de 2013 tenemos una oportunidad para demostrar que no estamos dispuestos a ceder la único que nos queda ya: la unidad de España.



lunes, 9 de septiembre de 2013

Los Muros de Cataluña y la falta de libertad


Los Muros de Cataluña es un libro publicado a mediados de éste año, fundamental para entender el separatismo que se ha asentado en Cataluña con las imprescindibles concesiones de los gobiernos centrales y de la prensa afín, sea del PP o del PSOE.

El nacionalismo es al patriotismo lo que la pornografía al amor: una perversión. El patriotismo es sano, nace del amor a la nación y a su Historia -a los padres- mientras que el nacionalismo es un sentimiento superficial, que nace a la vez del complejo y del odio, que busca fuera los culpables de los propios errores y que cae en la estupidez de creerse a la vez superiores habiendo estado siempre oprimidos... Es una falacia basada en la lengua que no habla la mayoría y en el mito de que España les roba cuando toda su historia es un chantaje para recibir más y más dinero...

Pero lo grave no es lo que pueda lograr el separatismo, generando falta de libertad, envenenando a los niños con el odio a la verdadera y única patria, esquilmando a los ciudadanos para financiar no las necesidades sociales más urgentes sino los intereses de la casta nacionalista, con todos sus chollos, estafas y corrupciones. Eso no es lo realmente grave, siendo repugnante. Lo grave es que sea el Estado, los poderes de la nación, el Gobierno, esto es, los responsables de impedir las agresiones continuas y la vulneración no ya de las leyes sino la de la misma Constitución, los que lo permiten. No puedo dejar de pensar en esos ciudadanos españoles de Cataluña que sufren las consecuencias de la implantación de una tiranía clientelar en la que el nacionalismo es más que la excusa para un negocio: destrozar España es para ellos mucho más importante que el bien de su propia región...

Es importante resaltar que la casta mediática, hoy más dependiente que nunca del poder del Estado, es tan responsable como los políticos de los graves problemas de la nación. En el caso catalán, vendieron a Pujol como hombre de Estado, el mismo que quebró un banco en los primeros ochenta a base de llenarse los bolsillos y financiar el independentismo y para cuyo rescate España ya puso 300.000 millones de pesetas; aún hoy dicen que el sentimiento de unidad nacional caracterizó los Juegos de Barcelona 92 cuando allí se mostró a las claras la pretensión independentista de internacionalizar el problema y que desde entonces se agrava en cada evento deportivo con los más inquietantes berridos a los símbolos de España y, cuando conviene, callan sobre la terrible situación en los colegios catalanes, donde es imposible recibir la educación en la lengua oficial del Estado y donde se educa a los niños para que nunca olviden que los buenos catalanes son los independentistas... Y todavía se permitía a un diputado de ERC soltar un discurso contra España en el Congreso de los Diputados a la vez que enseñando una bandera independentista gritaba el contrasentido de que "esta es la bandera de la libertad".... 

¿Para qué seguir? Lean Los Muros de Cataluña, de un periodista nacido en Barcelona, Javier Montilla y les quedará clara la situación totalitaria que hoy viven los catalanes, generada por el separatismo y permitida por el Estado. Entenderán perfectamente lo que siempre ha sido el nacionalismo: una mentira, un montaje de odio, generado por las élites corruptas para seguir sometiendo y esquilmando al pueblo. Lo grave es que hoy, el Estado, siendo tan corrupto como esas élites regionales, no sólo no permite el dislate, sino que es cómplice, colaborador y beneficiario -según sus oscuras pretensiones-.  Ya hay un nuevo pacto con Mas a cambio de bajar el ritmo del independentismo. Otra factura más para todos los españoles. Es que es evidente: el enemigo de España más importante es el sistema político que padecemos.

sábado, 19 de enero de 2013

En España, ¿qué fue primero, la política o la corrupción?

Nunca se borrará de mi memoria el privilegio que tuve de conversar con Don Ricardo de la Cierva, a raíz de la publicación de mi novela, La Tesis Prohibida, en cuyo crimen inicial el sabio estaba muy interesado. Charlando sobre diversos sucesos inquietantes de nuestra historia reciente, Don Ricardo no dejaba de mencionar a la Masonería –asunto en el que es un experto mundial-. Llegó un punto en que, comentando el escándalo de BANESTO y Mario Conde, me  ilustró sobre las elevadísimas cuotas que deben pagar los miembros de la secta a cambio de pertenecer a ella para medrar e influir…

Los pesimistas sobre la condición humana ya han concluido que la política siempre lleva a la corrupción. No es cierto y, por eso, la pregunta del título no es absurda. Al contrario. Ha habido muchos políticos, reyes y gobernantes que han ejercido su vocación de servicio público de una forma ejemplar. ¿Entonces?

Llevo tiempo dándole vueltas a las causas de la terrible corrupción política que, por el camino del desprestigio de todo eso que llamamos casta –parasitaria, política, sindical, empresarial- nos condice a un agotamiento y a unos odios muy peligrosos. Pero, ¿qué pasa que la corrupción ha llegado a todos los niveles? ¿Qué se ha hecho mal? No tiene sentido denunciar la corrupción sin abordar las causas por las que ésta se ha convertido en la norma y no en la anécdota.

Son varias las causas que han facilitado la situación que padecemos:
La educación de bajísimo nivel; la pérdida de valores; la descristianización; una sociedad, en fin, sin moral. El clima de intereses creados, que ha generado el único consenso real entre las fuerzas políticas: silenciar todo lo que se pueda la corrupción. La opacidad del sistema de financiación de partidos. Es evidente que todo ello facilita que un político llegue a corrupto.
Pero yendo más al fondo del asunto, para mí el sistema está diseñado para la corrupción:

Las Autonomías: que han permitido generar mini Estados con todos sus organismos de control, facilitando una casta muy poderosa a la que nadie puede controlar.

Los partidos políticos: estructuras organizadas para sus propios intereses en las que se medra por obediencia a los jefes y no por decencia ni capacidad intelectual o de trabajo. Los partidos, tal y como funcionan hoy en día, son los máximos responsables de la degeneración de la política como servicio público en una actividad denostada por haberse convertido en la  mejor manera de enriquecerse sin esfuerzo.

La Ley Electoral: muy relacionada con la anterior causa ya que, al no facilitar la representación de los ciudadanos, se convierte en una estafa previa en la que, quien elige de verdad a los representantes, son las cúpulas de cada partido corrompido. Así los políticos nunca se deberán a sus votantes sino a sus partidos.

La Justicia: que al haber sido politizada –y haberse dejado politizar- crea un clima de impunidad que fomenta la corrupción. Porque los organismos de control de los jueces y los altos tribunales, también se deben a los partidos.

Así, volvemos al principio: ¿por qué en esas ilusiones democráticas de los setenta –unas ingenuas, otras pervertidas- nos colaron un sistema para la corrupción? Porque había que pagar bien a las marionetas sin principios que, so promesa de riqueza, facilitaron una serie de gobiernos que sucesivamente han destrozado la gran nación que siempre fue España. Si no nos damos cuenta de que la corrupción es previa al sistema –es decir, primero la corrupción y luego la política al menos en España-, estaremos de acuerdo con gente como Felipe González –ejemplo de máxima corrupción- que, comentando el escándalo de Bárcenas, ha declarado: “el sistema no es malo.” ¿Qué va a decir quien se ha hecho multimillonario gracias a un sistema que al resto de los españoles nos ha arruinado en todos los sentidos?

domingo, 25 de noviembre de 2012

Fracasa Mas, triunfa el independentismo, la corrupción no importa

Ni han pasado dos años. Las últimas elecciones fueron el 28 de noviembre de 2010. Desde entonces, Artur Mas ha tenido que esconderse tras la irresponsable bandera del localismo paleto, del nacionalismo derrotado y la ignorancia separatista. Porque en dos años en que debía haber gobernado para el bien común de Cataluña desde el poder que le confiere el Estado, no ha sido capaz de mejorar la situación. Al contrario, la ha empeorado. Del 17% de paro (600.000 personas) a casi el 23% (821.000); 28.000 empresas menos; incrementos de impuestos y recortes sociales; Madrid ha superado a Cataluña en porcentaje del PIB nacional; aumento descomunal de la deuda hasta la quiebra –el Gobierno transfirió 2700 millones la semana pasada para pagar el vencimiento de los conocidos como bonos patrióticos entre cuyos inversores hubo 130.000 catalanes- y, quizá, lo más grave, una disminución de la libertad política, económica y de prensa ya de por sí grave desde la Cataluña de Pujol.

Mas ha fracasado: pidió una mayoría amplia para llevar a Cataluña a una libertad imaginaria que sólo era aislamiento y no sólo no lo ha logrado sino que ha perdido muchos de los escaños que tenía en 2010. Ha metido a una Autonomía quebrada en un proceso inútil. No ha habido otro caso como el de Banca Catalana que tanto benefició a Pujol. No han podido engañar a todos, aunque son muchos los engañados por el “España nos roba” cuando realmente hemos sabido que sobretodo, quien roba a Cataluña es CiU. Nunca sabremos cuánto han influido las portadas de El Mundo, pero siempre agradeceremos conocer una verdad tan oportuna. Pero no se pueden echar las campanas al vuelo, porque como en el País Vasco, la entrega de todo el poder político al separatismo, acaba, con los años, teniendo consecuencias.

Ha triunfado el independentismo inoculado: aunque tampoco arrasa, pero cada vez son más los votantes jóvenes que se incorporan al sistema, y todos vienen con un espectacular lavado de cerebro y lo único que conocen de la historia son las mentiras interesadas del nacionalismo sobre 1714. El parlamento de Cataluña es separatista y veremos pronto las consecuencias y veremos qué puede ocurrir entre los extremos nacionalistas de CiU y  de ERC. Porque está claro que aquí –a pesar de que a tantos se les llena la boca de “Estado de Derecho” y “Constitución” hay artículos, como el 155, que nunca se atreverán a aplicar. El PP no sube como debía porque Alicia Sánchez-Camacho, como sus compañeros del PP vasco de Basagoiti, no se distingue con fuerza por su defensa de la unidad nacional, a lo que se añade que Mas ha gobernado estos dos últimos años con su apoyo. Sube de forma impresionante Ciutadans, que triplica escaños y al menos es un consuelo para la defensa de España y del sentido común y una lección muy importante para el PP de Rajoy. El PSOE continúa su camino hacia el desastre pues la confusión de su federalismo, la mediocridad de Rubalcaba y el vacío intelectual de Carme Chacón han terminado por desorientar a su gente, que ya es de ERC mayoritariamente.

La corrupción no importa tanto: porque mucha gente está también corrompida y lo común es encontrar gente que cree que la corrupción es consustancial a la política; tanto que dicen que “si yo estuviera ahí, sacaría tajada.” Pero esa es la sociedad española. En esto Cataluña no se distingue del resto de España: lo vimos en Valencia como en Andalucía. Aquí la gente distingue entre corruptos y los que no lo son aunque roben porque son de los suyos. Otro tema importante a tener en cuenta: ¿cuánto puede quejarse una sociedad de los desmanes que permite a sus políticos?

En fin, la irresponsabilidad de Mas ha arrastrado a una región a soñar con una promesa falsa –porque CiU no podía cumplir lo que prometía- mientras las cifras de la economía empeoraban dramáticamente por su nefasta gestión. Mas debe dimitir antes de que le quiten desde el clan Pujol o algún juez serio que quiera investigar su fortuna en Suiza.

Por último, no es casualidad que las declaraciones más contundentes y brillantes sobre la situación de España y de Cataluña hayan salido de la boca de Víctor Grifols, empresario catalán innovador y de éxito: “no invertiré más en España, se ha roto la máquina de la democracia, la Monarquía empieza a patinar y las Autonomías son accesorios que molestan.” Vaya si molestan. Hoy hemos sabido que hay muchos catalanes que han sido conscientes de que, como en España, todos padecemos las mismas estafas. Basta ya. Que ya sabemos, como decía Sánchez Fornet del SUP que “la Justicia se para cuando toca investigar a los políticos corruptos.”

lunes, 8 de octubre de 2012

Queridos catalanes que queréis ser españoles:

Queridos catalanes que queréis ser españoles:
Dedicado a Carla, Ana, Pepe y José Luis, mis mejores amigos de Cataluña.
Hace unos días escribí una dura crítica a los independentistas que os están sometiendo en algo mucho peor que una dictadura, pues os están matando poco a poco: están matando vuestra esperanza, vuestra ilusión, vuestra historia y vuestra mejor tradición. Es normal: el nacionalismo es lo más opuesto al patriotismo como el aborto es lo más opuesto a la maternidad.
Ha dicho el interesado Durán y Lérida que “el momento actual es como el de cuando España perdió las colonias en 1898.” Tiene razón, por dos motivos: porque el momento de tristeza nacional es tremendo, y sólo los malos hijos, como entonces,  quieren abandonar a la madre enferma; y también tiene razón, porque los enemigos externos de España vuelven a aprovecharse de nuestros momentos de debilidad para embestirnos de nuevo. Lo más grave es que cuentan con la ayuda inestimable de los traidores interiores, que desde que nos invadieran las tropas del Al Tarik en el año 711, siempre han existido en todas nuestras contiendas.  
Queridos amigos de Cataluña, queridos compatriotas: me he acordado, a raíz de esas palabras del diputado que con todo lujo vive en Madrid gracias a los réditos de la mentira separatista,  de un libro sobre la independencia de nuestros hermanos de América titulado “Españoles que no pudieron serlo” (Libros Libres, 2009) del interesante José Antonio Ullate Fabo. En él, se nos explica cómo poderosas organizaciones contra nuestra nación, utilizaron todas las estrategias imaginables para romper los lazos entre los hermanos que conformamos la hispanidad. Hoy quieren volver a hacernos daño, precisamente en nuestro propio suelo peninsular.
Ha cundido en cierto ambiente mediático de la derecha liberal madrileña que nuestro Gobierno debe ceder y responder al reto de separarnos.  Dicen que así Cataluña dejará de incordiar y que pronto se arruinará. Olvidan estos insensatos oportunistas que en Cataluña hay millones de españoles que quieren seguir siéndolo. El Gobierno, que tiene el deber de cumplir la Ley, os olvida. Yo no me olvido de vosotros. Yo amo a Cataluña porque es una parte de España. Yo sé lo que estáis sufriendo cuando os imponen la lengua en que tenéis que educar a vuestros hijos, cuando sufrís una de las presiones fiscales autonómicas más brutales, cuando veis que vuestros representantes predican “España nos roba” cuando ellos se han embolsado miles de millones de euros de vuestros bolsillos en corrupciones inigualables;  yo sé lo que es vivir en una región donde solo une el odio inculcado hacia tu patria. Nadie ni nada puede impedir que la patria se mantenga unida, por encima de ideologías políticas quebradas, por encima de los enemigos domésticos o extranjeros, por encima de una Constitución cuyos frutos amargos hoy recogemos.
Españoles de Cataluña: tenéis derecho a contar con nosotros y nosotros tenemos el deber de colaborar con vosotros. Habrá imbéciles que contemplen cómo se les insulta, porque no esperan más que la falsa emoción de una serie de cafres dando patadas a una pelota. Y es que a mí no me gusta ver cómo me insultan ni aplaudir a quien me roba, ni emocionarme con un deporte convertido en propaganda cutre; porque dentro de ésta partitocracia corrupta, separatismo, fútbol y negocios son una misma cosa con la política.
Amigos: el reto es inmenso. Desde todos lados llegan sugerencias para que definitivamente nos dividamos. ¡Jamás! Cataluña es una región bella, con gente trabajadora, con capacidades enormes y sobretodo, ¡Cataluña es y será española!
La mentira del separatismo ha querido conformar una Historia distinta, pero no hay más que ir a los libros para ver que los habitantes del noreste de la Península Ibérica, desde la Marca Hispánica a las Navas de Tolosa, desde las guerras por Europa hasta la enorme tarea de la conquista de América, desde la guerra de sucesión hasta la guerra contra el francés, desde las guerras carlistas hasta la guerra civil, para comprobar que los catalanes se han dividido y unido como el resto de los españoles con todos sus compatriotas.
Queridos españoles de Cataluña: el día 12 de octubre, día de nuestra Fiesta Nacional, día de la Hispanidad, día de la Virgen del Pilar, día que conmemora, quizá la obra más bella de España y también la del mundo: el abrazo a los hombres y mujeres de América,  estamos todos llamados a una convocatoria para responder al insulto separatista, a la mentira interesada del nacionalismo. Hay que llenar Barcelona de banderas de España. Será el mejor favor que podamos hacernos para que el mundo vea que en Cataluña hay muchos españoles que quieren serlo y que están arropados por el resto de los españoles que tenemos el deber de hacerlo.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Queridos independetistas catalanes:

El nacionalismo es idolatrar el territorio y no tiene nada que ver con el patriotismo. El nacionalismo es un sentimiento explotado. El patriotismo es un deber y un amor. El nacionalismo se reduce al separatismo de los fracasados, a la acumulación de excusas, a una suma de culpas propias que siempre se achacan a otros. El separatismo es la miopía que sólo ve fronteras y diferencias. El separatismo es la religión sectaria de unos adeptos vacíos que ya no creen en nada bello. El nacionalismo separatista es un instrumento del poder, del poder contra el que queréis rebelaros y al que servís; es un juego de marionetas, es una trampa peligrosa de quienes dirigen el cotarro. En fin, Cataluña, sois tan españoles que padecéis el mismo problema que el conjunto de España: una casta política corrupta capaz de cualquier dislate con tal de mantener sus chollos.
No vale lamentarse. Sois tan cobardes en vuestro dejaros utilizar, independentistas de cerebros lavados durante años de educación sectaria, que no sois capaces de percibir que sois los muñecos de trapo sucio que cuelgan de los hilos de quienes simplemente quieren seguir riéndose de vuestros sentimientos explotados: mientras gritáis contra ése enemigo creado llamado España no protestáis contra los negocios oscuros, ni contra los pactos de logia, ni contra las comisiones del 3%.
Y os molesta, sí, no soportáis que amemos a Cataluña como un trozo de España: como lo que es, el antiguo condado del Reino de Aragón que tan alto llegó con Isabel de Castilla. Pero ellos saben bien que España no es nada sin Cataluña, y por eso sobre vosotros se ciernen todas las fuerzas del odio a la nación. Saben que si nos separamos no hay España. Y los restos que quedan son peores y eso no os lo cuentan: más miseria, mas división y más  gritos  desesperados pero sin ya un enemigo al que acusar.
Os utilizan. Y la culpa no es vuestra. Tampoco de los separatistas que os dirigen. Sino del Estado, esto es, de los que diseñaron el sistema del 78 y de los que paso a paso han ido cediendo los instrumentos básicos de la unidad: la educación y el Ejército. Todo ha sido diluido. Vemos el fruto de un plan calculado. Y  el  plan ha consistido en utilizar  vuestra falta de  libertad, vuestro simplismo acusador, vuestros fracasos, la perversión de vuestra cultura y vuestra ruina para mantener unos privilegios a los que sólo renunciarán cuando vosotros mismos queráis un imperio independiente que era solo un juguete soñado.
Y está muy feo eso de querer disfrutar de la nación española cuando todo va bien y olvidarse de ella, insultarla y despreciarla cuando peor lo pasa. Pero eso lo hacéis porque al ser nacionalistas no sois patriotas. No podéis entenderlo. Los patriotas son hijos leales que se quedan en guardia, sin dormir,  al pie de la cama del padre enfermo tomando su mano y besándole cada momento. No, no sabéis nada de patriotismo. Vuestro nacionalismo es el triunfo de la manipulación y la mentira, la excusa del fracaso y la miopía del paleto.

jueves, 15 de marzo de 2012

LA CORRUPCIÓN NO ES SÓLO POLÍTICA

Tiende a pensar la gente que la corrupción es fundamentalmente una consecuencia del poder político, es decir: roba el que tiene poder en cuanto que usa recursos de todos para favorecerse a sí mismo o a sus familiares o amigos.  También es verdad que muchos que piensan eso se descubren cuando afirman: si estuviera ahí, haría lo mismo.

La corrupción, por tanto, es anterior a la política; la corrupción nace a pequeña escala y a medida que aumenta el poder de la persona, se acaba por robar a escala mayor. A mí me contaba mi padre un cuentecillo para que entendiera que robar está mal siempre: un niño se llevó a casa un lápiz de un compañero del cole y como nadie le dijo que eso no debía hacerlo, al curso siguiente robó un par de libros; cuando acabaron los estudios robó un coche y cuando trabajó en un banco, los ahorros de varios clientes. Llegó a concejal y en el Ayuntamiento obligaba al contratista a pagarle comisiones; al final tenemos un político profesional al uso, de cualquier región y de cualquier partido.

Es tal la costumbre que hay que preguntarse: ¿acaso la política no muestra  más que el estado real de la sociedad de un país sin cultura, sin educación, sin referentes y sin ideales; en fin, de un país que solo aspira a ganar lo más posible con el menor esfuerzo? Y no es cuestión de cambiar de Gobierno. No espero que ninguno de los políticos de éste sistema mejore España. Eso es una tarea que debe surgir de la gente, empezando por no robar lápices en el colegio.

Y si es verdad que el socialismo español es maestro en apropiarse de ese dinero público que no es de nadie, como dijera esa ministra de ZP, lo alucinante es que el partidismo sectario suele defender y justificar la corrupción cuando los corruptos son compañeros, otra prueba de lo extendido de la lacra: he podido conocer de cerca varios casos recientes de amiguismo, de corrupción y de auténticos dislates cometidos desde que el PP ganara las elecciones. Y son más tremendos por cuanto el PP, incapaz de tomar las riendas de una RTVE que sigue haciendo el juego a Rubalcaba o de regenerar a fondo los mandos intermedios de Interior que tan útiles fueron para la manipulación del 11M o el Fasián, se han apresurado a destituir a empleados eficaces de empresas públicas para colocar a los amigos o familiares de tal o cual Ministro y han nombrado a afiliados chupatintas ignorantes como asesores de alto sueldo. Vamos, que Rajoy no sólo sigue la política zapatética del proceso con ETA y la financiación sindical, sino que mantiene la misma dinámica de permitir que los suyos se aprovechen del poder: total, subimos el IRPF y seguimos robando… Que Aznar cobre del Consejo de Estado y como consejero en una gran empresa resulta tan repugnante como cuando lo hace Felipe González. ¿Súmate al cambio? Claro, ahora les toca a otros seguir haciendo lo mismo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

PRIMEROS ANALISIS ELECCIONES DE CATALUÑA

Con los resultados que podemos manejar ahora, ya con casi el total escrutado, puedo adelantar algunas consideraciones.
Sorprenden estos resultados que dan la victoria a la coalición de dos partidos corruptos  que han colaborado con ZP. CIU sube lo esperado a pesar de la corrupción, el nacionalismo independentista, su ignorante y corrupto líder y el apoyo a ZP. Pero pueden gobernar en minoría con pactos puntuales, lo cual beneficia al PP…Sorprenden porque no entiendo que la sociedad apoye a partidos llenos de corrupción, ignorando en este momento, los casos Palau, Pretoria y las cuentas ocultas de Mas y su familia.
Que el PP  ha subido  pero  esto es un éxito envenenado, porque si apoya a la independentista CIU inicia su debilitamiento en el resto de España. Muchos no entenderán, después de todo lo sucedido, un apoyo de Camacho a Mas. Es verdad que el PP puede también iniciar un camino de regeneración nacional, pero yo  no lo ceo. Y  también es verdad que no era cierto  que el PP estaba condenado a desaparecer en Cataluña.

Que la derrota del tripartito es abrumadora. Lo cual demuestra que en la sociedad catalana no ha triunfado la estafa del Estatut. Y caen al barranco: el PSOE por traicionar a sus votantes;  ERC, que se descalabra e ICV. Estos tres partidos han hecho de Cataluña, en pocos años, una región más pobre, más inculta y por tanto, menos competitiva. Mientras Madrid crece ya al 1,2% Cataluña sigue en recesión. La bajada del PSOE también es un voto de castigo a ZP, con lo cual veremos qué movimientos hay dentro del partido para sustituir a un líder tan ignorante como malvado y destructivo. Empieza claramente el fin del nefasto zapaterismo.

Que existe un voto de  castigo, por la izquierda, en el partido porno de  Laporta (3% votos) que refleja esa izquierda nacionalista que desprecia a los cargos políticos del PSOE, de ERC e ICV. Por la derecha, el voto de castigo es para Plataforma por Cataluña de Josep Anglada (2,5% votos) que por poco entra el Parlamento Autonómico de Cataluña.
Ciudadanos se mantiene, aunque se esperaba una subida. Puede ser por la crisis interna, o porque no encaja esta opción algo  confusa, Constitucional y izquierdas pero apoyada por medios de la derecha en Madrid. También es verdad que es una opción silenciada por los medios catalanes.
Veremos que movimientos empiezan a surgir en el resto de España frente a la casta política que vive de este sistema condenado a desparecer por sus propia insostenibilidad económica.