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lunes, 9 de septiembre de 2013

Los Muros de Cataluña y la falta de libertad


Los Muros de Cataluña es un libro publicado a mediados de éste año, fundamental para entender el separatismo que se ha asentado en Cataluña con las imprescindibles concesiones de los gobiernos centrales y de la prensa afín, sea del PP o del PSOE.

El nacionalismo es al patriotismo lo que la pornografía al amor: una perversión. El patriotismo es sano, nace del amor a la nación y a su Historia -a los padres- mientras que el nacionalismo es un sentimiento superficial, que nace a la vez del complejo y del odio, que busca fuera los culpables de los propios errores y que cae en la estupidez de creerse a la vez superiores habiendo estado siempre oprimidos... Es una falacia basada en la lengua que no habla la mayoría y en el mito de que España les roba cuando toda su historia es un chantaje para recibir más y más dinero...

Pero lo grave no es lo que pueda lograr el separatismo, generando falta de libertad, envenenando a los niños con el odio a la verdadera y única patria, esquilmando a los ciudadanos para financiar no las necesidades sociales más urgentes sino los intereses de la casta nacionalista, con todos sus chollos, estafas y corrupciones. Eso no es lo realmente grave, siendo repugnante. Lo grave es que sea el Estado, los poderes de la nación, el Gobierno, esto es, los responsables de impedir las agresiones continuas y la vulneración no ya de las leyes sino la de la misma Constitución, los que lo permiten. No puedo dejar de pensar en esos ciudadanos españoles de Cataluña que sufren las consecuencias de la implantación de una tiranía clientelar en la que el nacionalismo es más que la excusa para un negocio: destrozar España es para ellos mucho más importante que el bien de su propia región...

Es importante resaltar que la casta mediática, hoy más dependiente que nunca del poder del Estado, es tan responsable como los políticos de los graves problemas de la nación. En el caso catalán, vendieron a Pujol como hombre de Estado, el mismo que quebró un banco en los primeros ochenta a base de llenarse los bolsillos y financiar el independentismo y para cuyo rescate España ya puso 300.000 millones de pesetas; aún hoy dicen que el sentimiento de unidad nacional caracterizó los Juegos de Barcelona 92 cuando allí se mostró a las claras la pretensión independentista de internacionalizar el problema y que desde entonces se agrava en cada evento deportivo con los más inquietantes berridos a los símbolos de España y, cuando conviene, callan sobre la terrible situación en los colegios catalanes, donde es imposible recibir la educación en la lengua oficial del Estado y donde se educa a los niños para que nunca olviden que los buenos catalanes son los independentistas... Y todavía se permitía a un diputado de ERC soltar un discurso contra España en el Congreso de los Diputados a la vez que enseñando una bandera independentista gritaba el contrasentido de que "esta es la bandera de la libertad".... 

¿Para qué seguir? Lean Los Muros de Cataluña, de un periodista nacido en Barcelona, Javier Montilla y les quedará clara la situación totalitaria que hoy viven los catalanes, generada por el separatismo y permitida por el Estado. Entenderán perfectamente lo que siempre ha sido el nacionalismo: una mentira, un montaje de odio, generado por las élites corruptas para seguir sometiendo y esquilmando al pueblo. Lo grave es que hoy, el Estado, siendo tan corrupto como esas élites regionales, no sólo no permite el dislate, sino que es cómplice, colaborador y beneficiario -según sus oscuras pretensiones-.  Ya hay un nuevo pacto con Mas a cambio de bajar el ritmo del independentismo. Otra factura más para todos los españoles. Es que es evidente: el enemigo de España más importante es el sistema político que padecemos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Fracasa Mas, triunfa el independentismo, la corrupción no importa

Ni han pasado dos años. Las últimas elecciones fueron el 28 de noviembre de 2010. Desde entonces, Artur Mas ha tenido que esconderse tras la irresponsable bandera del localismo paleto, del nacionalismo derrotado y la ignorancia separatista. Porque en dos años en que debía haber gobernado para el bien común de Cataluña desde el poder que le confiere el Estado, no ha sido capaz de mejorar la situación. Al contrario, la ha empeorado. Del 17% de paro (600.000 personas) a casi el 23% (821.000); 28.000 empresas menos; incrementos de impuestos y recortes sociales; Madrid ha superado a Cataluña en porcentaje del PIB nacional; aumento descomunal de la deuda hasta la quiebra –el Gobierno transfirió 2700 millones la semana pasada para pagar el vencimiento de los conocidos como bonos patrióticos entre cuyos inversores hubo 130.000 catalanes- y, quizá, lo más grave, una disminución de la libertad política, económica y de prensa ya de por sí grave desde la Cataluña de Pujol.

Mas ha fracasado: pidió una mayoría amplia para llevar a Cataluña a una libertad imaginaria que sólo era aislamiento y no sólo no lo ha logrado sino que ha perdido muchos de los escaños que tenía en 2010. Ha metido a una Autonomía quebrada en un proceso inútil. No ha habido otro caso como el de Banca Catalana que tanto benefició a Pujol. No han podido engañar a todos, aunque son muchos los engañados por el “España nos roba” cuando realmente hemos sabido que sobretodo, quien roba a Cataluña es CiU. Nunca sabremos cuánto han influido las portadas de El Mundo, pero siempre agradeceremos conocer una verdad tan oportuna. Pero no se pueden echar las campanas al vuelo, porque como en el País Vasco, la entrega de todo el poder político al separatismo, acaba, con los años, teniendo consecuencias.

Ha triunfado el independentismo inoculado: aunque tampoco arrasa, pero cada vez son más los votantes jóvenes que se incorporan al sistema, y todos vienen con un espectacular lavado de cerebro y lo único que conocen de la historia son las mentiras interesadas del nacionalismo sobre 1714. El parlamento de Cataluña es separatista y veremos pronto las consecuencias y veremos qué puede ocurrir entre los extremos nacionalistas de CiU y  de ERC. Porque está claro que aquí –a pesar de que a tantos se les llena la boca de “Estado de Derecho” y “Constitución” hay artículos, como el 155, que nunca se atreverán a aplicar. El PP no sube como debía porque Alicia Sánchez-Camacho, como sus compañeros del PP vasco de Basagoiti, no se distingue con fuerza por su defensa de la unidad nacional, a lo que se añade que Mas ha gobernado estos dos últimos años con su apoyo. Sube de forma impresionante Ciutadans, que triplica escaños y al menos es un consuelo para la defensa de España y del sentido común y una lección muy importante para el PP de Rajoy. El PSOE continúa su camino hacia el desastre pues la confusión de su federalismo, la mediocridad de Rubalcaba y el vacío intelectual de Carme Chacón han terminado por desorientar a su gente, que ya es de ERC mayoritariamente.

La corrupción no importa tanto: porque mucha gente está también corrompida y lo común es encontrar gente que cree que la corrupción es consustancial a la política; tanto que dicen que “si yo estuviera ahí, sacaría tajada.” Pero esa es la sociedad española. En esto Cataluña no se distingue del resto de España: lo vimos en Valencia como en Andalucía. Aquí la gente distingue entre corruptos y los que no lo son aunque roben porque son de los suyos. Otro tema importante a tener en cuenta: ¿cuánto puede quejarse una sociedad de los desmanes que permite a sus políticos?

En fin, la irresponsabilidad de Mas ha arrastrado a una región a soñar con una promesa falsa –porque CiU no podía cumplir lo que prometía- mientras las cifras de la economía empeoraban dramáticamente por su nefasta gestión. Mas debe dimitir antes de que le quiten desde el clan Pujol o algún juez serio que quiera investigar su fortuna en Suiza.

Por último, no es casualidad que las declaraciones más contundentes y brillantes sobre la situación de España y de Cataluña hayan salido de la boca de Víctor Grifols, empresario catalán innovador y de éxito: “no invertiré más en España, se ha roto la máquina de la democracia, la Monarquía empieza a patinar y las Autonomías son accesorios que molestan.” Vaya si molestan. Hoy hemos sabido que hay muchos catalanes que han sido conscientes de que, como en España, todos padecemos las mismas estafas. Basta ya. Que ya sabemos, como decía Sánchez Fornet del SUP que “la Justicia se para cuando toca investigar a los políticos corruptos.”