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miércoles, 2 de julio de 2014

La derecha y el debate Monarquía-República

Comparto este artículo escrito hace unas semanas y que ha sido publicado en el número 185 (mayo-junio 2014) de RAZÓN ESPAÑOLA, la revista que fundara Don Gonzalo Fernández de la Mora.

Espero vuestros comentarios, creo que es un tema que debemos abordar con total seriedad y visión del tiempo que nos toca vivir...


En estos días agitados el debate Monarquía o República vuelve a plantearse con tanta pasión como falta de argumentos. Por un lado, la izquierda basa sus posiciones en reeditar lo peor del período de 1931 a 1936, como si aquel periodo iniciado con un golpe de Estado hubiese sido un modelo de democracia cuando la II República fue un fracaso más de la nación, porque principalmente la izquierda solo quiso ver en la República un medio para sus fines totalitarios. Por otro, la derecha enseguida recurre al miedo a que la izquierda se comporte exactamente igual que entonces para rechazar la posibilidad de la República.

Así, la derecha, mayoritariamente, elude el debate. Es un error, porque la mejor manera de evitar que la izquierda utilice la República para sus objetivos es que la derecha sea impulsora de un nuevo modelo de Estado cuya forma política sea una República moderna y democrática, esto es, un sistema con representatividad auténtica que garantice la libertad política y el control del poder.

Conviene señalar que algunos, además de mencionar el terror a una repetición de la II República para evitar el debate actual sobre un sistema republicano en España, suelen añadir que no es un buen momento para plantear el tema debido a la precaria situación económica de España y a las tensiones que causa el separatismo, pero, ¿acaso no tiene el llamado juancarlismo gran parte de la culpa de la mala situación que vivimos en el momento presente? Y, más aún, ¿son sinceros los que aluden al argumento de la inoportunidad del momento para no plantear la cuestión o, más bien, es un recurso para decir no a la posibilidad de la República?

Centremos entonces los términos y el debate, porque no podemos ni debemos eludirlo. Es más, debemos fomentarlo porque gran parte de la derecha española no es consciente de la importancia que tiene afrontar el tema.

La Monarquía es una forma de Estado cuya principal característica  -aunque muchos lo ignoren- es la unidad de poder: la etimología es maravillosa. Siendo así, no se opone a la República, término que se refiere genéricamente al gobierno de la cosa pública. Otra vez la etimología.  Investiguemos. Según el Diccionario de la Real Academia:

Monarquía es el Estado regido por un monarca, o la forma de gobierno en que el poder supremo corresponde con carácter vitalicio a un príncipe, designado generalmente según orden hereditario y a veces por elección y, también es el tiempo durante el cual ha perdurado este régimen político en un país.

República es la organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado; en algunos países es el régimen no monárquico; por supuesto es el Estado que posee este tipo de organización o de denominación y se refiere también al cuerpo político de una sociedad, como hemos indicado.

Como vemos hay dos características que pueden enlazar ambos términos: que el poder se representa por una persona y que, además, es elegido por la sociedad. Y es que, efectivamente se dan Monarquías electivas y dos ejemplos buenos son los Visigodos y el Papado.

Por tanto, el problema político no es real si lo desvinculamos de la ideología, del sentimiento o de la pasión.  Es cierto que todo ello forma parte de nuestra forma de ser, pero también es verdad que podemos utilizar el raciocinio para encontrar soluciones más adecuadas para todos, y para ello, esto es, para utilizar la razón y el sentido común, conviene despojarse de prejuicios ideológicos, sentimientos y pasiones. Así, por lo que hemos dicho, la cuestión es la unidad de poder y la posibilidad de elegirlo, y es en esto donde reside el meollo de la cuestión. Si se da el caso de que algunos tengan empeño en que el poder sea hereditario, podremos responder que no hay un solo argumento racional para el tiempo presente para sostener tal posición: ni si quiera el de la estabilidad. Basta mirar a la Iglesia Católica.

Entonces, ¿puede y debe la derecha asumir como un reto político propio, como un profundo deseo de mejorar España precisamente en este tiempo, la defensa de un cambio político para lograr una forma de Estado republicana? Sí, puede asumir este reto de la República porque frente a las imposiciones del colectivismo que siempre es una forma de totalitarismo, la derecha es una garantía para construir una democracia de verdad partiendo de su compromiso con la libertad personal. Y sí, debe asumir este reto de la República porque sería una irresponsabilidad para con España volver a perder el tren de la historia por egoísmo, conveniencia o por no entender la evolución de la sociedad o no querer involucrarse en las cuestiones políticas y sociales más allá de sus preocupaciones económicas.

Otra razón importante por la cual la derecha debe liderar sin miedo el debate sobre la República es precisamente su marginación en el sistema actual. Me explico: la Monarquía instaurada en 1975 por deseo del General Franco ha buscado, por su propio interés de supervivencia, una legitimidad fuera de su propio origen. Esta nueva legitimidad se ha basado en un pacto preconstitucional con los enemigos de la Corona y de España, que son la izquierda y el separatismo. Así, aunque la derecha ha quedado relegada, ha resultado muy útil para dar imagen democrática al régimen, eso sí, comprometiéndose a respetar caso del llegar al Gobierno, los acuerdos básicos del consenso y renunciando a defender sus propios principios.

Profundizando ahora en la cuestión democrática de la República, la derecha tiene un gran reto, un reto realmente apasionante, pues, por razón del mismo principio democrático ya no tiene sentido defender la Monarquía en el sentido que se comprende esta forma de Estado: no tanto por su unidad de poder como por su carácter hereditario. No hay más que ver las soluciones, más bien apellidos, que han de darse a la Monarquía moderna para ocultar su incompatibilidad con la democracia: Monarquía de partidos, Monarquía constitucional o Monarquía parlamentaria. Porque con estos apellidos se quiere disfrazar el carácter no democrático, por cuanto no elegible, del Rey. Ocurre, además de que el Rey es una figura no elegible por el ciudadano, el hecho aún peor de que es inviolable, lo cual se opone a la igualdad ante la ley. Con ello, tenemos todas las garantías para la corrupción del sistema, del Rey abajo todos, porque suele ocurrir que el Rey acaba reinando y gobernando sin control posible. Desgraciadamente podemos comprobarlo en España.

Técnicamente –y continúo con el reto democrático que tiene una derecha nacional, democrática y moderna por delante-, por lo señalado en el párrafo anterior, la República puede ser –si se construye con cimientos serios y racionales, sin sectarismo- la gran posibilidad de libertad política para España. Porque mientras el Rey se reserva siempre un espacio de soberanía que excluye al pueblo, la República, por el contrario, garantiza que la soberanía resida de hecho en todos los ciudadanos de la Nación. Por tanto, con este nuevo enfoque, mantenemos la unidad de poder –el poder lo tiene el pueblo exclusivamente- y el principio democrático. Después, el pueblo puede delegar todo el poder que posee en los diferentes poderes y contrapesos para garantizar el correcto funcionamiento de las instituciones con independencia y libertad. Así se construye un verdadero sistema de democrático.

Por último, como conclusión, sostengo que la derecha puede y debe asumir el liderazgo de un cambio que llegará más pronto que tarde por una razón y un deber fundamental, que es el patriotismo. Porque por encima del Rey está la Nación y si la Nación puede peligrar por culpa del Rey, conviene recordar la sentencia de un elocuente orador de la Primera Legislatura de nuestra mediocre democracia, escrita en 1979: “la Monarquía es para el pueblo y no el pueblo para la Monarquía… Y dada la situación que vive hoy la Patria se hace necesario pensar en la República al servicio de la unidad y la libertad de España”.


domingo, 15 de diciembre de 2013

El espeluznante consenso socialdemócrata

Sobre la conferencia de Almudena Negro, Instituto Juan de Mariana, sábado 14 diciembre 2013

El socialismo se ha ido implantando de una manera sutil, poco a poco, gracias a un consenso anterior a la Carta Otorgada del 78 –que no Constitución- y el problema político de España y de todo el mundo occidental tiene muy difícil solución.

La conferencia-coloquio de Almudena Negro, pronunciada en la tarde de ayer en el Instituto Juan de Mariana, ha tocado todos los puntos de esta profunda crisis política que padecemos, cuyo reflejo económico es uno más de tantos síntomas. Intervenciones de mucho nivel desde el numeroso público asistente han rematado la lección magistral de la ponente.

En este tiempo de confusión es complejo hacer entender el espeluznante consenso que realmente existe entre PP, PSOE y separatistas, incluyendo a la banda terrorista ETA un aliado del sistema, por ideología y por la necesidad del miedo.

Analizando los errores de las principales corrientes de pensamiento, Almudena nos ha expuesto cómo hemos llegado a ésta situación totalitaria, donde la oligarquía ha devenido en cleptocracia en un consenso bien apañado entre grandes empresas, sistema financiero, justicia y política.

Citando la Constitución, recordaba que todo esto que hoy vemos estaba bien planeado: en sus artículos leemos “una democracia avanzada, un Estado social…”  Y entraba a explicarnos qué significa esa “democracia avanzada”, en tradición con el pensamiento socialista: un hombre nuevo, un paraíso en la tierra…

Así, la democracia avanzada es un totalitarismo de partidos escondido tras la propaganda. Aunque el sistema hace aguas en Europa, este consenso aún se sostiene sobre cuatro patas, a saber, sindicatos, monarquía, autonomías y un sistema fiscal ideológico, el IRPF; y el cambio sólo será posible si las desmontamos. Sobre el impuesto de la renta –un impuesto ideológico- ha surgido un interesante debate con el público, concluyendo que es un impuesto inmoral porque castiga a quien trabaja y, lo que es peor, un sistema de control de los ciudadanos siempre sospechosos contra el que tenemos que luchar.

A pesar de la evidente tiranía socialista que ésta vez se ha implantado sin violencia –o al menos muy poca- la sociedad infantil, mayoritariamente, pide aún más Estado para resolver la crisis del consenso socialdemócrata. Es la sociedad infantil que cree tener derecho a todo y ningún deber. Es la sociedad ideal para el socialismo: de nuestro dinero viven unas oligarquías cuyo capital no proviene de un libre mercado sano y transparente, sino de un régimen clientelar en el que los amigos del poder se benefician del enmarañamiento legal, 3000 leyes al año que escupen las administraciones en España. Es el sistema chino: capitalismo salvaje para los oligarcas, totalitarismo socialista para los ciudadanos que pagan. Y muchos siguen sin verlo, anclados a soluciones de otros tiempos porque siguen sin percibir que el mundo va cambiando.

Se ha hablado críticamente de las Autonomías, un sistema antinatural muy útil al consenso socialdemócrata y a favor del municipalismo español –ahí me he emocionado- con citas a don Antonio Maura y a la tradición de libertad individual española, tan desconocida y tan cierta. He tenido que recordar, en una de mis intervenciones, al inmenso Alcalde de Zalamea. Ha indicado que tendría sentido con libertad política: que precisa de justicia independiente y representatividad real.

Por último, ha impresionado su referencia a las ideologías que propaga el consenso socialdemócrata alertando sobre la peligrosa ideología de género, que surge de cambiar la lucha de clases por la lucha de sexos. Así, ha recordado que en el consenso no tienen cabida quienes no aceptan estas ideologías, poniendo el oportuno ejemplo del aborto impuesto por la UE a sus miembros.

Ha sido una inquietante lección sobre actualidad analizando sus orígenes ideológicos y filosóficos, pero abriendo la esperanza de un cambio a mejor, primero porque parte de la solución está ya cuando se conoce el problema a fondo y segundo, porque el sistema hace aguas y la transformación de las mentes ya ha comenzado. Solo unas minorías conscientes de la problemática del tiempo presente –el consenso totalitario socialdemócrata que anula toda libertad- podremos lograr el cambio.



Hoy me siento menos solo. Enhorabuena a Almudena Negro y al Instituto Juan de Mariana. Muchas gracias.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lo urgente no es defender tus ideas, sino crear un sistema para poder defenderlas

Claro que siempre hay que mantener los principios y, por supuesto, defenderlos. No me entiendan mal...

Pero es tal la situación de la partitocracia corrupta que ha llegado el momento de sumar, de presentar alternativas serias. No podemos quejarnos siempre. No podemos criticar permanentemente todo. No podemos, mucho menos, quedarnos parados mientras todo se hunde a nuestro alrededor. En la Historia ya han ocurrido sucesos parecidos, crisis terribles y momentos de pesimismo sin esperanza alguna en un futuro mejor. Pero fueron las minorías, minorías creativas se llaman ya en el mundo del pensamiento, las que, sin miedo, con esperanza, con fe, con ilusión, transformaron lo que todo el mundo creía imposible de mejorar.

Para cambiar las cosas hace falta tener una alternativa. No basta la crítica por sí misma. Está bien diagnosticar el problema: es una paso evidente para comenzar a solucionarlo. 

España necesita de buenos médicos, no tanto para el diagnóstico, que está ya claro desde hace años, sino para diseñar una estrategia de cura. Todo un equipo de médicos. Y unido. De diferentes disciplinas. Porque no necesitamos esos micropartidos de cada ego ni minilíderes obtusos. No necesitamos defensas de la patria que contribuyen a alimentar al enemigo. No necesitamos analistas de red social. No necesitamos soluciones de barra de bar. No necesitamos tanto defender nuestra singularidad, nuestras pequeñas nimiedades sino entender que debemos crear un sistema donde las ideas puedan ser defendidas, donde se escuchen las opciones, donde se respete a todos y no se permitan ni chantajes a la nación, ni estructuras políticas cerradas. Debemos, en fin, sumar. 

Necesitamos unión por unos mínimos para crear una democracia auténtica, un sistema abierto. Lean Catársis, ya comentado aquí. Debemos entender que si cada uno nos cerramos en nuestras propias prioridades jamás construiremos nada. Porque muchos han olvidado que la política es el arte del pacto y del negocio y hay que prepararse para poder formar una alternativa más allá de principios excluyentes. Sobra radicalismo sectario.

Si  no se genera una corriente auténticamente democrática, reformista, nacional, dispuesta a proteger derecho y libertad en todos los ámbitos con unas garantías jurídicas basadas en la independencia del poder, con libre acceso a la arena política, nada podrá ya ser defendido. Ni siquiera tantos principios que hoy nadan en la marginalidad. Al menos cambien la estrategia... Urgen mentes abiertas, espíritus genenerosos. "No podemos lavarnos las manos", dice el Papa Francisco. No podemos decir, como me decía ayer un amigo "a mi no me interesa la política, porque no creo en ella" porque así alimentamos aún más el poder de los que nos han estafado.

Piensen, mediten, dejen los tópicos. Abandonen el sectarismo. Sólo sumándonos a un grupo cualificado, una minoría inteligente, formada, culta, respetuosa y ambiciosa, con fe e ilusión es nuestra esperanza de crear la auténtica mayoría que sacará a España del Estado de Corrupción nacido del Régimen de 1978.


martes, 9 de julio de 2013

LA CATARSIS POLÍTICA QUE NECESITA ESPAÑA

Comentarios al libro CATÁRSIS, se vislumbra el final del régimen,  Javier Benegas, Juan M. Blanco, Akal, 2013

En el día en que se publican comprometedores documentos para el Presidente del Gobierno –una muestra más de la íntima unidad entre corrupción y régimen partitocrático del 78-, he terminado de leer CATARSIS, un libro interesante no sólo por el brillante análisis de las causas de la deprimente situación nacional, sino por las valientes propuestas –puro sentido común-, para salir de ella.

Catarsis es un vocablo potente, que se usa más bien poco, y que por ello conviene definir con la RAE:
1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.
2. f. Efecto que causa la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones.
3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.
4. f. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.
5. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.

Es genial: esta definición ya dice mucho del libro… Pero merece la pena leerlo: es un manual fundamental de pura política básica –para España, un tratamiento de choque-, escrito de forma amena, con notables ejemplos sacados de la actualidad y con propuestas de soluciones.

Es democracia básica frente a partirocracia corrupta. Y no sólo se refiere a la casta política, sino a las adheridas a ella: castas sindical, empresarial, financiera y mediática. Y también tiene su parte de crítica a los ciudadanos, que se han acomodado al sistema de la gran mentira socialista de un Estado inmenso que nos haría felices: si repasamos la historia de España comprobaremos que aquí es el ciudadano medio el que ha de tomar la iniciativa. Es responsabilidad de todos dejar de ser el país del sectarismo y los mitos ideológicos.

Encontrarán por eso, repetidamente, la exigencia de un Sistema de Libre Acceso, como propuesta frente a esas castas cerradas, oligárquicas, que tantos males nos causan.

Hay frases inteligentes: necesitamos aprender a crear riqueza, pues de cómo repartirla ya tenemos consumados maestros y por esto estamos como estamos; denuncias valientes: el entendimiento entre las oligarquías empresarial-financiera y la política se convierte en el principal obstáculo para un crecimiento económico estable y duradero y críticas ingeniosas a los periodistas autocensurados: desde el principio la propaganda del régimen se encargó de enseñar a la gente su particular forma de ser demócrata. Por ello, cualquier crítica al régimen se convertía en una crítica a la democracia.

El libro es toda una enmienda a la totalidad del régimen del 78, una partitocracia, que no democracia. Es una crítica detallada realizada desde una concepción auténticamente democrática y, como no puede ser de otra manera, desde una visión de respeto a la libertad e iniciativa personales, al libre mercado y a la libertad económica que exigen y sólo pueden darse en un clima de respeto a la ley y mediante una justicia independiente.


Léanlo, porque la salida a la crisis de régimen no puede darse mediante una falsa mejora de la economía, como intenta el Gobierno actual -otra cara de la misma corrupción que nos paraliza como nación-, sino que necesitamos unas nuevas reglas del juego y la casta política actual, con sus otras castas anejas, son el principal obstáculo para lograr imponer las reformas que urgen. No se trata sólo de quejarse, sino de entender de una vez qué es lo que necesitamos para tener la España que merecemos y CATARSIS es un libro imprescindible para lograrlo. Desde aquí, mi agradecimiento a los autores por gran su trabajo.

miércoles, 26 de junio de 2013

¿Politización de la Justicia o Justicia masónica?

Dedicado a Lorenzo, él sabe por qué

Sin duda, uno de los principales defectos del sistema político que padecemos es el control de la justicia por los partidos políticos. Porque la Justicia es el corazón del sistema. Ayer mismo, en un espeluznante artículo, una de las víctimas del 11M que más se ha distinguido por intentar conocer la verdad de lo ocurrido  titulaba su escrito con la sentencia "Sin Justicia no hay Libertad". Efectivamente. De eso se trata...

Hemos conocido, de forma sorprendente -porque el silencio para ellos es un arma y la ignorancia sobre su organización es toda una fuente de poder- que Fernando Ledesma, que fuera primer Ministro de Justicia de Felipe González en la etapa en que los socialistas acabaron con cualquier posibilidad de independencia judicial -1985- ha reconocido, en un homenaje a Pascual Sala -al más puro estilo de la Logia- que se despedía de sus funciones como Presidente del Tribunal Constitucional que más daño ha hecho a España desde 1978, que "Pascual y yo tenemos en común la pertenencia a la Masonería". Y añadió más adelante: "desde su creación a principios del XIX y hasta 1940 todos los presidentes del Supremo han sido masones". Recordemos que Ledesma apadrinó a Zapatero en su iniciación -nada más correcta la palabra- en el Consejo de Estado...

Se sospechó de Caamaño, Ministro de Justicia de Zapatero. Se sospecha de ciertos cargos del PP y del PSOE. Quizá no estemos hablando de una politización de la Justicia. Quizá toda la política española -protección de corruptos y terroristas incluidos- tenga que ver con los proyectos de la Logia para España. Porque los órganos de control de los jueces, los altos tribunales y muchos magistrados han estado siempre más atentos no tanto a la Ley como a las directrices del poder, vinieran éstas de los partidos o de la Masonería...

Así, hemos ido tragándonos trampas y torcimientos legales que han ido debilitando nuestra unidad nacional, nuestros valores, nuestras instituciones e, incluso, nuestro progreso económico.  El programa político-judicial ha sido aplicado con eficacia. Basta repasar los disparates legales que hemos padecido, desde la legalización del partido de los terroristas hasta la aceptación de un Estatut incompatible con la Constitución, desde la ley del aborto hasta el matrimonio homosexual. Y como podemos seguir hablando, no olvidemos los  indultos interesados, la protección a corruptos de alto nivel o la liberación de sanguinarios criminales para contentar a ETA...

Tenía razón el socialista Pascual Sala cuando, en su discurso de despedida, con toda la caradura del mundo, afirmaba: "no podemos desprestigiar a las instituciones judiciales, siempre independientes y que nunca han tomado decisiones políticas". No, efectivamente, sabemos que no eran decisiones políticas. Porque eran decisiones masónicas... Nunca fue tan cierta La Tesis Prohibida y, con todo lo que está pasando, tengo que deciros que va a continuar en una nueva novela que espero publicar antes de final de año...

Fuente (sobre el homenaje a Pacual Sala):


jueves, 20 de junio de 2013

1917: la impactante actualidad de un discurso de Maura

El desorden, la crisis, el miedo o la nulidad de la derecha y la radicalización de la izquierda, lleva a muchos a pensar que nuestra situación se parece a la II República cuyo resultado desastroso es de todos conocido. Sin embargo, en ambientes más intelectuales, se están resaltando, con más precisión, los parecidos del tiempo presente con la Restauración. Ya lo hemos comentado aquí. Impresiona hasta el paralelismo en las fechas: 1876-1978 y en los sucesos de comienzos del siglo XX con la actualidad.

Viajemos a la España de aquella época. Porque acabo de leer un discurso pronunciado por Maura en la Plaza de las Ventas, en abril de 1917 que impacta por su actualidad. Se trataba de definir el rumbo de la política internacional en relación al conflicto que se estaba viviendo, la Primera Guerra Mundial, en la que España decidió permanecer neutral. Sobre éste punto:

“Hay dos maneras de considerar a España, bien como un sumando, como una energía, como un elemento de combinación de las potencias occidentales, respetándola y viendo en su prosperidad un beneficio propio, o bien como un sustraendo, como un estorbo, como algo que conviene tener apagado y, si es posible, aniquilado. Pues bien, de estas dos concepciones, la segunda tiene tres siglos de vida.”

Ahora casi cuatro… No han cambiado mucho las cosas. Pero lo que quiero resaltar tiene más que ver con la denuncia de la situación interna de la nación. Impresiona:

“Lo que a España le falta no son las propinas de fuera; es sacudir la gusanera caciquil que la ahoga y la deshonra; es regirse por sí misma y reconstituir su vida interior, tener una Constitución que sea de verdad y no el escarnio de la Constitución actual. Las fuerzas no pueden venir de fuera, las fuerzas dependen de nosotros; pero nosotros necesitamos ante todo enmendarnos y aprender a considerar que la existencia nacional tiene sus cargas y que no se puede aspirar al honor de ser nación independiente sin levantar esas cargas… Y yo os digo que para esfuerzo semejante no está España constituida; la política española no está para la posibilidad de semejante esfuerzo…”

Y como remate, agárrense:

“España es una nación ausente de Gobierno… En España, los preceptos constitucionales, en su esencia más radical, eso que se ha llamado siempre Cortes del Reino, de las cuales todavía hay una parodia en la Carrera de San Jerónimo, las leyes más fundamentales del buen manejo de los asuntos públicos, están absolutamente escarnecidas y desvirtuadas. Nada de eso rige, nada de eso es verdad”.

Los ciudadanos ahora sólo tenemos que impedir, que el resto de la historia, siga siendo la misma que España padeció después…


FUENTE (el discurso lo publican entero): Forjaron España, grandes discursos y personajes de la Historia de España, José Javier Esparza, Carmelo López-Arias, LibrosLibres, Madrid 2011.

martes, 18 de junio de 2013

Las próximas generales las ganarán el PP y el PSOE

El multimillonario Felipe González acudió a reunirse con el Presidente Rajoy. PRISA iba a quebrar y el Rey estaba rodeado. Su novia, los negocios, la casa de lujo al lado del Palacio… La Zarzuela llevaba más de un mes intentando callar a la prensa. El CNI tiene siempre información muy útil para estos asuntos. Ahora la consigna es el silencio. La situación es terminal, pero el poder siempre es el poder y el poder tiene mecanismos para mantener el poder. El Estado de la Corrupción vive de un estado de miedo.

A la vez, Aznar, que va por libre, se permite intentar marcar la agenda de Rajoy, atacar al Grupo PRISA y pedir reformas para que su partido asuma la responsabilidad histórica y el mandato de las urnas. Aznar, que también tuvo su mayoría absoluta, vivió amenazado desde abril de 1995 y le despidieron con una masacre, sabe perfectamente que Rajoy no quiere ni puede hacer nada. Está todo atado y bien atado.

Y el futuro ya está preparado. Es el poder del consenso. Vuelven los recuerdos de esos reservados de lujo donde se decidía el negocio de la libertad, las cenas exquisitas donde se pactaba cada artículo de la Constitución entre los interesados, frotándose las manos ante el reparto del poder. Así comenzó nuestra partitocracia y así quiere mantenerse: secuestrando la libertad y la nación, para pedir el rescate que siempre pagaremos los españoles. Es el sistema del que todos viven y nadie quiere cambiarlo, porque el miedo es el arma del poder y la corrupción un permanente chantaje.

Las grandes empresas temen un cambiazo en el BOE, los políticos mediocres temen quedarse sin su medio de vida y el poder judicial teme como nunca los castigos del régimen. Todo puede saltar por los aires en la batalla del y tu más. Los ERE del PSOE y las tramas del PP son la punta del iceberg del Estado de Corrupción, que se extiende por donde pasa cualquier partido, porque son máquinas de gastar dinero para comprar voluntades. Sobresueldos son cosa habitual en todas las esferas del poder. Por eso Rubalcaba pide a los suyos que no sean demasiado exigentes con el caso Bárcenas porque ellos también tienen lo suyo… Que Rubalcaba no ha publicado aún su declaración de la renta.

Las próximas elecciones las ganarán el PP y el PSOE, porque aunque cada uno de los dos grandes partidos va a perder muchos miles de votos, la suma de ambos siempre será mayoría absoluta. Las próximas elecciones las ganará el consenso, el sistema, salvo que los ciudadanos decidan moverse exigiendo libertad, que los partidos se abran y se atrevan a cambiar la ley electoral, que haya listas abiertas y se abandone el control político de la justicia.


Mientras los políticos no pronuncien este  discurso de libertad, que no nos den lecciones de democracia, aunque ya tengan escrito el guión del próximo resultado electoral. Ya lo dijo el sabio Dalmacio Negro, y aquí hemos dado cuenta de ello: vivimos la Tiranía del Consenso. Pero ha llegado la hora de cambiar las cosas.

lunes, 10 de junio de 2013

¿Por qué Rajoy prefiere a Felipe que a Aznar?

En secreto, como corresponde a la organización del poder en una auténtica oligarquía partitocrática, primero por intervención de un Rey convaleciente –y no sólo me refiero a su salud- que juega a la Transición y, después, de la mano de un Presidente tocado sobre todo por sus propios errores, han ido consolidándose una serie de pactos de Estado sobre graves asuntos –pronto los veremos aunque ya los intuimos-, en un intento desesperado de hacer un boca a boca a un régimen que lleva varios meses en coma cerebral.

Han desfilado por la Zarzuela y por Moncloa Felipe González y Zapatero, logrando primero salvar a la joya del sistema, el Grupo PRISA, con ayuda del Gobierno, para luego intentar que sobreviva todo el poder que le rinde pleitesía. Que la izquierda siempre manejó bien la propaganda…

Por  eso la explosión de Aznar de hace un par de semanas ha sido tan importante: no tanto por las críticas a Rajoy, sino por su valentía frente al Grupo que fundara Polanco gracias a los enchufes de un franquismo terminal que se conquistó desde dentro por esas cloacas que aún padecemos… Ha sido claro don José María: “espero que a PRISA, cuando quiebre, le quede dinero para responder por tantas infamias”. Y no creo yo que pensara en Gürtel o en Bárcenas, sino en ciertos desiertos remotos…

Qué bien sigue de actualidad aquella portada del libro que mejor explica nuestro sistema, El negocio de la libertad de Jesús Cacho (1996)… Polanco, Felipe González, su Majestad…Sencillamente cambien a don Jesús por Juan Luis Cebrián, que hace unos días ha llevado de su mano a Rajoy a visitar al Gran Maestre Hollande cantando las bondades de Soraya (PP) en el periódico que siempre odia a los populares, salvo a ciertos elegidos…

Que quieren mantener el sistema del que vive una inmensa casta política-sindical-empresarial con sus asesores, es evidente. Que por esa misma razón, no podemos esperar regeneración desde las anquilosadas y corruptas estructuras del Estado, es también cosa clara. Rajoy se ha convertido, por propia decisión –porque tiene una potente mayoría absoluta-, en un Presidente que dedica su mandato a consolidar el sistema como sea, pactando con quienes de verdad mandan –el PSOE y sus cloacas- y cometiendo la terrible traición a España –no sólo a sus votantes- de impedir las reformas que urgen para que podamos disfrutar de una democracia auténtica. Todo esto ya lo sabemos y no está de más denunciarlo.

Pero lo que toca de verdad, lo importante, lo que cada ciudadano debe tener muy claro es que sólo la organización de asociaciones para la presión civilizada sobre los medios de comunicación y las instituciones –partidos, parlamento y justicia- puede cambiar las cosas. Urge un compromiso personal para denunciar cada injusticia y para hacer propuestas positivas. Redes sociales, artículos, cartas al director y a los diputados, quejas en los partidos políticos, presencia en las tertulias, denuncias ante la justicia… son instrumentos disponibles y debemos usarlos.

Nadie desea que empeoren las cosas: tenemos que ser capaces de intentar poner remedio a ésta trágica situación nacional con cordura y con habilidad sin repetir la historia recorriendo los caminos de violencia de los últimos dos siglos. No es fácil, pero debemos hacerlo así. Hay algo que está cambiando y la sociedad es cada vez más consciente de que nadie nos arreglará las cosas desde arriba, sino que somos nosotros, los ciudadanos, desde abajo, los que debemos impulsar la regeneración. 



A por ellos: como veis a la derecha, yo me acabo de apuntar a la RED DE CIUDADANOS COMPROMETIDOS y éste blog a la RED DE BLOGS COMPROMETIDOS.

jueves, 23 de mayo de 2013

El Partido Popular contra Aznar, su creador

Cuando un problema no se resuelve en su momento, salta al tiempo con más virulencia. Por eso la estrategia política de Mariano Rajoy resulta tan nefasta: él está convencido de que no hacer nada, de que esperar a que escampe, es un proyecto político adecuado para la nación. Nada más lejos de la realidad.
Desde que perdiera las generales en 2008, las voces críticas del PP, a pesar de ser el partido una férrea dictadura basada en que cada cargo debe toda su vida, incluidos los sobres, al mandamás de turno, Rajoy no ha resuelto su legitimidad de origen, esto es, su designación digital por Aznar.
Así, en el Congreso de Valencia fueron voces críticas destacadas Aguirre, Elorriaga y Costa. Aznar también, pero en la sombra. Pensaba Mariano que con aquella amenaza de “el que quiera irse al Partido Liberal, que se vaya”  había solucionado el asunto. Con eso y los pactos mejicanos con el adversario nacionalista-socialista y una alianza con PRISA, pensaba que sería un gran Presidente. Y súmate al cambio.
Pero no. En el partido, y a los votantes con más retardo, no ha sentado nada bien cambiar la defensa de la unidad nacional por el acuerdo secreto con Mas -ayer Duran salió a defender a Rajoy de las críticas de Aznar, nada sorprendente-, la lucha contra el terrorismo por la  excarcelación de etarras, las promesas a favor de la vida por mantener durante año y medio la salvajemente abortista ley de Zapatero, la promesa de bajar impuestos por superar a Izquierda Unida en incremento de IRPF.
Desde hace meses, tras comprobar la gestión del Gobierno claramente pactada con el resto de partidos del régimen para mantener, a pesar de la ruina de la nación, el sistema de privilegios de la élite político-empresarial-sindical, Aznar está moviendo ciertos hilos. Como si se hubiera arrepentido de designar a Rajoy. Esperanza Aguirre también parece crecida. El sector del PP vasco fiel a San Gil anda indignado desde el 2009 y Vidal Quadras amaga desde hace años. Pero, ¿qué tiene el PP que todos, al final, siguen en el partido? Pues poder, el inmenso poder local, autonómico y nacional. Sirva de ejemplo lo que ha contado Raúl del Pozo: Rajoy ha presentado a Cifuentes como posible alternativa a Botella en el Ayuntamiento de Madrid como respuesta a los movimientos de Aznar…
Así, no importa que el país se arruine, porque nadie de los que puede, ni da el paso, ni deja que otros lo demos: no hay libertad política y apenas mediática. Que en España no debe haber derecha –sea liberal, tradicional,  cristiana, atea o conservadora- es algo que tienen muy claro todos los partidos socialistas del régimen.
El revuelo creado por Aznar se va a quedar en un “no estoy de acuerdo con esto” de lo que tiene parte de culpa, en un recurso de última hora para decirle a la derecha española, tan engañada, tan maltratada, que ahí tienen a alguien que pudo hacer algo por ellos. Muchos han dicho, salvo el domesticado Sémper –que prefiere a ZP- que Aznar ha sido el mejor Presidente desde 1975, lo cual es cierto. Pero ni por el nivel de con quien se le compara, ni por sus errores inexplicables –o sí- le haremos bueno.
Aznar se queja de PRISA, pero permitió que su Gobierno, Rato mediante, les dejara engordar incumpliendo sentencias; Aznar critica el modelo de Estado, pero transfirió todo lo que pudo a las Autonomías; Aznar se lamenta del separatismo, pero aceptó cortar la cabeza del PP catalán y español para dejar crecer y robar a Pujol…
Agradecemos su esfuerzo de sinceridad, pero si aún él y tantos quieren prestar un buen servicio a España, hagan autocrítica, refunden una nueva derecha, exijan cambios profundos y ponga la nación por delante de su comodidad. Entonces, quizá, les creamos.
Porque en fin: Aznar prometió desclasificar papeles, levantar alfombras, limpiar cloacas, reformar el sistema, mejorar la democracia, luchar implacablemente contra la corrupción y, al final, nos dejó a Rajoy.

lunes, 15 de abril de 2013

“No soy mujer de consensos sino de principios”

Se podrá estar de acuerdo o no con ella; tuvo aciertos, cometió errores. Como cualquiera. Pero con un balance positivo para su nación y para el mundo. La frase del título es de Margaret Thatcher, que nos ha mostrado, al irse, todas las miserias de la derecha española, que aún hoy, tanto por sus políticos como por sus periodistas afines, sigue rezumando complejo de inferioridad frente a la izquierda a la que terminan por someterse…
Thatcher es un ejemplo no porque lo digan quienes quieren apropiarse de sus éxitos –liberales, conservadores o patriotas- sino por haber defendido sus convicciones con habilidad y contundencia en un mundo dominado por la propaganda socialista y las consignas progresistas. Enfrentarse al poder brutal de los sindicatos, devolver la libertad –siembre con responsabilidad- a los ciudadanos, reforzar la democracia agarrándola al cumplimiento de la Ley, son todas medidas que urgen hoy en España.
Pero aquí sucede todo lo contrario: los líderes del Partido Popular que han realizado declaraciones o escrito artículos de todo tipo elogiando a la Primer Ministro inglesa, han aplicado siempre las políticas opuestas a las suyas. Es más, han ido afianzando en sus mandatos, sobretodo Rajoy, toda la perversidad ideológica del socialismo tanto en materia económica, como en educación, sanidad y cambio cultural y moral…Y la cosa sigue empeorando.
Efectivamente, ha predominado el servicio al consenso que a las convicciones. Porque es más agradable cobrar en el retiro unos cuantos miles de euros de cualquier consejo de una grande del Ibex que contar la verdad sobre el oscuro sistema de partidos que está acabando por aniquilar la nación española. Es más cómodo contemporizar con el adversario que enfrentarse con valentía. El camino de la traición siempre es el más fácil.
Aún ayer, una periodista famosa por su valiente defensa de España, decía que “el Rey había prestado un servicio a la nación y que la Transición era su gran obra, un éxito que debíamos agradecer.” Con este tipo de comentarios que obvian los escándalos, también los políticos -no hablo sólo de mujeres o corrupción- de la Casa y de la Familia Real, algunos demuestran su lejanía de la realidad social española y de los jóvenes que padecen los frutos de tal Transición. Nadie está más lejos de la realidad nacional que los tertulianos que pontifican a diario desde los diversos medios o los políticos que viven ajenos una crisis que sólo les interesa para aprovechar las desgracias ajenas, como siempre hace el socialismo.
Más grave aún es insistir en los éxitos de la Transición, pues pareciera que ahora los problemas han surgido como un castigo divino… ¿Acaso los errores –o traiciones- de la Constitución, no son causa de casi todos los males que sufre la patria? Sin autocrítica no hay regeneración.
Pero todo es un consenso. Un apaño de una casta político-mediático-empresarial. Una alegría donde el PSOE indulta a un banquero condenado y el PP cambia la ley para que pueda seguir en el cargo… Es todo una fiesta que siempre paga el ciudadano. Y sólo los ciudadanos podrán terminar con ella cuando se nieguen a pagarla. Nada más urgente que una renovación en la que tengamos políticos como Thatcher, que desprecien el consenso y defiendan sus principios.

sábado, 12 de enero de 2013

Cuando la trampa es volver a su consenso de la Transición

Uno de los mayores peligros de la crisis es que salgamos de ella sin haber aprendido la lección, sin haber hecho las reformas de todo lo que funcionó mal desde el principio, desde la Jefatura del Estado hasta el concejal de cualquier aldea. No nos engañemos: España es un paraíso para los corruptos, porque la Justicia –perdón por llamarla así- está controlada por los mismos poderosos que han hecho de ésta vieja y gran nación un paraíso para la estafa.

Y no repetiremos aquí el tópico que hemos llegado aquí porque tenemos lo que nos merecemos. Nadie lo merece. Al contrario. Porque eso hubiera sido así si hubiera habido libertad. Pero ya hemos demostrado muchas veces que los cabecillas que controlaban el Régimen de Franco en los setenta prepararon el terreno para seguir dominando las estructuras de poder del nuevo Régimen, bajo la cantinela de que ellos habían traído la democracia.

Y ese es nuestro mayor peligro: que un Rey en sus horas más bajas y con los peores amigos; que un dícese periodista que intentó ser Ministro de Cultura cuando el autogolpe del 81; que un censor franquista desde un poderoso grupo de comunicación; que un amigo de los nacionalistas; que un anti Juez que revisa tiempos pasados mientras defiende tiranías presentes; que una agrupación por la anticultura siempre subvencionada se manifieste con la ETA; que un ladrón presidente de una multinacional española que coloca a conocidos corruptos; que un par de ex presidentes multimillonarios que pontifican por el mundo;  que todos los apoyos mediáticos de la ya conocida como casta parasitaria responsable de la situación actual –casta sindical, empresarial, política y mediática- nos intenten vender la moto de que hay que volver a los consensos –más bien apaños- de la Transición. Porque eso significa mantener la raíz del problema: la falta de libertad, el socialismo radical para los ciudadanos sometidos mientras los poderosos disfrutan de un capitalismo de amigotes.

Ya no dan para más: esa generación que desfiló el otro día por La 1 –la quinta de Juan Carlos-  no puede presumir ya por un momento más –sin hacer el ridículo- de haber traído una democracia: –“ése modelo de Estado que nos dimos los españoles”- que es una ruina, un fracaso, un muro por donde la libertad no puede entrar y la garantía de la disgregación de la Patria. Ni siquiera son capaces de cumplir ésa Constitución cuyo desprestigio viene de quienes dicen defenderla, de la misma manera que pervierten la democracia diciendo que éste sistema repugnante, injusto, socialista y antinacional es un sistema democrático, un Estado de Derecho garante de las libertades. No valen ya sus batallitas inventadas. Nosotros somos otras generaciones que queremos una España mejor y fuerte, donde no sea un privilegio atacar la unidad de la Nación y donde no pagar una multa de tráfico sea un delito peor que los miles de millones estafados por los líderes de CiU o de cualquier partido… Pero nos volverán a engañar. Tienen mucho poder. El Club Siglo XXI ha organizado una serie de conferencias para hacer balance de una Transición que ha sido “tan positiva”, dicen. Pues si ya concluyen que ha sido positiva sin dar posibilidad a la autocrítica, ¿para qué perder el tiempo haciendo balance? Si a los ojos de todos está el desastre…

¿Por qué tan pocos periodistas se han atrevido a cuestionar todos estos puntos? Y ¿por qué los que lo hacen, lo han hecho después de haber llegado a éste estado de las cosas? Amigos, esto da para otro tema: es cosa de logias…Pero tomen nota: desconfíen de quienes les digan que hay que volver al consenso, “a la alta política de la Transición” (Juan Carlos I en Navidad), de los que como Bono y Zaplana –querían forrarse con la política y lo han logrado, Dios los cría…-  hoy montan una Fundación por la Constitución, de quienes dijeron tantas veces que las Autonomías eran garantía de progreso –las mismas garantías que tus ahorros en acciones de Bankia-… No se fíen. Tampoco de los dicen que defienden ahora lo público sólo porque no gobierna su secta. Algunos, de lo público, han hecho el mejor negocio privado de su vida. La solución está en cada uno: no se traguen las mentiras del consenso,  luchen por la verdad porque entonces la libertad se dará por añadidura. Toca la batalla de las ideas.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Las tenaces injerencias extranjeras contra España...

El pasado viernes 26 de octubre me invitaron a presentar mi novela La Tesis Prohibida ante el selecto Fórum2000. El acto consistió en una comida –estupenda, por cierto- durante la cual yo expuse un tema relacionado con el libro y cada poco, los más de veinte asistentes me hicieron las preguntas que les fueron surgiendo. La sobremesa se alargó. Fue apasionante.

Sin ánimo de destripar toda la trama del libro –que varios no habían leído aún- hablé de las continuas injerencias extranjeras en la historia de España, normalmente siempre enfocadas a controlar, en el mejor de los casos, nuestra política y, en el peor de ellos, a debilitarnos o, incluso, anularnos. Es una constante. Sobre la pista para profundizar en el asunto, me puso el Profesor de Derecho Constitucional Don Ramón Peralta, precisamente en una conferencia con motivo de los 200 años de las Cortes de Cádiz. Afirmaba Peralta: “Desde Carlos V estamos en manos de dinastías extranjeras que han ido borrando poco a poco nuestra mejor tradición política de libertad y unidad.” Toma.

La convocatoria en Cádiz, con la nación en lucha intentando defenderse de la agresión francesa, vino de la mano de Jovellanos, que no pudo llegar a contemplar la reunión, al morir en noviembre de 1811. Jovellanos pretendía, para salir de aquella gravísima crisis nacional, reunir las Cortes históricas, tradicionales, las de siempre, las de la mejor historia de España. No pudo ser. Cádiz, en 1812, como cuando la Constitución de 1978, fue una oportunidad grandiosa desperdiciada, por culpa de nuestros mediocres líderes que sin altura de miras sólo se preocuparon de sí mismos, de sus carreras, de sus dineros y, a lo sumo, de sus partidos. Así, tanto en 1812 como en 1978, los que tenían el mandato de reconducir España, miraron para sí y para otros intereses. Fracasaron como hoy fracasa el sistema. Otra vez, de nuevo, las injerencias extranjeras. Pero sin olvidar que siempre hay españoles dispuestos a medrar trabajando para los que buscan la ruina de nuestra nación.

Parecerá exagerando, pero es una constante. ¿Cómo entraron los musulmanes en el 711? Por la llamada de uno de los bandos en liza por el trono Visigodo. ¿Cómo se fue fraguando la separación de Portugal del resto de los reinos peninsulares, ya en los primeros siglos de la Reconquista? Porque en ciertas discusiones dinásticas algunos se aliaron con los intereses de Inglaterra. ¿Cómo entraron los franceses en 1808? Llamados ni más ni menos que por esas élites tan corruptas como afrancesadas que veían en el país vecino el remedio a nuestros males. ¿Y cómo entró el comunismo con ánimo de destruir cualquier institución de nuestra mejor tradición? Con la colaboración de miles de españoles alienados por una de las ideologías más destructoras que conociera la humanidad.

Más ejemplos actuales: Hoy asistimos a la mentira separatista de la Guerra de Sucesión de principios del XVIII. El nacionalismo catalán juega con los vocablos y quieren decir de ésta guerra que fue de secesión. Falso. Como en el resto de España, se desató una dura y larga guerra civil -hasta algunos afirman que la primera carlista-, entre quienes apoyaban al Archiduque Carlos y quienes querían que reinara el Borbón. En cualquier caso, los españoles no elegirían. Aquello respondía a un plan macabro de las potencias emergentes europeas que, aún en vida del desgraciado Carlos II, aspiraban a trocear España para repartírsela. Hoy, fomentando el nacionalismo, desde fuera nos siguen haciendo las mismas maldades… Y ayer conocíamos la noticia de la publicación del nuevo libro del experto en Masonería Don Manuel Guerra, que afirma que "las cúpulas de los partidos españoles están controladas por masones."

Dicen que no nos hacen falta enemigos. Cierto. Pero aquí hay muchos dispuestos a ayudarles. ¿Por qué? Lo ha clavado hoy David Gistau en El Mundo: “Los presidentes de la democracia y el Rey, se han sentido hasta ahora los protagonistas del mejor periodo de la nación –que nace en la Sacrosanta Transición- en parte porque nuestra historia es cautiva de la leyenda negra, que los españoles tienen digerida como vergüenza de sí.”

En este blog hacemos un esfuerzo enorme por repasar los mejores ejemplos de nuestra historia nacional. Pocos saben que las constituciones ejemplares de Inglaterra y EE.UU.  -frente a lo que padecemos aquí- se inspiraron en las Cortes de León de 1188, primer parlamento moderno fueron aquellas Cortes de la Monarquía Hispánica. Pocos conocen bien la enorme tarea de España en América, con sus descubrimientos, aportaciones culturales, civilizadoras y evangelizadoras.  Al menos fue un consuelo escuchar a un miembro de Fórum2000 afirmar que “desde hace años, en las élites culturales de Estados Unidos, se va imponiendo una revisión de la leyenda negra hasta el punto de que allí se aprecia mucho, no sólo la colaboración de España en la aparición de la gran nación americana, sino en la inmensa obra cultural de los españoles en todo el continente.”

¿No sienten ganas de empezar a leer los mejores capítulos de nuestra historia? Ánimo. Es una de las mejores muestras de patriotismo que uno puede dar. Recomiendo Lo que el mundo debe a España, (Ariel 2009) del sabio Luis Suárez. Conociendo la historia amaremos más a España y tomaremos nota del pasado cuando, por enésima vez, tengamos que defendernos de los tenaces enemigos exteriores siempre apoyados por los traidores del interior.

sábado, 13 de octubre de 2012

Presidente: un año después, las cloacas del Estado siguen activas


El “súmate al cambio” de la campaña electoral que llevó a Mariano Rajoy a ganar las elecciones del 20 de noviembre de 2011  se ha convertido en una de las grandes estafas de nuestra mediocre historia desde 1978 cuyos frutos hoy recogemos, todos podridos por cierto… Con la excusa de la democracia, se han cometido las mayores tropelías, los más negros crímenes, los robos más fantásticos y la ruina más importante desde que Carlos V quebrara la Hacienda española.

Y otra: al parecer, alguien ha robado de la Audiencia Nacional,  el disco duro del ordenador del fiscal Bautista, que precisamente contenía la más jugosa información sobre el caso Faisán, uno de los más inquietantes asuntos que hemos padecido en los últimos años y  que, si estuviéramos en una democracia decente, hubiera supuesto el procesamiento inmediato del ex Presidente Zapatero y antes aún de los altos cargos del Ministerio del Interior, incluyendo al siniestro Rubalcaba. Un año después, Mariano Rajoy, tu Gobierno ya no tiene excusas para no haber terminado con las cloacas del Estado. Tú sabrás por qué las mantienes: ya dicen que se acerca un oportuno golpe de timón de esos que tanto benefican al sistema, tipo el 23-F...Serán capaces de cualquier cosa.

Desde el 11-M, la parte de la sociedad que no se inyecta el lavado de cerebro separatista ni la propaganda socialista de casi todas nuestras televisiones y que intenta atar cabos desde la libertad de pensamiento y la rebeldía intelectual, sabemos que desde el final del franquismo, durante toda la Transición, durante los gobiernos socialistas y también con los populares, pervive una cloaca siniestra en las profundidades del Estado, capaz de los más temibles dislates con tal de prestar un servicio por encargo aún no aclarado, pero cuyas consecuencias son palpables: ruina, manipulación, corrupción y división de la sociedad española. De todo ello hemos dado cuenta en http://www.tesisprohibida.com

Prometía el candidato Rajoy un cambio que a día de hoy no se ha producido. No vamos a dejarnos llevar por la conveniente campaña separatista que pretende que Cataluña sea el único problema que nos intenta perjudicar –Cataluña no es tanto el problema como lo es el nacionalismo y la falta de respuesta legal de las instituciones del Estado-; porque hay muchas cosas que están pasando estos días no menos escandalosas: ahí tenemos al amenaza de Bildu-ETA en el País Vasco, el rescate financiero que intervendrá con dureza nuestras cuentas públicas sin rescatarnos de la casta política y la Monarquía corrompida en manos de un Rey desnortado que, si elogiaba a ZP hoy decide regañar al Gobierno por intentar aplicar la ley en Cataluña.

Y con el asunto del Faisán entramos dentro de lo más grave que se puede imaginar en un Gobierno, por traidor que sea: estamos ante la colaboración con banda armada de cargos públicos cuya misión era precisamente acabar con los terroristas. El Faisán nos lleva a inquietantes preguntas sobre qué es ETA, quién la crea, para qué sirve y por qué se le ayuda desde las Instituciones. Preguntas todas ellas que tienen espantosas respuestas de las que el ciudadano agobiado y desarmado prefiere no escuchar. Mal hecho, por cierto.

Pero quedamos muchos que queremos saber y que preguntamos al Fiscal General y a la Vicepresidenta –hoy al mando del CNI- que si no satisfacen esas preguntas con respuestas claras, no podremos más que pensar que, en la línea del magistral artículo de Javier Benegas en Voz Pópuli la semana pasada  http://www.vozpopuli.com/blogs/1621-javier-benegas-mariano-rajoy-el-ultimo-guardian-del-regimen ,  el Gobierno de Mariano Rajoy se ha convertido, con todas las consecuencias, en el mejor guardián del sistema, en el cómplice de todas las traiciones y en el mejor discípulo de Zapatero. Lamentable, sin duda, porque mientras, España está agonizando.