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miércoles, 31 de octubre de 2012

Las tenaces injerencias extranjeras contra España...

El pasado viernes 26 de octubre me invitaron a presentar mi novela La Tesis Prohibida ante el selecto Fórum2000. El acto consistió en una comida –estupenda, por cierto- durante la cual yo expuse un tema relacionado con el libro y cada poco, los más de veinte asistentes me hicieron las preguntas que les fueron surgiendo. La sobremesa se alargó. Fue apasionante.

Sin ánimo de destripar toda la trama del libro –que varios no habían leído aún- hablé de las continuas injerencias extranjeras en la historia de España, normalmente siempre enfocadas a controlar, en el mejor de los casos, nuestra política y, en el peor de ellos, a debilitarnos o, incluso, anularnos. Es una constante. Sobre la pista para profundizar en el asunto, me puso el Profesor de Derecho Constitucional Don Ramón Peralta, precisamente en una conferencia con motivo de los 200 años de las Cortes de Cádiz. Afirmaba Peralta: “Desde Carlos V estamos en manos de dinastías extranjeras que han ido borrando poco a poco nuestra mejor tradición política de libertad y unidad.” Toma.

La convocatoria en Cádiz, con la nación en lucha intentando defenderse de la agresión francesa, vino de la mano de Jovellanos, que no pudo llegar a contemplar la reunión, al morir en noviembre de 1811. Jovellanos pretendía, para salir de aquella gravísima crisis nacional, reunir las Cortes históricas, tradicionales, las de siempre, las de la mejor historia de España. No pudo ser. Cádiz, en 1812, como cuando la Constitución de 1978, fue una oportunidad grandiosa desperdiciada, por culpa de nuestros mediocres líderes que sin altura de miras sólo se preocuparon de sí mismos, de sus carreras, de sus dineros y, a lo sumo, de sus partidos. Así, tanto en 1812 como en 1978, los que tenían el mandato de reconducir España, miraron para sí y para otros intereses. Fracasaron como hoy fracasa el sistema. Otra vez, de nuevo, las injerencias extranjeras. Pero sin olvidar que siempre hay españoles dispuestos a medrar trabajando para los que buscan la ruina de nuestra nación.

Parecerá exagerando, pero es una constante. ¿Cómo entraron los musulmanes en el 711? Por la llamada de uno de los bandos en liza por el trono Visigodo. ¿Cómo se fue fraguando la separación de Portugal del resto de los reinos peninsulares, ya en los primeros siglos de la Reconquista? Porque en ciertas discusiones dinásticas algunos se aliaron con los intereses de Inglaterra. ¿Cómo entraron los franceses en 1808? Llamados ni más ni menos que por esas élites tan corruptas como afrancesadas que veían en el país vecino el remedio a nuestros males. ¿Y cómo entró el comunismo con ánimo de destruir cualquier institución de nuestra mejor tradición? Con la colaboración de miles de españoles alienados por una de las ideologías más destructoras que conociera la humanidad.

Más ejemplos actuales: Hoy asistimos a la mentira separatista de la Guerra de Sucesión de principios del XVIII. El nacionalismo catalán juega con los vocablos y quieren decir de ésta guerra que fue de secesión. Falso. Como en el resto de España, se desató una dura y larga guerra civil -hasta algunos afirman que la primera carlista-, entre quienes apoyaban al Archiduque Carlos y quienes querían que reinara el Borbón. En cualquier caso, los españoles no elegirían. Aquello respondía a un plan macabro de las potencias emergentes europeas que, aún en vida del desgraciado Carlos II, aspiraban a trocear España para repartírsela. Hoy, fomentando el nacionalismo, desde fuera nos siguen haciendo las mismas maldades… Y ayer conocíamos la noticia de la publicación del nuevo libro del experto en Masonería Don Manuel Guerra, que afirma que "las cúpulas de los partidos españoles están controladas por masones."

Dicen que no nos hacen falta enemigos. Cierto. Pero aquí hay muchos dispuestos a ayudarles. ¿Por qué? Lo ha clavado hoy David Gistau en El Mundo: “Los presidentes de la democracia y el Rey, se han sentido hasta ahora los protagonistas del mejor periodo de la nación –que nace en la Sacrosanta Transición- en parte porque nuestra historia es cautiva de la leyenda negra, que los españoles tienen digerida como vergüenza de sí.”

En este blog hacemos un esfuerzo enorme por repasar los mejores ejemplos de nuestra historia nacional. Pocos saben que las constituciones ejemplares de Inglaterra y EE.UU.  -frente a lo que padecemos aquí- se inspiraron en las Cortes de León de 1188, primer parlamento moderno fueron aquellas Cortes de la Monarquía Hispánica. Pocos conocen bien la enorme tarea de España en América, con sus descubrimientos, aportaciones culturales, civilizadoras y evangelizadoras.  Al menos fue un consuelo escuchar a un miembro de Fórum2000 afirmar que “desde hace años, en las élites culturales de Estados Unidos, se va imponiendo una revisión de la leyenda negra hasta el punto de que allí se aprecia mucho, no sólo la colaboración de España en la aparición de la gran nación americana, sino en la inmensa obra cultural de los españoles en todo el continente.”

¿No sienten ganas de empezar a leer los mejores capítulos de nuestra historia? Ánimo. Es una de las mejores muestras de patriotismo que uno puede dar. Recomiendo Lo que el mundo debe a España, (Ariel 2009) del sabio Luis Suárez. Conociendo la historia amaremos más a España y tomaremos nota del pasado cuando, por enésima vez, tengamos que defendernos de los tenaces enemigos exteriores siempre apoyados por los traidores del interior.

sábado, 23 de julio de 2011

TORDESILLAS, EN TORNO A LA FIESTA DE SANTIAGO, NOS ENSEÑA LO QUE DEBEMOS SER

Hay sitios en España cargados de tanta historia que su visita nos enseña grandes lecciones. Eso ocurre con Tordesillas. Si encima uno la visita en los días en torno a la Fiesta de Santiago Apóstol, la emoción brota al sentir España contemplando cada monumento, cada obra de arte, escuchando la historia que habla en cada rincón de la ciudad o mirando la vista del Duero desde ésta villa castellana…

Poder visitar los palacios donde se firmó el Tratado de Tordesillas entre España y Portugal, que supuso la organización del Nuevo Mundo en 1494, o la iglesia-museo de San Antolín, vecina del desaparecido palacio donde vivió encerrada durante 44 años la Reina Juana I de Castilla y donde la visitaron su padre Fernando, su hijo Carlos y su nieto Felipe, hace caer en la cuenta de la importancia de los grandes acontecimientos protagonizados por nuestros compatriotas… Era entonces Tordesillas parte del centro del mundo, porque era uno de los principales centros de poder de España. En esa iglesia-museo se alojan obras de arte maravillosas como el retablo de Juan de Juni o la espectacular Inmaculada de Pedro de Mena, de 1660, que transmite la paz majestuosa que nos regala la Reina del Cielo.

En la ciudad castellana también he podido visitar el Real Monasterio de Santa Clara, donde fue enterrada durante los primeros 19 años la Reina Juana hasta su traslado a la Capilla Real de Granada por orden de Felipe II, para reposar junto a sus padres, los Reyes Católicos. Ese Monasterio, primero un palacio, puede mirarse como una síntesis de lo que significa España. Primero un palacio del siglo XIV, mandado construir por Alfonso XI, en arte mudéjar, construyendo una pequeña Alhambra castellana con sus riquezas y lujos. ¡Hasta tiene unos baños árabes cual moderno spa! Y después Monasterio, con gran calidad artística, sobretodo esa bóveda dorada de la Iglesia…

Y cuando comentaba sobre éstas maravillas desconocidas de España, surgió una reflexión:

-¡Cuánto tiempo y dinero invertirnos en perdernos huyendo de nuestro mundo cercano hacia lugares remotos o incomprensibles! Eso está muy bien, siempre es bueno aprender viajando. Pero acaso, ¿no es también el recorrido de los lugares de nuestra historia, más que una huida, un fructífero  acercamiento a lo que somos y a lo que debemos ser?  En esos días alrededor de la fiesta de nuestro patrón, ¿no nos enseñan nuestros grandes monumentos,  en sus piedras y en el arte que esconden, lo que somos y lo que debemos hacer para ser la nación que merecemos? ¡Y todo está muy cerca! Y tenemos de los mejores hoteles y restaurantes, la verdad… Viajemos pues descubriendo España, reconociendo lo que fuimos –que lo debemos aprender por nosotros mismos porque  muchos insisten en engañarnos- para poder comprender lo que debemos ser.

viernes, 3 de diciembre de 2010

4 DICIEMBRE, CLAUSURA OFICIAL DEL CONCILIO DE TRENTO

Se había inaugurado el 13 de noviembre de 1545. Desde que se iniciaran, más de 20 años antes, los conflictos con los protestantes liderados por Lutero, Carlos V intentó, sin éxito durante años (hasta 1545), convocar  un Concilio (por la oposición de Francisco I de Francia) para zanjar las disputas. Desde el punto de vista doctrinal, este Concilio es el más influyente en la Historia de la Iglesia, por su enorme contenido que reafirmó las tradiciones y que condujo a la Iglesia a una de sus mejores épocas de la Historia, que no se ha repetido hasta, probablemente, los grandes Papas de finales del XIX hasta nuestros días.

Como reconoció hace unas semanas Benedicto XVI en su viaje a España, ya entonces, esa batalla eterna de la Iglesia con sus enemigos, se resolvió para los siguientes siglos, en España, mediante una auténtica reforma que era necesaria. En la España del  gran Emperador, debido a las reformas de su abuela Isabel la Católica, surgían buenos Obispos, Santos y, como  colofón, la Compañía de Jesús.

Volvamos al Concilio de Trento. Participaron 25 Obispos y 5 superiores de órdenes religiosas.  Sus conclusiones fueron fundamentales para una nueva primavera del catolicismo.

En resumen, algunas de las más importantes conclusiones. Se reafirmó el Credo Niceno-Constantinopolitano. Se reafirmaron, frente a los protestantes, los dogmas de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y los relativos a la Virgen. Se establece también que Tradición y Sagradas Escrituras son fuente de la Verdad Revelada. Se reforma del sacerdocio con declaración de la excelencia del celibato. Se subrayó la importancia de elegir Obispos intachables, que residieran en sus diócesis y que no acumularan beneficios económicos.  Se reafirmó la validez de los siete sacramentos, y la necesidad de la conjunción de la fe y las obras, sumadas a la influencia de la gracia divina, para lograr la salvación, frente al luteranismo que sostenía que el hombre se salva por la fe y no por las obras que realiza. También se opuso a la tesis de la predestinación de Calvino, quien aseguró que el hombre está predestinado a su salvación o condena. La Iglesia sostuvo que el hombre puede realizar obras buenas ya que el pecado original no destruye la naturaleza humana, sino que solamente la daña y que la Gracia Divina actúa. Se resaltó la importancia de los Santos y del Purgatorio, como había sido tradición del pueblo cristiano.

A los que nos apasiona la Historia, sabemos que es preciso conocer qué nos influye, qué nos afecta, para saber por qué somos como somos. Y el episodio del Concilio de Trento es, en este sentido, fundamental. Porque recondujo la Historia de Europa. Porque, al reconducirla, la salvó. Porque España fue clave en esta enorme tarea. Desde el Emperador hasta humildes sacerdotes, con todo el pueblo. Porque demuestra (frente al materialismo capitalista o marxista) que, en la Historia de la Humanidad, las ideas, la filosofía, la religión, influyen más en los grandes cambios que las preocupaciones de la economía…

Además, un 4 diciembre, nacieron Zubiri, Franco y mi hermana Carmen...
FELICIDADES CARMEN.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿QUEBRAREMOS O YA HEMOS QUEBRADO?

Cuando, agobiado por los enormes costes de mantener los ejércitos en los diferentes asuntos de interés para su Imperio (y conviene recordar en esta época materialista que cuando digo intereses me refiero también a lo que no es sólo dinero…), el Emperador Carlos V tuvo que recurrir a sus amigos alemanes, los banqueros Fugger y Welser, seguramente no se le ocurrió menospreciarles, insultarles y echarles la culpa de su maltrecha hacienda…

Pero la inepta Salgado anda acusando de sus culpas a la Canciller Merkel en vez de aprender de ella, que con éxito ha puesto en marcha, de nuevo, la imparable locomotora alemana. Y es verdad y tiene razón, como explica bien D. Alberto Recarte en su Informe, que según el Tratado de Maastricht, los Estados en bancarrota no deben ser rescatados por la UE, sino deben quebrar si han hecho mal los números y son los bancos irresponsables que les prestaron millones los que deben asumir su responsabilidad. ¿Por qué deben pagar alemanes y franceses el hecho de que unos españoles manipulados y subvencionados hayan votado a ZP, si encima eso no es lo legal, lo pactado?

Porque sabíamos lo que nos venía encima antes de votar. En aquél debate Solbes-Pizarro de la campaña de las generales de 2008, Pizarro avisó al Ministro que por dos veces ha dejado a España al borde de la quiebra: “a ustedes no les creen los mercados”.  Y explicó la crisis que sin remisión reventaría nuestras burbujas. Lo cual se lleva cumpliendo 2 años. Y los mercados no son esos especuladores maliciosos a los que el Gobierno no deja de pedir la pasta que derrocha. No. Los mercados somos nosotros, nuestras acciones, planes de pensiones y ahorro. Basta de estafas intelectuales siempre socialistas. Pizarro lanzó otro aviso ayer, delante de Pedro J., en Veo Tv: “la seguridad social tampoco funciona”. Es para echarse a temblar.

Y también un 6 de septiembre, ya en 2008, un amigo llamado Pepito, de familia influyente en el mundo económico español,  que se ha convertido en un reconocido broker fuera de nuestras fronteras, me dijo: “Blas, España está quebrada, lo hemos analizado en mi banco estos días en Nueva York”. Han pasado dos años.

Al menos, hoy, en la oscuridad de la nevada que arreciaba en el centro de Europa, he visto, en la autopista colapsada por un tráfico de opulencia, un camión inmenso cargado de Pimientos de Murcia…Un empresario, con su camión, con sus problemas, con su lucha, pelea en un clima ajeno, y lleva una carga que consumirán esos alemanes que nos van a tener que rescatar, de nuevo. Me he emocionado. Hemos quebrado, pero existe Europa y existe España y una lo hace porque lo hace la otra. Y viceversa. Viva Alemania, Viva España. Y viva Carlos V, Rey de ambas y dueño del Imperio.