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lunes, 6 de julio de 2015

La derecha paralizada por sus complejos

Estamos viviendo momentos de grandes cambios, mejor dicho, convulsiones. Se vienen abajo concepciones que parecían inmutables. Predomina una degradación moral generalizada. Nos sentimos arrasados. Predomina la incertidumbre. Nos resulta casi imposible transmitir a nuestros hijos lo que nos enseñaron, porque parece que les enviamos a la guerra contra este mundo desnortado...

Miramos hacia Grecia contemplando cómo se desmorona la Unión Europea. Nuestra capital dedica una semana a celebrar el orgullo de quienes a la vez, y contradictoriamente, dicen querer vivir en la normalidad... Las presiones del lobby gay, de la mano de los ideólogos de género, vienen a invertir los cimientos de toda una cultura y una civilización sin encontrar resistencias... Y piden respeto cuando se mofan de las convicciones íntimas de muchos seres humanos. Si ponemos los ojos en Occidente, vemos como Estados Unidos e Irlanda también se suman a las naciones dominadas por el poder del lobby rosa. En España, todos los partidos han propuesto poner banderas particulares donde solo deben ondear las de todos. Si ponemos los ojos en Oriente Próximo, vemos a millones de cristianos perseguidos, masacrados, expulsados de su tierra por el salvaje terrorismo del Estado Islámico que fue alentado por oscuros intereses... El panorama es desolador. Tenemos mil frentes que nos atacan por todos lados y ni siquiera sabemos organizarnos para resistir...

Quizá haya que preguntarse con angustia si realmente queremos enfrentarnos, si realmente queremos resistir, si tenemos ganas de luchar o si aún creemos que vale la pena dar la vida por algo y por alguien... Ante las amenazas descritas, no se atisba reacción sólida alguna. Ni tampoco podemos confiar ya en el cuanto peor mejor, porque apenas hay fundamento para apoyar la reacción. A nivel político, en nuestro país, en las proximidades ideológicas de lo que puede considerarse aún derecha, descartado el Partido Popular, se mantiene la parálisis, dicen que por diferencias nimias y matices, pero yo creo que se debe sobretodo a los complejos. Veamos:

Nadie se atreve a condenar con contundencia las masacres de los terroristas islamistas, como nadie se atreve a defender con empeño y eficacia a los cristianos perseguidos. Nadie se atreve a condenar como merecen las mofas contra la religión cristiana que cada año se nos restriegan durante las manifestaciones del orgullo gay, como nadie se atreve a defender la familia como un bien moral necesario. Nadie es capaz de distinguir a la izquierda radical griega de los abusos de la burocracia de la Unión Europea, y pretenden que toda la culpa la tengan quienes acaban de llegar el poder sin que lo sea de los viejos políticos que corrompieron y destrozaron a su nación con la complicidad y el interés de los países europeos y de las instituciones internacionales que hoy pretender recuperar el dinero, nuestro dinero, con el que jugaron como en un casino... Nadie habla claro, porque vivimos como nunca un totalitarismo ideológico e informativo. Nadie se atreve porque todos sentís pavor de poder ser catalogados como fachas, ultraderechistas, católicos u homófobos, descalificaciones que veis como terribles y que sólo la izquierda progresista en alianza con la ultraizquierda radical, decide imponer como paso previo al asesinato civil e intelectual. Buscáis términos de todo tipo para que no os consideren como realmente sois. ¿Acaso veis algún complejo en Podemos? ¿Por qué la izquierda sigue presumiendo de sus peores criminales y vosotros no os atrevéis a estar orgullos de vuestros grandes hombres, patriotas decentes, servidores honrados y leales de la nación? Y por supuesto, tampoco nadie desde la derecha se atreve a denunciar contundentemente las desigualdades y las injusticias ocasionadas por los gobiernos y sus alianzas corruptas con las grandes corporaciones, porque tienen miedo de que se les identifique como enemigos de esa extraña libertad de los ultraliberales... Nadie se atreve desde la derecha a hacer política de verdad para la gente que nos está llamando, porque quizá se nos han olvidado todos nuestros principios... Y luego nos extraña que arrasen las viejas ideas del rencor, el odio y la misera... ¿Acaso es que no queremos dar la batalla con todas las consecuencias?


Han logrado paralizaros porque habéis asumido la superioridad moral que la izquierda se autoconcede, dedicáis las horas a reflexionar sobre vuestros complejos, creéis que la políticas solo es un poco de macroeconomía y constantemente intentáis que no os califiquen los poderes progresistas. Así no podrá lograrse nada. Porque no estáis pensando en cómo defender lo que más amáis, sino en cómo entrar en el juego de los que nunca dejarán de odiarnos. Si ya os van a insultar, ¿por qué al menos no intentáis defender vuestros principios sin miedo, con contundencia y con total claridad para vencer los complejos que os paralizan?

lunes, 24 de marzo de 2014

Sobre Suárez

Entre tantas mentiras y falsedades, que todo es útil a la casta que dirige la oligocracia de la corrupción, conviene siempre recibir una dosis diaria de verdad... Yo he rezado por el alma de Suárez y por toda su familia que hoy sufre, a la vez que como cada día rezo por España. Pero una vez que hemos leído las loas del régimen, siento la obligación de escribir. Por eso y porque muchos me preguntáis.

Se están diciendo muchas mentiras interesadas. Demasiadas. Por todos los que quieren mantener este sistema sin reformas de ningún tipo, que son los mismos que hicieron un golpe de Estado -el de verdad, no la comedia que vimos ideada por algún genio de las cloacas- a Suárez cuando ya no interesaba: lo dijo en símil perfecto el periodista Castro Villacañas anoche en Ya es Domingo: "el Rey utilizó a Suárez como un kleenex para desmontar el franquismo y luego lo tiró a la basura con el 23F para poner al PSOE, que era lo que necesitaba para legitimar su régimen".

Suárez fue mucho mejor que ellos -guapo, honrado, ingenuo-,  pero como ellos son nefastos, Suárez no fue muy positivo. Suárez es un elegido por ser como es -sencillo, nada intelectual, buena presencia, joven, ambicioso- para interpretar el papel de la Transición que han escrito otros. Lo dijo anoche el General Monzón, buen conocedor de los secretos de aquellos años de pactos y cesiones: "la Trancisción política no es obra de Suárez ni del Rey, es un guión escrito en Estados Unidos que trae en 1972 un agente de Nixon". Añadiría que aun antes: confesó Raúl del Pozo que de joven periodista, un embajador en Londres que se llamaba Manuel Fraga, les enseñó, empezando los años setenta, los planes de la Transición.

Suárez, pues, no fue un estadista. Un hombre de Estado no dice que sí a todo, como confesó Carlos Bustelo -ex ministro de su Gobierno- en la reciente presentación de VOX: "el error de la Transición fue decir que sí a todo, pero a todo todo". Amnistía a ETA, nacionalismo, Autonomías, intervención económica a favor de las élites de siempre, cesiones ideológicas y culturales a la izquierda, sistema político cerrado para su control por la partitocracia son toda una serie de males que explican la situación presente. Y Suárez tuvo que ver en todo eso: por acción, u omisión, o irresponsabilidad o por obediencia.

Ahora bien, tampoco vamos a dejar pasar la absurda pero peligrosa afirmación de las izquierdas de que "no fueron las élites del franquismo las que canalizaron la llegada de un sistema democrático, sino los opositores izquierdistas a la dictadura". Pues no. Ni la izquierda ni el separatismo hicieron nada por la democracia y, como vemos hoy, son precisamente los obstáculos a la libertad e igualdad ante la ley de todos los españoles. Basta ver la manifestación violenta del sábado, al PNV apoyando a ETA o pidiendo Treviño después de tener la responsabilidad en la muerte de una niña de tres años o el golpe de Estado que poco a poco está dando Artur Mas.

Por tanto, aunque Suárez fuera algo mejor que el corrupto González, el rendido Aznar -no hay más que verle: nunca terminará de contarnos muchas cosas que merecemos saber- o el impresentable Zapatero, no podemos aplaudirle. No, porque entonces significa que no queremos aprender del pasado para mejorar el presente. Suárez fue un hombre del consenso, utilizado por el consenso y despreciado por el consenso. Magistral hoy Federico Jiménez Losantos en El Mundo: Del 23F al 11M. Suárez fue uno de tantos. Como lo es hoy Rajoy. Por eso, y porque quizá la naturaleza borró pronto sus recuerdos en una terrible enfermedad, la casta le aplaude. Lo ha dejado claro Pío Moa: "es un espectáculo de sensiblería e hipocresía ver cómo elogian a Suárez, unidos, los que le denigraron y los que odian a España". ¿Por qué a algunos el régimen presente les perdona el pasado franquista que a otros se les repasa cada día?

A Suárez le aplauden porque en el fondo fue algo mejor que ellos y porque ellos, en verdad, le deben demasiado, unos y otros. Le deben todo lo que se nos ha robado a los españoles: la Transición fue una oportunidad perdida. No, no podemos aplaudirle. Pero rezaremos por su alma cada vez que rezamos por España...




miércoles, 15 de mayo de 2013

Los argumentos para defender el aborto son intereses

Siempre hay un debate agitado cada vez que se plantea una reforma de la Ley del Aborto. Aunque también es cierto que cada vez el debate tiene menor contenido intelectual y se imponen las consignas. Estos días hemos tenido que soportar a cargos del PSOE afirmando “que nos obligarán a tener hijos deformes” que “el feto no es un ser humano”, que “la Iglesia impone su moral” –como si para defender la vida hubiera que ser necesariamente católico- y que en el Gobierno “se preocupan más por los fetos que por los recortes que de verdad sí que matan”.
No son argumentos, son consignas y dislates, pero, ¿hay argumentos a favor del aborto? Veamos lo que, además de los disparates anteriores, nos suele lanzar el submundo progresista:
Defensa de los derechos de las mujeres o feminismo: es interesante éste argumento centrado en “con su cuerpo una mujer hace lo que quiere”, algo discutible en el caso de su propio cuerpo –la mutilación o el suicidio, como que son muy éticos- pero no en el caso del cuerpo de otro ser humano y menos indefenso. Y además, centrémonos en el contenido ideológico feminista que intenta anular una de las cualidades más bellas de la mujer, que es la maternidad: por ahí va el tiro. Además, a las feministas no suele importarles lo que sufre una mujer que ha abortado, el apoyo que necesita para superar y perdonarse lo que ha hecho. Es también cierto que vivimos en un mundo donde cada vez hay más frivolidad y como dijo Aído en televisión “abortar es como operarse de las tetas.”
Evitar que haya más pobres o desfavorecidos: por esa misma razón, exterminemos a los 1000 millones de seres humanos que pasan hambre. El exterminio masivo de seres humanos tiene cierta relación con las ideologías que defienden el aborto. Es más, Santa Teresa de Calcuta ya dijo: “el aborto destruye la paz, porque si una madre puede matar a su hijo, ¿qué puede impedir que matemos a otro ser humano?”
Evitar el sufrimiento de los discapacitados: ocurre lo mismo que lo anterior, ¿exterminamos a todos?  Todos conocemos a familias que tienen algún hijo con problemas de discapacidad y son personas muy especiales de las que fluyen amor y alegría. Es un misterio más de nuestra vida. Es cierto que no es fácil, que exige sacrificios y mucho don de sí mismo, pero también es verdad que lograr la felicidad nunca fue un camino sencillo.
Violación: quizá sea el asunto más complejo, más duro de rebatir, por la carga sentimental y lo trágico del drama. Afortunadamente apenas se dan embarazados por violación. En cualquier caso, ¿vamos a someter a la pena de muerte a quien no tiene la culpa mientras se permite que los violadores salgan de prisión y reincidan? ¿De verdad se arregla un problema con otra maldad? ¿Y la adopción?
No hay argumentos, porque en ningún momento dejamos de considerar persona humana al embrión, como es lógico. Yo tengo  una hija que tuvo que nacer por cesárea a los 7 meses de gestación, con kilo y medio de peso, en aquellos días en que descubrimos que Morín trituraba fetos de hasta 8 meses de gestación... La semana pasada conocimos la noticia de una operación pionera realizada en España a un feto de 21 semanas con una dolencia respiratoria, y los médicos fueron capaces de operarle dentro del vientre de su madre, salvando la vida. Recordemos que actualmente se puede acabar con la vida del embrión más allá de las 21 semanas…
Además, hasta la misma sentencia en relación a la Ley de Felipe González, recurrida por el padre del actual ministro de Justicia Gallardón, reconocía los derechos del nasciturus. Aquí pasa como con las sentencias sobre derecho a la educación en castellano: que no se cumplen. Las leyes del aborto que han estado vigentes en España son inconstitucionales. Pero, ¿qué importa eso en un sistema que se desmorona por sus propios defectos?
Ninguno de los falsos argumentos es sostenible. Realmente detrás de la justificación del aborto sólo hay tres intereses que no van a reconocer los abortistas:
El primero es el negocio: las clínicas dedicadas al aborto son pocas y en pocas manos, y forman un conglomerado poderoso -el negocio mueve miles de millones de euros sólo en España- que influye mucho en todos los partidos. Hasta varios diputados del PP han amenazado al Gobierno de que votarán con el PSOE si la ley del aborto que se propone es demasiado restrictiva…
El segundo es el control de la población: el sistema de poder mundial, las instituciones más o menos oscuras que juegan a dominar el mundo, exigen que en los países tengan leyes del aborto para controlar el crecimiento de las sociedades, paso importante de dominio económico. Es gracioso como la izquierda y el progresismo se alía con ciertos poderes globales…
El tercero es la frivolidad: sin valores, ni principios ya nada importa. Es más, hay todo tipo de métodos anticonceptivos y por tanto el aborto no es realmente una necesidad para evitar las consecuencias de las relaciones sexuales. Por tanto, realmente, sólo la frivolidad de la falta de previsión, de esa libertad sin responsabilidad que propone el progresismo, se puede entender cierta postura por la que un capricho de unos minutos vale más que una vida.
De todas formas, y como conclusión, a los que esperáis un cambio importante de la Ley del Aborto de éste Gobierno, recordaros que ayer Cospedal afirmó: “no tenemos ni siquiera una idea de lo que será la propuesta de la nueva Ley del Aborto.” Como en el caso de los impuestos y tantas otras cosas, éste Gobierno sin ideas acaba por escoger las del PSOE, porque en el PP domina un sector que cree que para ser demócrata, hay que defender la ideología de la izquierda.

jueves, 7 de marzo de 2013

Os lo dije: desde que ganó Rajoy, gobierna el PSOE...



Todavía hay muchísimos españoles que no quieren enterarse y se aferran a la ilusión de que éste sistema permite –PP mediante- la regeneración total –moral, institucional, económica y por ése orden- que necesita España. Todavía ayer varios seguidores me preguntaban si era cierto lo que acababa de declarar el Ministro de Economía, Luis de Guindos a la revista Forbes. Todavía hay gente que cree que el Partido Popular y el Partido Socialista se diferencian en algo, cuando son los garantes de un régimen de corrupción coronado, como genialmente ha descrito Jesús Cacho.
Lo que no podían creer mis seguidores –posiblemente abducidos por esa doctrina del mal menor que lleva a concluir, sin racionalidad alguna, que Rajoy es mejor que ZP- es que el Ministro de Economía había afirmado: “soy católico, pero no estoy en contra del matrimonio homosexual ni de la ley actual del aborto.” Olvidan muchos que éste Ministro ha nombrado Secretaria de Estado de Innovación a la abortista socialista Carmen Vela…
También Montoro se decía liberal y subió el IRPF más que la propuesta programática de los comunistas. Pero desde hace unos días, y posiblemente a raíz de unas declaraciones bien manipuladas del Ministro Fernández opinando contrariamente al matrimonio de personas del mismo sexo, se ha desatado una competición de progresismo entre los miembros del Gobierno y otros dirigentes del Partido Popular que está resultando francamente ridícula…
Así, Gallardón -¿a quién sorprende éste personaje sin más motivación que trepar hacia la Presidencia del Gobierno que se ha dejado la educación y los principios por el camino?- ha declarado -¡y es Fiscal!- que “donde hay amor hay matrimonio”, destrozando el derecho elemental, por cuento ahora estamos casados con padres, hijos, abuelos y hasta amigos… Un caos, creo. Pero me apresuraré, en caso de que alguno fallezca, a reclamar la mitad de los bienes. Tantos años soportándonos  y eso no va a quedar sin compensación. Oyarzábal, por supuesto, ha superado a todos, pues  se reivindica a sí mismo, que por eso ha llegado donde ha llegado…
Hasta Margallo (Exteriores) se ha puesto también el dorsal para correr en la competición progre. Y hasta ha preferido creer a la Dictadura Castro que a un miembro de su partido, el pobre Carromero que, una vez que se ha animado a contarnos cómo mataron los comunistas a Payá, se ha ganado el respeto de mucha gente que le ve como un valiente.
Así que suben el IRPF, apoyan el aborto, liberan etarras, creen al castrismo, están a favor del matrimonio gay… Si ya os lo dije: ¿ha ganado Rajoy? Pues tranquilos, sigue el PSOE en el poder…

lunes, 4 de marzo de 2013

¿Por qué la política económica del PP es socialista?

Un político vocacional, cansado de perder el tiempo en Génova 13, me comentó que el PP es un partido en el que se han agrupado diversas corrientes y que por tanto no tiene ideas, sino intereses: es todo un mecanismo para lograr el poder cuando el PSOE se lo permite.  Y al no tener ideas, toma prestadas las de los socialistas. Porque los populares están convencidos de que España es de izquierdas y que, de alguna manera, ellos sólo tienen que convencer a la mayoría, porque los suyos siempre les votarán. Lo cual no deja de mostrar esa ingenuidad que lleva al fracaso: nadie de izquierdas les vota y cada vez pierden más votos por la derecha. ¿Ingenuidad, o más bien maldad?
Ya lo dijo Montoro cuando decidió traicionar las esperanzas de cambio de los millones de españoles que votaron PP para echar a Zapatero: “hemos subido impuestos y hemos descolocado a la izquierda.” Y tanto: la subida del IRPF del Gobierno Rajoy, primera de un sinfín de traiciones, superaba la propuesta más atrevida de Izquierda Unida…
¿Por qué ocurre esto? Lo explica un ejemplo de la vida real. Recuerdo un coloquio con Álvarez del Manzano, de los pocos políticos decentes y honrados que han pasado por ésta partidocracia, al dejar su cargo de Alcalde de Madrid: “me voy triste de la política porque mi partido no ha logrado acabar con el aborto. En éste asunto hemos estado pendientes de las encuestas, que siempre decían que en España, al menos un 51% de la gente está a favor y por eso no nos hemos atrevido a legislar para reducir el número de abortos.”
Es así. El PP vive en el continuo temor a la izquierda. El Gobierno está paralizado y no hace las reformas que necesita España: más libertad económica, menos impuestos y un cambio radical del modelo de Estado y del sistema de representación. Y eso ocurre porque el PP no tiene principios. Si los tuviera, lo defendería e intentaría orientar a la población acerca de la bondad de sus propuestas. Pero los populares renunciaron ya desde Fraga a los asuntos morales y con Rajoy han renunciado del todo al tema nacional –vean cesiones a ETA- y a la cuestión económica.
En el campo de la economía, no sólo han aplicado principios del socialismo más totalitario, esquilmando a ciudadanos y favoreciendo a los poderosos del dinero –es así el socialismo-, sino que han invertido dinero público en bancos quebrados por una gestión basada en la estafa, y nada más  parecido hay a nacionalizar la banca…
Es complicado decirle a la gente que no podemos vivir del cuento, que las medicinas cuestan un dineral, que no se pueden pagar las pensiones ni el paro; que alguien siempre paga y que hay que trabajar duro para salir de la crisis. Eso es difícil de decir a una ciudadanía que está hasta las narices y sin esperanza. Pero es imposible de transmitir nada positivo acerca de tanto recorte cuando los miembros de tu partido se forran a base de robar; cuando se recorta de todo menos de los privilegios de una casta voraz; cuando estás dando subvenciones a quienes directamente destruyen la convivencia; cuando reduces los registros de la propiedad de manera que tú sales beneficiado; cuando se sigue favoreciendo a los mismos o cuando los políticos que dejan el poder siempre encuentran una empresa favorecida por el Gobierno para seguir cobrando un pastón.
En fin, el Gobierno hace política de izquierdas porque no tiene principios, porque ha renunciado a las reformas que urgen –¡Montoro acaba de decir que las Autonomías funcionan bien!-, porque es partidario del capitalismo de los amigos del poder y del socialismo para el ciudadano, y porque, en fin, sólo buscan proteger sus intereses y los del PSOE. Por eso Gallardón ha indultado a un asesino kamikaze y no indulta al Juez Ferrín Calamita. Por eso continúan los beneficios a los presos de ETA. Por eso, reformar el aborto, solo era una mentira para contentar a tanto votante desnortado.
Lo que no se entiende es que la izquierda española se manifieste tan agresivamente contra un Presidente y un Gobierno que está aplicando, mejor que nadie, toda la ideología del socialismo…

viernes, 28 de septiembre de 2012

Querían ganar la guerra perdida y nos llevan al 34...

Era yo muy reacio, por muchos motivos que creo bien razonados, a comparar ésta época deprimente de nuestra historia con la II República: ni había la pobreza de entonces, ni las relaciones internacionales, ni la cultura… Prefería comparar yo el momento actual, y así lo hice recientemente en este blog, con la Restauración; sorprende hasta qué punto se relaciona, con 100 años de distancia, la vuelta de la Monarquía con su partitocracia donde el consenso entre los grandes partidos asegura un reparto por turnos del poder, al margen de los ciudadanos. Que aquello desembocara en la República y la República en la guerra no invitaba a pensar que todo fuera a complicarse tanto en estos días… Pero en fin, cada vez más analistas empiezan a asustarse ante el panorama que se nos presenta, quizá con más sensacionalismo que realidad…

Ahora bien, que la izquierda no acepte los gobiernos si no son los de sus partidos no es cosa nueva: el socialismo y el comunismo son radicalmente opuestos a la democracia. Así, hasta Alfonso Guerra afirmaba -¡en la mina!- que el Gobierno de Rajoy era ilegítimo. Hemos visto también revueltas delicitivas de todo tipo, siempre justificadas por cargos públicos que militan en partidos de izquierda: todo vale para recuperar el poder. Es  triste y patético comprobar cómo tantos miles de ciudadanos son capaces siempre de encontrar culpables en quien no piensa como ellos. Que el nacionalismo eche la culpa de su ruinosa gestión a la Nación “que les roba” –aunque CiU haya robado más de 3000 millones de euros a los catalanes-  o que los que querían asaltar el Congreso permanecieran calladitos cuando gobernada su idolatrado ZP,  no son más que los síntomas de una sociedad manipulada, arruinada económica y culturalmente. Y aquí es donde la cosa empieza a parecerse a los momentos previos que desembocaron en la Guerra Civil. Porque los cafres dirigidos por hábiles irresponsables capaces de cualquier dislate con tal de mantener sus privilegios, suelen acabar recurriendo a la violencia ciega.

Es muy grave la responsabilidad del Partido Popular, que sigue sin querer abrir la Constitución por el artículo 155 o sin reformar a fondo el modelo de Estado. El PP,  liderado por la derecha acomplejada e imnotizada por las sectas de la izquierda –dícese hoy la Gran Logia de PRISA- intenta caer simpático a una parte de la sociedad que bien les quiere muertos y por eso, además, soliviantan también a los ciudadanos que suelen apoyarles, aun con la nariz tapada. Así, Montoro sigue presumiendo del socialismo de sus presupuestos, cuando lo que la gente sensata de éste país quiere es ver ya un recorte del gasto, un recorte de la enorme Adminisración, el fin de la corrupción, reformas que nos lleven a una verdadera democracia y un impulso serio a la actividad, reduciendo impuestos y facilitando la maraña legal que implica atreverse a montar un negocio en este país… Pero no, seguimos estrangulando a la gran clase media que es la garantía del orden y la estabilidad. Seguimos contratando asesores y controlando la Justicia. Así, aunque la derecha blandengue siempre ha huído de reconocer cualquier mérito a la paz y al desarrollo del franquismo, va a dejar  a la nación en la misma situación previa a la guerra y muchos se acordarán de lo bien que se vivía en 1975… Lo veremos.

Pero no crean que es causailidad que los gobiernos lo hagan tan mal: he dicho muchas veces que Zapatero cumplió bien, demasiado bien, la misión de dividir y arruinar a España. Ahora muchos empiezan a entender por qué Rajoy es el mejor defensor de las políticas zapatéricas –eso son cosas del viaje a Méjico- pero muchos entendieron lo que Rajoy haría leyendo La Tesis Prohibida. Ya lo dijo Tamames –viejo comunista reciclado, como tantos-: “con la ley de memoria histórica, ZP quiere ganar la guerra perdida en 1939.” Asistimos al resultado de todo un proyecto para  llevarnos a las mismas condiciones puesto que la España que no pudo ser repartida en trocitos porque el bando nacional ganó la guerra e instauró un Gobierno potente frente a los enemigos de dentro y de fuera, lo sea hoy con la ayuda de los traidores de siempre. Lo triste es que tantos ciudadanos se dejen arrastrar por esos delincuentes. Y si quieren entender lo que nos espera, entonces lean Al Final Perdieron, el título lo dice todo; no daré más pistas http://www.alfinalperdieron.com

jueves, 10 de mayo de 2012

DERECHA, COMUNICACIÓN Y CULTURA


Ha calado en la sociedad, por los errores del PP en materia de comunicación y cultura y por la eficaz propaganda comunista del siglo XX, que la izquierda utiliza mejor los medios para llegar a la gente, ya sea con libros, música, televisión, cine o marketing político. Es un hecho tan lamentable como cierto. Por eso, cuando al poco de publicar La Tesis Prohibida, un conocido historiador me dijo que se alegraba de que irrumpiera en el mundo de la novela con una óptica necesaria por ausente, sentí que estaba desempeñando un papel que podía ser importante, lo cual me hizo mucha ilusión. Tanto, que al poco me embarqué en lo que será mi próximo libro: una novela sobre cómo vivieron la Guerra Civil mis antepasados en la que no faltará, por supuesto, el resultado de mis investigaciones sobre el origen de La Tesis Prohibida durante la contienda…

Recuerdo perfectamente aquella conversación, allá por octubre de 2011. El historiador siguió explicándome los motivos por los que la derecha pasaba de la cultura: interés por una vida ordenada –no bohemia-, demasiada inquietud por los negocios, falta de rebeldía por conservadurismo y, por supuesto, un afán de vivir sin enfrentamientos que muchas veces resulta ser la causa de los mismos… No digo yo que el historiador acierte –que hay grandes autores en la derecha-, pero efectivamente es una explicación lógica del hecho de que, por ejemplo, casi todas las novelas o películas sobre nuestra historia publicadas en los últimos cuarenta años en España, son de tendencia izquierdista. También, el medio de difusión masivo que es la televisión está dominado por corrientes progresistas.

Por todo esto, cuando muchos me preguntan, con razón y preocupación, –como si yo debiera saberlo- “¿para cuándo un partido?”,  suelo contestar que primero necesitamos estudio, cultura, formación y, mucho después, cuando todo ello cuaje en un medio de comunicación con cierta capacidad de influir, entonces podremos decir que tenemos algo que comunicar y, además, contaremos con la forma de comunicarlo. Porque partidos que quieren intentar entrar en el juego del sistema, ya existen, como es el caso de AES (Alternativa Española), pero que, a pesar de su enorme esfuerzo,  jamás podrán ser escuchados como merecen en un sistema que subvenciona los medios y donde casi nadie quiere hablar de un partido que precisamente se atreve a pensar diferente. Curiosamente, quien más esfuerzo dedica a abortar –qué verbo más preciso- cualquier iniciativa por la derecha en España, es el Partido Popular y sus medios afines. ¡Cuán absurda estrategia! No comprenden que en España muchos votos de la derecha quedan sin representación. Esos votos, algún día, hubieran sido fundamentales para, presionando antes al PP, haber superado ciertas imposiciones del socialismo o del separatismo. Pero, no: en la partitocracia, lo de menos es la nación y sus ciudadanos, porque solo interesa que el partido obtenga la máxima cuota de poder.

Por eso, antes de cualquier intento político, ya sea de un partido, asociación o planteamiento de una reforma del modelo de Estado, urge aclarar principios, actualizar mensajes, modernizar criterios económicos, sumar gente con tanta vocación como un nivel cultural adecuado y entrar de lleno en los medios de comunicación. No es una tarea fácil, por cuanto la gran parte de los obstáculos suelen provenir de la proximidad siempre atenta para boicotear iniciativas en nombre de dogmas,  tópicos, principios mal digeridos, nimiedades, mezquindad y consignas de otros tiempos. Pocos comprenden aquí que la política es una actividad que requiere de habilidad, pacto, cesión y planteamientos coherentes con la época en la cual toca vivir. Así, llega a existir tanto apego a doctrinas tan mal aprendidas que denigran a sus referentes, que algunos se contradicen quedando tan reducidos a la marginalidad que su actividad política es del todo ineficaz.

En fin, seguiremos adelante soñando que en España pueda encauzarse, de forma parecida a aquella Polonia de los setenta, la resistencia cultural de una nación fiel a sus esencias para resucitar la libertad y la patria, que estuvieron apunto de sucumbir por el mismo totalitarismo de todos los tiempos.

domingo, 29 de abril de 2012

INMIGRACIÓN Y XENOFOBIA

Abordo el reto de escribir sobre un tema delicado convencido de que puede servir para un debate fructífero, además de aclarar algunas cuestiones. Quiero indicar que estamos ante uno de esos trucos del lenguaje políticamente correcto que busca eludir la confrontación intelectual con sus contradicciones descalificando a los oponentes, con la aplicación de términos o consignas agresivas y simplificadoras que convierten en loco o monstruo a quien osa replicar contra las imposiciones del pensamiento único dominante.

Ése caso se produce cuando se intenta ahondar en el grave problema de la inmigración en las sociedades occidentales. Rápidamente el complejo debate queda anulado cuando llega inmediatamente el insulto de “xenófobo” de la misma manera que cualquier opinión que no asuma lo que imponen los lobbies gays queda reducida a una expresión “homófoba.” No nos vamos a callar, porque lo que diremos no tiene nada que ver con esos calificativos que retratan el poco nivel de quien los vomita.

El pensamiento tradicional español, inspirado en un auténtico catolicismo, es pionero en respetar tanto los derechos de los ciudadanos del propio suelo original de la nación como el de los ciudadanos de los territorios que se incorporaban al más inmenso imperio que conociera la Historia. Nos referimos a la claridad de ideas de Isabel la Católica, de Carlos V y de Felipe II; y a las de la Escuela de Salamanca: a pesar de los errores nunca hubo dudas de que los habitantes de más allá de los mares eran ciudadanos de las Españas con todos los derechos. Cosa digna de presumir, ya que algunas naciones esperaron al Siglo XIX para abolir la esclavitud o al XX para conceder el mismo nivel de ciudadanía a los negros.

Con varias anécdotas de la vida, intentaré abordar la gravedad del problema a nivel económico y a nivel cultural:

El otro día, leí en el diario de cierta secta mediática nacida de los últimos poderes del franquismo –qué bien mantienen algunos su poder en dictadura o democracia- contundentes críticas de la reforma sanitaria del Gobierno de Rajoy sacando a relucir el lamentable caso de que con las nuevas leyes que pretenden ahorrar costes al sistema de salud, “un inmigrante irregular con tuberculosis se quedaba sin atención médica.” Si en esta sociedad se pensara con criterio, caería el redactor  inmediatamente en la cuenta de que el fondo del problema no está en la dureza sentimental de ver a un inmigrante que se queda sin medicinas, sino que se sitúa precisamente en que tenemos inmigrantes irregulares. ¿Cuándo entenderán algunos que el Estado no debe ejercer la caridad, entre otras cosas, porque además de hacerlo mal y a un precio altísimo, la caridad se realiza de persona a persona, porque es una cuestión de amor? Aquí queda reflejado el problema económico de la inmigración: en una economía agotada, no podemos ser la enfermería del mundo. Quede claro que todo el que asuma sus cotizaciones legales a la Seguridad Social de acuerdo a la legislación, tiene derecho a una asistencia correcta, venga de donde venga. En éste sentido, la labor que hace la Iglesia en los territorios que sufren una inmensa pobreza muestran el camino correcto para abordar el drama: desarrollar de una vez los países de origen en vez de lanzar a  hombres, mujeres y niños a un mundo distinto y difícil, que muchas veces jamás les dará lo que soñaron cuando dejaban su tierra.

Hace casi ocho años tuve ocasión, con motivo de una celebración familiar, charlar con un obispo de una diócesis del sur de España. Recuerdo su angustiosa exposición sobre el problema de la inmigración musulmana en la capital de su provincia. Nos explicaba como los inmigrantes colonizaban barrios comprando casas y locales,  financiados a veces por las monarquías dictatoriales de Arabia y Marruecos. Iban comprando pisos en una comunidad, luego dominaban una manzana, controlaban un colegio, construían su mezquita y, al final, se hacían con el comercio del barrio, donde mayoritariamente venden productos que sólo consumen ellos. En pocos años, se habían adueñado de algunos pueblos enteros y de gran parte de la capital de la provincia. Por supuesto, por mucho que ahora intenten contarnos eso de la tolerancia multicultural, habían aumentado los problemas de convivencia y muchos ciudadanos españoles se habían marchado a otros pueblos o ciudades. Con este ejemplo queda retratado fundamentalmente el problema de la inmigración en el ámbito cultural, que sólo se produce cuando llegan personas con otra cultura que, en lugar de adaptarse al país de acogida intentan  -y logran con el tiempo- una conquista cultural. Es verdad que en este punto conviene señalar que el abandono de las propias tradiciones culturales españolas o europeas facilita la expansión de las ideas invasoras. Aquí, la izquierda se convierte en una aliada de la invasión cultural islamista, no sólo contribuyendo a demoler la estructura del enorme edificio de la cultura europea, sino también apoyando políticamente a los musulmanes mientras que persigue a la Iglesia. También, debe señalarse que hay inmigrantes de otras procedencias que no suponen un problema cultural, como es el caso de los pueblos europeos o de los hermanos de Hispanoamérica. Por último, es justo indicar que existen casos particulares positivos en el caso de la inmigración musulmana que sabe adaptarse y negativos en el caso de los hispanoamericanos o europeos que viene con un claro objetivo de delinquir.

La semana pasada una persona me insultó porque en Twitter escribí que “iba a comprar pan al chino.” Aquel sujeto sostenía que comprar pan en un chino era una traición a la nación por no apoyar el comercio local. No me preocupa que me descalifiquen por una pistola, que por cierto está bastante buena y resulta que la que vende el chino, nacido en España, viene de una fábrica de pan de Valdemoro y sólo cuesta 0,45 €… Pero con esta anécdota que muestra las quejas ante el auge de los chinos, abordaremos también el caso de la inmigración de los chinos, que, digámoslo claro, es una auténtica colonización económica pero no veo tan claro que suponga un problema cultural. Resulta, aún así, una injusticia que los chinos se beneficien de ventajas de las que carecen los españoles y que les permiten que sus negocios sean más competitivos. ¿Es del todo cierta esa afirmación tan extendida? En cualquier caso, no creo que haya muchos españoles dispuestos a regentar un negocio como lo hacen los chinos. Si se gana tanto dinero, ¿por qué no hay tiendas como las de los chinos en manos de españoles? Porque ha resultado que la cadena de supermercados DIA acaba de inspirarse en las tiendas de los chinos para vender productos baratos, durante casi todo el día y festivos, a precios muy competitivos. No es un asunto sencillo, porque podría darse el caso de que, después de una conquista comercial, los chinos pudieran tener como objetivo una transformación de la cultura que les acoge.

El caso de Francia, un país con una inmensa inmigración musulmana, es un ejemplo a lo grande de lo que ocurre en casi toda Europa. Pero en Europa se ha decidido despachar el éxito de Marine Le Pen con el cuento de la ultraderecha y la xenofobia, en vez de profundizar en la preocupación de los seis millones y medio de franceses que han expresado su malestar con el rumbo que han tomado Francia y Europa, votando al Frente Nacional. El caso más parecido en España es la Plataforma por Cataluña de Anglada, que se enfrenta al problema de la inmigración islamista en Cataluña, donde el asunto es especialmente grave.  

Con todo, concluyo que rechazar estas consideraciones como mera “xenofobia” no aminora el grave problema humano de la inmigración, tanto para la sociedad que la recibe como para el ser humano que llega, que a mí también me apena y preocupa. Desde el punto de vista cristiano no conviene caer en un buenismo imposible para una política coherente, si bien en nuestros fundamentos culturales –como se ha señalado- encontramos los mejores cimientos para el respeto a los derechos humanos que toda persona tiene. Una vez planteada la cuestión, queda abierto el debate: ¿qué les parece todo esto?

viernes, 20 de abril de 2012

PORQUE LA III REPÚBLICA NO TIENE QUE SER LA II

Dedicado a Irene Sanz @irene_airmiles
Porque ella sabe que somos de los que miramos al futuro con la ilusión de una España mejor.


En estos días hemos escuchado críticas tan duras como justificadas contra la Monarquía. Lo más sorprendente es que ahora se han unido varios de los cortesanos juancarlistas, pero sólo por como si cazar elefantes invitado por empresarios que se cobrarán sus gastos solo fuera malo porque se hizo con el país arruinado. Vamos, que en bonanza, esa misma acción no resultaría censurable. Muchos también, después del caso Urdangarín-Infanta-Rey, han dicho basta ya, pero callaron desde hace años a pesar de que los desmanes del Rey vienen siendo habituales desde que es príncipe. Los menos, han seguido defendiendo a Juan Carlos I, justificando su viaje con la sencilla estupidez de que era privado…

No nos interesa hoy tanto la polémica sino un análisis profundo de la posibilidad de una República sensata y razonable, por cuanto, a pesar de los desmanes, las comisiones, los regalazos, las mujeres y las cazas, muchos siguen defendiendo a una institución desprestigiada por los que deberían dignificarla, sólo por el miedo que tienen a que ocurra algo semejante a lo ocurrido con la II República, es decir, que la izquierda se adueñe de sus destinos. Es lamentable –tan lamentable como absurdo- que cuando hubo oportunidad de restaurar una Monarquía auténtica fuera el propio Rey el que se echara en manos de los enemigos de la Corona. Pero no tengo hoy espacio para explicar lo que es inexplicable sin recurrir a estas tramas secretas que medran en la oscuridad mediante el chantaje y la amenaza…

Pero de venir la República, más nos vale estar preparados precisamente para que no ocurra el desastre. Es más, estoy convencido de que la derecha conservadora, tradicional, liberal –todas las que sean nacionales- deben, por España, articular una alternativa republicana cuanto antes que no deje paso a lo que la izquierda sin duda quiere imponer. Porque existen alternativas al proyecto totalitario de la izquierda que pedirá la República, como en 1931, si le conviene a sus planes y si la comodona  derecha no se defiende.

Ya hemos comentado aquí el libro profético ¿Hacia la III República? escrito en 1979 por mi abuelo Blas Piñar. Si el Rey lo hubiera leído, podría haber evitado lo que le tienen preparado, desde hace años, sus amigotes, pero realmente adversarios, de la izquierda…

Transcribo unos párrafos, de 1979 -repito-; tomen asiento y respiren:

Si no fuera posible una Monarquía tradicional y representativa, sería preferible una República presidencialista al servicio de la Patria, que una Monarquía degradada que no tuviera de Monarquía más que el nombre y la Corona.

Es inexacto el antinomio Monarquía-República, porque lo contrario de la Monarquía es la poliarquía.  Es cierto que en el lenguaje vulgar se oponen por las amargas experiencias de 1873 y 1931, identificándose la República con el caos y la desintegración nacional; pero que ello sea así no obliga a dislocar el debate.

Partimos de que la Monarquía lo es sobretodo por el hecho de que en ella existe unidad de poder.  Por ejemplo, la Iglesia Católica, en su estructura visible es una Monarquía con un llamamiento vitalicio por elección.

Cuando Luis XIV dijo “el Estado soy yo” la Monarquía dejó de serlo. El absolutismo se importó a España durante el siglo XVIII acabando con la Monarquía auténtica. Para limar su poder, se introdujo, con el liberalismo, la ruptura de la unidad de poder mediante la división de poderes. En la Monarquía liberal el Rey reina pero no gobierna y por tanto es irresponsable. La Monarquía auténtica debe tener poder y unidad de mando, aunque luego ese poder tenga varias funciones: legislativa, ejecutiva, y  judicial. Y la Monarquía actual no es la auténtica, sino que es laica, liberal, partitocrática y parlamentaria.

La alternativa a la Monarquía  actual es una fórmula que no se ha probado en España: la República presidencialista, que puede ser una solución monárquica: si la Monarquía liberal es una República coronada, la República presidencialista es una Monarquía sin Rey. Lo que distingue a la auténtica Monarquía es la unidad de poder y la sucesión pero lo que la garantiza es lo primero.

Es evidente que tenemos todo un campo por explorar y que, seguramente, allí se esconda el secreto de la auténtica democracia que urge en España.

Para profundizar más en este asunto tan interesante, se puede adquirir el libro de mi abuelo llamando por las mañanas de días laborables en el 915766897 y en la web:

martes, 25 de octubre de 2011

MUY BIEN SEÑOR MAYOR OREJA: AHORA SOLO LE FALTA DEJAR EL PP

Siempre hemos aplaudido los acertados comentarios de Don Jaime Mayor Oreja  acerca de las negociaciones entre el PSOE y ETA, en las que, desafortunadamente, se ha ido introduciendo parte del Partido Popular, hasta alcanzar a su propia dirección ya entusiasmada con la inteligente estrategia etarra.  Es más,  cuando la tregua del 98, tenemos por cierto que fue Don Jaime quien advirtió a Aznar de la trampa  y, desde entonces, cuando el PP ha querido oponerse a un gobierno decidido a negociar con el terrorismo le han podido contestar: ustedes también lo intentaron. Mayor Oreja acierta en todos sus análisis sobre el mundo nacionalista vasco; tanto acierta, que enseguida saltan desde todos los ámbitos, incluso de su propio partido, a criticar sus opiniones con fuerza. Y ahora, pocos han dicho la verdad: ¿acaso ETA no deja de matar porque ya consigue lo que quiere, gestiona miles de millones y tiene ya un poder inmenso que seguirá engrandeciendo?

Pero si la mentira pronunciada por Mariano Rajoy el pasado jueves –el día del comunicado que hizo llorar de mentira al gobierno y de verdad a las víctimas-  es grave “este comunicado se ha conseguido sin cesiones”, mucho más lo es el hecho de que el aparente cambio de discurso del PP respecto a ETA –como han reconocido diversos analistas- no se produjo con las falsas declaraciones de Rajoy, sino que se produjo mucho antes, porque dentro de esa variación  se esconde una traición terrible, como se vio en los casos de la dinamización de la AVT de Alcaraz –gracias a Dios renacida en las VCT que el  sábado nos manifestaremos en Madrid- y en las expulsión de María San Gil, garantía de la decencia en un PP vasco que ya la ha perdido desde que toman copas con bilduetarras…

Por eso, ante esta trampa, antes estos juegos de confusión, lo decente es dejar un partido que jamás podrá recuperar lo que nunca fue: ahora muchos empiezan a comprender que el PP es, efectivamente, el entramado tramposo que arrastra y confunde a millones de buenos españoles que jamás hubieran votado a un partido que, al final no hace lo que piden sus votantes, sino que obedece, de forma muy misteriosa, a los mandatos de una izquierda a la que quiere parecerse.  No había más que escuchar al alcalde popular de  Vitoria diciendo, hoy mismo, “olé si quieren defender el independentismo.”

Sr. Mayor Oreja, con todo respeto, por usted, por las víctimas, por España, deje de una vez el Partido Popular y sea valiente. Si Cascos hizo lo que hizo en Aasturias en cuatro meses, mucho mas usted hubiera ganado unos cuantos diputados que urgen  por la derecha. Intentaré acercarme a usted en la manifestación del sábado para agradecerle muchas cosas, pero también, para pedirle, con respeto, que no se sume a la estafa, porque su presencia en el PP ya no se entiende y solo confunde…

domingo, 29 de mayo de 2011

PARA REGENERAR ESPAÑA SE DEBE CEDER EL PASO A LA SAVIA NUEVA


Algunos hemos tenido la experiencia de sufrir directamente la censura por parte del sistema –que es fundamentalmente un entramado de partidos y sus terminales mediáticas- y la dura expulsión del mismo para evitar que nuestras ideas puedan ser difundidas.

Desde hace muchos años, cualquier intento de construir una derecha sensata, europea, moderna, eficaz y con principios es anulado de forma irresponsable por los que parecen más cercanos ideológicamente.

Esos mismos que ahora –periodistas mediocres o políticos profesionales de auténtica casta- piden y piden reformas, las mismas reformas que cuando las pedimos otros nos descalificaron como antisistema, fachas o no demócratas…Sí, sí, esos que ahora incluso se emocionan con el movimiento antidemócrata –el totalitarismos izquierdoso lo es de por sí- del 15-M.

Pero las cosas cambian a una velocidad vertiginosa. Y la tecnología permite una libertad y un acceso a gentes admirables, influyentes y sensatas -hablamos con muchos- que son conscientes –cada vez más- de que es necesario dejar paso a una savia nueva, a una generación para la que las historias acomplejadas de ciertas derechas actuales –que siempre cuentan que lucharon contra el franquismo, y a mi qué,  para rendir pleitesía a una izquierda a la que consideran superior- no son más que los cuentecillos del abuelo cebolleta. Déjense de sus historietas de una idílica transición y de esas falsas luchas contra la tan terrible dictablanda, que aquí, nosotros, los que hemos nacido en este sistema del 78, contaremos a nuestros nietos la historia de otros abuelos cebolletas y que sonará algo así como: nosotros, que tuvimos que desmontar el ruinoso  estado del despilfarro autonómico, del bipartidismo opresivo y de la justicia politizada…

Así que, abueletes cebolletas –con todo respeto- dejen paso. Somos nuevos, somos muchos, y nos toca cambiar las cosas. Sí, dejen paso cuanto antes, por que si no van a llegar primero esos de las recetas caducas y totalitarias que se exigen en anacrónicas asambleas, en las que dicen que, incluso, se consigue pensar de forma colectiva…

martes, 10 de mayo de 2011

BUENAFUENTE: “NO HAY HUMOR EN LA DERECHA”

Ya sabemos que en nuestro mundo de hoy,  sólo la izquierda tiene legitimidad política, sólo la izquierda es culta, sólo la izquierda es demócrata, solo la izquierda puede hacer cine decente o escribir libros magníficos…Hay que reconocer que lo que han logrado éstos con la propaganda no lo logra nadie.

Ahora llega Buenafuente y nos dice que sólo la izquierda tiene sentido del humor. Y que no hay humoristas de derechas. Que sólo la izquierda es crítica y por eso hace humor (¿?, que no conozco a  gente más obediente y sumisa que a los lectores de El País y oyentes de La SER, que se aprenden los Editoriales como argumentos de secta). Y –sigue el pontífice del humor- que algunos de la derecha le confiesan que se ríen con él. Vaya, en eso estoy de acuerdo. Hay muchos idiotas de derechas que son capaces de reírse cuando alguien se ríe de ellos.

De lo que no se dan cuenta estos soberbios triunfadores del sistema que nos domina -este humorista y tanto cultureta-, es que están donde llegan por condiciones ajenas a lo que hacen. Me explico. Si Buenafuente no se metiera con la Iglesia, nadie sabría quién es él. Si Amenábar no fuera un subvencionado que cumple con encargos políticos para hacer sus pelis, jamás sabríamos quién es. Lo mismo de tantos. Vamos, que Benafuente no ha triunfado sólo por gracioso (y no soy tan sectario como él para no reconocer que  hay algún izquierdoso cachondete). Lo que seguro que sí es, es  bastante inculto, porque los tres más geniales cómicos que ha tenido este país en el último siglo, con un humor limpio y que no se metían con nadie, humor absurdo por innovador y válido para siempre, han sido Muñoz Seca, Jardiel Poncela y Tip, que no eran rojetes precisamente.

Si es que esto es como me dice mi amigo: “Blas, si quieres hacerte famoso en la tele, vete a Intereconomía o a Veo con pendiente, cazadora de pana, camiseta del Che, defiende al nacionalismo catalán y ataca a la Iglesia. Parecerías gilipollas, pero te forrarías.” Seguro, querido amigo, y además, Buenafuente, me consideraría del club de los graciosos, ¡qué bien!

lunes, 25 de abril de 2011

TWITTER Y EL PSOE: IZQUIERDA Y SECTA

Siempre me ha parecido admirable la capacidad propagandística y de manipulación de la izquierda mundial. Y el PSOE sabe muy bien ser ejemplo de ambas capacidades.

Ahora bien, siendo esto admirable, me parece denigrante que abusen de su propia gente y que éstos se dejen utilizar de tal manera como la que acabamos de conocer.

Se han conocido los dos nuevos manuales que publica el PSOE para que sus adeptos aprendan a manejarse por Internet en general y por Twitter en particular, cumpliendo las estrictas órdenes del Comité Electoral Federal, que indica a sus simpatizantes cosas tales como que deben: “expresarse de forma personal sin jamás expresar opiniones personales, tan sólo las del partido” o  “no adelantar reacciones políticas” hasta tener  las opiniones oficiales del aparato…

Hay muchos motivos para no votar al PSOE. Pero si uno es serio y se considera persona decente, honrada y libre, estos manuales de secta –no nuevos sino típicos- de izquierda, deben convertirse en algo contra lo que mostrar indignación y rechazo. Pero me temo que los adeptos a las sectas ya tienen el cerebro impecable, pronto y listo para la obediencia debida. Y luego son laicistas ¡cuando más fe que la suya no la hay!

martes, 22 de marzo de 2011

EL INCREIBLE PODER DE LA MANIPULACION

Cuando entraba hoy,  a primerísima hora, en mi oficina, el amable vigilante de seguridad, con el que siempre comento la actualidad, me decía:

“Buenos días. Qué, ¿ha visto lo de la guerra de Libia? ¿Dónde estarán los de la ceja esa? Menuda la que nos hicieron pasar a los de derechas cuando lo de Irak, recuerdo que lo pasaba hasta mal viniendo al curro.”

Es verdad, ¿dónde están?

¿Dónde están todos esos ciudadanos pacifistas que nos amargaron durante meses, insultándonos como si hubieran confirmado que estábamos a favor de de la invasión de Irak simplemente porque no éramos rojetes?

Es terrible la falta de criterio de la mayor parte de la sociedad española. Son realmente lamentables las justificaciones que se escuchan, de tantos subvencionados por este Gobierno,  para defender la intervención en Libia, al servicio de cualquiera sabe qué intereses.  

Así, en El País, un columnista defendía hoy la invasión, fíjense con qué increíble argumento: “porque así se tenía que haber hecho por parte de los aliados cuando el Alzamiento del General Franco en el 36.”

Y es que Franco es un chollo para los rojetes. Cuando no saben qué decir, siempre está este comodín fantástico, que sirve hasta para justificar una guerra idéntica a la de Irak tanto en sus causas como lo será en sus consecuencias, digan lo que digan y mientan lo que mientan.

No son culpables los cada vez más desinformados ciudadanos, sino los medios que les manipulan y los políticos que les mienten. Es alucinante la capaciad de los medios para manipular y jugar con la gente según el interés político de cada momento. ¿Por qué se dejan algunos?

viernes, 18 de marzo de 2011

LIBIA: OTRA GUERRA, LA MISMA GUERRA


Para algunos es otra  guerra, justificada. Sobretodo, para la izquierda dañina que prefiere el islamismo a los valores cristianos de las sociedades  occidentales. Así, se da soporte a los rebeldes libios y a su guerra de liberación, a la que se apoyará de forma potente, según anuncia  la ONU.

Pero, ¿de qué va esto? Porque Gadafi lleva ya unos cuantos años, ¿no? como para venir a contarnos ahora que es el enemigo de su pueblo, el criminal a eliminar. Es la misma historia de Sadam Hussein. Durante años, los líderes de nuestro mundo les han abrazado, les han pagado su petróleo, les han armado hasta los dientes y les han justificado como garantía de seguridad  frente al terrorismo islamista.

Estamos ante un Irak que gusta a la izquierda, como Afganistán. Simplemente porque en USA manda Obama, Francia está en el ajo y la ONU ha cedido (como cedió, al final en el caso de Irak).

Pero no cuela. La debilidad y complejo del mundo occidental llevará, de nuevo, el islamismo terrorista a Libia, cuando el país quede, sumido en un desastre, como Irak.

No es otra guerra, es la misma. Y detrás de esto hay debilidad, complejo, estupidez, ambiciones económicas y, por lo que se va sabiendo, una China que puede controlar, con cada vez más fuerza, las claves de la geoestrategia.

viernes, 11 de marzo de 2011

LECCIONES DE LA IZQUIERDA, COMPLEJOS DE LA DERECHA

La magistral lección política que ha dado la izquierda totalitaria  en los últimos cien años, queda patente en un par de cosas.

Primera, que han conseguido una legitimidad moral tal que la derecha fracasada o los católicos confundidos, refieren todo a lo progresista o socializante, considerando que deben apoderarse de sus conceptos para poder tener éxito.

Segunda, que la división de esa misma derecha, en submundos cerrados, acomplejados y ajenos a la realidad del erial  moral, cultural y religioso en que se ha convertido España hacen imposible que puedan articular un mensaje para la sociedad actual.

Así las cosas, sin una regeneración individual y profunda de los que nos sentimos españoles, católicos y de derechas (con toda la confusión que pueda conllevar estos conceptos), nuestra capacidad para articular unas ideas queda anulada por completo.

La sociedad, más o menos, de forma mayoritaria, está constituida por familias con dificultades, preocupadas por el futuro, por la educación de sus hijos, por su economía. La gente normal, vamos. Las sencillas y a la vez  profundas ideas que pueden compartir esa gran masa de españoles son:

Proteger la autonomía y la libertad personal (por ejemplo en la educación evitando el adoctrinamiento totalitario de nuestros hijos); disminuir el poder de un Estado que nos esquilma con impuestos (lo que implica acabar con las subvenciones a minorías que están trasformando ideológicamente y con éxito nuestra sociedad); acabar con la corrupción de la clase política (requiere mayor transparencia en el funcionamiento de los partidos y nueva ley electoral) y por último, un amor por lo que significa España con sus tradiciones.

El resto son ideologías confusas, que ya no comprenderá el mundo actual y que cierran puertas, anulan la actividad, desesperan al corazón, matan la verdad y mantienen a tantos en agrupaciones ajenas a la realidad española. Las cosas están tan mal, que hay que empezar por cuestiones básicas. Y si no sabemos empezar por aquí, unificando y comunicando bien estas cuestiones elementales, entonces, cada uno, en su nivel, responderá cuando toque ante quien pide explicaciones por los talentos entregados…