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jueves, 10 de mayo de 2012

DERECHA, COMUNICACIÓN Y CULTURA


Ha calado en la sociedad, por los errores del PP en materia de comunicación y cultura y por la eficaz propaganda comunista del siglo XX, que la izquierda utiliza mejor los medios para llegar a la gente, ya sea con libros, música, televisión, cine o marketing político. Es un hecho tan lamentable como cierto. Por eso, cuando al poco de publicar La Tesis Prohibida, un conocido historiador me dijo que se alegraba de que irrumpiera en el mundo de la novela con una óptica necesaria por ausente, sentí que estaba desempeñando un papel que podía ser importante, lo cual me hizo mucha ilusión. Tanto, que al poco me embarqué en lo que será mi próximo libro: una novela sobre cómo vivieron la Guerra Civil mis antepasados en la que no faltará, por supuesto, el resultado de mis investigaciones sobre el origen de La Tesis Prohibida durante la contienda…

Recuerdo perfectamente aquella conversación, allá por octubre de 2011. El historiador siguió explicándome los motivos por los que la derecha pasaba de la cultura: interés por una vida ordenada –no bohemia-, demasiada inquietud por los negocios, falta de rebeldía por conservadurismo y, por supuesto, un afán de vivir sin enfrentamientos que muchas veces resulta ser la causa de los mismos… No digo yo que el historiador acierte –que hay grandes autores en la derecha-, pero efectivamente es una explicación lógica del hecho de que, por ejemplo, casi todas las novelas o películas sobre nuestra historia publicadas en los últimos cuarenta años en España, son de tendencia izquierdista. También, el medio de difusión masivo que es la televisión está dominado por corrientes progresistas.

Por todo esto, cuando muchos me preguntan, con razón y preocupación, –como si yo debiera saberlo- “¿para cuándo un partido?”,  suelo contestar que primero necesitamos estudio, cultura, formación y, mucho después, cuando todo ello cuaje en un medio de comunicación con cierta capacidad de influir, entonces podremos decir que tenemos algo que comunicar y, además, contaremos con la forma de comunicarlo. Porque partidos que quieren intentar entrar en el juego del sistema, ya existen, como es el caso de AES (Alternativa Española), pero que, a pesar de su enorme esfuerzo,  jamás podrán ser escuchados como merecen en un sistema que subvenciona los medios y donde casi nadie quiere hablar de un partido que precisamente se atreve a pensar diferente. Curiosamente, quien más esfuerzo dedica a abortar –qué verbo más preciso- cualquier iniciativa por la derecha en España, es el Partido Popular y sus medios afines. ¡Cuán absurda estrategia! No comprenden que en España muchos votos de la derecha quedan sin representación. Esos votos, algún día, hubieran sido fundamentales para, presionando antes al PP, haber superado ciertas imposiciones del socialismo o del separatismo. Pero, no: en la partitocracia, lo de menos es la nación y sus ciudadanos, porque solo interesa que el partido obtenga la máxima cuota de poder.

Por eso, antes de cualquier intento político, ya sea de un partido, asociación o planteamiento de una reforma del modelo de Estado, urge aclarar principios, actualizar mensajes, modernizar criterios económicos, sumar gente con tanta vocación como un nivel cultural adecuado y entrar de lleno en los medios de comunicación. No es una tarea fácil, por cuanto la gran parte de los obstáculos suelen provenir de la proximidad siempre atenta para boicotear iniciativas en nombre de dogmas,  tópicos, principios mal digeridos, nimiedades, mezquindad y consignas de otros tiempos. Pocos comprenden aquí que la política es una actividad que requiere de habilidad, pacto, cesión y planteamientos coherentes con la época en la cual toca vivir. Así, llega a existir tanto apego a doctrinas tan mal aprendidas que denigran a sus referentes, que algunos se contradicen quedando tan reducidos a la marginalidad que su actividad política es del todo ineficaz.

En fin, seguiremos adelante soñando que en España pueda encauzarse, de forma parecida a aquella Polonia de los setenta, la resistencia cultural de una nación fiel a sus esencias para resucitar la libertad y la patria, que estuvieron apunto de sucumbir por el mismo totalitarismo de todos los tiempos.

lunes, 29 de agosto de 2011

Lee aquí el primer capítulo de La Tesis Prohibida...(Basada en hechos reales)

29 DE JULIO DE 1939

EL MUERTO DE LA CARRETERA DEL OESTE




Al amanecer del 31 de julio de 1939, después de una noche sofocante en el paraje conocido como “Las jaras”, cerca de la localidad de Oropesa, el agente Pedro Abascal, del Servicio de Información Militar, avisaba mediante potentes  gritos que rompían el silencio  hasta entonces solo alterado por el zumbido de algún  moscardón veraniego, al resto de la unidad encargada de la misión encomendada hacía ya casi veinticuatro horas:

-¡Aquí, aquí! ¡Vamos! ¡Aquí están! ¡Aquí!

Se refería, con cierta angustia y casi sin fuerzas para gritar por el agotamiento, a los tres cuerpos que pertenecían a las personas cuya desaparición se había denunciado en la madrugada del día anterior y que llevaban toda la noche buscando.  Allí estaban tendidos los tres cadáveres, sobre restos de paja reseca y parecían medio escondidos entre unas jaras y bajo una majestuosa encina típica de la zona. Los cuerpos que estaban buscando y acababan de encontrar pertenecían al Policía Militar Isaías Galdón,  a su hija María Isabel, y al del chófer del Ejército Nacional Matías Cuadrado. Ni rastro del coche. Tampoco restos de equipaje o maletas. Allí yacían los cuerpos con sus heridas de muerte. El de María Isabel aparecía semidesnudo, con la ropa arrancada indicando la terrible vejación que podría haber sufrido…

El resto de los hombres de la unidad formada por seis en total, acudieron de forma inmediata, y observaron la escena con espanto. Los primeros rayos de sol terminaban con el poco aire fresco que se había podido respirar aquella noche.  Los agentes, dejando aparte sus linternas ya apagadas, se esforzaron para  tapar con respeto cada cuerpo con sus propias chaquetas del  típico color verde militar y trasladarlos a prisa a la furgoneta del ejército que los llevaría de forma inmediata al Instituto Anatómico Forense de Madrid.

Según el informe oficial emitido a las pocas horas, Isaías Galdón había fallecido de varios tiros, tres en la cabeza y siete en el pecho. Su hija había sufrido una salvaje violación que sugería que en aquella siniestra acción habían participado varios criminales y presentaba un par heridas de balas que debían haber penetrado por la espalda. El chófer presentaba sólo un tiro en la nuca. Posiblemente -concluía el documento- habían muerto entre las 21 y las 23 del 29 de julio.

Sobre la una de la madrugada, la esposa de Galdón había denunciado a la Policía Nacional que su marido no había regresando a casa como esperaba. Inmediatamente,  el Servicio de Información Militar recibía la inquietante noticia y ordenaba su investigación, movilizando a un equipo especial. Desde el final de la Guerra, el SIM –embrión de los Servicios Secretos del régimen- tenía orden de controlar e investigar cualquier tipo de incidente por poco sospechoso que fuera.

A los pocos días, el diario ABC del 2 de agosto, se refería al crimen como un ataque residual de unos asesinos comunistas que acababan de ser vencidos en la Guerra de Liberación. Es más, en una breve nota en sus primeras páginas aseguraba, ya en ése día, que el crimen estaba resuelto y los criminales ya habían sido detenidos y puestos a disposición judicial.

En un juicio sumarísimo se condenaba como ejecutores de los asesinatos a tres individuos de las Juventudes Socialistas.  Además, en una terrible represión, se castigaba con ellos a pena de muerte a otras 54 personas vinculadas al bando frentepopulista, entre ellas las famosas “Trece Rosas” con la excusa de la autoría intelectual o colaboración con los autores materiales.  Habían pasado solo cuatro meses desde el fin de la terrible Guerra Civil y el régimen  estaba confirmando su enorme autoridad.  El mismo 5 de agosto –una semana después-  se ejecutaron las sentencias, fusilando en diversas cárceles a todos los acusados excepto a uno de los tres autores materiales…

La versión oficial de que todo se trataba de un robo o de un conflicto residual de la reciente lucha fratricida fue aceptada con cierta lógica por los simpatizantes del bando nacional. Recién terminada la contienda, para muchos era necesario no tolerar este tipo de incidentes y se aceptaron como normales tales ejecuciones.

Lo curioso es que el bando frentepopulista aceptó también la versión oficial, demasiado simple según confirmaba la noticia aparecida en el diario ABC, utilizando este episodio solo por el  interés propagandístico que tenía para acusar al régimen de su terrible represión en la posguerra. Este episodio era un buen ejemplo muy útil para ese fin. La versión que difundieron las izquierdas,  y que llega hasta nuestros días, es que la salvaje represión se confirmaba en  ejemplos como el que nos ocupa y que mostraba que por un simple robo se podía llegara a fusilar a 56 personas en Madrid…Y se añadía la carga sentimental de que entre esos ajusticiados se encontraban las trece famosas mujeres inocentes…

Aún así, pocos se han planteado qué podía haber realmente detrás de estos hechos que con aquellas inmediatas ejecuciones quisieron darse por investigados del todo. Cuando se conoce que los tres asesinos iban vestidos de uniforme del Ejército Nacional, o que Galdón era el encargado durante la guerra de documentar un Archivo de Logias  para que el incipiente régimen autoritario tuviera información directa, clara y precisa, sobre la organización del comunismo y la masonería en España,  o que personajes luego poderosos durante la dictadura estuvieron relacionados con los asesinatos, surgen decenas de preguntas…

Un misterio: el muerto de la carretera del oeste. Así se refería a Galdón un importante General en una durísima carta escrita en el año 1981 y dirigida a otro General, miembro del Gobierno en ese mismo año:

“Sabemos quien eres y por eso te desprecio. Pesan sobre tu conciencia numerosos hechos repugnantes, como por ejemplo, el muerto de la carretera del oeste…”

¿Qué significaba esa frase durísima, escrita tantos años después por un General y dedicada a otro General al que parecía acusar del terrible crimen de 1939? Nadie ha querido contarnos la verdad. Cuando se ha intentado investigar sobre este asunto, los hijos de Galdón han pedido que no se enrede con la muerte de su padre. Cuando durante la transición, una revista publicó algunos datos escabrosos del sumario judicial del caso del muerto de la carretera del oeste, almacenados en dos archivadores que constan de más de mil folios, el mismo Jefe de los Servicios Secretos amenazó a su director y a su dueño, un conocido diputado de la derecha tradicional… Cuando un Profesor de Historia intentó abarcar estos hechos y sus consecuencias en la política nacional, fue amenazado en su propio despacho de la Universidad y no pudo nunca concluir su labor.

¿Qué es lo que motivó realmente este crimen? ¿Quién fue el verdadero responsable? O mejor,  ¿quiénes fueron los autores intelectuales en realidad? ¿Por qué uno de los tres asesinos se libró de la condena a muerte? ¿Qué información podía tener Galdón? ¿A dónde iba o de dónde venía en ese viaje de trágico final? ¿Por qué, desde el poder,  no se permitía que se supiera la verdad? ¿Y por qué  en 1981 un General acusó a otro General diciéndole que sobre su conciencia pesaba el muerto de la carretera del oeste?

Más información en:


A partir del 1 de septiembre en http://www.gallandbooks.com/

A partir del 20 de septiembre en las librerías.

jueves, 4 de agosto de 2011

¿DE QUÉ VA LA TESIS PROHIBIDA?

Como en todas las guerras, el espionaje es una parte clave para la victoria final. Y el espionaje supone, necesariamente, la infiltración en el bando enemigo. La Tesis Prohibida –basada en hechos reales- es una novela histórica -más bien un thriller- que parte del asesinato de un miembro del Servicio de Inspección de la Policía Militar, la noche del 29 de julio de 1939 en la carretera de Extremadura, para ir explicando, punto por punto, las consecuencias hasta nuestros días de la infiltración enemiga en los poderes del Estado. En 1981, un General acusó por carta a otro General, muy poderoso, de “llevar sobre su conciencia el peso del muerto de la carretera del oeste”.

¿Pudo haber un plan para ganar la guerra civil perdida, años después, desde su mismo final, por los que querían acabar con todo lo que significaba España?

Querido lector, es urgente que conozcas lo que este libro descubre para que podamos recobrar nuestra Historia.

El 2 de septiembre disponible en la página web de la editorial http://www.gallandbooks.com/
También estará disponible en Criteria Club de Lectores, http://www.criteriaclub.com/
Y el 20 de septiembre llegará a las librerías.