Los que heredasteis una España próspera lograda con décadas de esfuerzo de vuestros padres, pero dilapidasteis los dineros porque pensabais que teníais derecho a todo y gratis…
Los que pensabais que una educación estricta para la libertad responsable eran cosas de los viejos, pero trajisteis una generación de irresponsables malcriados que os superan en sus fracasos…
Los que traicionasteis vuestros nobles propósitos de vida para probar la frivolidad, pero adoptasteis costumbres ajenas que han acabado por dejaros confundidos y con la vida vacía…
Los que recibisteis una formación sólida en principios y valores, pero los despreciasteis pensando que sabríais hacerlo todo mejor que vuestros padres y ahora veis que vuestro fruto es una sociedad corrompida liderada por los más corruptos…
Los que aprendisteis que los principios y valores se asientan en la fe que os enseñaron, pero abandonasteis poco a poco los fundamentos y ahora no tenéis ni fe, ni principios ni valores…
Los que vivisteis en hogares felices de familias unidas con padres modélicos, pero jugasteis con el fuego del mal que destrozó los vuestros y en vez de familias creasteis burdas copias del infierno donde se producen los mejores ejemplares para el odio…
Los que tuvisteis sabios y santos como maestros que os dieron lo mejor de su vida, pero decidisteis que estaban equivocados porque os deslumbraron unas ideologías que sólo perseguían acabar con vuestra libertad…
Los que conocisteis de cerca el sacrificio de nuestros bisabuelos en los años de la guerra, pero lo olvidasteis entregando a los descendientes de sus enemigos todo el poder de la nación permitiéndoles acabar imponiendo sutilmente lo que antes intentaron con salvaje violencia…
Los que lleváis años pidiendo el voto para un mal menor, pero ahora preferís ignorar que habéis acabado por traer el mismo mal, el único mal, el mal radical que se esfuerza contra el bien, la verdad y la belleza…
Los que, aun viendo lo evidente, no os avergonzáis de que vuestros propios votos liberaron terroristas, facilitaron el incremento del aborto superando cualquier genocidio, entregaron el poder a conocidos corruptos, enviaron a millones al paro y dieron el poder a políticos que pactan en oscuras logias la división y el reparto de España…
Los que, aun conociendo las consecuencias de sus propios fallos, todavía prefieren contemporizar con el mal que enfrentarse al mismo; los que creen que de nada tienen la culpa porque siempre hay otros más culpables; los que aplauden a unos porque son los suyos cuando hacen exactamente lo mismo que los otros a los que antes condenaban…
Los que habiendo vivido en la abundancia no habéis invertido en negocios prósperos, en industria estable o esa innovación que es el futuro, sino que os instalasteis en un lujo cortoplacista y fanfarrón que nunca volverá; también los que no sois capaces de entender que no estamos ante una crisis sino ante un desmoronamiento que necesita urgentemente de una refundación moral…
Los que, teniendo la responsabilidad de ser Pastores, prefirieron mundanizar su papel al modo de representantes de un partido político u organización social, siempre buscando no molestar para obtener la comodidad del cobarde, escandalizando a los buenos cristianos, ahuyentando a los pusilánimes, confundiendo a los menos formados, olvidando la educación religiosa de los pequeños, aplaudiendo a gobernantes injustos y callando la verdad a conveniencia…
Los que, habiendo vivido la historia reciente os tragáis las versiones inventadas de los que siempre manipulan; los que colaboráis en el lavado de vuestro propio cerebro leyendo ciertos panfletos y los que encendéis la televisión para ver programas que terminan por envenenaros… Culpables.
Sí. Culpables. Culpables todos vosotros, todos los que desde hace años nos habéis llevado al abismo; todos los que en fin, renunciáis a la autocrítica y con tal de echar balones fuera porque sois incapaces de corregir el rumbo y preferís justificar lo injustificable, ya sea porque sois ateos o católicos, socialistas o liberales, del PP o del PSOE, patriotas o nacionalistas, monárquicos o juancarlistas, interesadamente ignorantes o directamente estúpidos. Porque el país está podrido y sin remedio si no surge la regeneración que sólo puede ser personal, empezando por la moral de cada uno.
Ayer varias familias rezábamos el rosario ante una imagen preciosa de la Señora mejicana de Guadalupe. Al terminar la oración, el mayor de los allí presentes -ojos brillantes, mirada inteligente, rostro de experiencia y peso de los años-, afirmó con potencia:
-Sólo la oración en familia, sólo familias unidas, pueden mejorar una nación. No podemos esperar nada de la política. Es un cambio desde la base de la sociedad, que es la familia. Y no hace falta que seamos muchos. Siempre son unos pocos, muy buenos, los que cambian la humanidad.
Es el camino. El resto sólo son los lamentos de los culpables.