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lunes, 20 de enero de 2014

¿Por qué apoyo a VOX?

Algunos me preguntan, deseosos de conocer mis motivos. Otros me lo reprochan. Algunos me piden explicaciones como si yo no fuera libre. Uno me ha recordado mi nombre. Otro me ha insultado. 

Pues bien, a todos vosotros:

Mis posiciones, en todos los aspectos de la vida, suelo manifestarlas con claridad. Nada me parece más repugnante que la doblez. He nacido en un tiempo y en un contexto, he recibido una educación que me ha permitido seguir enriqueciéndome con lecturas sobre la actualidad y la historia. La derecha política lleva más de dos cientos años perdiendo oportunidades. A veces ha acertado, a veces ha tenido que recurrir a medidas extraordinarias para sobrevivir y poder defender valores y tradiciones que el totalitarismo quería aniquilar.

Hoy también estamos en un contexto histórico complejo y difícil, de emergencia en relación a la libertad y a la nación. Llevo más de tres años dando la cara en el debate público, en la medidas de mis posibilidades, y asumo como un deber las oportunidades que me dan o que yo mismo he generado. Estoy preocupado por España y nuestro futuro.

VOX se ha presentado con un manifiesto que ha rebasado mis expectativas; desde su defensa de la unidad nacional, la libertad  y manifestando el fracaso del modelo autonómico -aquí destaca claramente del resto de fuerzas-, hasta su claridad  hablando de la defensa de la cultura de la vida -expresión acuñada por Juan Pablo II para dar un toque positivo a la lucha contra el aborto-, además de una agenda reformista impecable respecto a lo que nos está haciendo tanto daño: ley electoral, ley de partidos, politización de la justicia; todas ellas son las principales armas que el sistema actual oligárquico y corrupto utiliza para perpetuarse. Pretender a estas alturas resaltar matices no es una estrategia nada adecuada, aunque sea legítimo señalar los defectos a falta de conocer detalladas propuestas. Para mí el manifiesto resulta impecable. Es cierto que un partido, puesto que está formado por personas, puede cometer errores. La perfección solo es una aspiración para la humanidad. Aquí podéis leerlo: 

http://www.voxespana.es/index.php/manifiesto-fundacional

VOX es impulsado por personas que merecen mi confianza y destaco a Santiago Abascal, a quien conozco personalmente. Ortega Lara para mi es un referente y su discurso del 6 de diciembre en el acto de DENAES y el que ha pronunciado en la presentación de VOX son toda una lección magistral de política básica. Además, por lo que he podido comentar gracias a las redes  y la radio con Iván Espinosa de los Monteros y Cristina Seguí, tengo aún mayor confianza en este nuevo movimiento.

VOX además no tiene complejos en hablar de libertad económica, libre mercado, menos impuestos, mérito, esfuerzo, defensa del empresario a nivel sobretodo de autónomo y pequeña empresa -verdaderas fuerzas generadoras de empleo-, cuestión para mi clave en esta sociedad embrutecida por décadas de socialismo intervencionista, fuera del color que fuera.

También, las críticas que llegan a VOX han reforzado mi decisión: desde el PP hemos escuchado tópicos nerviosos, desde otros lados, burdas manipulaciones de quienes ni se han molestado en leer las propuestas fundacionales del nuevo partido.

Los que me seguís habitualmente habéis visto mi decisión como coherente. Se pueden leer mis entradas sobre mi pensamiento sobre la derecha que España necesita. Los que me prejuzgabais por motivos superficiales quizá os hayáis sorprendido. En cualquier caso, soy claro. Si me equivoco, sabré rectificar.

Deseo que VOX sume esfuerzos de otros movimientos o partidos con programas muy parecidos, será una torpeza y un mal servicio a la nación no aglutinarse en torno a quien puede liderar una fuerza que se cuele en unas instituciones que se derrumban aplastando a la nación. VOX promete ser abierto, lo cual incentiva la participación de muchos españoles que quieren hablar claro. Sería un error no aprovechar la oportunidad. 

Me consta que no deja de haber personas haciendo esfuerzos para intermediar entre los impulsores de VOX y otras fuerzas. Que todos tenga luz suficiente para entender su responsabilidad. La política no puede ser el tablero de un juego a todo o nada, sino la mesa donde conseguimos poco a poco llegar a acuerdos con los demás para avanzar hacia una sociedad mejor. Algunos creen que esto es contradictorio con tener principios... Confunden los principios con la estrategia y por eso no logran resultados.

Como ha dicho Ortega Lara: "es le momento de comprometernos aún más por España". Cada uno debe ser libre y, por tanto, responsable. 

lunes, 14 de mayo de 2012

LA ECONOMÍA DE LA AUTÉNTICA LIBERTAD



Que la cuestión económica es fundamental en el quehacer político queda patente en la polémica que generan las diferentes propuestas económicas.  Además, como la economía no es una ciencia exacta, existen resquicios por donde la ideología se cuela, abriendo después auténticos boquetes por los que se introducen las más disparatadas ideas que se siguen manteniendo aún de comprobarse la pobreza que causan en las sociedades. Aunque piense que la economía es uno de los problemas menos importantes que padece el mundo occidental, porque nada se solucionará si no se vuelve a nuestras raíces culturales, hoy quiero hablar de economía dado el agitado debate –a veces más bien es una confrontación destructiva- que se genera en mi blog cada vez que saco el tema. En fin, nos gusta la polémica tanto como proponer lo que creemos que es mejor…

Comento dos párrafos que me hacen pensar continuamente en la economía de la auténtica libertad. Los cito de antemano, para que los doctrinarios de dogmas anacrónicos se apresten a ahorrarse la crítica: el primero, de Juan Pablo II es de la encíclica Centessimus Annus y se manifiesta a favor de la economía de libre mercado siempre que ésta implique una referencia moral aunque, evidentemente, siguiendo la tradición de la Iglesia, rechace el liberalismo radical que sólo busca el propio beneficio arrastrando a los hombres a la injusticia y a la pobreza. Nada que objetar, pero sepan ver este matiz los que no distinguen aún, por miopía, entre el libre mercado y la esencial defensa de la propiedad privada de un liberalismo basado en la falsa libertad que sólo busca el propio y máximo beneficio. Y lo segundo que quería recordar, para esos que manipulan el pensamiento de mi abuelo buscando en él una defensa del fascismo socialistoide, es su discurso en la sesión de investidura de Calvo Sotelo, en febrero de 1981, donde precisamente afirma, contra la socialdemocracia de UCD que, entre otras razones, "no apoyará al candidato a la presidencia porque el programa de UCD no respeta la propiedad privada, que es sagrada para la auténtica libertad; y es más, tal partido había incrementado la presión fiscal de una manera abusiva, arrastrando a los ciudadanos a la pobreza".

¡No se trata de entregar más poder y más dinero al Estado, sino de gestionar bien los recursos del Estado! Como ha señalado hace tiempo en un artículo magistral el Catedrático de Economía Roberto Centeno, comparando con la situación actual, señalaba que la presión fiscal de 1975 era casi tres veces menor, el Estado era más solvente, más convergente con la media de la UE y las prestaciones sociales estaban mejor aseguradas

Así que, a los que iluminados por el poder siguen pensando que lo público se puede gestionar mejor cuando lo que ocurre es que cuanto más poder tiene el Estado, más probabilidades hay de corrupción económica, les falta darse un baño de realidad. Porque la tendencia al mal y al abuso es algo natural en el ser humano que se agudiza cuando se han perdido todas las referencias morales, tal y como ocurre en nuestro tiempo. Así ha ocurrido con las Cajas de Ahorros, instituciones  originalmente geniales para la solidaridad que, cuando cayeron en manos del poder político se corrompieron por buscar, no el bien común, sino el bien del partido o del Gobierno. Y surge la contradicción de los estatalistas de todo color cuando protestan por la inyección de dinero público en la banca. ¿Por qué? ¿No piden ellos nacionalizar la banca? Con toda lógica, son estos mal llamados liberales del PP los que se meten de lleno en el intervencionismo, dado que son los convencidos socialdemócratas del complejo y del miedo.

Que algunos se den cuenta del problema que genera la intervención pública en la economía es difícil, por cuanto la sociedad se ha infectado de un socialismo de todos los colores y, si la crisis la ha causado precisamente el enorme poder público sobre la economía –evidente, porque si aumentar la  deuda pública estuviera prohibido, los bancos no hubieran engordado tanto a los políticos-, sorprende que algunos busquen en el estatalismo las soluciones que ya hemos comprobado como nefastas. Para los que me acusan de defensor de lo neocon, les recordaré que sería bueno despojar a la economía de lo ideológico y fijarse un poco en cómo una familia controla su dinero, porque los maximalismos sin matizar suelen mostrar la ignorancia de quien los propaga: el liberalismo radical propone una libertad que se basa solo en elegir por el propio interés, mientras –como se indica en el título de la entrada- la economía de libre mercado o de libre empresa, matiza esa la libertad con la autenticidad del bien, esto es, libertad para elegir lo bueno, lo cual implica, necesariamente que es una libertad orientada por unos principios rectores fundamentados en una sólida moral. ¿Está claro?