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martes, 19 de marzo de 2013

Los juancarlistas odian a la Monarquía

Cuando leo Historia, cada vez me fijo más en esos detalles de la vida privada o de la forma de ser de sus protagonistas, que desencadenan grandes cambios en el rumbo de las sociedades, a veces con consecuencias trágicas. Así, la soberbia y el rencor de un agustino del siglo XVI, con algo de razón y manipulado con ciertas dosis de política, desgarró Europa hasta el día de hoy…
En España, asistimos a la comprobación de los ya sabidos amores y negocios del Rey, peores los segundos que los primeros, y nefasta la combinación de ambos en el personaje de su novia Corinna. Nada nuevo salvo que se están publicando detalles y pruebas de ciertos escándalos que han acompañado a Juan Carlos I desde la muerte de Franco. Todo ello, en los días en que un Papa renuncia y la Iglesia llama a otro capaz de una regeneración urgente, nos hace preguntarnos: ¿por qué el Rey de España no abdica?
Siguiendo con la comparación, podemos decir que Benedicto XVI había cumplido su misión, tenía la conciencia tranquila y el impulso del Espíritu Santo. En cambio, el Rey está retenido por su propio pasado, esconde numerosos delitos y le paralizan una serie personajes abundantes conocidos como los juancarlistas, que han sido y son, los principales enemigos de la Monarquía. Yo, precisamente por admirar la Monarquía Hispánica, su gran Historia y sus grandes reyes desde Pelayo, no puedo ser, ni seré nunca, juancarlista.
El juancarlismo es esa suerte de intereses que han utilizado y corrompido a un Rey encantado de dejarse utilizar y corromper, para que un grupo de amigotes se forrara mediante la corrupción y el mal gobierno, sin importarles en absoluto que, mientras se dedicaban a los negocios sucios cargados de suculentas comisiones engordadas en los presupuestos del Estado –nuestro dinero-, España se fuera arruinando, corrompiendo y dividiendo, hasta el punto de que la nación entera se halla –ya desde hace varios años- en un proceso terminal. Juancarlistas pasivos -y torpes- han sido todos los españoles adormecidos por los medios de manipulación.
¡Cuánto se habrán reído los entrañables amigos Juan Carlos y Corinna cuando, entre sus negocios saudíes, algún inepto adepto, repetía la consigna de que el Rey es nuestro mejor embajador! ¡Qué cantidad de mentiras ha construido el juancarlismo para esconder la porquería de un Rey –y de toda una familia- dedicada a enriquecerse a costa de los españoles! Con el caso de Urdangarín por ejemplo, hemos visto bien aplicada la lección del Lazarillo: si la Casa callaba durante años porque Iñaki se comía las uvas de dos en dos, era porque ellos se las comían de tres en tres. Y ahora todo estalla porque peligra el puesto de ese hábil periodista que, si ya derrocó al felipismo, no duda de que debe derrocar al juancarlismo cuanto antes para seguir en el cargo. Pero es el juancarlismo lo que es radicalmente enemigo de la Monarquía y con razón se ha dicho que en España –desde los borbones- nunca hicieron falta republicanos.
Si el Rey tuviera más respeto por la Patria y la Corona, ya se habría ido. Pero los borbones no se fían tanto de sus hijos como para dejar el cargo justo cuando todo su pasado de corrupción e inmoralidad se les viene encima. Lo que necesita la nación es un cónclave profundo para dar paso, de una vez, a la auténtica democracia donde, si nos roba, se pueda echar al Presidente del Gobierno o, incluso, al Jefe del Estado sin esperar a que, víctima de sus propios delitos, tenga que esperar a atar todo bien atado antes de abdicar. Porque en esas estamos y la nación se desangra.

jueves, 14 de marzo de 2013

FRANCISCO I: MISTERIO, SORPRESA, ESPERANZA

Misterio
Las quinielas de los medios, las tergiversaciones de la prensa interesada, las propias preferencias de los sinceros católicos no son más que razonamientos inútiles. En el Cónclave pasan cosas de las que no tenemos ni idea y yo no dudo de que Dios juega con todos los ingredientes para seguir sorprendiendo; Dios tiene un gran sentido del humor y nuestra fe, la fe de los católicos, nos enseña a cambiar la mirada para ver lo mismo de una manera más auténtica. Dios ha hablado y lo correcto será intentar entenderle.
Sorpresa
¿Estaba Benedicto XVI pensando en éste Papa como sucesor cuando renunció? Estaba pensando en que Dios sabría elegir lo que más conviniera. Las dificultades han sido muchas y si el cambio es importante, de alguna manera el nuevo Papa resulta el hombre más adecuado. Un católico no puede entristecerse porque las cosas no hayan sido como uno quería. Hay que intentar comprender qué hay detrás de una sorpresa. En la última entrada hablábamos de la alegría pero algunos prefieren dañar a la Iglesia que dicen amar. Si bien el Cardenal Bergoglio era considerado papable en 2005, ésta vez parecía que se elegiría un Papa más bien joven. Quizá guiados por las palabras de Benedicto XVI en las que nos decía renunciaba por falta de fuerzas. Sorpresa enorme ya que el nuevo Papa es primero de muchas cosas: primer Papa de América, jesuita, no europeo y el primero que elige el nombre Francisco. Por el de Asís de los pobres; por el de Javier de las misiones. Por eso nos habló con sencillez de la nueva evangelización.
Esperanza
La Iglesia en América -norte y sur- es posiblemente la más dinámica del mundo y con grandes retos, como el tema del avance del protestantismo en el sur y el materialismo consumista en el norte. Además, la Compañía de Jesús, por fuertes agitaciones de los tiempos, está en un momento de urgente renovación. Por otra parte, la Iglesia renueva la forma del mensaje: no tendremos ni a un Papa mediático, comunicador, ni a un gran teólogo. Tenemos a un hombre sencillo, fiel a la Iglesia, austero, preocupado por la pobreza que sufren tantos millones de personas en el mundo -¿nos acordamos de éste brutal escándalo los cátólicos?-, que ha sufrido a un gobierno radicalmente anticatólico, que supo enfrentarse con valentía a los coletazos de la Teología de la Liberación en un continente y en una orden religiosa carcomidas por la trampa de una falsa fe politizada. Yo tengo esperanza. Yo creo en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Dios ha hablado y nadie puede juzgar por el pasado un pontificado que debe comenzar.
Acepten el misterio, disfruten la sorpresa de la Fe y tengan esperanza.

domingo, 10 de marzo de 2013

El reto del nuevo Papa: “se puede ser moderno y fiel a Cristo” (Juan Pablo II)

Dedicado a @paterdavid, porque conversando con él, decidí escribir este artículo...
-¿Por qué no estás alegre? –pregunta el Padre bueno a su hijo mayor, que refunfuña apartado porque el hijo menor había regresado tras dilapidar su parte de la herencia paterna. Y con el mismo amor con el que había recibido al que volvía arrepentido, invitaba al siempre fiel a incorporarse a la fiesta…
Estamos en el Cuarto Domingo de Cuaresma, conocido como Domingo de la Alegría, día especial en un tiempo de oración y penitencia. Y hoy se lee el Evangelio de la Parábola del Hijo Pródigo. A la vez, toda la Iglesia católica está orando, y el resto del mundo expectante, ante la semana decisiva en la que –casi seguro- un nuevo Papa será elegido.
Está siendo francamente interesante la cobertura de los medios de comunicación de todo tipo, y con diferentes intenciones, en relación a la Iglesia católica: papables, entrevistas, reflexiones, conspiraciones absurdas, artículos... Desde que Benedicto XVI anunciara su renuncia, todo el mundo mira a Roma. No es para menos: vivimos un tiempo decisivo, crucial, en el hemos de elegir entre civilización o barbarie. No es una exageración. El nuevo Vicario de Cristo será fundamental, no sólo para toda la Iglesia, sino para un mundo perdido, sin rumbo, sin mapa y sin referencias.
Es cierto, y triste, que muchas personas estén aceptando una información muchas veces sesgada sobre lo que ocurre en la Iglesia. Peor aún es que muchos católicos se dejen manipular, poniendo en peligro su fe, su paz espiritual y su esperanza, por esa misma información tergiversada. La elección del Papa no se realiza entre luchas políticas, batallas de progres contra carcas, o entre conspiraciones masónicas y misas negras, o siguiendo los dictados del mundo ni, mucho menos, entre cardenales ávidos de poder. Al contrario: pocas veces en la Historia de la Iglesia hemos encontrado un colegio en el que abundan cardenales preparadísimos para ésta gran tarea. Es más, si el Papa ha renunciado después de vivir “tiempos en los que el Señor parecía dormir” es porque es consciente de que por fin “se ha barrido la suciedad que había en la Iglesia.” Efectivamente: “Es Cristo quien conduce la Iglesia, la barca es suya y no la deja hundirse” y “la palabra del Evangelio es la fuerza de la Iglesia. Esta es mi confianza, esta es mi alegría.”
Entonces, si esto nos ha dicho Benedicto XVI el día antes de renunciar al papado, ¿por qué hay tantos católicos que no están alegres?  El tema es complejo y llevo reflexionando sobre él muchos meses. Porque el mismo Papa nos ha dicho que los problemas de la Iglesia no vienen tanto de fuera como de los enemigos interiores.
La Iglesia sufrió una profunda crisis durante la segunda mitad del siglo XX que Juan Pablo II y Benedicto XVI supieron, primero controlar y luego erradicar, durante sus pontificados. Ya no se puede hablar de una Iglesia de conservadores y progresistas. Estamos en otro tiempo. Estamos, de hecho, empezando a comprender lo que dice el Concilio Vaticano II después de habernos dejado manipular por sus interpretaciones. Cualesquiera de los que se quieren colocar en uno de los dos bandos de tiempos ya remotos no hace sino contribuir a la falta de alegría. Pocos saben, de hecho, que en España están aumentando las vocaciones a un rito del 6% en los últimos tiempos y que, en las diócesis y las órdenes religiosas fieles a la fe, no faltan nunca nuevos miembros.
El nuevo Papa tiene el reto de predicar al mundo de hoy, con palabras de hoy, el mensaje de siempre. ¡El mundo necesita más que nunca de la Palabra que es Camino, Verdad y Vida! Debe hacer realidad aquello que dejó dicho Juan Pablo II al despedirse de España: “se puede ser moderno y fiel a Cristo.” Ésta breve, pero profundísima frase, encierra, junto con ésta otra de Benedicto XVI –“la Modernidad tiene valores positivos porque nacen precisamente del cristianismo”-  el gran reto de la Iglesia: conjugar Tradición con un mensaje para un mundo que necesita encontrar fundamentos a una razón perdida. Así, llegando a España, Benedicto XVI dijo en el avión: “el renacimiento del catolicismo en la época moderna se produce sobre todo gracias a España, donde figuras como San Ignacio, Santa Teresa o San Juan de la Cruz dan forma a la fisionomía del catolicismo moderno. Pero es también verdad que en España nació una laicidad, un secularismo fuerte y agresivo, como vimos en los años treinta. Este choque entre Fe y Modernidad, ambas muy vivaces, tiene lugar de nuevo hoy en España". Por eso "el futuro de la Fe y el encuentro entre Fe y laicismo tienen su punto central en la cultura española". Es el gran reto, otra vez, de la Iglesia. Sin duda.

Porque hoy vivimos las consecuencias de una Modernidad extraviada. La Modernidad es el proceso que nace en ambientes intelectuales cristianos –las universidades de Europa-, en el que se buscan, legítimamente, nuevas respuestas desde una autonomía humana –dejando de lado las antiguas estructuras de pensamiento típicamente católicas-, porque el mundo estaba cambiando ante los nuevos avances sociales, políticos, científicos y filosóficos. Si bien España produjo sabios y santos que supieron responder al reto conservando la esencia de la fe, en el resto de Europa, con el tiempo, tal proceso se extravió haciendo absoluta la razón, negando a Dios y, con toda lógica, acabando en el relativismo más absurdo e irracional que hoy padecemos.
Frente a las diversas corrientes de pensamiento que con sus errores provocaron desde los totalitarismos a las guerras mundiales, la Iglesia supo siempre alertar, en una lucha agónica, de las causas que estaban produciendo tan nefastas consecuencias. Ahí está la doctrina del XIX y de la primera mitad del XX. Pero quizá la Iglesia –qué bueno es eso de saber reconocer los fallos- se enfrentaba a un mundo sin comprenderlo totalmente, condenaba a unos hombres errados a veces sin amarlos y, asumiendo el gran papel encomendado, protegía el tesoro de la Fe de una manera que también lo hacía inaccesible aunque, es evidente, que gran parte de los poderes del mundo tampoco estaban interesados en conocer lo que la Iglesia tenía que decir… Fe y Modernidad parecían irreconciliables.
Pero ahora vivimos un tiempo nuevo. Juan Pablo II y Benedicto XVI se han distinguido por un profundo diálogo a todo nivel con el hombre de hoy, con los hombres que padecen los errores de la Modernidad, y no para condenarles sino con el objetivo de encontrar los puntos de reconciliación, que los hay, y son numerosos. Ha sido posible porque estamos ante dos gigantes del pensamiento, cargados de Fe y Razón, capacitados para responder sin titubeos a los complejos retos de un pensamiento desnortado. Si ellos han dejando sentadas las bases teológicas y filosóficas necesarias para comprender y responder al mundo de hoy, el reto del nuevo Papa es comunicarlas a un mundo hambriento de esperanza.
Así, Benedicto XVI ha barrido la basura que carcomía a la Iglesia, ha seleccionado obispos y cardenales fabulosos, ha consolidado la enorme doctrina de Juan Pablo II, ha avanzado más de lo que nadie imaginara en las vías de diálogo con las otras comunidades cristianas y ha rematado su valioso pontificado con su renuncia  dejando boquiabierto al mundo y despertando a tantos católicos dormidos, de manera que todos los ojos de la humanidad se centran ahora en la elección de su sucesor, que será sin duda un Papa más bien joven, pastor, valiente, comunicador, sorprendente y que hará mucho más por sacarnos de la grave crisis que vivimos, que cualquier medida financiera que tomen los bancos centrales, porque no se debe olvidar que nuestra crisis es, ante todo y sobre todo, espiritual.
¿Cómo no vamos a estar alegres?

domingo, 17 de febrero de 2013

Las tentaciones de Benedicto XVI...

Se han dicho demasiadas cosas y sobre todo los medios más críticos con la Iglesia –más que críticos, enemigos- han dedicado páginas y páginas a analizar –como si les fuera la vida en ello- una decisión que les ha dejado descolocados. La gran mayoría de los análisis se perdían en esa soberbia del tertuliano, que sabe de todo en cualquier momento, lugar y circunstancia. Han hablado de Celestino V como si le conocieran de toda la vida; han comentado las intrigas vaticanas como si el Código Da Vinci fuera la vida real; han elucubrado sobre los papables como si se tratara de cualquiera de las elecciones generales en las partidocracias y han creído que bastaban sus criterios para analizar la conciencia de un sabio, de un santo, de alguien libre que ha decidido en la paz de la oración…

Han hecho el ridículo. Tanto como lo son esas quinielas de papables: cuantos más citen más fácil es acertar; cuanto más dividen a los cardenales en diferentes bandos, menos cerca están de la verdad de lo que ocurre. Analizan a la Iglesia con abundancia de pasión porque siempre andan descolocados en los asuntos del misterio de la fe.

Se especula sin criterio: una muestra más de la pérdida total del rumbo de una sociedad sin cultura ni referentes donde hallarla. Pero también he leído y escuchado a varios sacerdotes jóvenes, de estas nuevas generaciones de la primavera eclesial que rebrota con fuerza cuando más respeta la Tradición, que han dado en el clavo.

Decía hoy un sacerdote en la homilía: “El Papa ha sido tentando y así lo ha explicado el día que comienza la Cuaresma –Miércoles de Ceniza-, cuyo primer domingo leemos el Evangelio en el que el Demonio tienta a Cristo con la comodidad, la ambición de poder y el aplauso del mundo.” ¡Qué bien expresados para los oídos de hoy los males de siempre! La historia de cada hombre es una lucha permanente contra el mal, sea como Vicario de Cristo o como barrendero municipal… Así, convertir las piedras en pan, gobernar el mundo y ser aplaudido son todas elecciones fáciles y que se aparecen siempre positivas para que las elijamos frente a Dios. El Papa ha descolocado a ése mundo relativista -cuyas contradicciones él ha desenmascarado como nadie- porque él ha decidido por el bien de la Iglesia renunciando a su comodidad, al poder y al aplauso. ¿No criticaron a Juan Pablo II por no dimitir y ahora a éste por hacerlo? ¡Y no sólo la progresía masónica oficialista, también algún que otro radical del catolicismo, siempre más papistas que el Papa, y hasta algún cardenal! “Que no se baja uno de la Cruz, que no se puede renunciar al compromiso”, han llegado a decir…

Poco respeto para una decisión acertada. ¿Pues no lleva el mundo ya una semana hablando de la Iglesia católica y lo que nos queda? ¿Acaso no se han encendido luces en el camino del ecumenismo? ¿Acaso, como decía otro sacerdote joven y brillante intelectual, "el Papa no ha anunciado su renuncia el día de Nuestra Señora de Lourdes, día del enfermo –todo un símbolo en su estado- y aniversario de los Pactos de Letrán", por los que la Iglesia lograba independencia temporal para garantizar su independencia espiritual? Y acaso, ¿no renuncia el Papa porque sabe que puede hacerlo, por el bien de la Iglesia, demostrando al mundo la fortaleza de la Roca ante una decisión sin duda polémica?

Pero ¿qué saben tantos que hablan por hablar de una conciencia solitaria que se posa en las manos de Dios para decidir entre Sus caricias? Y ¿qué crítica puede hacerse a quien decide en libertad, meditando y orando, y encima explica con claridad sus motivos y sus preocupaciones? Pero ¿cómo que los diversos escándalos  o presiones le llevan a tirar la toalla, si se ha enfrentado a todo y ha logrado calmar tormentas potentes muy peligrosas? ¿Acaso no fue todo un símbolo aquél de hace dos años, cuando dejó su estola junto a las reliquias de San Celestino V, al visitar las ruinas provocadas por el terremoto que arrasó parte del corazón de Italia?

Hay algo que no soportan y son los dos mil años demostrando que “las puertas del infierno no prevalecerán.” Un católico sólo puede pedir respeto, respetar y rezar por Benedicto XVI y para que el Espíritu Santo ayude a los cardenales en la misión que ahora tienen. El resto, deben mostrar respeto y ahorrarse sus frivolidades si no quieren demostrar tanta ignorancia como falta de educación y de criterio...

No olviden que estamos en el Año de la Fe.

sábado, 29 de diciembre de 2012

¿Qué es una madre? (Inspiración de Navidad)

Gracias a una madre, el universo descubrió de nuevo el rumbo hacia lo Divino. Ser madre es la cosa más importante que se puede ser en la vida. Después, de lejos, están los padres. Ser madre es un don. Nada como la tradición y la familia cristiana para ensalzar la figura de la madre. El progresismo destructor se ha cebado con la maternidad, porque una madre es lo más grande que puede ser un ser humano en la tierra.

Una madre sabe lo que te pasa con mirarte a los ojos y te advierte con tiempo suficiente de ciertos riesgos: esa amistad, ese aprovechado, ese traidor, esa empresa, esa asociación, esa amiga… Las madres, cuando lo son de verdad, siempre saben todo eso y mucho más. La intuición de una madre es angelical, en el sentido teológico del modo de conocer. Las madres nunca reconocen que se cansan porque siempre quieren estar preparadas para atender a todos. Son incombustibles y están pendientes de cualquier detalle, por muchos que haya en la familia. Hay madres que además de sus hijos, tienen capacidad para más. Tal es el Don que han recibido. Siempre merecerán admiración. Cuando el padre asume que la madre es capaz de resolver las cosas de una forma mejor, todo funciona de maravilla. El feminismo quiere mujeres que renieguen de la maternidad porque el feminismo es una forma sutil de odio a las mujeres. El feminismo quiere liberar a la mujer  precisamente de ser mujer, para convertirla en la peor copia de un hombre sin moral. El feminismo es ideología al servicio del socialismo y de la destrucción de valores. Su fruto más negro es el aborto: el aborto como derecho, como el siniestro derecho a matar a tu propio hijo: una aberración que sólo se entiende desde una concepción puramente religiosa y técnicamente satánica. La foto más dura que puedes ver es un feto triturado durante su gestación, y la de su madre con los ojos perdidos, la vida vacía y el alma destrozada si no llega pronto una mano de amor divino que la sane.

Las madres son sagradas, porque de una mujer que quiso ser madre dependió todo lo bueno que hay en nuestra vida: el mismo Dios “quiso depender del sí no forzado de una mujer para salvarnos” (Benedicto XVI). Y no sólo a nosotros, los humanos, sino a toda la creación: un cielo nuevo y una tierra nueva. Por eso el primer sano cuidado por la ecología es nítidamente cristiano. El ecologismo, en cambio,  casi siempre es ideología para oscuros intereses. Detrás de muchas organizaciones ecologistas y feministas sólo hay ciertas sectas encargadas de pervertir nuestra mejor herencia cultural. La naturaleza ha sido considerada madre por esos pueblos que siempre esperaron un grito de liberación, y que Dios mismo daría muy  pronto para restaurar el orden perdido. La Iglesia es también nuestra madre. Ser madre es el mejor símbolo de amor.

Se descubrió hace poco que ante la sonrisa de su bebé recién nacido una madre recibe una descarga de ciertas hormonas con un efecto positivo semejante al de la cocaína, pero sin sus efectos adversos. El bebé sabrá siempre quien es su madre, desde la gestación. Romper el lazo  madre-hijo es rasgar uno de los tejidos de amor más precioso y por supuesto que tiene consecuencias. Es muy difícil que nada vaya bien sin tu madre, por eso siempre es un consuelo que, si un día te falta, saber que tu madre está en el cielo, que es una manera aún más presente de estar aunque sin duda más misteriosa. Nunca olvides a tu madre. Haz siempre lo que puedas por tus hijos.

Las madres son lo más importante que se puede ser en la vida y el mundo necesita cada vez más de madres que den la vida por sus hijos. Ser madre es sufrir y llorar, pero los mejores frutos no se consiguen sin grandes esfuerzos. Hay miles de ejemplos de madres que a lo largo de la Historia lograron cambiar el rumbo que habían tomado las vidas de sus hijos. No es cierto que detrás de un gran hombre haya una gran mujer: es más probable que hubiera una buena madre. Tampoco es verdad que los padres o las madres son los que peor conocen a sus hijos, porque tu madre sabe qué piensas por el tono de la voz y, sin un día la ofendiste, te lo dará todo de nuevo por una lágrima de perdón. Las madres son una figura sabia, son la belleza más bella que puede alcanzar una mujer. Una madre vela las noches por un hijo enfermo y cada hora de sueño perdido es energía para un amor inacabable.

Si hoy he escrito esto es porque tengo la suerte de conocer a muchas madres maravillosas, unas cercanas, otras no tanto. Para todas ellas: sois el mejor ejemplo para lograr una vida plena.


domingo, 5 de agosto de 2012

Lecturas de verano: 4-¿Qué pretende el Papa convocando ahora un Año de la Fe?

En una breve Carta Apostólica publicada en octubre de 2011 y titulada Porta Fidei, Benedicto XVI ha convocado un Año de la Fe desde el 11 de octubre de 2012, cincuenta aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y veinte de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, hasta el 24 de noviembre de 2013, Fiesta de Cristo Rey.

¿Por qué? El Papa dedica unas páginas interesantísimas para explicar el motivo de tan importante convocatoria.

Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas... No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta.

Sobre la importancia del Catecismo, insiste: …el Catecismo de la Iglesia Católica, fue promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe. Este documento, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, fue querido como instrumento al servicio de la catequesis, realizándose mediante la colaboración de todo el Episcopado.

Sobre la importancia del Concilio Vaticano II,  proclama con fuerza: Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza. Yo también deseo reafirmar con fuerza lo que dije a propósito del Concilio pocos meses después de mi elección como Sucesor de Pedro: Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia.

El Papa recuerda en este breve documento, el vital testimonio que debemos dar los creyentes: Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo… Esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble…La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree. La Iglesia en el día de Pentecostés muestra con toda evidencia esta dimensión pública del creer y del anunciar a todos sin temor la propia fe.

Además, Benedicto XVI repite, una vez más, la importancia de conocer la fe de la Iglesia: …el conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para dar el propio asentimiento, es decir, para adherirse plenamente con la inteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia. El conocimiento de la fe introduce en la totalidad del misterio salvífico revelado por Dios.
Y termina con una preciosa llamada al fruto de la fe auténtica, el amor:

El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino.

No dejemos que la sal se vuelva sosa.

Aquí el documento completo, es breve y merece la pena:

martes, 22 de mayo de 2012

EL MAL QUE QUIERE DOMINAR EL MUNDO


Ayer, el Papa quiso invitar a comer a un grupo de Cardenales a los que quiso hablarles de su durísima tarea y de sus noches oscuras. Primero les dijo “que se sentía seguro en compañía de grandes amigos” y luego les advirtió de: “que el mal se disfraza de bien para destruir los fundamentos morales de la sociedad.”

Los grandes papas del último siglo y medio han sido grandes intelectuales que han sabido enfrentarse a los retos de una modernidad que despreciaba la religión. Todos, en su justa medida, con más aciertos que errores –que los papas también se equivocan- han aportado la luz necesaria a un mundo que minaba sus fundamentos, hasta la destrucción total. Si Pío IX fue contundente –quizá demasiado como para que le comprendieran los que ya nunca querrían comprenderle- contra las consecuencias de esa modernidad racionalista que sólo podía traer muerte y dolor, León XIII revolucionaba la doctrina tradicional de la Iglesia anticipando cosas que se verían más claras en el Vaticano II y enfocaba con enorme capacidad profética los enormes problemas que tendría que vivir la humanidad en el siglo XX; los primeros papas del XX se enfrentaron a la perversidad de los dos totalitarismos ateos, Juan XXIII y Pablo VI abrieron la Iglesia al mundo siendo malinterpretados por todos los intereses ajenos al bien de la Iglesia, Juan Pablo II asentó el Concilio en su verdadero sentido, remató el comunismo y el capitalismo salvaje en sus intrínsecas maldades e introdujo a la Iglesia en un nuevo milenio que como dijo aquél sabio “será religioso o no será” y, Benedicto XVI, hoy retoma el vuelo de la paloma del Amor de dos alas,  la Razón y la Fe,  que urgen para elevar al mundo que se precipita hacia un abismo sin sentido. Todos ellos, además, han mantenido la doctrina de siempre, guiando a los católicos por caminos firmes y seguros, a pesar de las incomprensiones y de la agresividad de un soberbio mundo que no proponía nada mejor: pero el mundo evolucionaba y la Iglesia luchaba siempre por ser fiel al mensaje de Cristo, en el complicadísimo equilibrio entre conservar el mensaje eterno de salvación y adaptarse al hombre de cada época, con sus retos, sus problemas, sus miedos, sus errores y su lenguaje.

Así, se ha visto en un rapidísimo párrafo que la modernidad no es más que otra más de las batallas de la Historia, un enfrentamiento entre las fuerzas del mal y del bien, que se produce a todos los niveles: en nuestra vida personal, en nuestras familias, en el trabajo, en nuestras naciones y en el mundo.  Por eso, ayer, Benedicto XVI volvía a recordar: “el mal quiere dominar el mundo y es necesario entrar en la lucha contra el mal.” En eso estamos Santidad, y a pesar del terror que produce el hábil enemigo que o se disfraza o que todos niegan que existe, contamos con su sólida enseñanza, que por profética, algunos aún creen de un tiempo distinto, por pasado, cuando es, realmente de un precioso porvenir.

viernes, 14 de octubre de 2011

LOS PRESUNTUOSOS LIBERALES TAMBIÉN QUIEBRAN

Me resulta muy cansino  tener que volver a escribir sobre problemas ciertamente recurrentes. Pero es que en este mundo de la confusión, las cosas siguen sin estar claras para muchos. Lo que a continuación escribiré está íntimamente relacionado con la entrada anterior, por cuanto en esta España a la deriva, esos tan citados antes de los buenos coinciden, mayormente, con los que hoy llamaremos los presuntuosos liberales…

Tan es así, que vemos, a esos medios de la conocida como "la derecha liberal" pedir dinero, como si una subida de impuestos se tratara, a sus lectores, oyentes o espectadores… ¿Acaso podrán criticar la ruina socialista cuando ellos no son capaces de gestionar sus empresas? ¿Acaso no gastan ellos más de lo que ingresan y no viven también del dinero público que les concede la publicidad institucional, para mantenerles a raya? Ay, que parece ser que los presuntuosos liberales, también quiebran…No valen excusas…

Pero si la crisis económica destapa los modelos de gestión financiera basados en un juego ideológico que nos ha conducido a la ruina, la crisis moral destapa a los que sin tener claros los principios o,  acomplejados por los suyos, han jugado a la confusión que conduce a la falta de valores. Es más, comprobamos que, o no conocen las corrientes del pensamiento y ni siquiera saben clasificarse en el entorno ideológico o filosófico o, adrede, buscan términos para acercarse a cierto segmento social para confundirle y arrastrarle a sus errores.

Ya hemos explicado por aquí, hace unos meses, que si bien cierto liberalismo económico bien entendido y bien controlado por los principios de la verdad que sitúan a la persona en el centro de su pensamiento y de su acción puede ser adecuado, no lo es en absoluto el liberalismo como posición filosófica, que, repetimos, parte de los mismos supuestos y con los mismos defectos que el socialismo. Se que muchos se pondrán enfermos, porque en su soberbia no soportan la sencillez de la verdad, la verdad de las cosas como son, pero yo no soy ni liberal ni socialista porque precisamente soy católico. No me importa que otros, tan meapilas ellos, no hubieran sido tocados por la luz del entendimiento a tiempo, pero ya lo dijo Jesús: “la verdad se revela a los sencillos de corazón” y ellos son los presuntuosos liberales que tanto daño han hecho y siguen haciendo a la Iglesia.

Ahondemos. Sólo la economía, como la investigación científica, que se deja iluminar por la luz de la verdad sobre el mundo y sobre el hombre, es capaz de conducirnos a una senda de orden y progreso. Lo mismo que la tarea política, que es la que debe regirse con objeto de alcanzar el bien de todos. Lo decía Benedicto XVI en su discurso en el Bundestag, hace unos días: “El criterio de la labor política no es el éxito ni mucho menos el beneficio material, sino el compromiso por la justicia…El principio de la mayoría no basta.” Y por eso, tampoco el de el individuo solitario, porque hay algo más por encima del individuo y de la sociedad. Por eso ni el liberalismo individualista, ni el socialismo colectivista -materialismos y relativismos del mismo origen- no son, ni pueden ser, las respuestas que necesitamos.

De hecho -volvemos a repetir- en los países anglosajones, donde la política todavía tiene cierta higiene de libertad, los liberals son los progres, porque son los cercanos a los socialistas y son opuestos a los conservadores. Si los conservadores defienden al individuo frente al poder abusivo del Estado, los liberals suben impuestos y se meten en los terrenos sagrados de la libertad personal o familiar. Y aquí, la derecha acomplejada que presume con falsedad de acabar con el franquismo y traer esta basura de corrupción, la que coquetea con el adversario para sentirse perdonados, la que ha callado ante los logros de los que han arruinado la nación en todos los sentidos y la que ha defendido los males menores que ya son auténticos genocidios,  ha querido llamarse liberal…Aquí, en España, necesitamos líderes nuevos que sepan encauzar con eficacia la novedad de la verdad de siempre en su aplicación política.

No les extrañe, por último,  que los presuntuosos liberales  pidan el voto para UPyD, o que hagan el juego a las ideas opuestas. Ellos, o ignoran o engañan adrede, pero en cualquier caso, confunden.  Y yo no pienso estar con ellos. Porque “del árbol malo no salen nunca frutos buenos”. Y en vez de lograr audiencia en el nicho abandonado y maltratado de la derecha española –tanto en los medios como en la política-, que es una derecha sana, moderna a la vez que respetuosa de las mejores tradiciones  y, sobretodo,  nacional, prefieren engañar y, ante el fracaso de su modelo, piden dinero para salvarse a los que luego ningunean, porque en el fondo saben  con seguridad,  que todos esos a los que ellos adulan jamás les darán un duro. Quieran o no, no les admitirán en sus apaños.

Así que mejor no avergonzarse de lo que uno es y tratar mejor a los españoles patriotas y decentes que a los que han resultado amigos de la ETA. ¿Es que no han pensado cómo serían los medios, cómo sería la política y cómo sería España si todo el espacio que se concede al terrorismo, se dedicara a los millones de españoles decentes y trabajadores honrados que aman a su patria? Quizá algunos vean la luz cuando lean LA TESIS PROHIBIDA.

domingo, 21 de agosto de 2011

JMJ: ¡SALID Y VED CUÁNTOS SOMOS!

Todo había sido preparado durante mucho tiempo, en un trabajo en el que han colaborado diversas instituciones, empresas, sacerdotes, prensa y hasta casi cuarenta mil voluntarios. No era para menos. Hemos acogido a 2 millones de peregrinos, venidos de todos los rincones del mundo. Causaba impresión contemplar las calles de Madrid, tomadas por una gran fiesta de fe, cultura, alegría y universalidad. Y es que todo va unido. En cada parroquia de cada diócesis española, los jóvenes peregrinos de todo el mundo eran acogidos con hospitalidad. Por ejemplo, en Estepona, Málaga, el Párroco les animaba: “Id a Madrid, salid y ved, mirando al cielo, cuántos somos, no solo ahí sino en todos los siglos, año tras año, en la tarea de la fe.”


Una fe con claros enemigos, que el Papa señaló al comienzo de su visita a España, como esos que “creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios.”


Unos se quedan con que el Papa afirma en la lección intelectual, profunda de El Escorial, ante los Profesores que “el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero: es un camino de la inteligencia y de amor, de la razón y de la fe. No podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad: pues no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor.”

A uno le marca la muchedumbre de Cuatro Vientos, a otro el íntimo encuentro con los enfermos del Instituto San José en el que no escatimaba palabras duras: “La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana”.

En la Misa de ésta mañana, quedaba claro su llamamiento a los jóvenes para que vivan su fe en la Iglesia y no en solitario, porque “la Iglesia no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a Dios. El mismo Cristo se refiere a ella como su Iglesia. La Iglesia no vive de sí misma, sino del Señor.”

Solo hay que lamentar algunos peregrinos hayan tenido que sufrir los embistes de quienes odian sin entender, de quienes creen que todos somos comos ellos, de esos paletos ensimismados que no saben respetar un acontecimiento histórico e internacional, cargado de cultura y humanidad.

Pero al final, queda el éxito, las imágenes que no se pueden negar, la fortaleza y la salud de una Iglesia que nos sigue llamando a muchos porque mantiene el tesoro de un mensaje eterno, por eso siempre nuevo: la exigencia  es para todos los tiempos y el tesoro de la fe invita a cada hombre, para responder a los interrogantes que a todos nos incumben.

Como remate, las últimas palabras del Papa en que se ha mostrado agradecido y ha asegurado que estos días “quedarán hondamente grabados en mi memoria y en mi corazón. España es una gran nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe que puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica.”

viernes, 19 de agosto de 2011

EL PODER DE LAS ORACIONES CONVERTIRÁN A ALGUN INDIGNANTE

Yo siempre apoyé que se permitiera la manifa antipapa. Quería que la gente viera que ni dos mil pudieron convocar. Eso sí, PUBLICO en su portada dice que 15.000 como si la presencia de casi dos millones en Madrid no fuera noticia… Ni dos mil con odio, con insultos. Ni dos mil echaban la culpa del paro a la Iglesia: “Menos crucifijo y más trabajo fijo.”

Era todo un resumen de lo peor  de una educación mediocre y manipulada, la misma de los de la desmemoria histérica. Eso es un resto de España, son pocos, pero ahí están. No eran ni dos mil, no. Pero el odio y los insultos eran terribles. Y sus mentiras intentando centrar el debate en los costes de la JMJ, que no han sido tales. Eran como enviados de otro ser sobrenatural en el que sin saberlo, creen esos laicistas radicales de esa nueva religión con sus sacerdotes, sus normas, sus negras reuniones. Pero frente a la fe católica, lo suyo es algo irracional. ¿Qué te lleva a no soportar el éxito de un encuentro internacional, en tu propio país, con dos millones de jóvenes reunidos en torno a un mensaje de amor, esperanza, bondad y cultura? ¿Acaso no es impresionante ese despliegue de exposiciones, teatro, cine y alegría en la capital de España?

Sólo entiendo su odio desde algo superior que se me escapa. Alguien o algo (¿Satán, las Logias, la propia miseria de la frustración?) les impulsa a su torpe y ridícula acción. Como decía, me alegro que la sociedad haya podido ver el contraste de ni dos mil con casi dos millones. Veremos acontecimientos que seguirán sorprendiendo. El Papa sabe que España y su Iglesia de tan rica tradición necesitaban un impulso ante la persecución que sufrimos. Solo algunos, víctimas de sus propias consignas han hecho el ridículo gritando con odio, con odio de otro mundo ajeno a la verdad de la vida y de consignas destructoras. Por eso, han recibido como respuesta, oraciones, como se ve en la foto que ya circula por al infinita red, para que la gente vea que la oración es el mejor antídoto contra los ateos poseídos que desconocen –y se niegan a conocer- lo que nos mueve a los que estamos con el Papa y la Iglesia. Veremos que incluso, alguna de esas pobres marionetas indignadas experimentará el poder del Dios que les ama, cuando las oraciones de los peregrinos arrodillados suban al cielo para  regresar a la tierra con la gracia de la conversión. Lo veremos…

miércoles, 10 de agosto de 2011

UNAS PALABRAS POSITIVAS ANTE EL ODIO CONTRA LA JMJ DE MADRID

Es el momento de centrarse en lo positivo. Habrá más de un millón de jóvenes en Madrid, junto al Papa Benedicto XVI, uno de los gigantes intelectuales del Siglo XX, escuchando el mensaje siempre nuevo de esperanza, de amor y de paz. El odio contra la Iglesia forma parte de esta historia desde el principio, pero ya sabemos que hemos vencido en la batalla de los tiempos. Perdonemos a los que no han tenido la suerte de la fe e invitémosles a escuchar, dejando atrás los odios, sonriendo y disfrutando. Ellos son muy pocos y no esperan nada. Nosotros sabemos que quien a Dios tiene, nada le fata: así que nada nos turbe...(Santa Teresa).

Intentan huelgas, anuncian paros y manifestaciones. Son muy pocos. Y no tienen el regalo de la fe, pero han llenado el vacío con doctrinas incendiarias y con otras creencias que hacen que el que no cree en Dios crea cualquier cosa disparatada (Chesterton). Quizá no creen porque no supieron  transmitierles la fe o porque un mal cristiano no supo dar el testimonio adecuado, o porque un ministro de la Iglesia les confundió o no supo guiarles en una crisis vital; o muchos no la tuvieron porque les educaron odiando a todo lo cristiano...Todos merecen conocer a Cristo, y nosotros debemos dar testimonio de verdad, de paz, de alegría y de perdón.

Nunca pudieron con la Iglesia. El ataque de nuestros días es el que lleva a un martirio no con sangre, sino silencioso, sin violencia física pero con ese relativismo que se quiere reir de nuestra forma de vida, el que quiere humillar nuestras sólidas convicciones, el que nos tacha de locos por todavía creer...(Benedicto XVI).

Hablan de las cuentas, protestan sin criterio, hablan de negocio. No entenderán nada. Se quedarán estupefactos como la sociedad francesa con la JMJ del 98. En el fondo, esos minúsculos ataques son otra forma que Dios tiene de sacar bien del mal. Porque la sociedad podrá ver, en pocos días, una multitud de jóvenes creyentes y, los que solo conocen lo que sale en la tele, quedarán alucinados porque les habían dicho que la fe católica era cosa de vejetes. Pero no, hay una primavera eclesial, miles de vocaciones sólidas en camino, una nueva fidelidad a las raíces y una fe mucho más auténtica porque exige ir contra corriente del pensamiento único del relativismo. Y esto de ir contra lo impuesto, suele gustar a los jóvenes...

sábado, 6 de agosto de 2011

PALABRAS DEL PAPA PARA LA JMJ MADRID 2011

El 6 de agosto del pasado año, Fiesta de la Transfiguración, el Papa nos dedicó un mensaje a los jóvenes del que exttraigo los párrafos que más me han gustado, de manera que podamos preparar con ilusión y contenido los próximos días de la JMJ 2011, fundamentales para la Iglesia y para España:

Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela. Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Os invito a este evento tan importante para la Iglesia en Europa y para la Iglesia universal. Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros.

Al pensar en los años difíciles demi juventud, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza. Ciertamente, eso dependía también de nuestra situación. Durante la dictadura nacionalsocialista y la guerra, estuvimos, por así decir, “encerrados” por el poder dominante. Por ello, queríamos salir afuera para entrar en la abundancia de las posibilidades del ser hombre. Pero creo que, en cierto sentido, este impulso de ir más allá de lo habitual está en cada generación. Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito.

...os invito a intensificar vuestro camino de fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Vosotros sois el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases sólidas. Esto es verdad, especialmente hoy, cuando muchos no tienen puntos de referencia estables para construir su vida, sintiéndose así profundamente inseguros. El relativismo que se ha difundido, y para el que todo da lo mismo y no existe ninguna verdad, ni un punto de referencia absoluto, no genera verdadera libertad, sino inestabilidad, desconcierto y un conformismo con las modas del momento. Vosotros, jóvenes, tenéis el derecho de recibir de las generaciones que os preceden puntos firmes para hacer vuestras opciones y construir vuestra vida...

Nuestro contexto cultural, queridos jóvenes, tiene numerosas analogías con el de los colosenses de entonces. En efecto, hay una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un “paraíso” sin Él. Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un “infierno”, donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza. En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión, con los frutos que esto conlleva. Hay cristianos que se dejan seducir por el modo de pensar laicista, o son atraídos por corrientes religiosas que les alejan de la fe en Jesucristo. Otros, sin dejarse seducir por ellas, sencillamente han dejado que se enfriara su fe, con las inevitables consecuencias negativas en el plano moral.

Queridos amigos, os reitero la invitación a asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Con profunda alegría, os espero a cada uno personalmente. Cristo quiere afianzaros en la fe por medio de la Iglesia. La elección de creer en Cristo y de seguirle no es fácil. Se ve obstaculizada por nuestras infidelidades personales y por muchas voces que nos sugieren vías más fáciles. No os desaniméis, buscad más bien el apoyo de la comunidad cristiana, el apoyo de la Iglesia.

BENEDICTUS PP. XVI
6 de agosto de 2010



lunes, 1 de agosto de 2011

¿SE ATREVERÁN CONTRA EL PAPA?

Ya no es sólo un rumor el que algunos de los indignantes o parte de sus colegas, estén calentando la visita Papal a Madrid con motivo  de la Jornada Mundial de la Juventud.

Les entiendo. Cuando al que odia a la fe no le basta el silencio para desinformar, para no contar la verdad de cómo se mantiene –o incluso crece- la fe católica en España a pesar de tantos embistes,  se ataca abiertamente con el insulto y las campañas contra la fe. Si hubo persecución sangrienta, ahora -nos ha recordado Benedicto XVI- se puede llegar al martirio por un camino de una violencia más sutil –quizá más dura que la sangrienta-, como es la persecución moral mediante las campañas de desprestigio.

Pero a mí, los ataques a la fe tan cargados de odio sobrenatural me confirman en lo que creo. ¡Ellos, en ese odio, son como Satanás! Exacto, el demonio sabe que Dios existe y por eso intenta hacerle daño. ¡Batalla perdida! Porque, ¿qué les costaría pasar del asunto, ignorando a los creyentes?

No, odian con fuerza. Odian a la Iglesia y a las personas que creemos. Y no soportan que seamos más de un millón de jóvenes que en plenas vacaciones, nuestro plan sea estar junto al Vicario de Cristo. No entienden que son muchísimos más que esos que pasarán cuatro días al ritmo de ciertos ruidos a los que no se puede llamar música. Ni lo soportan, ni lo entienden. Y por eso parece que algunos –con claro apoyo de los partidos de la izquierda- están pensando en organizar ciertas cosas que pueden resultar muy desagradables. Ayer, por ejemplo, supe por una amiga que han pegado entre insultos a un sacerdote de su parroquia cuando paseaba por el centro Madrid.

Esperemos que las autoridades no sean tan irresponsables como para permitir el dislate. Aunque quizá sea mucho pedir…Al menos, la Comunidad de Madrid sí ha reaccionado. Lo malo es la Delegación del Gobierno. Veremos.

domingo, 31 de julio de 2011

AYER, UN AMIGO SE ORDENÓ SACERDOTE JESUITA


En la película autobiográfica UNA HISTORIA DEL BRONX, Robert de Niro  nos cuenta que, siendo niño,  un día se fue a confesar, después de alguna maldad, a la parroquia del barrio. Todavía vivía en el ambiente católico de esos italianos que emigraron a Nueva York. Al salir de la iglesia, dice el chaval: “Lo bueno de ser católico es que siempre puede uno comenzar de cero”.

Efectivamente, en el mensaje eterno, todo es siempre nuevo. Por eso –a pesar de las falsedades de los medios- hay un resurgir en la Iglesia universal y en la española, a pesar de tantas maniobras oscuras. Y yo ayer por la tarde, pude asistir a la ordenación sacerdotal de tres nuevos jesuitas, entre ellos, un compañero de colegio y amigo.

En la primera lectura, del Deuteronomio, escuchamos una advertencia: “Si cumples lo que te mando hoy, amando al Señor, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor te bendecirá…Pero si tu corazón se resiste y no obedeces yo te anuncio que perecerás sin remedio”. Después, un ángel me hizo llorar, al cantar de forma maravillosa el salmo en varios idiomas: “Dichoso el que confía en el Señor”.

Con la emoción de celebrar tal acontecimiento en la fiesta de su fundador, pude ver parte de ese ejército de la Compañía –La Legión de Loyola- quizá algo cansado, quizá confundido después de una de las peores crisis internas de la Iglesia…Pero también les vi pedir, necesitados de ayuda como toda obra humana,  ante la presencia del Arzobispo de Valladolid: “queremos cumplir nuestra misión en la Iglesia”. Ocurrió, creo yo, como cuando rezamos misteriosas palabras del Evangelio o de ciertas oraciones: a veces no sabemos lo que pedimos, pero algo nos dice que es lo que necesitamos.

El Arzobispo Blázquez, hombre que refleja en su rostro la preocupación por su difícil labor al servicio de la Iglesia y la seriedad por tantos sinsabores en su tarea, afirmaba “el valor impagable que tiene para la Iglesia la labor histórica de la Compañía” y pedía que “los jesuitas supieran aceptar del Papa la fe, el amor y la misión”.

Quizá –yo que soy antiguo alumno de la Compañía de Jesús- eché de menos que alguien entonara,  “Fundador sois Ignacio y General”, el himno de San Ignacio. Pero me conformé cuando escuché las últimas canciones: “Tomad Señor y Recibid” y “Haznos fieles”…Pocas veces me he alegrado tanto de acompañar a un amigo y a su familia. Pocas veces he intuido –con misteriosa certidumbre- la esperanza de la primavera de la Iglesia que pronto reventará en miles de flores. Y cuando digo pronto, digo en unos días, porque la visita de Benedicto XVI a Madrid, va a dejar a muchos estupefactos ante la potencia actual del mensaje de siempre, siempre nuevo.

sábado, 16 de abril de 2011

VALIENTES DECLARACIONES DEL PAPA SOBRE LOS ATAQUES A LA IGLESIA EN ESPAÑA

Con motivo de la presentación hoy de la nueva Embajadora española ante la Santa Sede,  Benedicto XVI ha sido valiente al denunciar la triste situación que se está produciendo en nuestro país -debido a las políticas zapateriles de laicismo agresivo- de persecución real, de diversas formas, contra la Iglesia Católica.
En palabras del Papa (ya nos hubiera gustado escucharlas en boca de algún obispo o de algún político de nuestra Patria) "no faltan formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe" que se expresan "renegando de la historia y los símbolos religiosos". Y así se está despreciando "la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos". Por ello, el Pontífice ha recordado que "el que en ciertos ambientes se tienda a considerar la religión como un factor socialmente insignificante no justifica el tratar de marginarla" mediante "la burla, la denigración,  la discriminación e incluso la indiferencia ante episodios de clara profanación".

De esta manera, ha explicado Benedicto XVI, se viola "el derecho fundamental a la libertad religiosa inherente a la dignidad de la persona humana".

Agradecemos estas palabras del Papa, confiamos en que los obispos españoles mantengan siempre su prudencia pero sin llegar jamás al silencio  que puede ser cómplice -por otorgar quien calla- y felicitamos a Benedicto XVI que cumple ya 84 años.

Por cierto, me ha costado bastante encontrar información sobre estas declaraciones salvo en Libertaddigital, donde ocupaban un lugar destacado.

viernes, 25 de febrero de 2011

LA REEFORMA DE CADA CATOLICO, EL PAPA Y SAN ROBERTO BELARMINO

En la catequesis del pasado miércoles,  ha dicho Benedicto XVI, hablando de San Roberto Belarmino, (jesuita  y Cardenal, nacido en 1542, gran defensor de la Iglesia frente a la Reforma protestante) que, éste Santo, «enseña con gran claridad y con el ejemplo de su propia vida que no puede haber una verdadera reforma de la Iglesia si primero no se da nuestra reforma personal y la conversión de nuestro corazón».
San Roberto Belarmino, dijo Benedicto XVI, “nos ofrece un modelo de oración que debe ser escuchado en contemplación con la palabra de Dios”. Este santo de la Compañía de Jesús tuvo una percepción muy viva de la inmensa bondad de Dios en la que él se sentía un hijo amado. A pesar de su brillantez como teólogo, prosiguió el Papa, su legado “se encuentra en la forma en la que concibió su trabajo. Los tediosos oficios de gobierno no le impidieron, de hecho, caminar hacia la santidad con la fidelidad a las exigencias de su propio estado de religioso, sacerdote y obispo”.
El santo, “que vivió en la fastuosa y a menudo malsana sociedad de los últimos años del siglo XVI y la primera del siglo XVII, de esta contemplación recoge aplicaciones prácticas y proyecta la situación de la Iglesia de su tiempo con animosa inspiración pastoral”.

Creo que, posiblemente ahora, podemos aprender una buena lección todos los católicos, pues también vivimos una época malsana, y no me refiero a los demás, sino a los propios católicos (aunque desde hace años se perciben nuevos aires de verdadera reforma). El Papa siempre tiene palabras acertadas, profundas, de importante significado.

En España, hay necesidad de una verdadera reforma de la Iglesia a todos los niveles (que en algunos sitios avanza de maravilla). Los católicos sinceros, preocupados por el desastre político y moral en que se encuentra nuestra Nación, debemos asumir este mensaje, que me parece clave. Hay que dejar divisiones por nimiedades y descentrarse de tantos grupitos. Hay que enfocarse en una reforma personal. Hay que formarse y reformarse. Hay que leer, estudiar, aprender, rezar y mirar a Cristo. Y la mejor forma de hacerlo es escuchando a su Vicario con humildad y fidelidad. Hay que animar a los Obispos. Los Obispos deben, como Belarmino, predicar la verdad. Todos debemos ponerla en práctica y, lo demás, se nos dará por añadidura.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

EL PAPA SE APUNTA AL CONDON

No nos sorprenden, en relación a los medios de desinformación general, sus burdas manipulaciones sobre todo lo relacionado con la Iglesia y el Vicario de Cristo.
Manipulaciones que se hacen desde una maliciosa ignorancia que les lleva a repetir como loros la consigna de turno. Hasta medios que se dicen cristianos y de derechas han llevado a su portada que “El Papa justifica el uso del preservativo”.
Es curiosa la estupidez maligna de los malvados. Mucho más, su seguimiento desinformado por los irresponsables que se dicen fieles católicos. Es alucinante.
El secreto de la permanencia de la Iglesia es la fidelidad a su mensaje original. No lo entienden. Es un mensaje siempre nuevo, misterioso, ininteligible para los lerdos que lo tienen todo planeado, que creen conocer el secreto desde el secreto misterio de sus logias. Ya habéis perdido, desde el principio habéis fracasado.
El caso concreto, que merece la pena atender, porque estamos en batalla dura con el mundo que nos toca, es de una enorme  simpleza. Si uno dijera: el hecho de que el asesino esterilice el cuchillo antes de asestar la puñalada a la víctima, refleja un curioso proceder, una extraña preocupación por no infectar al individuo que va a morir, lo cual es un primer paso hacia la estima de la vida del otro hombre…esto no deja de ser una parida.
El Papa ha dicho literalmente: “Concentrarse sólo en el profiláctico quiere decir banalizar la sexualidad, y esta banalización representa precisamente la peligrosa razón por la que tantas y tantas personas no ven más en la sexualidad la expresión de su amor sino sólo una suerte de droga, que se suministran a sí mismas. Por eso, también la lucha contra la banalización de la sexualidad es parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y puede ejercer su efecto positivo sobre el ser humano en su totalidad. 
“Puede haber casos singulares justificados, por ejemplo cuando una prostituta utiliza un profiláctico, y esto puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia del hecho de que no todo está permitido y que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el modo auténtico y propio para vencer las infecciones del HIV. Es realmente necesaria una humanización de la sexualidad”.
Y ojo al contexto (una conversación con un  periodista sobre cuestiones de actualidad). Todo este revuelo es interesante, pero no tiene la menor importancia. De hecho, ha confirmado el Papa lo de siempre, pues  ha partido en su respuesta de que el único lugar donde el sexo es lícito es en el entorno del matrimonio. Pero el hecho de que el puto o la puta acepten que su pecaminosa acción no es verdadera por cuanto no debe permitir las consecuencias de la sexualidad humana, cerrando su plenitud es una aceptación de que “no todo está permitido” lo cual, a su vez, en positivo es como decir que “es un principio de moral verdadera”.
¿Por qué seguir contestando a los idiotas? Porque es lo que nos toca, desgraciadamente... Como he leído en otro blog, mucho más interesante, en vez del condón, hubiera sido hablar con el Papa sobre el misterio de la reencarnación, o el misterio del mal, o el infierno o la vida futura…

jueves, 18 de noviembre de 2010

¿HA HABLADO EL PAPA DE ECONOMIA EN SU VISITA A ESPAÑA?

Sí, como comenta el sabio economista Juan Velarde en ABC el pasado lunes 15 noviembre, en un inteligentísimo artículo, el Papa, en su viaje a España, ha dado toques de atención que tienen  que ver, profundamente, con nuestra crisis económica.
Ya hubo revuelo hace unos meses cuando un economista italiano católico importante, que ha tenido responsabilidades económicas bancarias a nivel mundial, afirmó, a raíz de la publicación de la Caritas in Veritate, que Benedicto XVI debería recibir el Nobel de economía, por haber sido el único intelectual que había sabido encontrar la verdadera  causa de la crisis financiera, que es, a saber, la corrupción moral del mundo occidental.
Evidentemente ahora, muchos han querido ver esta verdad. Porque es evidente que lo que nos pasa en economía tienen que ver con otros aspectos de la vida, como venimos advirtiendo en este blog desde hace tiempo.
Así, Velarde, da dos notas que tienen que ver con la economía y que el Papa ha subrayado en su visita reciente a España, donde, por cierto, se le ha tratado muy mal por los políticos y la prensa, no por el pueblo católico, como siempre. ¡Qué vergüenza compararnos una vez más con la elegancia del Reino Unido! ¡Qué recibimiento a todos los niveles!
Las dos notas que señala Velarde son, primero,  la denuncia que hizo el Papa del laicismo agresivo actual que ya se ha producido otras veces en España y, segundo,  los ataques del Gobierno a familia y la natalidad.
Recurre el Profesor a la Historia  y a los datos para  señalar los desastres económicos que provocan los ataques anticlericales a un pueblo en su mayoría cristiano (fuga de capitales, revoluciones, disminución de inversión extranjera, devaluación de la moneda).  Y el tema de la familia y la natalidad también es evidente económicamente, porque, la vida nueva encuentra su casa en este mundo áspero en el calor de la familia formada por un padre y una madre. Y no hay futuro económico despejado sin nuevas vidas: las grandes épocas de bonanza y confianza en el futuro suelen representar grandes booms de natalidad, con las ventajas económicas para el desarrollo que conlleva.
¡Qué claridad! A ver si en los medios  se le hace más caso al Papa en vez de ponernos  mil veces a cuatro catalanes con condones en la cabeza bailando delante del papamóvil…