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martes, 28 de junio de 2011

EL DESPISTE EPISCOPAL ANTE LA LEY DE EUTANASIA

Como católico creo que una sana crítica bien dirigida a los pastores puede hacer cierto bien. Porque me da la sensación de que a muchos de nuestros obispos les pasa como a los líderes de otros ámbitos de la sociedad: que ni se enteran de lo que pasa, ni escuchan a la gente, ni tienen suficiente seguridad para expresar sus opiniones y más bien tienen terror a la crítica del adversario o del enemigo. Es decir, que dirigen sin ser líderes. Y eso al final, confunde, desmotiva, desilusiona y anula.
Por eso esta crítica a los obispos. Ha tardado  la jerarquía española casi un mes en matizar lo que Rouco dijo sobre la nueva ley: “que no era de eutanasia.” Hablaba de la ley del Gobierno masónico como su opinión personal sin matizarla demasiado, en un desayuno informativo. Mejor hubiera sido no decir nada.
Aclara ahora el portavoz Martínez Camino que no termina de expresarse como se precisa hoy en día –demasiado prudente o demasiado tremendista, según- que la ley que preparan los socialistas es injusta,  ambigua y abre la puerta a conductas eutanásicas…
Me decía un amigo que el día que la Iglesia se pueda enfrentar sin miedo a los poderes de los gobiernos ganaría mucha credibilidad. Pero no, el inteligente sistema totalitario en el que vivimos ya se encarga de mantener controlada y asusta a la Iglesia, mediante el sistema cómo no, del dinero.
Señores obispos: no intenten consensos con quienes volverían a perseguirles y asesinarles si pudieran, no busquen prudencia ni comodidad en el sistema que está diseñado para  perseguirnos, ni soliciten más el falso amparo en los partidos políticos que tanto nos confunde. Vayan al Valle de los Caídos a rezar por España, acusen a los que transgreden las leyes de Dios, no den la comunión ni el abrazo a los personajes públicos escandalosos,  muestren que algunos políticos abortistas que presumen de católicos no están ni pueden estar en la Iglesia, renuncien a la pasta del IRPF, renuncien a cualquier ayuda del Estado y pidan a los católicos que aflojen el bolsillo y se darán cuenta de que son más independientes, más auténticos, más libres, menos políticos, más pastores, más queridos, más admirados y menos confusos. Y lo demás se nos dará por añadidura. Si cada católico que va a misa en España diera tan sólo 100 € al año, la Iglesia tendría 1000 millones de € al año. Lo que nunca hubiera soñado Mendizábal. Por cierto, el IRPF no aporta ni 250 millones.  Hagan lo que hagan, la JMJ saldrá estupendamente y dejará boquiabiertos a los que desde hace casi un siglo siguen creyendo que España ha dejado -varias veces ya- de ser católica -aunque es verdad que están a punto de conseguirlo con ayuda de la propia Iglesia-. Si ya lo dijo Juan Pablo II, queridos obispos: ¡NO TENGAIS MIEDO!

sábado, 16 de abril de 2011

VALIENTES DECLARACIONES DEL PAPA SOBRE LOS ATAQUES A LA IGLESIA EN ESPAÑA

Con motivo de la presentación hoy de la nueva Embajadora española ante la Santa Sede,  Benedicto XVI ha sido valiente al denunciar la triste situación que se está produciendo en nuestro país -debido a las políticas zapateriles de laicismo agresivo- de persecución real, de diversas formas, contra la Iglesia Católica.
En palabras del Papa (ya nos hubiera gustado escucharlas en boca de algún obispo o de algún político de nuestra Patria) "no faltan formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe" que se expresan "renegando de la historia y los símbolos religiosos". Y así se está despreciando "la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos". Por ello, el Pontífice ha recordado que "el que en ciertos ambientes se tienda a considerar la religión como un factor socialmente insignificante no justifica el tratar de marginarla" mediante "la burla, la denigración,  la discriminación e incluso la indiferencia ante episodios de clara profanación".

De esta manera, ha explicado Benedicto XVI, se viola "el derecho fundamental a la libertad religiosa inherente a la dignidad de la persona humana".

Agradecemos estas palabras del Papa, confiamos en que los obispos españoles mantengan siempre su prudencia pero sin llegar jamás al silencio  que puede ser cómplice -por otorgar quien calla- y felicitamos a Benedicto XVI que cumple ya 84 años.

Por cierto, me ha costado bastante encontrar información sobre estas declaraciones salvo en Libertaddigital, donde ocupaban un lugar destacado.