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martes, 5 de julio de 2011

ANECDOTAS DE LA VIDA POR LLAMARSE UNO BLAS PIÑAR (4): GALLARDÓN SE ASUSTA POR UNA FOTO CONMIGO

Gallardón es un trepilla segundón cuyo objetivo en la vida es ser Presidente del Gobierno. Y para llegar a esa meta vital tan idiota y simple -Platón decía de la democracia, “que es el sistema que permite que los tontos lleguen al poder…”-, es capaz de cualquier cosa. Gallardón, además, en un personaje de la escuela de Fraga. Gente que, con tal de figurar, con tal de estar, de mantenerse, renuncia  a sus principios. Como estos días que ataca a unos provida por acampar en Sol, mientras que ha permitido durante semanas la guarrería de los indignantes. Es ese tipo de persona sin ideas claras que cree que su misión es ganarse a la izquierda del sistema, para llevarse su voto. Lo hemos visto en las elecciones pasadas, Gallardón es de los pocos populares que ha bajado en apoyo. No repara en que los de izquierdas, que suelen ser listos  y eficaces políticamente, jamás le van a votar.   Justo todo lo contrario a mi abuelo, que siempre defendió lo que pensaba en cada momento, por eso fue expulsado de su puesto en el franquismo en 1962  y después ignorado en la democracia por defender sus ideas de siempre. Pero es que mi abuelo nunca necesitó de la política para vivir ni tiene más ambición que el bien de España y el de los españoles.

Habiendo anotado esto,  volvamos a la siguiente anécdota curiosa, que trata del cursi que se hace llamar el  verso suelto. Se produce en el año  2003.  En mayo. Por unos amigos que pertenecían entonces a las Nuevas Generaciones del PP, fui con alguna de mis hermanas a un mitin pepero de la campaña de las municipales, que se celebrarían en mayo de aquél año. Fui por mi inquietud política y porque me habían prometido presentarme a los líderes del PP y me pareció una oportunidad interesante.

Al finalizar los discursos, pudimos acercarnos con nuestro amigo del PP a hacernos unas fotos con Aznar y Gallardón. Recuerdo que estuvimos charlando con ambos unos minutos. Jose María  Aznar –entonces Presidente del Gobierno- estaba en plan simpático y como soy compañero de colegio de su hijo mayor, se lo dije, y me preguntó quién era yo. Como le dije que era Blas Piñar, surgió la pregunta ¿sois nietos? Sí, contestamos. Nos dijo con su serio tono, su serio bigote y su sonrisita que le deja entrever algún dientecillo: “Me alegro mucho de que estéis aquí…”. Sugerí que nos hicieran una foto con los políticos para el recuerdo. Gallardón, que escuchó  atento nuestra conversación con Aznar, cuando estábamos ya posando para la foto y diciendo “patata”, se dio la vuelta y se retiró de un salto, y así evitó salir en  una foto con alguien con mi nombre, no fuera que se lo sacaran algún día, supongo yo…Conservo la foto con mis hermanas y Aznar. Gallardón hizo  mutis a tiempo de forma tan llamativa, que debió de irse pensando: ¡Peligro, Blas Piñar! ¡Que soy de centro, oyes!

Cuando uno está paranoico por el complejo y le dice a Wyoming que es “muy buuueeeno, oye, eres muuuuy bueno”, pues actúa como tal. Gallardón es tipo curioso que se lo nota todo mucho y que, espero,  fracase pronto políticamente por el bien de España. De momento  ha hartado a muchos madrileños.