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domingo, 19 de junio de 2011

LOS INDIGNADOS SOMOS NOSOTROS

Ya van siendo conocidos como los indignantes, porque los indignados somos, realmente nosotros, como me comentaba un amigo…
Analicemos unas cifras de lo que puede ser una gran clase media española y ejemplar: matrimonios formados por hombre y mujer entre 30 y 50 años, en los que los que más suerte tienen los dos se dejan la piel currando casi 12 horas diarias, que tienen dos o tres hijos, que ganan entre 50.000 €/año y 120.000 €/año entre los dos, que se suelen pagar un seguro médico porque quieren a sus hijos y no confían en la lentitud del tan alabado sistema nacional,  que porque también aman con locura a sus hijos les llevan a colegios privados porque no se fían ni siquiera de los concertados católicos que han asumido la ideología del gobierno por unas perrillas, que solemos estar hipotecados en cantidades mayores que el valor de las casas y que con esos sueldos, entre IRPF, IVA, impuestos municipales y tasas, tienen que pagar todos los años entre 20.000 y 70.000 € a hacienda sin requerir de los beneficios sociales.  Si queda algo, encima, este grupo de currantes, solemos ser generosos con todo tipo de ONG, Fundaciones y la Iglesia. Es decir, que el estado nos roba casi el 50% de nuestros ingresos si no más…
Pues bien, a esta generación de la que formo parte y que podemos ser tranquilamente entre 5 y 7 millones de españoles con hijos, no nos garantizan la pensión y tenemos que hacernos un plan de pensiones privado, con los cuatro duros que podemos aportar cada año. Pero mantenemos y nadie nos da las gracias por ello, a todo un sistema de políticos chorizos y mediocres, a millones de ciudadanos que viven de las subvenciones que los poderes les otorgan. Y nosotros no tenemos tiempo para indignarnos. Tenemos que currar, educar a los hijos, hacer la compra, limpiar la casa, cocinar. Algunos, al menos, el minuto que nos queda, podemos dedicarlo escribir este blog para decir verdades como puños como la siguiente:
Lo que consigue este sistema en el que gobierne quien gobierne, estamos en el socialismo, es que la libertad haya que comprarla.  Genial, sobretodo,  para los que tienen pasta, para esos sí que hay estado de bienestar. Pero los indignados somos nosotros.

viernes, 10 de junio de 2011

IMPRESIONANTE Y AUTÉNTICA MARÍA SAN GIL

Informa con minuciosidad Libertaddigital sobre la entrevista que realizó esta mañana FJL a María San Gil. Impresionante. Muy relacionado el asunto con lo que venimos tratando: los problemas de la derecha. Así, San Gil invitaba a:
…las nuevas generaciones políticas a empezar desde cero, a reconstruir el país. 

Desencantada con el viraje ideológico del PP desde la presidencia de Rajoy –cambio afianzado en 2009- María San Gil decía:
El futuro que veo para España después de los resultados electorales (con Bildu-ETA en las instituciones), con el Gobierno de Zapatero y con el futuro Gobierno de Rajoy es el de un país que se descompone.
¡El mundo cambia rapidísimo! Es el momento de las reformas. La izquierda, en delictiva trampa, quiere las porpuestas de los falsos indignados -en el fondo muchos de ellos solo están cabreados porque se acaba el chollo de la subvención-.  Como me decía un político socialista del PSOE toledano, empresario trabajador y honrado: con la victoria del PP en Castilla la Mancha, aquí lo pasan mal los que vivían de esto desde hace 30 años…
Entonces, ¿quiénes son las nuevas generaciones que deben cambiar España? María San Gil comentaba que no se encontraba con ganas. Hace unos días comentaba aquí que se debe dejar paso a nuevas generaciones para los que las mentiras de la transición son cuentos del abuelo cebolleta…Y hay que rescatar a esos políticos estupendos que ha habido en España, a esos valientes del PP vasco y español, herederos o discípulos de Gregorio Ordóñez. Ellos son un ejemplo y su imagen puede aglutinar a tantísimos hartos de las traiciones del PP. La derecha que quiere una España unida formada por ciudadanos libres, no puede eludir la responsabilidad  de organizar una UPyD por la derecha: moderna, seria, de amplia mirada y con sus matices pero con unos mínimos principios y valores comunes que permitan rescatar a esta gran Nación. No basta un cambio de Gobierno.  Lo que hace el PP en el País Vasco debe ser para muchos la gota que colma el vaso. Cascos es un ejemplo a nivel regional de lo que pasa cuando el PP se equivoca. Puede surgir un Cascos en el País Vasco o a nivel nacional. Es el momento. ¿Qué tal os suena UNIDAD, ESPAÑA Y DEMOCRACIA?