Aunque es verdad que muy pocas veces, en su obsesión por centrarse y por la amalgama de ideologías que lo conforman, el PP tuvo un norte, ahora sin duda ya no lo tiene…Al menos por el norte de España. En Asturias y en el País Vasco el PP empieza a ser un partido contrario a los intereses de sus bases, de sus votantes y de casi toda España.
Para muchos, la determinación de Aznar frente a ETA a pesar de sus errores durante la tregua trampa y la valentía de ciertas reformas económicas a pesar de no hacer las pertinentes institucionales, fueron característica de una época buena que al lado del zapaterismo parece la mejor en España desde hace muchos años…
Aún así muchas cosas se tuvieron que hacer mal para acabar en una situación de descomposición que si aguanta es porque, como todos los partidos, el PP es una agencia de colocación y está a punto de tocar el poder…
Un conocido amigo, un asesor de tantos de un gobierno regional, me llamaba hace unas semanas:
-Blas no te metas tanto con nosotros, que dentro de nada habrá puestos para todos.
(Aclaración: Muchos están empeñados en que porque opino de política quiero meterme en uno de los trabajos más sucios que se pueden hacer ahora mismo en España. Deberían de cambiar en primer lugar, los mecanismos de selección de personal, para que yo me animara…)
Pero la dirección nacional del PP, en un peligroso y engañoso triunfalismo por el resultado del 22-M -que se debe a los errores del PSOE, no a su oferta- no se entera de que le pueden pasar cosas como los sucesos asturianos: Cascos ha demostrado el daño que se le puede hacer en cuatro meses a su antiguo partido. Y en el País Vasco hay muchos líderes marginados, sin puesto, abiertos a jugársela por una opción valiente. Y en Madrid, las listas abiertas que propone Aguirre son un torpedo contra la casta minoritaria gallardonita, que los militantes del PP, en su mayoría gentes de bien, quieren eliminar del todo…
Es un momento sin duda interesante. Porque en el PP siguen creyendo que las generales están ganadas. Creen tanto en el sistema que no se dan cuenta de que el PSOE es capaz de aprovechar las oscuridades de su poder para, en un par de altercados con buenos sustos, rematar a un Rajoy que ni se entera ni se quiere enterar, porque se ha vendido a unos intereses que no son los de España. Las traiciones del norte –Asturias y País Vasco- son el más fiel reflejo de la pérdida definitiva del norte de todo un partido. Quienes siguen creyendo que se puede arreglar una brújula destrozada pierden un tiempo precioso para colar en el Congreso unos cuantos diputados por la derecha…