Recuerdo, en el verano de 2004, un largo paseo por una playa en el punto donde se encuentran las provincias de Cádiz y Málaga. No son las mejores playas del mundo, claro que no, pero sí tienen vistas más curiosas cuando la bruma se marcha porque el aire limpio de poniente la empuja hacia el Mediterráneo… En esos días de viento fresco y limpio se puede ver la cosa africana, cuyos montes avisan de que todo el continente quisiera echarse encima de Europa y también, se observa el Peñón de Gibraltar, una montaña imponente que domina uno de los pasos estratégicos más importantes del mundo. La amenaza de Marruecos y la espina de Gibraltar deben de ser una constante preocupación para los españoles a los que les importe la integridad de nuestra nación.
En aquel paseo, un grupo de amigos comentábamos las investigaciones periodísticas del 11-M, seguramente por algún artículo de esos agujeros negros que venía publicando Fernando Múgica en El Mundo y que ponían de manifiesto las incongruencias de la versión oficial. También, Casimiro García Abadilllo, apuntaba a los servicios secretos marroquíes. Además de lo ocurrido en Perejil y la Casa de España, que eran muestras de hostilidad clarísimas, ¿qué más podía haber en juego para que el 11-M, además de beneficiar al PSOE y al separatismo y por tanto a Francia, fuera tan beneficioso para Marruecos? A veces las cosas tardan años en confirmarse… Es una teoría que adelanto en mi novela política La Tesis Prohibida y que, como otras, no deja de mantener la lógica en lo que está ocurriendo.
Un día antes del 11-M el Tribunal Supremo ordenó paralizar las prospecciones petrolíferas de Repsol en aguas canarias. Después, el Gobierno de Zapatero concedió a Marruecos grandes ventajas comerciales, olvidó al pueblo Saharaui, perjudicó los acuerdos de compañías españolas en la explotación del gas de Argelia y torpedeó los intentos de sacar petróleo en aguas españolas de Canarias, continuamente reclamadas por Marruecos. Además, ZP visitó Marruecos fotografiándose junto a un mapa en el que Ceuta y Melilla aparecían como ciudades pertenecientes al Estado norteafricano.
A las pocas semanas de regresar el PP al Gobierno a finales de 2011, el Ministro Soria autorizó de nuevo a Repsol a buscar petróleo en la zona prohibida. Desde ése anuncio, el Gobierno canario presidido por el nacionalista Paulino Rivero, ha liderado campañas pseudoecologistas para evitar que se explote el inmenso mar subterráneo de oro negro que se sabe hay en la zona, con el beneficio que podría tener para una región deprimida a pesar de su boyante turismo. ¿Acaso Noruega, país riquísimo gracias al petróleo no es un modelo de gestión ecológica y sostenible? ¡Las cosas se pueden hacer con cuidado! Además, ocurriría como con Francia y las nucleares: que pagamos la energía que no producimos teniendo el riesgo nuclear, pues ¿qué más da que la central esté a un lado o al otro de Los Pirineos? ¿Disminuirá el riesgo ecológico de la zona de Canarias si en vez de explotar nosotros, país de la UE, el petróleo, lo explota Marruecos? ¿Se puede ser más torpe o más malvado? Y el enemigo es hábil, esas campañas ecologistas están financiadas, lógicamente, por los interesados en ese petróleo, fundamentalmente Francia, USA y Marruecos. Además, durante el zapaterismo, Marruecos ha construido un moderno puerto en Tánger para competir con Algeciras y ha logrado enormes acuerdos con la UE en asuntos pesqueros y para vender sus verduras y hortalizas que destrozan la producción española de Almería y Murcia, ya que no tienen las exigencias de calidad y medio ambiente que se exigen en Europa.
En fin, que estamos en manos de políticos que sirven antes los intereses extranjeros que a los de España. ¿Cuándo despertaremos de la pesadilla? Viendo como se conmemoran los errores del siglo XIX, donde Napoleón perdió la guerra pero ganó la paz para conquistar el país ideológicamente mediante líderes de logia, se comprueba que no levantamos cabeza. España continúa atenazada en medio de Francia y Marruecos y, cuando se intentó la alianza con USA durante los gobiernos de Aznar, nos hicieron el 11-M, con tanta ayuda de esos traidores internos, por cierto.