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lunes, 15 de agosto de 2011

ALMANZOR, EL RUBALCABA DEL SIGLO X

Mientras leía en la genial historia de la Reconquista de J. J. Esparza, MOROS Y CRISTIANOS (La Esfera de los Libros, Madrid, 2011) sobre la figura más que maligna de Abu Amir, el moro Almanzor -vivó en la segunda mitad del siglo X-,  se me vino a la mente el político más siniestro de nuestra patética democracia: Alfredo Pérez Rubalcaba. Me alegro, porque así, también, volvemos a las raíces de este blog, y seguimos aprendiendo de nuestra historia…

Para cerciorarme de que tal comparación no se había hecho antes, busqué por la red y nada…Pero más oportuna no puede ser. Vean:

Era Almanzor un pobre hombre de familia humilde nacido cerca de Algeciras. Como era ambicioso y quería prosperar, se fue a estudiar a Córdoba –esplendorosa en esos años- . Llegó en la capital de Al Ándalus a escribano de la mezquita, pero eso no le servía de mucho: soñaba con lo más alto. Sabía adular y corromper. Entabló amistad con jueces importantes, acabó llegando cerca de donde se gestionaba el dinero de los poderosos y, cuando hubo un vacío de poder tras la muerte de Alhakén II, se puso del lado de uno de los aspirantes al trono acabando con la vida del rival. Llegó a ser amante de Subh -¡una vascona muy influyente en el poder musulmán, favorita del califa!-, recluyó al califa legítimo a un palacio, se casó con la hija del prestigioso General Galib –uno de los más eficaces militares de la España musulmana que tanto daño hizo a los incipientes reinos cristianos-, llegó a Jefe de la Policía deteniendo a sus opositores, acumuló una inmensa fortuna, corrompió a los líderes tribales del norte de África para que le apoyaran y colocó en los mandos del Ejército a sus fieles. Sabía los secretos de todos y por eso, a todos podía controlar. Acumuló tal poder que, en efecto, había dado un Golpe de Estado por pasos. Cuando fue investigado por corrupción, sus amigos los jueces le facilitaron la nulidad de los procesos y recibió disculpas públicas.

Tan solo, su suegro, el General Galib, ya anciano, pensó que Almanzor se había adueñado de todo el poder del Estado e intentó derrocarle. Para ello, el General, se alió sorprendentemente con esos cristianos que antes quiso aniquilar y entabló una dura batalla en Atienza. Galib murió a sus 80 años por un accidente durante la confrontación y Almanzor recogió su cuerpo, lo decapitó y colgó su cabeza en Córdoba para que todo el mundo conociera quién era el más poderoso. Al Ándalus ya no sería igual y comenzó su declive, precisamente cuando estaba en lo más alto. Los reinos cristianos se unieron para dar una respuesta contundente.

Creo que no hacen falta comentarios salvo esperar al final de nuestro moderno Almanzor...Esperemos. De momento,el inteligente lector ha visto ya en esta historia a Rajoy, a Bono, a Zapatero, a España, a los poderes judiciales y a la ETA. Me encantará saber si usted ya los ha encontrado y que me lo diga en un comentario…

jueves, 7 de julio de 2011

ANECDOTAS POR LLAMARSE UNO BLAS PIÑAR (5): EL JEFE DE RECURSOS HUMANOS NO QUIERE CONTRATAR A ALGUIEN CON MI NOMBRE

Encontrar trabajo en el año 2002 en España, en Madrid, no era tarea tan difícil como ahora. De hecho, no había terminado la carrera cuando me surgió la posibilidad de trabajar en una empresa rarísima.  Para no parecer víctima de mi nombre, contaré también que algunas veces la gente se ha interesado por mí positivamente, por el  nombre o por mi familia.

En esa empresa tan rara aguanté poco tiempo. Me llamó la consultora que llevaba el proceso de selección y directamente sin preguntarme nada me dijeron que querían un Agrónomo y que lo de Blas Piñar gustaba al dueño, que le daba confianza, vamos. Así entré. Aguanté unos meses. No hacía nada. Me pagaban bien. Se dedicaban a unos proyectos en América. Aquí tenían unas oficinas en uno de los mejores barrios de Madrid. Me dedicaba en las horas muertas a buscar otro trabajo.

Hice un proceso larguísimo en una multinacional del sector farmacéutico. ¡Lo que le piden a uno para vender medicinas! ¡Lo que no piden para ser diputado o Presidente! Pruebas de todo tipo: psicotécnica, de inteligencia, de idiomas; entrevista personal, preguntas de todo tipo, dinámicas de grupo con otros aspirantes…El proceso duró casi tres meses.

Por fin me seleccionaron. Era algo estupendo, pues se trataba de un plan a largo plazo en la empresa: trabajar en una ciudad española diferente a la tuya, master en Estados Unidos,  buen sueldo, coche, trabajo en diferentes departamentos…Me tocó empezar en Vigo. Dije a mis jefes raros de la empresa rara que me iba. Cuando faltaban unos días para empezar con la multinacional, me citó el Jefe de Recursos Humanos:

-Te hemos citado porque tenemos dudas. ¿Por qué quieres trabajar aquí, tú eres Ingeniero Agrónomo, qué pintas tu en el sector salud?
-Pensaba que ya había terminado el proceso, que estaba contratado y que trabajaría en Vigo…
-¡Pero bueno! ¿Qué te crees? ¿No sabes que en una empresa como ésta, es muy importante la imagen, las formas…Mira cómo me contestas. Vamos a ver, la gente puede pensar pero éste qué sabe de hospitales y medicamentos… ¿No te das cuenta, además,  que alguien con tu nombre no puede ser bien recibido en algunos sitios de este país, que puedes perjudicarnos por ejemplo en Cataluña?
-Bueno, no se…Yo he hecho el proceso, me habéis seleccionado vosotros después de muchas pruebas…Además, iré a Vigo, ¿no?
-Mira no me contestes así. ¿Qué te crees? Mira, te soy sincero, no contamos contigo, además oye, con esta actitud insolente no se a dónde vas…Tienes que aprender de la vida.  

Tenía yo 24 años. Salí indignado. Me fui a casa, me senté delante del ordenador y redacté una carta durísima dirigida al Director General de la Compañía, que me consta leyó, por el lío que se montó, pues les amenacé con enviarla a su cuartel general en los Estados Unidos, acusándoles a todos ellos de discriminación. Los prudentes o los cobardes me dijeron que lo dejara estar. Me arrepiento. Había perdido mi empleo donde no hacía nada, lo cual era triste, pero me querían y cobraba…

Conseguí volver a trabajar durante un año vendiendo inversiones en árboles de madera noble, sin sueldo, simplemente a comisión. Se me dio bien. Luego me fui a Murcia donde trabajé en una empresa de invernaderos con una gente estupenda durante el año 2004. Mi experiencia murciana fue genial y conservo muy buenos amigos allí.

Cuando uno ve lo que aprende en la vida, las lecciones que se lleva y consigue  sacar fruto de todo,  al final, las cosas salen bien. Descubrí un perfil comercial gracias a los árboles –imaginen: si vende uno eso, puede venderlo todo- y con ello me ha ido bien en mis dos trabajos posteriores, en el sector químico y, cosas de la vida, ahora en el farmacéutico, en una empresa tan importante y del mismo nombre que la del  infumable jefe de recursos humanos… ¡Y esto es una pista!