En contubernio de varias logias, en cumplimiento de estrictas órdenes superiores de los que se proclaman defensores de libertades diversas en tiránicos sistemas, han salido unidos muchos poderosos, para arremeter contra un prudente, humilde y experto historiador asturiano llamado Luis Suárez, por atreverse a no seguir -que esa sí lo es- la dictadura del pensamiento único en relación a la figura de Francisco Franco.
Me caen a mi bien esos sabios que como Luis Suárez son atacados desde todos lados. Unos lo consideran un franquista y otros demasiado liberal… A mí me parece que, normalmente en estos casos en que se ataca desde tan diversos ángulos, es porque se trata de reducir al valiente que ha dado con la verdad.
Menos mal que el director de la Academia de la Historia, Gonzalo Anes, ha sabido responder adecuadamente en defensa del historiador atacado. Y también nos alegramos de que Suárez se niegue a escribir lo que le ordenan los sectarios ignorantes que jamás admitirán un juico histórico verdadero sobre la figura de Franco, porque deben primero tragarse toda su propaganda plagada de mentiras.
Toda la polémica se ha producido sencillamente porque Suárez, con su erudición característica, en su biografía del General Franco para el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia, ha descrito el régimen como autoritario y no como dictatorial, explicando bien las diferencias que suponen ambos adjetivos. Pero a los ignorantes maliciosos que creen que todavía pueden vencer en un episodio ya pasado, no les interesa la verdad que sana, la verdad que sí reconduce la historia para darnos horas de paz, sino que lo que quieren es la propaganda al servicio de su bando porque quieren ganar…Patético. Lo mismo están intentando respecto al Valle de los Caídos. ¿Dónde queda entonces, la libertad que tanto dicen defender, la libertad para expresarse, para explicar y escribir?