jueves, 9 de junio de 2011

LOS OTROS PROBLEMAS DE LA DERECHA

Descrito y constatado el problema económico continuemos con otros asuntos, ya que se dice que quien conoce los problemas tiene parte de sus soluciones. Al tema económico ya dimos respuesta, proponiendo algunas ideas y encontrando mucho apoyo: en España, lo que nunca jamás se ha probado es una verdadera democracia con protagonismo de cada ciudadano, con auténtica representación y participación de las personas, con libertad y seguridad jurídica con real separación de poderes, que son todos aspectos necesarios para una buena convivencia y un desarrollo económico sano. Pero sigamos con otros problemas:

LA INDEFINICION

El primero es la indefinición que confunde. Resulta que nadie quiere aparecer como derecha. Esto es una gran victoria de la propaganda izquierdista: la simpleza de que ellos son mejores. El resto somos los malos y algunos, para desligarse, se han inventado los más graciosos términos para eludir lo que en la jerga política se conoce como la derecha.  Centro, centro-reformismo, transversales, tercera vía…

En España, por ejemplo, si uno está en contra del aborto, defiende la unidad nacional, valora la familia,  cree en la libertad personal y que los derechos implican deberes, cree en la necesidad del esfuerzo y del mérito, entonces es un derechista, le guste o no. En general, cualquiera entiende que lo que he dicho es ser de derechas y los que no lo entienden, que no se den por aludidos.  Y lo que hace falta urgentemente –y en eso Intereconomía ha hecho una labor genial- es gente que proclame que es de derechas porque creen que su conjunto de ideas es mucho mejor para el bien común que las de la izquierda. El votante quiere claridad. Esta indefinición confunde tanto que personas que consideran que el PP no defiende bien sus principios, acudan a UPyD por sus posturas ante la cuestión nacional y ante  la injusta ley electoral.

Es una verdadera pena, porque hay un hueco para una derecha que quiera ser moderna, europea, fuerte, seria, exigente, que devuelva protagonismo al ciudadano, que exija reformas institucionales profundas, que reeduque a una sociedad perdida, que no se avergüence de los grandes éxitos de su reciente historia, que devuelva la libertad a las familias para educar a sus hijos y a las pequeñas empresas para hacer sus negocios…Realmente vivimos en un sistema colectivista ruinoso para la clase media y ultraliberal chollazo para la casta política y las grandes corporaciones. Según cifras de Recarte,  en este país, 12 millones de trabajadores, mantenemos a 8 millones de pensionistas, 4 millones de funcionarios, políticos y asesores, 5 millones que cobran el paro o ayudas diversas…12 que producen a los que sumamos parte de los funcionarios, mantienen  a casi 15 millones… ¿Es esto sostenible? Es decir, a cambio de tener a un pueblo esclavo y atontado, los jerifaltes de la pasta y del poder viven a cuerpo de rey. ¡Pero nadie piensa en las personas, en sus familias, en su libertad!

LOS TOPICOS Y EL DOGMATISMO

Los tópicos como “España es de izquierdas” hacen mucho daño además de ser falsos. Por otra parte cierto dogmatismo es necesario en campos como el religioso o el docente, pero en la política de poco sirven los dogmas si debemos acordar tal o cual infraestructura o  presupuesto o ley. La política es el terreno del acuerdo, y si queremos colar nuestras propuestas habrá que hacerlo en ese campo, logrando sumar apoyos, y no espantando al personal. A la política se debe ir a hacer algo, no a lanzar algunas proclamas fuera del tiempo que además, por aparecer como ridículas ante muchos, dañan la imagen de quien con valentía los supo defender en su momento.

En el caso de la religión, hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Muchos siguen empeñados  en utilizar categorías religiosas en la política que ya casi nadie entiende. De hecho, la Iglesia huye, por el mal ejemplo de algunos, de esos que quieren erigirse en única respuesta política católica –si es que la hubiera de forma sistemática, que no la hay; el Evangelio es muy superior y anda por otro terreno-, cuando tenemos a ejemplos tan nefastos como Bono, Trillo, o las famosas democracias cristianas… Se necesitan católicos en política que no es lo mismo que un partido que quiera ser el único representante de los católicos… Además, España, desgraciadamente, ha cambiado tanto en este aspecto que la prudencia debe ser una norma, para no hacer más daño a la fe que se quiere defender…Pero hay más: ¿Acaso se precisa a la religión para, por ejemplo, luchar contra del aborto? ¡Hablemos de política de una vez!

En el caso de la ideología, algunos siguen con eso de los pactos de la transición:   ¿Y a mi qué si esto no funciona? O también, otros, son demasiado fieles a ideas o personas de otros tiempos. Nos puede gustar Jovellanos, pero no sirve de nada para el momento presente su Informe sobre la Ley Agraria de 1794; o me encanta el Siglo XIII, pero no por eso aplicaré ahora las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, si bien se puede aprender de esta enorme obra jurídica…Con esto quiero decir que ha habido valientes respuestas de personajes heroicos ejemplares, pero de ahí no debemos sacar dogmas inaplicables, sino enseñanzas que nos permitan crear respuestas nuevas a los problemas actuales.

LA COMUNICACIÓN

El tercer problema, siempre después de aclarar el resto -economía, indefinición y dogmatismo- es la manera de comunicar nuestras ideas. Cuando se tiene algo que decir, es necesario comunicarlo con claridad, para poder sumar personas a un proyecto, para lograr apoyos, para tener cierto éxito. En los momentos de urgencia hay que centrarse en pocos puntos concretos y no en matices. Si no, estamos tirando el dinero, perdiendo el tiempo y pidiendo votos inútiles. Blogs, prensa, redes sociales, televisión…Sin ellos nada existe en el panorama político. Hay que esforzarse en este sentido.


Sugerencia:
Ruego no se debata sobre mi cultura o lo que leo o debo leer o sobre  mi familia, sino sobre lo que se expone, sin descalificar a nadie. El que quiera puede corregir y aportar con educación y creatividad constructiva.

Nota:
En relación a este artículo,  son interesantes otros como: Pio Moa, 19 de mayo en Libertaddigital: 6 retos políticos para España, que se parece en cierto modo al que escribí mucho antes en este blog: 29 de septiembre de 2010: 6 puntos para unir a una derecha sensata y otros artículos semejantes: 15 septiembre 2010: ¿La derecha? Y la derecha; 18 octubre 2010: Facha y Extrema derecha, tópicos sin sentido; 8 febrero 2011, La derecha confundida…; 11 marzo 2011: Lecciones de la izquierda, complejos de la derecha.

miércoles, 8 de junio de 2011

ESPAÑA, CAMINO DE GRECIA PASANDO POR PORTUGAL

Mientras volaba a primera hora de esta mañana hacia Lisboa, una amable azafata me ha ofrecido la prensa y he podido leer detenidamente El Mundo y El País.
-“Parecen de naciones distintas”,  he pensado…Ni las portadas ni los asuntos importantes, ni los editoriales tocaban nada que hiciera sospechar que son dos diarios del mismo país.
Mientras leía uno de ellos, me daba la sensación de que toda España viajaba conmigo, camino de Grecia, pero pasando por Portugal…Bueno, al menos, en Portugal, acaban de cambiar de Gobierno y tienen cierta esperanza –sin muchas ilusiones, según me decía la gente con la que me he encontrado- y tienen menos paro…Pero su deuda es terrible. Aunque por lo que leo después, no cabe duda, con nuestro gobierno huyendo hacia delante, nos arruina y nos lleva directamente a Grecia, cuando podíamos pararnos en Lisboa si se adelantaran las elecciones. Pero tampoco con demasiada esperanza en que el PP reforme en serio nada, puesto que la crisis no es sólo económica, es anterior a ésta, es moral, es institucional y, por todo ello, mucho peor de lo que se cree.
En la portada de El Mundo, dos noticias  muy relacionas: las cuentas oscuras que salen a la luz de diversas Comunidades, sobretodo destaca Castilla La Mancha, lo cual acerca a las mentiras de Grecia y las reformas que pide Bruselas: recorte de cotizaciones sociales y  aumento del IVA.
Lo más preocupante, que un largo editorial sacado a portada en El País, pide un pacto de Estado para que no salga a la luz toda la basura contable de nuestras instituciones. Pide al PP y al PSOE que pacten –dicen que por el bien de España, pero se refiere al bien del sistema y de su casta política- para dejar de sacar trapos sucios. Justo lo contrario a lo que en verdad  necesitamos: que salga a la luz el despilfarro, la mentira, la chapuza, la estafa; que los ciudadanos sepan qué se cuece. A ver si aprendemos, por ejemplo, de lo que acaba de hacer Chile: un pacto por la transparencia para que nada público se oculte a las personas.

domingo, 5 de junio de 2011

¿PUEDE REACCIONAR ESPAÑA?

Estábamos en la cola para coger un taxi en la zona de llegadas del aeropuerto de Palma de Mallorca, donde hemos pasado unos días con motivo de la boda de un amigo. Detrás nuestro, un ejecutivo alemán, alto, con cara de tipo listo, de unos sesenta años, pelo blanco bien peinado, charlaba en un perfecto castellano con su acompañante:
Acompañante: Como ve, esto es casi todo alemán.
Alemán: Si, de hecho, si todo va bien, pronto lo compraremos del todo…
Me impactó profundamente la frase. Más aún en medio de la crisis desatada por los pepinos asesinos.
¿Qué nos pasa? ¿Qué es la Unión Europea? ¿Nos pueden comprar? Esa noche saltaba en la prensa que Grecia prácticamente se vende a sí misma para poder pagar sus deudas… ¿Nos puede pasar a nosotros? ¿Qué Gobierno tenemos y quién puede reconducir esto?
En la boda de mi amigo charlaba sobre este asunto con el hijo de un importante político español:
-No te preocupes: España siempre reacciona.
Esperemos. Ya conocemos a muchos, en tantos sectores diferentes, que son responsables de lo que nos pasa. Y ahora ya no pueden arreglar nada, ni los que lo han hecho mal, ni los que no han sido eficaces para evitar el mal de otros. Tenemos que ser creativos y estar preparados para lo que pueda venir. Nuevas personas deben pedir paso. Hasta que una nueva generación de españoles entre en las posiciones de poder, no se arreglará ninguno de los viejos problemas. Quizá así se puedan cambiar las cosas.

jueves, 2 de junio de 2011

EL DRAMA DE LA DERECHA ESPAÑOLA ES UN PROBLEMA DE ECONOMÍA

 Un debate reciente con amigos de Facebook sobre temas económicos me ha animado a escribir sobre este asunto, con mayor profundidad y para alcarar lo que quiero decir. Soy consciente de que al escribir sobre este tema entro de lleno en un terreno donde me lloverán de forma tormentosa ciertas críticas que ya conozco, porque es más fácil para algunos denigrar que intentar comprender lo que uno quiere decir. No me resulta además agradable el tema, porque con humildad reconozco que la economía no es un campo donde yo sea un experto –sé que no es cuestión de dos tardes- pero sin embargo me lleva a escribir un convencimiento personal: que el gran drama político de la derecha española –como se llame: sociológica, conservadora, tradicional, nacional- es que no se une –desde hace años- en torno a sus elevados principios ni encuentra líderes adecuados perdiendo el posible apoyo de miles de españoles que se conforman con el mal menor porque no surge algo que ilusione. Y estoy convencido de que esto se debe –entre otros- a un motivo fundamental. 
Si para unos el problema es que "todo es economía", para otros, el dramático motivo que no les permite ser alternativa es la incapacidad de solucionar el problema económico que tienen todas las iniciativas de esa misma derecha, que fieles a cierto falangismo -mal comprendido o no bien aplicado al momento presente- o, también, fieles a una mal entendida justicia social o, por qué no, fieles  a una radicalización del mensaje cristiano en su doctrina social que quieren seguir casándose con un marxismo fracasado, no son capaces de articular una respuesta a los problemas económicos y sociales de forma convincente, causando pavor a muchos que, en principio, verían con buenos ojos –y votarían- a una posible UPyD en la derecha que acabara con los complejos de tantos. Es una pena, cuando ciertamente, si de algo pueden presumir las ideas consideradas de la derecha, es de ser las únicas capaces de defender la libertad que lleva a una economía propia, responsable, tradicional y rentable.
Ahora bien, muchos -dominados por el exceso propagandístico de la izquierda- conceden al socialismo el bien de haber detectado el problema del liberalismo radical –así lo dijo José Antonio, por ejemplo en el discurso fundacional de la Falange, aunque luego lo criticó con dureza por materialista-,  cuando mucho antes incluso de que surgiera tal comunismo, la Iglesia y los pensadores católicos  –que sabiamente contra lo que muchos creen por vivir intelectualmente de los tópicos- ya habían anticipado, en la segunda mitad del XIX una contundente respuesta a la modernidad, advirtiendo de forma profética, de las terribles consecuencias de ciertas ideas que prescinden de Dios. De hecho, los conservadores y no los socialistas  supieron dar respuesta a los problemas que se les venían encima por culpa del capitalismo egoísta, creando las primeras protecciones sociales de lo que luego sería el Estado del Bienestar, que ya está fracasando.
Ahora, todos son o quieren ser socialdemócratas. ¡Cualquiera le quita a la gente lo gratis que resulta tan caro y que lleva a la ruina! Por ejemplo, la política sanitaria de Madrid, en manos de Aguirre, no es ningún ejemplo del liberalismo del que presume la Presidenta, por muchas clasificaciones que se hagan sin conocer la verdad de la política o de la economía. Pero cambiar las cosas requiere  pedir a la gente que sea libre y responsable, y eso es algo demasiado noble para los políticos mediocres que destrozan lo mejor de nuestro mundo: la civilización cristiana occidental.
Profundicemos. El liberalismo, como idea que surge de la Ilustración -que ha destrozado esa civilización antigua y sabia- es familiar del socialismo. No importa si por colectivismo o por individualismo llegamos a las mismas consecuencias. Al final, los grandes Papas de los siglos XIX y  XX han sabido condenar con fuerza ambos errores. Pero muchos católicos –justamente preocupados por los problemas sociales- hacen una condena del liberalismo, sin admitir que, si bien la filosofía en sus fundamentos es condenable, no lo es cuando se adjetiva en su parte económica –la economía tiene una parte científica- y siempre que ésta se condicione a un control orientado al bien común. El drama es que en España, por los avatares históricos,  no podemos entendernos bien en las etiquetas políticas que utilizamos. Así se dice que el franquismo es fascismo o que Rajoy es un liberal. Realmente, todo el Partido Popular, en el fondo, defiende una economía más bien socialista,  lo cual es lógico pues viven de un sistema al que quieren mantener poderoso.  En cambio, en los países anglosajones,  el término liberal se usa con su significado exacto: esos son los progres, los colectivistas, los que quieren un mayor Estado, más impuestos y menor libertad individual. Y esto se corresponde con las medidas del progresismo que queremos eliminar por considerarlas nefastas para las personas. Eso sí, siempre que haya un Estado orientado al bien común y así, cumplimos con la doctrina social de la Iglesia, que quiere la libertad del hombre y no mesianismos estatalistas fracasados (Caritas in Veritate, punto 17). Curiosamente, en las sociedades económicas más libres, la gente dona más dinero a las religiones, a la comunidad,  a los países pobres, a fundaciones de todo tipo, a actividades culturales y por eso, son más dinámicas, más eficientes, menos corruptas y más seguras jurídicamente.
La economía en parte es una ciencia y se puede saber lo que funciona bien o, al menos, mejor. Más aún, con el sentido común del que lleva cuentas en su casa, es fácil saber que la familia endeudada en más del 100% de sus ingresos y que gasta más de lo que ingresa, acabará en la quiebra. Pero eso es justamente la economía socialista. Y se sabe cómo acaba lo que no es de nadie. Ni las colectividades piensan ni deciden, ni poseen. Todo eso son atributos de las personas, libres y concretas.
Así, libertad y responsabilidad –aceptados como cristianísimos conceptos- casan mejor con la propiedad privada y el bien común. La reciente crisis financiera –que antes lo fue moral- no ha sido propiamente de un mercado malísimo y demasiado libre, no –en cuanto tal, el mercado no es ni puede ser ninguna de las dos cosas-. Más bien la culpa de la crisis está en una mala regulación, en las trampas permitidas por las leyes y en la maldad de los poderosos. 

Y para terminar, unos datos para fastidiar a los que consideran a Franco un fascista o un totalitario: entonces se pagaba de forma media un 15% de los ingresos totales como impuestos y ahora, en el mejor de los casos, el 50%. Trabajamos hasta mediados de junio para hacienda. En 1975 teníamos 700.000 funcionarios con 37 millones de habitantes. En 2011 tenemos 3.6 millones de funcionarios -5 veces más- cuando la población ha aumentado en un 25%.

Y ahora estamos en la ruina y algunos se rebelan y quieren más Estado,  más protecciones sociales, más pensiones y más impuestos. ¿No es hora de pedir más libertad? Pues vamos a ponernos con ello.

miércoles, 1 de junio de 2011

BARCLAYS ESPAÑA SE SUICIDA: HA FICHADO A PEDRO SOLBES

En una política suicida, Barclays España –banco que lo pasa mal en nuestro país desde hace años- ha fichado al exvicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, artista que hundió por dos veces a nuestra nación. El que fuera responsable de la política económica del Gobierno en el primer mandato de José Luis Rodríguez Zapatero y durante la pasada legislatura socialista de Felipe González, además, entrará en el Consejo de Administración de Barclays España a mediados de mes.
Y llegará a cobrar  posiblemente hasta 250.000 € anuales. Y eso se suma a la pasta que se embolsa (casi 15.000 €/mes)  como excomisario, como exministro y como exvicepresidente.
El socialista mentiroso del debate frente a Pizarro es uno más como tantos otros de la casta:  Aznar (Endesa y otras cositas), González (Gas Natural y otras cositas), Zaplana (Telefónica) y paso de seguir, que poto. ¡Esto es un chollo! ¡El increible chollo de ser político en España!
Pero a ver qué hago, que yo tengo casi todo en Barclays por culpa de que hace años vendían la menos mala de las hipotecas que arruinan a mi generación durante lo que se consideró la gran gestión económica de cierto Ministro -y que era más bien una burbuja de falsedad- y estoy pensando en salir por piernas con lo poquito que tengo: que Solbes quiebra lo que se proponga. Os dejo, que voy a llamar a banca telefónica pero ya...