Descrito y constatado el problema económico continuemos con otros asuntos, ya que se dice que quien conoce los problemas tiene parte de sus soluciones. Al tema económico ya dimos respuesta, proponiendo algunas ideas y encontrando mucho apoyo: en España, lo que nunca jamás se ha probado es una verdadera democracia con protagonismo de cada ciudadano, con auténtica representación y participación de las personas, con libertad y seguridad jurídica con real separación de poderes, que son todos aspectos necesarios para una buena convivencia y un desarrollo económico sano. Pero sigamos con otros problemas:
LA INDEFINICION
El primero es la indefinición que confunde. Resulta que nadie quiere aparecer como derecha. Esto es una gran victoria de la propaganda izquierdista: la simpleza de que ellos son mejores. El resto somos los malos y algunos, para desligarse, se han inventado los más graciosos términos para eludir lo que en la jerga política se conoce como la derecha. Centro, centro-reformismo, transversales, tercera vía…
En España, por ejemplo, si uno está en contra del aborto, defiende la unidad nacional, valora la familia, cree en la libertad personal y que los derechos implican deberes, cree en la necesidad del esfuerzo y del mérito, entonces es un derechista, le guste o no. En general, cualquiera entiende que lo que he dicho es ser de derechas y los que no lo entienden, que no se den por aludidos. Y lo que hace falta urgentemente –y en eso Intereconomía ha hecho una labor genial- es gente que proclame que es de derechas porque creen que su conjunto de ideas es mucho mejor para el bien común que las de la izquierda. El votante quiere claridad. Esta indefinición confunde tanto que personas que consideran que el PP no defiende bien sus principios, acudan a UPyD por sus posturas ante la cuestión nacional y ante la injusta ley electoral.
Es una verdadera pena, porque hay un hueco para una derecha que quiera ser moderna, europea, fuerte, seria, exigente, que devuelva protagonismo al ciudadano, que exija reformas institucionales profundas, que reeduque a una sociedad perdida, que no se avergüence de los grandes éxitos de su reciente historia, que devuelva la libertad a las familias para educar a sus hijos y a las pequeñas empresas para hacer sus negocios…Realmente vivimos en un sistema colectivista ruinoso para la clase media y ultraliberal chollazo para la casta política y las grandes corporaciones. Según cifras de Recarte, en este país, 12 millones de trabajadores, mantenemos a 8 millones de pensionistas, 4 millones de funcionarios, políticos y asesores, 5 millones que cobran el paro o ayudas diversas…12 que producen a los que sumamos parte de los funcionarios, mantienen a casi 15 millones… ¿Es esto sostenible? Es decir, a cambio de tener a un pueblo esclavo y atontado, los jerifaltes de la pasta y del poder viven a cuerpo de rey. ¡Pero nadie piensa en las personas, en sus familias, en su libertad!
LOS TOPICOS Y EL DOGMATISMO
Los tópicos como “España es de izquierdas” hacen mucho daño además de ser falsos. Por otra parte cierto dogmatismo es necesario en campos como el religioso o el docente, pero en la política de poco sirven los dogmas si debemos acordar tal o cual infraestructura o presupuesto o ley. La política es el terreno del acuerdo, y si queremos colar nuestras propuestas habrá que hacerlo en ese campo, logrando sumar apoyos, y no espantando al personal. A la política se debe ir a hacer algo, no a lanzar algunas proclamas fuera del tiempo que además, por aparecer como ridículas ante muchos, dañan la imagen de quien con valentía los supo defender en su momento.
En el caso de la religión, hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Muchos siguen empeñados en utilizar categorías religiosas en la política que ya casi nadie entiende. De hecho, la Iglesia huye, por el mal ejemplo de algunos, de esos que quieren erigirse en única respuesta política católica –si es que la hubiera de forma sistemática, que no la hay; el Evangelio es muy superior y anda por otro terreno-, cuando tenemos a ejemplos tan nefastos como Bono, Trillo, o las famosas democracias cristianas… Se necesitan católicos en política que no es lo mismo que un partido que quiera ser el único representante de los católicos… Además, España, desgraciadamente, ha cambiado tanto en este aspecto que la prudencia debe ser una norma, para no hacer más daño a la fe que se quiere defender…Pero hay más: ¿Acaso se precisa a la religión para, por ejemplo, luchar contra del aborto? ¡Hablemos de política de una vez!
En el caso de la ideología, algunos siguen con eso de los pactos de la transición: ¿Y a mi qué si esto no funciona? O también, otros, son demasiado fieles a ideas o personas de otros tiempos. Nos puede gustar Jovellanos, pero no sirve de nada para el momento presente su Informe sobre la Ley Agraria de 1794; o me encanta el Siglo XIII, pero no por eso aplicaré ahora las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, si bien se puede aprender de esta enorme obra jurídica…Con esto quiero decir que ha habido valientes respuestas de personajes heroicos ejemplares, pero de ahí no debemos sacar dogmas inaplicables, sino enseñanzas que nos permitan crear respuestas nuevas a los problemas actuales.
LA COMUNICACIÓN
El tercer problema, siempre después de aclarar el resto -economía, indefinición y dogmatismo- es la manera de comunicar nuestras ideas. Cuando se tiene algo que decir, es necesario comunicarlo con claridad, para poder sumar personas a un proyecto, para lograr apoyos, para tener cierto éxito. En los momentos de urgencia hay que centrarse en pocos puntos concretos y no en matices. Si no, estamos tirando el dinero, perdiendo el tiempo y pidiendo votos inútiles. Blogs, prensa, redes sociales, televisión…Sin ellos nada existe en el panorama político. Hay que esforzarse en este sentido.
Sugerencia:
Ruego no se debata sobre mi cultura o lo que leo o debo leer o sobre mi familia, sino sobre lo que se expone, sin descalificar a nadie. El que quiera puede corregir y aportar con educación y creatividad constructiva.
Nota:
En relación a este artículo, son interesantes otros como: Pio Moa, 19 de mayo en Libertaddigital: 6 retos políticos para España, que se parece en cierto modo al que escribí mucho antes en este blog: 29 de septiembre de 2010: 6 puntos para unir a una derecha sensata y otros artículos semejantes: 15 septiembre 2010: ¿La derecha? Y la derecha; 18 octubre 2010: Facha y Extrema derecha, tópicos sin sentido; 8 febrero 2011, La derecha confundida…; 11 marzo 2011: Lecciones de la izquierda, complejos de la derecha.