lunes, 4 de junio de 2012

EL RESCATE QUE NECESITAMOS URGENTEMENTE



He tenido ocasión de constatar, en numerosas conversaciones con gente de todo tipo, un sentir común que ya suponía y que se podía leer en diversos artículos de muchos comentaristas de diferentes medios. Un restaurador del occidente de Asturias, un empresario del sector biotecnológico de Granada, un director de sucursal de Bankia de la provincia de Madrid, un compañero de trabajo de Barcelona y el jefe de producción de una fábrica de alimentos de la provincia de Vizcaya… Sí, todos coincidían: ¡El problema son los políticos! Por tanto, lo que de verdad urge, es que nos rescaten de la clase política que padecemos.

¿Por qué necesitamos que nos rescaten? Porque no tenemos lo que nos merecemos, como suele repetirse. Y no lo merecemos porque no ha habido un sistema de auténtica libertad que permitiera elegir lo que convenía. ¿Cómo ha sido posible? Porque durante la Transición, preparada muchos años antes de la muerte de Franco, las clases dirigentes supieron diseñar un sistema de poder para seguir viviendo de los españoles. El PP y el PSOE son dos caras de la misma moneda que se llama “sistema.” Por eso, ahora, contra sus votantes, Rajoy se está manifestando como el mejor continuista de la política de Zapatero, desde la nefasta gestión de los asuntos económicos hasta el repugnante proceso con ETA. Aún así, siempre serán muchos lo que se dejarán engañar por los anuncios de medidas que buscan contentar a la derecha que les sigue votando pero que nunca se llevan a cabo. Ha resultado que los partidos sin verdadera democracia interna, los medios de comunicación controlados por enormes subvenciones y un modelo de Estado en el que todos recibían su cuota de poder son los tres pilares sobre los que descansa el manejo del Estado, muy bien atado por los mismos de siempre, a los que nunca les importó la unidad ni la prosperidad de España, sino vivir de la política a costa de un pueblo cada vez más pobre y más dividido.

Por tanto, no creo en las iniciativas de los culpables del desastre, que pretenden reparar ahora los destrozos que causaron. Además, ya es tarde. No creo tampoco en los que confiados pretenden reformar el sistema desde los partidos vigentes o nuevos, porque como suele ocurrir, en cuanto uno de esos partidos logra su cuota de poder, se olvida de sus objetivos iniciales y se convierte, automáticamente, en parte de la conocida “casta parasitaria.” Es decir, que esto tiene que acabarse y puede hacerse de muchas maneras…

Me molesta mucho tener que confiar en una intervención extranjera, porque evidentemente se preocuparán muy poco de nuestros intereses. Pero dado que en España siempre hemos padecido a los agresivos enemigos dentro y bien colocados, quién sabe si los de fuera serían capaces de ayudarnos a ser mejores, aunque sea con tal de que paguemos nuestras deudas. Ya escribí aquí hace tiempo que sería hasta gracioso que fueran los poderes internacionales los que quisieran ahora una España unida capaz de afrontar la devolución de la deuda… Ojalá. Como peor no pueden ser las cosas, empiezo a pensar que la intervención es algo deseable. ¿Quién sabe?

sábado, 26 de mayo de 2012

¿Por qué #YoSiVoy con @vocesct el #9del6alas6?


Como siempre, apoyo y asistiré a la manifestación convocada por Voces Contra el Terrorismo –y otras muchas asociaciones que se van incorporando- en Madrid, Plaza de Colón, el sábado 9 de junio a las 6 de la tarde, es decir, el #9del6alas. Los motivos son los siguientes:

Porque aunque ya se intuía desde hace tiempo la política que seguiría el Gobierno de Mariano Rajoy en relación al proceso de negociación con ETA que iniciara Zapatero, las Víctimas han sabido esperar con paciencia algún gesto del Gobierno que desmontara las más inquietantes hipótesis pero, después en esa espera, se ha ido confirmando la continuidad de aquel, el mismo, proceso con las medidas sobre los presos y se ha llegado, quizá por la mala conciencia, al desprecio y a los insultos a las Víctimas por algún miembro destacado del Partido Popular. Recordemos aquellas manifestaciones que hoy sólo pueden comprenderse como mera utilización de las Víctimas. Señalemos también a esos adeptos de las sectas partidistas que llegan a defender lo contrario a sus principios cuando el mal lo hacen los suyos.

Porque esta convocatoria es independiente y valiente. Independiente, por cuanto no se deja llevar como otros por esos silencios comprados siempre con generosas subvenciones, sino que apuesta por los principios de la Memoria, la Dignidad y la Justicia, gobierne quien gobierne.  Y valiente, por cuanto se enfrenta con el apaño de todo el sistema formado por PP, PSOE y separatistas y su enorme potencia de manipulación mediática que ya las acusa de dividir, de no querer su paz y de radicales cuando solo piden algo elemental: justicia.

Porque ésta manifestación se dirige contra los autores de una doble traición: si del PSOE cabía esperar hasta una alianza con ETA, las Víctimas han recibido del PP una doble ofensa, dado que prometieron lo contrario de lo que están haciendo. Y aunque esto se veía venir -yo mismo escribí antes de las elecciones sobre la política que seguiría Rajoy en el Gobierno- muchos votaron al PP confiados en que rectificaría la política proetarra del socialismo. Pero desde que se fuera María San Gil –y tantos otros con ella- y la llegada de los que se retratan con la Ikurriña despreciando a los que murieron defendiendo la Bandera de España, desde el entierro del Faisán posiblemente fruto de la extrañísima reunión entre Zapatero y el melifluo Jorge Fernández nada más tomar posesión como Ministro del Interior, desde la ofensivas declaraciones de Oyarzábal, desde que el PP vasco asumiera el lenguaje típico de los que siempre hablan del conflicto, está más que justificada la protesta contra los nuevos traidores, sean del color que sean.

Porque las Víctimas que convocan prestan un enorme servicio a toda España, son un referente moral y merecen por ello nuestro apoyo. En estas manifestaciones uno puede encontrarse con lo mejor de España, dado que en ellas, al reivindicar la Memoria de los que dieron su vida por la nación, se defiende la libertad de todos. En estas manifestaciones se siente España, se escucha el Himno en libertad y en estremecedor silencio, y miles de banderas españolas ondean a la suave brisa que un día limpiará de nuestras instituciones a los que urden repugnantes conspiraciones contra la patria obedeciendo oscuros intereses.

Porque con estas Víctimas están esos referentes que nos hicieron apasionarnos aún más por España: Francisco José Alcaraz, Mamen Álvarez, Salvador Ulayar, Alejandro de Urteaga, Toñi Santiago, Teresa Jiménez Becerril y tantos otros que son ejemplo vivo de la lucha por lo más bello a lo que puede aspirar una nación: convivencia en la Paz y Libertad que precisamente son solo posibles desde la Verdad, la Memoria, la Dignidad y la Justicia.
@bpinarpinedo

IMPORTANTE: después de la manifestación de Voces Contra el Terrorismo, a las 20:30 de la tarde, presentaré con Pío Moa en el Hotel Tirol, c/Marqués de Urquijo, 4 el nuevo libro de Andrés García-Carro Por Amor a España, muy relacionado con todo lo que aquí se comenta. Os animo a asistir,  merecerá la pena.

martes, 22 de mayo de 2012

EL MAL QUE QUIERE DOMINAR EL MUNDO


Ayer, el Papa quiso invitar a comer a un grupo de Cardenales a los que quiso hablarles de su durísima tarea y de sus noches oscuras. Primero les dijo “que se sentía seguro en compañía de grandes amigos” y luego les advirtió de: “que el mal se disfraza de bien para destruir los fundamentos morales de la sociedad.”

Los grandes papas del último siglo y medio han sido grandes intelectuales que han sabido enfrentarse a los retos de una modernidad que despreciaba la religión. Todos, en su justa medida, con más aciertos que errores –que los papas también se equivocan- han aportado la luz necesaria a un mundo que minaba sus fundamentos, hasta la destrucción total. Si Pío IX fue contundente –quizá demasiado como para que le comprendieran los que ya nunca querrían comprenderle- contra las consecuencias de esa modernidad racionalista que sólo podía traer muerte y dolor, León XIII revolucionaba la doctrina tradicional de la Iglesia anticipando cosas que se verían más claras en el Vaticano II y enfocaba con enorme capacidad profética los enormes problemas que tendría que vivir la humanidad en el siglo XX; los primeros papas del XX se enfrentaron a la perversidad de los dos totalitarismos ateos, Juan XXIII y Pablo VI abrieron la Iglesia al mundo siendo malinterpretados por todos los intereses ajenos al bien de la Iglesia, Juan Pablo II asentó el Concilio en su verdadero sentido, remató el comunismo y el capitalismo salvaje en sus intrínsecas maldades e introdujo a la Iglesia en un nuevo milenio que como dijo aquél sabio “será religioso o no será” y, Benedicto XVI, hoy retoma el vuelo de la paloma del Amor de dos alas,  la Razón y la Fe,  que urgen para elevar al mundo que se precipita hacia un abismo sin sentido. Todos ellos, además, han mantenido la doctrina de siempre, guiando a los católicos por caminos firmes y seguros, a pesar de las incomprensiones y de la agresividad de un soberbio mundo que no proponía nada mejor: pero el mundo evolucionaba y la Iglesia luchaba siempre por ser fiel al mensaje de Cristo, en el complicadísimo equilibrio entre conservar el mensaje eterno de salvación y adaptarse al hombre de cada época, con sus retos, sus problemas, sus miedos, sus errores y su lenguaje.

Así, se ha visto en un rapidísimo párrafo que la modernidad no es más que otra más de las batallas de la Historia, un enfrentamiento entre las fuerzas del mal y del bien, que se produce a todos los niveles: en nuestra vida personal, en nuestras familias, en el trabajo, en nuestras naciones y en el mundo.  Por eso, ayer, Benedicto XVI volvía a recordar: “el mal quiere dominar el mundo y es necesario entrar en la lucha contra el mal.” En eso estamos Santidad, y a pesar del terror que produce el hábil enemigo que o se disfraza o que todos niegan que existe, contamos con su sólida enseñanza, que por profética, algunos aún creen de un tiempo distinto, por pasado, cuando es, realmente de un precioso porvenir.

lunes, 21 de mayo de 2012

JULIA, MERCADONA, ESPAÑA, CULTURA Y ESFUERZO

Vaya título señores. Pero es que la vida del trabajador vendedor, bloguero, amo de casa, escritor e intento de tertuliano político es muy complicada y de pronto a uno se le ocurre una cosa y la quiere contar. Es así. Últimamente, con la crisis, intento siempre hacer la compra en Mercadona. Cuando consigo que un Mercadona me pille de paso a la vuelta de un viaje de trabajo, soy un poco más feliz. Porque salgo de hacer la compra con un poco más de dinero y habiendo contribuido a una empresa que está haciendo las cosas muy bien. Tendrán defectos, no lo niego, pero ver un supermercado hasta arriba un jueves a la nueve de la noche, me llevó a preguntarle a la cajera que si siempre estaba tan lleno y me dijo: “hoy hay poca gente, todos suele haber más; este año 2012 la empresa va a contratar a 2000 personas más en España.” Y sonreía encantada. Y yo tan contento: hoy, una buena noticia económica es algo improbable.


En fin, recordando esta anécdota tan cotidiana, me viene a la cabeza la película que vi ayer con mi mujer, una de esas comedias que cuando ella quiere verlas yo siempre tengo trabajo pendiente… Reconozco que me equivoqué pensando que la película no me gustaría –eso siempre nos pasa cuando prejuzgamos- y Julie y Julia, 2009 con Meryl Streep, está francamente bien, es entretenida y te hace sonreír. La he relacionado con Mercadona porque es la historia de una chica joven que se propone acabar un proyecto que empieza comprometiéndose con objetivos claros: decide poner en práctica las recetas de una chef famosa y contar sus experiencias como cocinera en un simpático blog que al cabo se convierte en un éxito bestial, después de mucho esfuerzo, superando problemas y aprendiendo de los pequeños fracasos. Quizá el éxito del trabajo realizado con mucho esfuerzo y con objetivos claros, tenga que ver con Mercadona.

Y como Mercadona es una empresa española, que está creciendo y creando empleo en la España que vive una de sus peores crisis, uno entiende que por ahí hay alguien haciendo las cosas bien, sobretodo cuando empleados y consumidores, además, no dejan de hablar de las maravillas de Mercadona en cuanto a condiciones laborales o sobre la relación calidad-precio, cosa con la que estoy de acuerdo. En fin: cultura y esfuerzo, objetivos claros y todo lo demás vendrá solo. Los españoles tenemos muchas cosas positivas que aportar. Por ejemplo, cuando voy a Portugal me dicen: “nos gusta hacer negocios con españoles porque son calaros, directos. Aquí damos muchas vueltas a los asuntos, muchos formalismos.” Aunque es cierto que los que más hablan de marca España son en parte responsables del daño: tenemos ejecutivos de multinacional y políticos que dejan nuestra imagen por los suelos, hay que reconocer que cuando uno conoce empresas serias, pequeñas o grandes, comprueba la creatividad y el trabajo del que somos capaces. Por eso, aunque tengamos muchos defectos como nación, siempre me ha parecido injusto que se repita: “tenemos lo que nos merecemos.” Porque realmente somos víctimas de una casta política y empresarial (sobretodo en las grandes empresas vinculadas al poder) que se ha repartido la tarta del Estado ignorando al ciudadano al que han amordazado en una falsa democracia partitocrática. Pongámonos a trabajar, como podamos, donde sea, porque los que nos han hundido no harán nada por ayudarnos. España es mucho mejor que los que nos dirigen y no, no nos los merecemos.

Por cierto, me han encantado dos artículos de Vóz Populi, un medio clave para entender en todos sus sentidos la crisis que vivimos. Jesús Cacho, brillante, hablaba ayer de que las soluciones están en nuestras manos. Y Javier Benegas, hoy, acertando, decía: “las soluciones a la crisis son otras: tenemos que ponernos un punto en el horizonte al que marchar como país.” Muy recomendables ambos artículos.

lunes, 14 de mayo de 2012

LA ECONOMÍA DE LA AUTÉNTICA LIBERTAD



Que la cuestión económica es fundamental en el quehacer político queda patente en la polémica que generan las diferentes propuestas económicas.  Además, como la economía no es una ciencia exacta, existen resquicios por donde la ideología se cuela, abriendo después auténticos boquetes por los que se introducen las más disparatadas ideas que se siguen manteniendo aún de comprobarse la pobreza que causan en las sociedades. Aunque piense que la economía es uno de los problemas menos importantes que padece el mundo occidental, porque nada se solucionará si no se vuelve a nuestras raíces culturales, hoy quiero hablar de economía dado el agitado debate –a veces más bien es una confrontación destructiva- que se genera en mi blog cada vez que saco el tema. En fin, nos gusta la polémica tanto como proponer lo que creemos que es mejor…

Comento dos párrafos que me hacen pensar continuamente en la economía de la auténtica libertad. Los cito de antemano, para que los doctrinarios de dogmas anacrónicos se apresten a ahorrarse la crítica: el primero, de Juan Pablo II es de la encíclica Centessimus Annus y se manifiesta a favor de la economía de libre mercado siempre que ésta implique una referencia moral aunque, evidentemente, siguiendo la tradición de la Iglesia, rechace el liberalismo radical que sólo busca el propio beneficio arrastrando a los hombres a la injusticia y a la pobreza. Nada que objetar, pero sepan ver este matiz los que no distinguen aún, por miopía, entre el libre mercado y la esencial defensa de la propiedad privada de un liberalismo basado en la falsa libertad que sólo busca el propio y máximo beneficio. Y lo segundo que quería recordar, para esos que manipulan el pensamiento de mi abuelo buscando en él una defensa del fascismo socialistoide, es su discurso en la sesión de investidura de Calvo Sotelo, en febrero de 1981, donde precisamente afirma, contra la socialdemocracia de UCD que, entre otras razones, "no apoyará al candidato a la presidencia porque el programa de UCD no respeta la propiedad privada, que es sagrada para la auténtica libertad; y es más, tal partido había incrementado la presión fiscal de una manera abusiva, arrastrando a los ciudadanos a la pobreza".

¡No se trata de entregar más poder y más dinero al Estado, sino de gestionar bien los recursos del Estado! Como ha señalado hace tiempo en un artículo magistral el Catedrático de Economía Roberto Centeno, comparando con la situación actual, señalaba que la presión fiscal de 1975 era casi tres veces menor, el Estado era más solvente, más convergente con la media de la UE y las prestaciones sociales estaban mejor aseguradas

Así que, a los que iluminados por el poder siguen pensando que lo público se puede gestionar mejor cuando lo que ocurre es que cuanto más poder tiene el Estado, más probabilidades hay de corrupción económica, les falta darse un baño de realidad. Porque la tendencia al mal y al abuso es algo natural en el ser humano que se agudiza cuando se han perdido todas las referencias morales, tal y como ocurre en nuestro tiempo. Así ha ocurrido con las Cajas de Ahorros, instituciones  originalmente geniales para la solidaridad que, cuando cayeron en manos del poder político se corrompieron por buscar, no el bien común, sino el bien del partido o del Gobierno. Y surge la contradicción de los estatalistas de todo color cuando protestan por la inyección de dinero público en la banca. ¿Por qué? ¿No piden ellos nacionalizar la banca? Con toda lógica, son estos mal llamados liberales del PP los que se meten de lleno en el intervencionismo, dado que son los convencidos socialdemócratas del complejo y del miedo.

Que algunos se den cuenta del problema que genera la intervención pública en la economía es difícil, por cuanto la sociedad se ha infectado de un socialismo de todos los colores y, si la crisis la ha causado precisamente el enorme poder público sobre la economía –evidente, porque si aumentar la  deuda pública estuviera prohibido, los bancos no hubieran engordado tanto a los políticos-, sorprende que algunos busquen en el estatalismo las soluciones que ya hemos comprobado como nefastas. Para los que me acusan de defensor de lo neocon, les recordaré que sería bueno despojar a la economía de lo ideológico y fijarse un poco en cómo una familia controla su dinero, porque los maximalismos sin matizar suelen mostrar la ignorancia de quien los propaga: el liberalismo radical propone una libertad que se basa solo en elegir por el propio interés, mientras –como se indica en el título de la entrada- la economía de libre mercado o de libre empresa, matiza esa la libertad con la autenticidad del bien, esto es, libertad para elegir lo bueno, lo cual implica, necesariamente que es una libertad orientada por unos principios rectores fundamentados en una sólida moral. ¿Está claro?